antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herrigintza-duintasuna-formakuntza-asanblada-autodeterminazioa-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-okupazioa-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-autonomia-iraultza-euskara-amnistía-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentziak.... KONTAKTUA: izartubuletina@gmail.com




Mostrando entradas con la etiqueta antipsiquiatria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antipsiquiatria. Mostrar todas las entradas

2016/10/27

PATOLOGIA DE LA NORMALIDAD por Carlos M.

"Cuando la enfermedad mental se puede ubicar y explicar en términos biológicos no se trata de enfermedad mental sino de enfermedades del cerebro (envejecimiento cerebral patológico, epilepsia...) que en el universo de enfermedades psiquiátricas son una pequeña minoría: la gran mayoría de casos desborda groseramente las teorías biologicistas."
 
 
«Una tranquilidad de muerte impide toda relación de amor, es una barrera para la creación. Una gran enfermedad. Realizar la ruptura, ir a través de la locura, representa la salvación» (Mary Barnes).

Hoy la psiquiatría vuelve a afirmar, al igual que en sus orígenes, la base biológica de la enfermedad mental. De esta manera parece superar la crítica y las influencias del psicoanálisis, primero, y del movimiento antipsiquiátrico después. La realidad cultural de la persona, así como de las personas y del ambiente que la rodean, quedan relegadas en el mejor de los casos a un distante segundo plano, apareciendo como indiscutible la teoría que afirma que la enfermedad mental, específicamente la «esquizofrenia», es «producto de un desequilibrio químico en el cerebro», tal como sentencla el articulista del diario El Comercio Erick Orbegozo.

Los discípulos del dr. Honorio Delgado, legiones de médicos siempre ansiosos de «curar» a las personas estupidizándolas con lobotomías, electrochoques y sedantes, están alegres al ver cómo las ideas de su maestro toman nuevo vigor. Sin embargo, y en aras de la honestidad intelectual y del bienestar de la gran cantidad de personas que son invalidadas con algún rótulo de anormalidad (bioneurótica, maniaco-depresiva, esquizofrénica y una amplia gama de vocablos de oscura delimitación y significación) es necesario decir que la bioquímica es claramente insuficiente para explicar causalmente la «esquizofrenia» y las llamadas «enfermedades mentales».

El Dr. Honorio Delgado, de quien hace dos años se conmemoraron 25 años de su muerte, no pareció sacar conclusiones correctas de los hechos que todo neurofisiólogo conoce, quizá por la misma estrechez mental -que él confundía con salud mental- que lo hizo ferviente partidario del nazismo y experimentar toda clase de tratamientos (desde shocks insulínicos hasta lobotomías) con sus pacientes del Larco Herrera, a varios de los cuales asesinó con absoluta impunidad.

Hablar de un desequilibrio bioquímico como causa de la «esquizofrenia» implica ignorar u olvidar que no existe noción de equilibrio como algo estable y estático. El neurofisiólogo francés Paul Chauchard, en su obra «El cerebro y la conciencia», afirma que «el equilibrio es un estado inestable, una fatigosa autorregulación en continuo desarreglo». Afirma además que el funcionamiento cerebral es de origen reflejo, es decir que la excitabilidad de las neuronas reaccionan a los estímulos exteriores. Explica la mente como una distribución fluctuante de excitaciones e inhibiciones neurónicas, donde las ondas eléctricas son un síntoma de perturbación de la materia viva que se traduce en modificaciones químicas.

Si entendemos que el cerebro es el órgano que hace posible que exista la mente, y que ésta es una proyeccion del exterior, y si aceptamos que una sociedad (sobre todo si tiene pretensiones totalitarias) condiciona la mente de las personas de acuerdo a sus intereses, entenderemos la posición del Joseph Berke, antipsiquiatra estadunidense, quien declara que la esquizofrenia no existe como condición sino como etiqueta que se aplica a algunas personas por mostrar conductas experiencias que no encajan en una determinada realidad social o microsocial; o la del Dr. David Cooper, quien señala que la enfermedad no está en una persona sino en un sistema relaciones del cual el considerado «loco» forma parte.

De esto se sigue que la enfermedad mental no existe. Cuando la enfermedad mental se puede ubicar y explicar en términos biológicos no se trata de enfermedad mental sino de enfermedades del cerebro (envejecimiento cerebral patológico, epilepsia...) que en el universo de enfermedades psiquiátricas son una pequeña minoría: la gran mayoría de casos desborda groseramente las teorías biologicistas.

2015/12/01

ENTREVISTA CON EL PERIODISTA ROBERT WHITAKER, ESPECIALIZADO EN SALUD MENTAL Y PSIQUIATRIA por Colectivo Entrevoces

"...las personas con diagnóstico de esquizofrenia que viven en países pobres tienen mucho mejor pronóstico que en EE UU y otros países ricos."

                 Robert Whitaker es periodista y vive en Boston. Ha dedicado su carrera profesional a escribir sobre salud e investigación médica en diversos medios de comunicación norteamericanos. Sus reportajes para el Boston Globe le llevaron a ser finalista del premio Pulitzer de salud.

En los últimos años, a partir de la publicación de sus libros Mad in America y Anatomía de una epidemia. Medicamentos psiquiátricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales (Capitán Swing), ha viajado por todo el mundo dando conferencias sobre los efectos de la medicación psiquiátrica a largo plazo y la influencia de la industria farmacéutica en los sistemas de salud y en nuestras vidas.
¿Cuándo surge tu interés en el campo de la salud mental?
Me he dedicado a escribir sobre temas relacionados con la salud durante más de 20 años. Al principio no tenía un interés especial en el campo de la psiquiatría. Pero, en 1998, hice una serie de reportajes de investigación para el Boston Globe sobre casos en los que, mientras estudiaban la biología de la esquizofrenia, algunos científicos americanos produjeron daños graves a las personas que participaron en esos experimentos.

Cuando estaba escribiendo estos reportajes, me encontré con dos investigaciones que realmente me sorprendieron. La primera fue un estudio de la Organización Mundial de la Salud que concluía que las personas con diagnóstico de esquizofrenia que viven en países pobres tienen mucho mejor pronóstico que en EE UU y otros países ricos. ¿Cómo era posible? ¿Por qué vivir en un país rico implica que una enfermedad tenga un pronóstico peor? También creía, por aquella época, que el tratamiento actual de la esquizofrenia era necesariamente mucho mejor que en el siglo pasado. Hasta que encontré la segunda investigación: un estudio hecho por profesores de la Harvard Medical School en 1994, cuyos resultados eran que la evolución de las personas diagnosticadas de esquizofrenia hoy no es mejor que hace un siglo y que en los últimos 20 años su pronóstico había empeorado.

En el año 1955 con la llegada del fármaco Thorazine comienza la era de la psicofarmacología

Archivo del blog