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2016/06/09

MIS 40 AÑOS EN LA CARCEL por Leonard Peltier

"Creo que mi encarcelamiento, las violaciones constitucionales que se han dado en mi caso y la mala conducta del Gobierno a la hora de juzgar mi caso son temas mucho más importantes que mi vida o mi libertad. Siento que todos y cada uno de los que habéis luchado por mi libertad sois parte de una lucha más amplia de los Pueblos Nativos por su soberanía y su supervivencia"

Desde 1977, Leonard Peltier, nativo americano, miembro de las tribus sioux, está preso en Estados Unidos purgando una doble pena de cadena perpetua, por la acusación de asesinato de dos agentes del FBI. Sus defensores sostienen que fue víctima de un proceso político y una condena "ejemplar", dado que no hay pruebas de su culpabilidad. Pese a la movilización internacional, Peltier sigue preso y su caso sigue siendo poco conocido por el público en general. (https://www.diagonalperiodico.net/libertades/21675-leonard-peltier-cumple-39-anos-prision.html)

¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Me pregunto si puedo empezar diciendo “hasta luego” a todos aquellos que nos dejaron el año pasado. A nosotros, los indios nativos, no nos gusta mencionar sus nombres. Creemos que si decimos sus nombres interrumpimos sus viajes.

Podrían perderse en el camino y sus espíritus extraviarse para siempre. Si hay demasiados que los llaman por su nombre, podrían intentar volver de nuevo. Pero sus espíritus saben que estamos pensando en ellos y, por lo tanto, todo lo que diré es buen viaje y espero veros pronto.

El 6 de febrero cumplí 40 años de encarcelamiento. Ahora tengo 71 años y aún sigo en una prisión de máxima seguridad. A mi edad, no estoy seguro de si me queda mucho tiempo todavía.

Me he “comido” 5 ó 6 años más de condena que nadie quiere reconocer. Me pregunto si eso no cuenta. Cuando fui condenado, la media de tiempo que se hacía en la cárcel antes de acceder a la libertad condicional cuando eras condenado a perpetuidad era de 7 años. Eso quiere decir que he cumplido casi 6 condenas a perpetuidad y que debería haber sido liberado en libertad condicional hace mucho tiempo. Luego está la libertad obligatoria cuando has cumplido 30 años. Hace 10 años que los pasé. No se supone que el Gobierno cambie las leyes para mantenerte en la cárcel, excepto, al parecer, si te llamas Leonard Peltier.

Ahora me han dicho que permaneceré en la prisión de máxima seguridad de Coleman, Florida, hasta 2017, cuando decidirán si puedo ser trasladado o no a otra cárcel de mediana seguridad. Y, mira por dónde, he sido clasificado como prisionero de mediana seguridad desde hace 15 años, pero la Guía de Recursos legales dice que los ancianos deberían estar presos en instalaciones y ambientes menos peligrosos. Pero no, supongo, si uno es Leonard Peltier.
Como recordaréis, la historia de mi demanda de clemencia es muy larga. Mi primera demanda fue con Jimmy Carter. Me la denegó. Ronald Reagan prometió a Mijail Gorbachov que sería liberado si la Unión Soviética liberaba a otro prisionero, pero Reagan renegó de sus palabras. George H.W. Bush no hizo nada. Mi siguiente demanda fue con Bill Clinton. Dejó su puesto sin tomar ninguna decisión, aunque la Oficina del Procurador para los Indultos hizo una investigación de 11 meses (normalmente duran nueve meses) y se me dijo que había recomendado clemencia. George W. Bush denegó esa petición en 2009. En todas mis peticiones de clemencia, el FBI ha interferido con órdenes ejecutivas. ¡Eso es tan ilegal como el infierno!

2016/05/31

35 AÑOS DE LA MUERTE DE JUAN JOSE CRESPO GALENDE "KEPA" EN HUELGA DE HAMBRE

Se han cumplido 35 años de la muerte de Juan José Crespo Galende, militante del PCE(r), en huelga de hambre dentro de la cárcel de Herrera de la Mancha, en lucha contra el aislamiento penitenciario. Con dicho motivo se celebró un acto en su pueblo natal, Las Carreras (Abanto), en la zona minera de Bizkaia, a la que asistieron unas 170 personas. Como es tradicional, se dio lectura a un escrito, se depositó un ramo de flores en el monumento que se levantó en una de las plazas de su pueblo y se bailó un aurresku de honor.


Juan José Crespo en el recuerdo

¡Eskerrik asko a todos, por estar hoy aquí!

Y cuando digo a todos, no me refiero únicamente a los que estamos aquí físicamente, sino también a aquellos que ahora están en nuestro pensamiento. Y, entre ellos hoy especialmente, a Juan José Crespo Galende.

Quizá, para algunos de los que les conocisteis, simplemente, Juanjo, Joe o Kepa. Sin embargo, para los que no tuvimos oportunidad de conocerle es tanto Juanjo, como Joe o Kepa; pero sobre todo es una persona a la que admiramos por su trayectoria vital, por sus ideas, valores y principios.

Juan Jose Crespo Galende nació en Las Carreras el año 1953, y fue en este pueblo donde vivió su infancia y juventud. Aquí, con parte de vosotros, fue haciéndose hombre y forjando su rebeldía contra la dictadura fascista de Franco. En el año 1975, con 22 años, comenzó a militar en el Partido Comunista de España (reconstituido).

Cuatro años más tarde, siendo responsable del aparato propagandístico del Partido, fue detenido en Madrid. Fue brutalmente torturado en comisaría y, posteriormente, junto a sus compañeros, fue sometido en la cárcel de Herrera de la Mancha a un cruel y tiránico régimen carcelario, conocido como “régimen de exterminio”, que tenía por finalidad la anulación de la personalidad y de la voluntad de los presos.

Pero Crespo y sus compañeros le hicieron frente. Dignidad o muerte era su lema. Y en una pacífica, pero cruenta batalla contra la inhumana intransigencia del Estado español, Crespo murió tras 3 meses y 5 días de huelga de hambre.

Tenía tan sólo 27 años. Era el 19 de junio de 1981, por aquel entonces, como hoy, fiestas de Las Carreras, que, en protesta, se interrumpieron parcialmente. Así pues, dentro de tres semanas se cumplirán 35 años de la muerte de Crespo. Y hoy hace tres semanas también se ha cumplido el 35 aniversario de la muerte en huelga de hambre del carismático militante del IRA Bobby Sands.

En su memoria, además de denunciar las torturas que aun hoy existen en las comisarías, y la dispersión a la que están sometidos los presos políticos y sus familiares, demandamos que Crespo sea reconocido como víctima de la violencia estatal. Y en ese sentido, pedimos también al Ayuntamiento de Abanto que apoye esta petición en reconocimiento de su vecino.

Para finalizar, nos gustaría citar las últimas palabras que Crespo dijo a su abogado antes de morir. Le dijo “Saluda de mi parte a la clase obrera y al pueblo de Euskadi, y, en especial, saluda a la gente de mi pueblo”. Pues bien, hoy es la clase obrera de Euskal Herria, y, en especial, la gente de tu pueblo la que te saluda: Beti arte, Kepa! ¡Hasta siempre, compañero!

2016/04/03

MANUEL PEREZ MARTINEZ: EL FINAL DE UN PROCESO POLITICO por Socorro Rojo Internacional

"Los magistrados no conocen a Manuel Pérez. Nunca se preocuparon de escuchar lo que tuviera que decir en su defensa. No se practicaron ninguna clase de pruebas, si es que había alguna que practicar. No le condenaron por aquello de lo que le acusaban sino por lo contrario."

       Después de 15 años de proceso, el Tribunal de Estrasburgo acaba de confirmar las condenas dictadas por los tribunales españoles y franceses contra Manuel Pérez Martínez, secretario general del PCE(r).

Como era de esperar, el círculo se ha cerrado y siempre estuvo así. Nunca hubo ni la más mínima oportunidad, no sólo de una resolución favorable, sino de que las decisiones judiciales se ajustaran a la realidad de los hechos.

Manuel fue detenido en París en 2000, fue juzgado y condenado por los tribunales franceses, luego fue extraditado a España, vuelto a juzgar y condenar por los tribunales españoles y el círculo se ha cerrado en Estrasburgo ante uno de los máximos órganos judiciales de la Unión Europea, cuya tarea es velar y refrendar los derechos de los Estados a hacer de su capa un sayo.

A lo largo de 15 años se han comprobado los cambios operados en los procesos políticos, que refuerzan la potencialidad represiva del Estado frente a los movimientos de resistencia y a las organizaciones que luchan en defensa de la clase obrera y contra el fascismo rampante.

La principal de ellas es la amalgama, esto es, la asimilación de cualquier tipo de protesta consecuente al “terrorismo”, esa etiqueta multiusos tan cómoda, y a las organizaciones que practican la lucha armada, bien porque realmente existen o, en caso contrario, porque se inventan ficciones creadas a medida de las necesidades del momento.

Es consecuencia lógica de cualquier proceso político, que se diferencia claramente de un proceso penal común. Es también consecuencia de una concepción fascista de la represión procedente del III Reich en el que prevalece una responsabilidad de tipo objetivo.

Las amalgamas fueron características de los procesos políticos de la posguerra, en los que el fascismo abrió una “causa general” contra todas las organizaciones que en 1936 defendieron al Frente Popular, en bloque. No se trataba de lo que alguien, un antifascista, había hecho o dejado de hacer. Tampoco de lo que hubiera hecho o dejado de hacer una determinada organización o sindicato. La “causa general” se abrió en 1939 por el hecho de “ser” antifascista, de luchar por la libertad y la democracia. Esa “causa general”, como vemos, no ha terminado y hoy se esconde en figuras jurídicas como la “ley de partidos”.

El Derecho Penal democrático trata de diferenciar, de separar, mientras que el Derecho Penal fascista trata de unir, de mezclar y de confundir a unas personas con otras, a unas organizaciones con otras.

En el caso de Manuel Pérez, la Audiencia Nacional ha creado una amalgama definida como “PCE(r)-GRAPO” para condenar a los comunistas no por lo que hacen ellos sino por lo que hacen otros, por defender de manera consecuente a todos aquellos que luchan contra el fascismo.

Los procesos políticos están dirigidos políticamente. Su apariencia jurídica es puramente formal. Siguen siendo “causas generales” en las que no se juzgan unos hechos u otros, a unos antifascistas u otros, unas organizaciones u otras. Se trata de obtener una condena vitalicia con cualquier excusa, para lo cual el Ministerio del Interior instrumentaliza a los jueces y los fiscales, y si no consigue su objetivo, busca otros.

En el caso de Manuel Pérez, se fueron abriendo causas, una tras otra, que la propia Audiencia Nacional no admitió por tratarse de imputaciones descabelladas e infundadas. A medida que unas causas se cerraron se fueron abriendo otras, al estilo de los magos se van sacando conejos de su chistera.

En los procesos políticos no hay pruebas; lo que hay son policías y guardias civiles. El vacío absoluto se rellena con un desfile de funcionarios del Ministerio del Interior que no ponen ninguna prueba encima de la mesa: ellos son la prueba. Los acontecimientos son de la manera en que el Ministerio del Interior quiere que sean; a la carta, depende de las necesidades y de lo que sea necesario “demostrar”.

Hoy los procesos políticos se convierten en tautologías: los hechos se demuestran a sí mismos. Son la pescadilla que se muerde la cola. En el caso de Manuel Pérez tuvieron, además, que rizar el rizo. Al convertirle en el jefe de la fantasmagoría “PCE-GRAPO”, todo procede de la cúspide, lo bueno y lo malo, lo divino y lo humano. En el Derecho Penal se llama “inducción” y consiste en dar las órdenes, de tal manera que cuando hay algo que sancionar es porque detrás hay una orden, que siempre procede de la misma persona: Manuel Pérez.

Lo peor es que, si se le da la vuelta, a esa fantasmada se le añade otra más. Tratándose del “jefe” de algo, la cosa siempre puede ser peor. Los tribunales españoles no se han inventado una jefatura sólo para multiplicar las penas hasta la perpetuidad. Van mucho más allá. Son capaces de crear ejércitos sin tropas, es decir, órdenes sin que haya nadie que las cumpla, inductores sin inducidos. Como cabe esperar cuando se crean fantasmas, lo más probable es que el engranaje funcione en el más absoluto de los vacíos: Manuel Pérez daba órdenes, pero los tribunales no pueden decir a quién.

Es hasta lógico que una fantasmada de ese calibre no pueda ser digerida ni siquiera por una tribunal fascista, como la Audiencia Nacional, que fue absolviendo a Manuel Pérez de todas y cada una de las acusaciones que el Ministerio del Interior fue llevando al banquillo. Tuvieron que ir más arriba, al Tribunal Supremo, para lograr la primera condena por el enésimo montaje jurídico: la “comisión por omisión”, un auténtico encaje de bolillos de quien pretende sofisticación para esconder sus carencias de todo tipo.

El montaje de la “comisión por omisión” tenía un fallo clamoroso: después de años de juicios en los que la fiscalía decía -invariablemente- que todas las órdenes procedían de Manuel Pérez, el Tribunal Supremo decía todo lo contrario. No había tales órdenes. Por lo tanto, tampoco existía la amalgama “PCE(r)-GRAPO”. No había nada, reconocía el Tribunal Supremo, que condenó a Manuel Pérez precisamente por eso: por omisión. Por no haber, ni siquiera había órdenes.

Era la ratonera que cabía esperar. No te escapas: si haces te condenan y si no haces también te condenan.

La trampa fue tan evidente que el Tribunal Supremo no logró unanimidad. Algún magistrado escrupuloso votó en contra y no le faltaban motivos. En realidad, empeñado en condenar a costa de lo que fuera, la decisión del Tribunal Supremo no sólo no solucionaba nada sino que lo empeoraba todo. No es que se vulneraran una o dos de las reglas formales que cualquier proceso tiene que cumplimentar, aunque sea para guardar las apariencias. Las vulneraba todas. En el Tribunal Supremo no hubo ningún juicio. Los magistrados no conocen a Manuel Pérez. Nunca se preocuparon de escuchar lo que tuviera que decir en su defensa. No se practicaron ninguna clase de pruebas, si es que había alguna que practicar. No le condenaron por aquello de lo que le acusaban sino por lo contrario. Se le llama “salir por peteneras”. Si no te condenamos por esto te condenamos por lo otro. En fin, Manuel Pérez nunca tuvo la oportunidad de un recurso: se le condenó en primera y única instancia.

Por fascista que un país sea, un proceso de estas características puede hundirse en cualquier momento y el Ministerio del Interior nunca tuvo nada claro que la chapuza pudiera prosperar, así que antes de que el Tribunal de Estrasburgo emitiera su resolución buscó alternativas. ¿El palo o la zanahoria? Los dos. Por un lado, intentó negociar una compensación económica. Por el otro, siguió haciendo magia y sacando conejos de la chistera. Cambió un tribunal por otro y así logró una nueva condena que, por la edad de Manuel Pérez Martínez y su pésimo estado de salud, se convierte en una cadena perpetua, que era su objetivo.

2016/03/22

TAMPOCO EN MI NOMBRE por Jon Kepa Preciado Izarra

"En mi nombre no quiero que se cambie Revolución por Pragmatismo, que se ignore  la fuerza, la aportación, el compromiso, la sangre y valentía de los hombres y mujeres de nuestra tierra en las últimas décadas para convertirnos en “aceptables”, en bien vistos por nuestros perseguidores, torturadores y verdugos, no, no en mi nombre."

Tras leer la carta de mi compañero Dani Pastor, y después de una larga reflexión, me siento obligado, por honestidad y coherencia revolucionaria a escribir estas líneas


                          Imposible autoexcluirse cuando ya se hizo, cuando ya se te excluyó, cuando no les importaste. Y si, yo también grito NO EN MI NOMBRE.

No en mi nombre, a nada que ni me trate, ni me tenga en cuenta verdaderamente, por lo que soy, por lo que caí preso. Algunas condiciones, decisiones o necesidades, diluyen mi carácter político en las nebulosas de la normalización, despojándome de la capacidad de avanzar en la lucha política, excluyendo la posición tan importante y referente que l@s represaliad@s polític@s tienen en todo movimiento. Por lo tanto, no me pidas que lo haga mío, no lo creo, ni lo veo, ni lo siento…ni siquiera lo imagino.

Imposible autoexcluirse cuando ya se hizo, como imposible es escribir sobre lo escrito o decidir sobre lo ya decidido. Ante ello lo más efectivo y coherente es decir NO EN MI NOMBRE. En mi nombre no quiero que de los objetivos históricos solo se escriban sus nombres, y se olviden en la lucha diaria y estratégica, o simplemente se olvide la lucha por esos objetivos. En mi nombre no quiero que se potencie solamente la lucha institucional, sabiendo los límites y su ineficacia muchas veces.

En mi nombre no quiero que se cambie Revolución por Pragmatismo, que se ignore  la fuerza, la aportación, el compromiso, la sangre y valentía de los hombres y mujeres de nuestra tierra en las últimas décadas para convertirnos en “aceptables”, en bien vistos por nuestros perseguidores, torturadores y verdugos, no, no en mi nombre.

No cuentes conmigo para negar en Euskal Herria y en el mundo a las clases y pueblos oprimidos de hoy y de mañana, la utilización de la violencia como arma revolucionaria, como opción legítima para luchar contra el que te desahucia, te roba la tierra, te exprime hasta la muerte o te niega tus derechos. No, no en mi nombre.

Y antes de que me lo digas, te lo explico, sí, sí creo en la disciplina, pero no en la sumisión. También creo en la formación, en la organización bajo unas ideas y una lucha, en donde los objetivos no se olviden, en donde tod@s contemos, donde no se censuren formas de lucha, porque el análisis concreto de cualquier situación te dará como resultado el qué, el cómo y el cuándo podrás utilizar las opciones que la Revolución te da, que los objetivos te exigen. Y no nos engañemos, elegir no quiere decir descartar, y menos aún desprestigiar el camino no elegido.

Y por todo ello digo NO EN MI NOMBRE, y te lo digo a ti, el/la que se sonroja al leerlo, o ha fruncido el ceño, o no acaba de entenderme, o no quiere ver estas reacciones y sentimientos, o simplemente es la causa de ellos.

Y acabo como empiezo, imposible autoexcluirse cuando ya se hizo.

BORROKAK EZ DU ETENIK!!!

JO TA KE INDEPENDENTZIA TA SOZIALISMOA LORTU ARTE!!!
 
Jon Kepa Preciado Izarra (Cordobako Espetxetik)

http://www.lahaine.org

2016/03/19

CRIMENES DEL CAPITALISMO por Por Mumia Abu-Jamal

"En una sociedad capitalista, solo vale el dinero.  Como se ve en la comedia policial Todo sobre los Benjamins, el billete vale más que la persona. Ganancias. Y punto."

                               Desde el principio del tiempo humano, las comunidades  construyeron ciudades al lado de los ríos, porque el agua – el agua fresca – era la fuente de la vida. El Cairo (que antes se llamó Fustat), dependía del Río Nilo; Londres, (y antes, la ciudad colonial romana de Londinio) fue construida a las orillas del Río Támesis; París (originalmente conocida como Par-Isis, o La Casa de Isis) creció de las aguas del Río Siena; Roma llegó a ser un imperio al borde del Río Tíber.

Las ciudades se nutren de las aguas de los ríos, y crecen gracias a ellos. La ciudad de Flint, Míchigan, tomó su nombre del Río Flint, del pedernal duro y oscuro  que formaba el cauce del río. Durante décadas General Motors usó estas aguas y luego tiró sus desechos químicos y efluvios al río, hasta convertirlo en el brebaje corrosivo y tóxico actual.  De hecho, cuando las aguas llegaron a ser tan ácidas que dañaban partes de los automóviles, General Motors abandonó la ciudad, cerrando sus operaciones.

Éstas son las aguas canalizadas a los hogares de Flint por las autoridades del gobierno de Míchigan, con sus llamados “poderes administrativos de emergencia”, en su afán de ahorrar dinero.  Las aguas que dañaron y disolvieron metales fueron consideradas suficientemente buenas para alimentar a la población de seres humanos en una ciudad moderna de los Estados Unidos.

¡Miles, decenas de miles, de seres humanos envenenados! Para incrementar las ganancias de una corporación.

¿Por qué esto no es un crimen?

¿Por qué no fue un crimen envenenar un río desde el principio?

2016/03/17

SOBRE VERDADES Y MENTIRAS por Sendoa Jurado Garcia

"Es mentira que quienes trabajamos a favor de la amnistía estemos libres de la represión, como es mentira que los estados se froten las manos por la satisfacción de nuestra existencia. "

                              Es verdad que aunque se me vincula al Movimiento Pro Amnistía y que lo que aquí vengo a exponer viene marcado por mi militancia política, también lo es que voy a hablar única y exclusivamente en mi nombre, sin pretender representar a nadie más. Es mentira que mi defensa de la amnistía venga dada por el rencor hacia nadie, sino por mis convicciones políticas más profundas, aun reconociendo que las actuaciones políticas de determinada gente me provocan rencor. Es verdad que las élites políticas de Sortu han olvidado el concepto de la amnistía y que solo lo han recuperado para tratar de tranquilizar a la bestia con la intención de volverlo a echar al cubo de la basura en el futuro. Es mentira que ni yo ni nadie de mi alrededor trabajemos para la policía, pero sí es verdad que dirigentes de Sortu se reunieron con Ares en su época de Consejero del Interior para hablar sobre una lista de personas a las que vinculaban con sabotajes, lista que estos dirigentes utilizaron para condicionar la militancia de las personas que aparecían en ella.

Es verdad que hay presos que odian a quienes trabajamos por la amnistía y que incluso nos han amenazado. Es verdad que hay presos que están absolutamente conformes con la línea política de Sortu.

Es verdad que hay presos que aun no estando totalmente de acuerdo con nosotros, nos respetan.

Es verdad que otros presos están contentos con nuestra militancia y asqueados de Sortu. Es mentira que nadie de mi alrededor haya propuesto a ningún preso abandonar el colectivo al que pertenecen.

Es verdad que no todos los presos políticos vascos están en el EPPK. Es verdad que Sortu y sus dirigentes han hecho constantes intentos por condicionar las posiciones del EPPK, y que calculan que sacando adelante la “Vía Rufi” alrededor de la mitad de integrantes de este colectivo se quedarán fuera, pero les da igual.

Es verdad que mientras hacen saltar por los aires la poca cohesión que queda en el colectivo sacan muchas pegatinas con el lema “Gora EPPK”, y que cuanto más lo rompen más lo gritan. Cuanto más lo rompen más acusan al resto de romperlo.

2016/01/28

¿QUE PASA CON LA AMNISTIA?

"...desde la “comunidad internacional” se ha insistido mucho en la inviabilidad internacional de la amnistia, cosa que es absolutamente falsa como prueban procesos actuales en otras partes del mundo"                   
                               Intentaré ser lo más directo posible. ¿Ha abandonado los últimos años la izquierda abertzale la reivindicación de la amnistía?. La respuesta es un sí rotundo. La amnistía no formaba ya parte de ningún discurso ni práctica política, movilizadora ni organizativa. En la única ocasión donde se mencionaba era como siempre al finalizar los comunicados del EPPK.

¿Qué motivo existía para abandonar su reclamación?. Algunos pueden alegar la represión y las ilegalizaciones, algo que siempre tiene su peso pero que nunca es decisivo. Otros quizás digan que lo prioritario ha sido una lucha humanitaria y de objetivos tácticos en relación a los presos políticos y refugiados. Lo cual tiene sentido pero en ningún caso ni en toda la historia del movimiento de liberación nacional y social vasco ha impedido que tanto la amnistía como la lucha contra la dispersión o la mejora de las condiciones carcelarias vayan en paralelo y complementariamente. De la misma forma que la lucha por mejoras en los sueldos no debe impedir ni obstaculiza la lucha por un cambio social o por una alternativa socialista.

¿Entonces qué diablos ha pasado?. En mi opinión se han juntado una serie de factores que han derivado en esta situación y que además afectan no solo a la amnistía sino al grueso de los objetivos estratégicos debido a que se ha perdido el hilo produciéndose un corte entre la táctica y la estrategia (y los objetivos estratégicos). Esto ha causado la entrada de lleno en el tacticismo, lo cual lleva a menudo a la evaporación de los objetivos estratégicos en la práctica mediante un tacticismo gradual y coyuntural que lleva a la visión de embudo.

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