"...si bien es cierto que
los serbios en general y el Estado serbio mantienen respecto a Kosovo un
alto grado de intransigencia sobre la pertenencia del territorio a su
identidad nacional y a su propia historia, no menos cierto es que desde
el nacionalismo albanes se viene alimentando también la idea de la Gran
Albania, la cual según encuestas recientes es apoyada por el 81% de los
albano-kosovares así como por mas de la mitad de los macedonios de
origen albanes y el 63% de los habitantes de Albania."
Savićević
Ivo Andric Kultur Elkartea
El presidente de Kosovo firmo esta semana el acuerdo de asociacion para la integracion de la pequeña republica en la Union Europea.
La firma es la oficialización del Acuerdo de Asociación y
Estabilización, rubricado también en los últimos años por el resto de
países de los Balcanes, que el gobierno kosovar y la Unión Europea
concluyeron en mayo del 2014. Dicho acuerdo no fija ninguna fecha para la definitiva integración ni supone un reconocimiento como Estado independiente (tal y como exigió el Estado español) por parte de la UE, cuyos miembros, a pesar de que dieron luz verde al proyecto,
no deberán ratificarlo. Uno de sus aspectos fundamentales reside en que
tras la entrada en vigor del acuerdo, los productos kosovares podrán
acceder al mercado de la UE prácticamente sin restricciones mientras que
los aranceles que sufren los productos europeos en el mercado kosovar
deberán de desaparecer en 10 años. Es un acuerdo que sin explicitarlo
guarda ciertas similitudes con el
antidemocratico TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership /
Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión – ATCI) como
en el tema de los aranceles. Incluirá la aplicación de los estándares
europeos en ámbitos como la competencia, las ayudas estatales y la propiedad intelectual
Este nuevo estatus ha sido posible
después de que a iniciativa de la Unión Europea los gobiernos de
Prístina y Belgrado sellaran otro acuerdo en la primavera del 2013 por
el cual el Estado serbio se comprometía a desmantelar sus estructuras
policiales y judiciales del norte de Kosovo a cambio de cierta autonomía
para esta zona de mayoría serbia.
Sin embargo a mediados de octubre el
presidente de Serbia, el nacionalista de centro derecha Tomislav
Nikolić, declaraba días después de acusar a Alemania de favorecer a
Kosovo, que la Unión Europea, quien financia el 75% de las inversiones
en Serbia, les estaba exigiendo nuevas demandas entre las que incluía
entregar informes al gobierno de Prístina relativa a las instituciones
vinculadas todavía al Estado serbio que gestionan los serbo-kosovares.
Este hecho, que la UE afirma es ir un poco mas allá de los
acuerdos de 2013, motivo que Nikolić las comparara con las exigencias
del imperio austro-húngaro para las investigaciones policiales sobe el
atentado a su archiduque en los prolegómenos de la I Guerra Mundial.
Aunque Nikolić se muestra públicamente
partidario de la integración en la UE, causa habitual de crisis
políticas en el país, en su mandato ha protagonizado serias
discrepancias con las autoridades de Bruselas como cuando en 2012 tras
ser elegido presidente negó la acusación de genocidio en los
sucesos de Srebrenica (Bosnia) durante la guerra de Yugoslavia en los
años noventa. Aunque en mayo de este mismo año declarara sobre aquellos
sucesos “Pido perdón por los crímenes que en nombre de nuestro Estado y nuestro pueblo cometió cualquier miembro de nuestro pueblo”
Recientemente el gobierno Serbio mostro
su enfado tras hacerse publico que la UNESCO quiere reconocer a Kosovo
dentro de los paises con patrimonio de la humanidad. La
protesta serbia se fundamentaba por el hecho de que muchas iglesias
ortodoxas serbias las cuales poseian un gran valor artistico e historico
fueron incendiadas durante la guerra y posteriormente en progromos protagonizados por albano-kosovares, cuestion historica todavia hoy no solucionada.