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2017/01/30

ENTREVISTA AL COMUNISTA BILBAINO JUAN PUERTO por Enekoitz Esnaola

"...en la época de cuando mataron a Santi Brouard fue cuando comprendí que se podía ser comunista y abertzale. Hasta entonces creía que era una contradicción. Yo era comunista -y lo seré hasta la muerte-, y defendía el derecho de autodoterminación, pero no me sentía abertzale. Con Idigoras y Ziluaga entendí que ambas cosas eran compatibles."
 
Juan Puerto Morcillo (Calamonte, Extremadura; 78 años) era comunista en el siglo XX y lo sigue siendo en el siglo XXI. «Comunista hasta la muerte», dice. Con el tiempo, este militante veterano nacido en Extremadura y que desde los 22 años vive en Bilbao también se ha llegado a sentir abertzale. Después de formar parte del PCE y otros partidos, desde hace 8 años es miembro de Alternatiba. Está a favor de aglutinar a toda la izquierda vasca.
 
 diciembre en Gasteiz. Puerto  vive en Bilbao desde que tiene 22 años.
Eres de Extremadura, y naciste durante la guerra del 36. ¿Qué recuerdos tienes de la infancia? 
Buenos y malos. Mis padres eran republicanos, pero no estuvieron metidos en política. Mi padre tan solo conoció el trabajo; es lo único que sabía hacer. Una vez pegaron a mi madre, porque estaba ayudando a un republicano agarrando su escalera mientras pegaba un cartel. El Franquismo se ensañó en Extremadura contra la gente partidaria de la República. Pero en cualquier caso tuvimos momentos funestos en la familia. Mi hermano mayor se rompió un brazo cuando tenía 9 años, el médico se lo escayoló, pero tenía el brazo infectado y jamás se lo miraron. Murió por la gangrena. Yo todavía no había nacido. Después, cuando tenía 4 años, mi padre se ahogó cuando trabajaba en una presa. Por aquel entonces mi madre estaba embarazada de mi hermana. Ella tuvo que trabajar muy duro para sacar la familia adelante. Trabajó como costurera en casa de varios ricos.
¿Cuándo y cómo fuiste adquiriendo conciencia política? 
Los chavales a los 12-13 años ya éramos adultos. Trabajábamos, y fue así como me fui concienciando a favor del comunismo. Recuerdo algo que me dijo un señor mayor llamado Antonio: que nunca me arrimara a los capitalistas, porque me explotarían por completo. En nuestro pueblo tenían a mucha gente en la miseria y la esclavitud. Pero de algún modo, aguantábamos. Luego en casa de la que acabaría siendo mi mujer, se escuchaba siempre la radio Pirenáica [oficialmente, era la Radio España Independiente irratia zen, creada por el PCE].
¿Hubo fusilamientos franquistas en tu pueblo, en Calamonte? 
Sí, a 62 personas. Solo en mi calle, a cuatro. En esa época vivían unas 5.000 personas en Calamonte. Trataban fatal a las familias de los fusilados. Por ejemplo, hacían firmar a las viudas que sus maridos habían muerto de forma natural a cambio de no llevarse a sus hijos para ser soldados y pudieran ayudar en casa. Todo esto me generó en mí ganas de luchar.
¿Tú conociste el hambre? 
Yo no, pero conocí a niños que pasaban hambre. Con tener pan y aceite, salvábamos el día, pero no era el caso de todos.
En 1960, con 22 años, vienes a Bilbao. ¿Por qué? 
Tuve tambíen oportunidad de viajar a Alemania y a Catalunya, pero Bilbao era la opción que más me tiraba. En mi pueblo había una barbería a la que llabaman la barbería del Athletic, donde se reunián muchos aficionados; yo entre ellos. Tenía ganas de venir a Bilbao, y me animé a hacerlo junto con unos amigos.
¿Dejando a la familia en Calamonte? 
Sí. Me costó mucho dejar allí a mi madre. Pero cuando dos años despúes murió mi abuelo, vinieron ella y mi hermana.
¿En Bilbao, a dónde viniste? 
Al barrio de Arangoiti, que por aquel entonces estaba en construcción. De cada diez, nueve éramos extremeños.
¿Cómo era el Bilbao que econtraste? 
Veía mucha pobreza, muchas chabolas. Yo empecé a trabajar en una cantera en 1960, y con lo que ganaba me pagaba el alquiler de una habitación. En 1962 empecé a trabajar en la fábrica de Etxebarria.
Antes has mencionado al Athletic. ¿Solías ir a San Mamés? 
Enseguida me aboné al Athletic, e iba a San Mamés con muchísima ilusión. Yo creo que todos los que vinimos de Extremadura éramos del Athletic. Una vez, antes de un partido del Athletic contra el Real Madrid, fuera del campo alguien me ofreció 60 pesetas por mi entrada. Por aquel entonces costaría unas 15, pero aún así, no le acepté el dinero y me quedé con la entrada. Faltaría más.
Cuando llegaste a Euskal Herria, ¿cuánto ganabas? 
Unas 450 pesetas a la semana. De ahí, 250 se iban para pagar las dos habitaciones que tenía alquiladas para mí, mi madre y mi hermana, además de la comida.
¿Cuál era el clima laboral? 
Al poco de entrar a Etxebarria, se convocó una huelga de dos meses. Había una gran represión, pero los trabajadores demostraban mucho valor.
¿Qué lograsteis con la huelga? 
Nada. Yo acababa de entrar, pero había gente que llevaba trabajando años y, al acabar la huelga, entraron como nuevos; tuvieron que empezar de cero. Por necesidad, tuve que empezar a hacer otros trabajos fuera del horario laboral, como por ejemplo cargar camiones en Otxarkoaga. Conseguí llegar a ganar mil pesetas a la semana, que nos permitía vivir con algo más de dignidad. Hasta que llegué a poder comprar una casa en el muismo Arangoiti, creo que en 1968, a los ocho años de llegar a Bilbao. Me costó 80.000 pesetas. Tres años antes me había casado, en Calamonte, tras lo que vino tanto mi mujer como toda su familia.
¿Cuándo empezaste a militar? 
Al entrar a trabajar a Etxebarria, en 1962. Me afilié a CCOO, pero tambíen empecé en el PCE. Eran tiempos de clandestinidad, había muchas reuniones. Entonces CCOO era el sndicato más combativo.
¿Alguna vez estuviste en cargos de dirección? Estuve en el PCEP pero no por ganas. Yo siempre he preferido trabajar en las bases.
En la época en que llegaste a Bilbao, ETA acababa de nacer, y algunos fundadores vivían en Bilbao. ¿Había alguna relación con ellos? 
Relación no. Conocía a un militante abertzale llamado Etxabe, porque vino a nuestro barrio, pero yo no sabía que era de ETA; lo supe después.
¿Estuviste preso alguna vez? 
No, aunque me detuvieron dos veces. Estábamos fichados. Yo no recibí torturas; psicológicas sí, y malos traros. Mucha gente pareció torturas físicas, pues la policía torturaba mucho. Además, tenían métodos concretos para controlar a la gente: si estaban siguiendo a un grupo de ocho, metían a siete en la cárcel y al octavo lo dejaban libre para después seguirle la pista. Como a mi no me metieron preso tras esas dos detenciones, tenía la preocupación de que me seguían.
¿Había en Euskal Herria un movimiento anti-franquista mayor que en España? 
Sí, mucho mayor, sin duda. En Extremadura había mucho miedo, y por eso mucha gente tenía una actitud servil. Aquí me sentía más agusto, a mi salsa. Había que pelear por la libertad, y el objetivo era quitarse a Franco de enmedio. Había una nacionalismo nuevo estructurado – ETA-, y eso benefició al movimiento anti-franquista. Los del PNV también eran abertzales, pero no eran de luchar hasta el final.
¿Qué te pareció el camino emprendido por el PCE tras la muerte de Franco? 
El PCE era el partido organizado en la clandestinidad. Tenía gente con una gran conciencia de lucha. Pero luego llegó la mal llamada democracia y no no fui partidario de ese tipo de transición. Escuchaba en el PCE que había que aceptar algunas cosas por los militares, pero yo siempre estuve en contra. Mira que constitución se hizo, ¡una que no cumplen! ¿Dónde están el derecho a la vivienda y al trabajo digno...? Además, siguieron la misma policia y el mismo ejército, sin pedirles cuentas por los asesinados durante el franquismo. Dejé el PCE y creamos el EPK Partido Comunista de Euskadi. Tuvimos la ayuda de la URSS.

¿Qué tipo de ayuda? 
Teniamos contacto, nos decían que tenían un gran interés en fortalecer partidos comunistas vascos. Pero lo dejaré ahí, porque no quiero comprometer a cierta gente.
El PCE defendía el derecho de autodeterminación... 
Solo sobre el papel. Había poca actitud. Estando en el EPK tuvimos una mayor relación con gentes de la izquierda abertzale; sobre todo de HASI [Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea]. En HASI estaba Txomin Ziluaga, que me gustaba mucho como político.
Santi Brouard tambíen era de HASI. 
Cuando lo asesinaron [1984], estuve en el homenaje que le hicieron en Bilbao. Fue increible, impresionante. Año y medio después, estuve en un pueblo de Sevilla, Badalatosa, en la inauguración de la barriada Santi Brouard. Fue un acto organizado por revolucionarios andaluces, la gente de Comisiones Obreras del Campo. Allí estuvieron Jon Idigoras yTxomin Ziluaga, junto con la viuda de Brouard y su hija. Recuerdo las palabras de la viuda [Teresa Aldamiz]; un discurso revolucionario, increible. Aparecieron pintadas contra Idigoras, pero nos reimos con ello. Fue en esa época cuando comprendí que se podía ser comunista y abertzale. Hasta entonces creía que era una contradicción. Yo era comunista -y lo seré hasta la muerte-, y defendía el derecho de autodoterminación, pero no me sentía abertzale. Con Idigoras y Ziluaga entendí que ambas cosas eran compatibles.

2016/08/27

HERRITAR BATASUNA - UNIDAD POPULAR por Eusko Ekintza

"La Herritar Batasuna recupera el sentido de “comunidad sociopolítica” para la masa social de la Izquierda Abertzale frente a la represión, los ataques mediáticos y sociopolíticos, pero también por un sentimiento subjetivo de pertenencia a ella. Un modelo de vida ligado a un modelo militante. Algo que parece desagradar a algunos empeñados en “normalizar” la IA en un contexto que paradójicamente es de total falta de normalidad política."

                              Hace ya un año, el 15 de agosto, Día de la Libertad de Euskal Herria (Batalla de Orreaga), desde la formación Eusko Ekintza publicamos el manifiesto titulado “Ekintza Garaia da”. En él exponíamos nuestra visión crítica sobre los últimos años de la deriva ideológica y política de una parte, supuestamente mayoritaria, de la Izquierda Abertzale.

Así mismo adelantábamos nuestra intención de hacer públicas unas propuestas prácticas, siempre desde nuestro de vista, para enderezar ese rumbo errático y sin futuro.
 
Lo que adjuntamos es el documento “Herritar batasunaren garaia da”. Siendo un resumen de un documento mucho más amplio, es un reflejo básico de lo que debería de ser una Herritar Batasuna desde nuestro punto de vista, y que serviría como regeneración de la izquierda abertzale. En este momento donde se está retomando el debate de la Herritar Batasuna en amplios sectores e la Izquierda abertzale, nos ha parecido bueno hacer público como aportación a la creación de esa Herritar Batasuna.

Herritar Batasunaren garaia da.
Partimos de nuestra previa reflexión sobre lo ocurrido en los últimos años reflejada en el documento”Ekintza garia da” http://www.euskoekintza.eu/manifiesto-de-presentacion/

DEFINICIÓN DE MÍNIMOS DE LA HERRITAR BATASUNA.-
El principal objetivo de la Herritar Batasuna sería conseguir la activación de la masa crítica militante de la Izquierda Abertzale, consiguiendo que se dote de una estrategia y tácticas consensuadas por todas hacia la independencia y el socialismo. Cuando hablamos de militancia “crítica” hablamos de militancia activa, formada, y que participan directamente en las dinámicas sociopolíticas del País, lejos de la imagen de militancia “virtual, gaseosa y desideologizada” tan a la moda. Militancia base de cualquier Poder Popular.

La Herritar Batasuna se consigue combinando tanto el trabajo de los “taldes eragiles” a sus diversos niveles (local, de eskualde y nacional), con la participación en la misma de militantes individuales, también a todos los niveles. La Herritar Batasuna se conforma así por grupos y personas. No exclusivamente partidos políticos, sino también sindicatos, movimientos estudiantiles, diversos grupos sociopolíticos y sectoriales (anti represivo, feminismo, memoria histórica-relato, naziogintza, ecología, educación-estudiantes, euskara, antifaxista…) Y hablamos tanto de grupos constituidos a nivel nacional como local o comarcal. Este planteamiento supone un incremento de la fuerza y de la descentralización de pueblos y barrios frente “a lo nacional” y repercute en una mayor autonomía de los grupos locales, un mayor dinamismo y una garantía frente a las agresiones represivas y de todo tipo.

Por otra parte los grupos sectoriales siguen trabajando con autonomía en sus áreas pero siempre dentro de las “líneas rojas” consensuadas entre todas. A fin de evitar la sectorización de los diferentes eragiles, estos se deben convertir en parte decisorias de la Herritar Batasuna. La Herritar Batasuna preserva así la riqueza ideológica de los grupos y personas que la componen, pero crea a su vez estructuras para que puedan trabajar en conjunto dentro de líneas tácticas compartidas y siguiendo igual estrategia. Esta riqueza organizativa de matices ideológicos y de prácticas sectoriales, lejos de ser una traba para el proceso emancipador nacional y social, es un activo para cubrir el máximo de masa social.
En la Unidad Popular nos dirigimos entre toda/os actuando la masa militante crítica como grupo dirigente. Las decisiones a cada nivel se toman en los órganos de dirección consensuados, asambleas y comités. Es de esa manera como la IA se dota de una coordinación colegiada y autogestionada por parte de todo el conjunto. El organismo dirigente es la propia Herritar Batasuna en su conjunto: Poder Popular. Los órganos de coordinación son los encargados de llevar adelante los mandatos y las líneas de trabajo conjuntas.

Creemos sinceramente que en la anterior fase del MVLN uno de los frenos fue la compartimentación sectorial impulsada para que algunos ejercieran una “dirección política” sin “injerencias” y molestias de los grupos “que se tenían que dedicar a lo suyo sectorial” y terminó siendo mero dirigismo. Compartir la dirección-coordinación no quiere decir que todos los grupos tengan el mismo peso, pero sí que todos participen de la misma. Al igual que los militantes propios de la Herritar Batasuna. La propia Herritar Batasuna puede ser un semillero de nuevas organizaciones locales o nacionales tanto sociopolíticas como ligadas al movimiento popular.

La Herritar Batasuna es el ámbito donde se dan los acuerdos estratégicos y tácticos; donde se deciden las líneas de trabajo conjunto; donde se crean las sinergias positivas de avance entre todas; y también donde se gestionan las discrepancias.

Hay que tener en cuenta, que si bien a nivel local, la militancia es multidisciplinar, a nivel de eskualde y nacional, los diferentes eragiles, tienen sus estructuras y aspectos de lucha específicos (presos, sindical, internacionalistas, ecologistas, memoria histórica, feministas, antifaxistas…), que son capaces de generar sinergias y tienen la capacidad de realizar análisis a nivel nacional, que son necesarios conocer y debatir entre todas. Es por ello, que la estructura y funcionamiento de la Herritar Batasuna, debe ser capaz de conjugar dos ejes; uno el de movimiento revolucionario independentista en conjunto y otro el de los diferentes movimientos sectoriales que conviven dentro del mismo.

La Herritar Batasuna se configura así como el “herensuge” de múltiples cabezas. Mucho más efectiva frente a la represión de los Estados y todo tipo de ataques, y a la vez capaz, no sólo de trazar la línea estratégica y táctica, sino de crear por esa multicefália gran cantidad de diferentes frentes de lucha (nacionales, comarcales y locales), y de responder continuamente a las demandas e inquietudes sociopolíticas de una sociedad cambiante. Fundamentalmente, a través de un potente movimiento popular que actúa de humus para todo el resto.

Hay que recuperar no sólo la calle para la Izquierda Abertzale, sino la “xarma” y la alegría de luchar en la calle. Algo que en gran parte las nuevas generaciones desconocen.
 
En los últimos años se ha ido creando en gran parte de la Izquierda abertzale una cultura verticalista en que las decisiones se han ido tomando entre muy pocos. Algunos han aprovechado las ilegalizaciones para ir montando su estructura partidaria y vertical única. Sin embargo, el hegemonismo se ha demostrado como el camino más corto para la pérdida de masa social y militante. Y al final también para la pérdida de masa numérica tanto en movilizaciones como electoralmente.

En la Herritar Batasuna las decisiones se toman entre mucha más gente en sus diferentes niveles. Y las decisiones que corresponden a cada nivel, se toman a ese nivel. Siempre dentro de las líneas rojas decididas entre toda/os. Supone una cultura diametralmente opuesta al partido único y jerárquico.

Consideramos de máxima urgencia todo lo relacionado con la creación de pensamiento político y la formación de la militancia. Se ha de dar prioridad a la Ideologización de la masa crítica de la Herritar Batasuna. Sólo una potente masa crítica garantizará en un entorno mediático tremendamente hostil y una sociedad que ha sido fuertemente despolitizada y desideologizada que la masa numérica y electoral crezca y lo haga avanzando en nuestras líneas estratégicas.

2016/07/10

LA REMASTERIZACION DEL MOVIMIENTO POPULAR VASC

 "Hoy la presión social sigue siendo efectiva solo si va dirigida a desestructurar el sistema. Solo les queda la opción de la represión o la absorción en el sistema, por lo que en este contexto es de vital importancia que la acción directa a través de la autoorganización y autogestión de un salto a todos los niveles y en todos los frentes. Y esto significa también que si a nivel institucional no se promueve la deconstrucción del poder sistémico en beneficio del poder popular y la auto-organización no quede apenas espacio para el movimiento."       
                             
                               El movimiento popular vasco es la respuesta que principalmente la clase trabajadora y la juventud vasca han dado a un entramado político, económico y social opresivo e impuesto que no pone en manos del pueblo ni la gestión de sus recursos ni la dirección de sus vidas. A otro nivel también significa la organización del pueblo desde la base y de una forma verdaderamente democrática y horizontal, generalmente asamblearia, autogestionada y de acción directa entendida en su más amplia concepción.
 
El movimiento popular ha tenido un triple carácter. Uno de defensa (frente al servicio militar, frente a proyectos e infraestructuras del capital, frente a la represión, frente a medidas económicas contra la clase trabajadora y en definitiva frente a imposiciones de cualquier tipo en cualquier ámbito). Uno de ataque / autodefensa, sea para mantener conquistas o erosionar y nivelar la balanza de poder. Y uno de construcción, que lleva a la realidad material espacios contrapuestos y alternativos al sistema vigente auto-constituyéndose.

El movimiento popular vasco ha tenido notables victorias a lo largo del tiempo y también amargas derrotas pero sin el movimiento popular posiblemente el pueblo vasco ya no existiría como tal. No es el objeto de este texto hacer un recorrido de la historia del movimiento popular vasco pero sí indicar que hoy en día no goza de una salud adecuada y de una orientación requerida para dar cuenta del contexto actual, especialmente debido a las consecuencias que está generando la crisis.

Una parte importante, aunque no única de esta situación, es responsabilidad de la izquierda abertzale en los últimos años y la estrategia fallida llevada a a cabo, ya que la visión de embudo institucionalista y electoralista del proceso de liberación vasco ha tendido a asimilar al movimiento popular en grado de dependencia de esos intereses institucionales y electoralistas tomando al movimiento popular como subsidiario e instrumental e impidiendo desatar por tanto toda su potencialidad. Esta situación es consecuencia de un vacío anterior que data de más de una década hacia atrás. El colapso del movimiento revolucionario en general que no supo reorientarse a tiempo a una coyuntura que necesitaba un cambio, un refuerzo ideológico, y un análisis adecuado a lo que estaba por venir a todos los niveles. Un cambio en sentido revolucionario que en su ausencia llevó a la auto-liquidación. Planteamientos existentes hace 10 años, 20 años e incluso 30 años han sido los que se han abierto paso en demasiadas ocasiones. 

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