"Las dos principales herramientas del
pueblo son la reflexión y la movilización. Pero una no puede avanzar
sin la otra. La razón es evidente: seria ingenuo creer que quienes
albergan intereses en el negocio de la guerra, los propietarios de la
industria armamentistica, no piensen en sacar lecciones del pasado. Ante
las movilizaciones masivas contra la guerra como las que hubo con las
invasiones de Vietnam o Irak, es normal que quieran mejorar su
“marketing”. En otras palabras, para justificar nuevas guerras, tenian
que acompañarlas de un nuevo envoltorio."
Las guerras de Estados Unidos y la Otan
en Oriente Próximo han fabricado un problema de cuyas proporciones
algunos comienzan a darse cuenta únicamente ahora. Para quienes estos
últimos años nos preocupábamos de sus consecuencias previsibles, el
problema era ¿cómo oponerse eficazmente a las guerras?
No hay receta secreta para ello. Las dos principales herramientas del
pueblo son la reflexión y la movilización. Pero una no puede avanzar
sin la otra. La razón es evidente: seria ingenuo creer que quienes
albergan intereses en el negocio de la guerra, los propietarios de la
industria armamentistica, no piensen en sacar lecciones del pasado. Ante
las movilizaciones masivas contra la guerra como las que hubo con las
invasiones de Vietnam o Irak, es normal que quieran mejorar su
“marketing”. En otras palabras, para justificar nuevas guerras, tenian
que acompañarlas de un nuevo envoltorio.