"La lucha revolucionaria por el socialismo y el comunismo se desenvuelve en diferentes épocas y circunstancias concretas en cada país. No puede haber una receta conveniente a cualquier época o país. Por eso, partiendo siempre de la realidad, hay que solucionar todos los problemas de manera creadora, conforme a las situaciones reales."
Hoy entrevistamos en Ikusle a la Korean Friendship Association en el País Vasco o KFA Euskal Herria. La KFA Euskal Herria ha respondido amablemente nuestras preguntas con el objetivo de ayudarnos a conocer más de la realidad de este hermético y desconocido país asiático.
Ikusle: ¿Cómo nace KFA Euskal Herria? ¿Cómo son los inicios de la asociación?
KFA Euskal Herria: La KFA se funda en el año 2000, pero en Euskal Herria no empieza a funcionar hasta después la reunión internacional que la KFA celebró en Fermo (Italia) en el año 2009. Es a partir de ese momento cuando se puede decir que oficialmente la KFA de Euskal Herria comienza su andadura.
Como todos los inicios, la KFA nace con una gran ilusión. Una vez que se oficializó la puesta en marcha lo primero fue tratar de contactar con distintas organizaciones y asociaciones que potencialmente pudieran estar interesadas en la República Popular Democrática de Corea (RPDC) para presentarnos y tantear qué posibilidades de trabajo o colaboración podría haber. Aunque la mayoría optó por hacer oídos sordos, también tuvimos respuestas positivas que dieron sus frutos. En esa época el interés por Corea era menor que ahora y recibía menos atención mediática. Seguramente quienes entonces nos ignoraron o nos dieron largas cuando les ofrecimos alguna charla o similar, hoy no dudarían en organizar en sus locales una conferencia de Alejandro Cao de Benós.
¿Cuáles son los objetivos de KFA Euskal Herria?
La KFA tiene 4 objetivos principales. El primero es el de dar a conocer la realidad de la RPD de Corea al mundo. Si bien éste punto no necesita explicación por ser obvio, sí es interesante añadir que conociendo la realidad del país muchas de las mentiras que se cuentan habitualmente en los medios tendrían un recorrido muy corto, pues suelen ser absolutos sinsentidos que caen por su propio peso.
El segundo es el de defender la independencia y la construcción del socialismo en Corea. Sin extendernos en la historia coreana o en la ocupación japonesa que duró hasta la liberación en 1945, que la soberanía coreana está hoy amenazada es indiscutible cuando los EE.UU. ocupan y controlan la mitad sur desde hace más de 70 años y al mismo tiempo amenazan al norte. La KFA defiende el derecho del pueblo coreano a ser independente y no depender absolutamente de ninguna potencia extranjera. Pero el pueblo tiene otro derecho además: el de vivir dignamente, y por eso defendemos la construcción socialista coreana, para que los jóvenes sigan pudiendo estudiar hasta que quieran, para que a nadie le falte la sanidad, para que siga sin existir el paro, para que todas las familias tengan una vivienda, etc… en definitiva, para que el pueblo conquiste su felicidad siendo el dueño de su destino.

El tercer principio es el de aprender de la cultura y la historia del pueblo coreano, esto es, acercar también Corea al mundo desde un punto de vista meramente cultural. Así tenemos miembros y amigos que se acercan a la KFA por interés cultural en Corea, y es en el norte donde la cultura coreana más se mantiene, ya que en el sur la influencia estadounidense llega incluso a afectar parte del idioma con los anglicismos.
El cuarto es el de trabajar por la reunificación pacífica de la Península de Corea. Corea es una nación dividida y enfrentada por intereses ajenos, y eso es una herida que los coreanos de ambos lados de la frontera llevan en el corazón. Desde ambas partes se anhela la paz y la reunificación, y la KFA hará todo lo que esté en su mano para facilitar que esa situación sea una realidad.
Lamentablemente son los EE.UU. quienes están interesados en que esa división nacional se mantenga, utilizando a sus gobernantes títeres en el sur para eternizar el conflicto. Así consiguieron abortar las mejoras de relaciones Norte-Sur que se daban desde la firma de la
Declaración Conjunta del 15 de Junio del año 2000 firmada por Kim Jong Il y el presidente del Sur Kim Tae Jung en Pyongyang. Entre el anterior presidente Lee Myung Bak y la actual presidenta Park Geun Hye (hija del dictador militar Park Chung Hee) han llevado a la nación de unas relaciones en las que la reunificación se podía sentir realmente cercana, a un estado casi de guerra entre las dos partes.
Además se ha agudizado la represión interna en el sur de Corea y los activistas por la reunificación sufren persecución política y hasta la cárcel, como los casos del reverendo Han Sang Ryol o del activista Ro Su Hui.
¿Qué actividades lleváis a cabo en vuestra asociación?
De nuestras actividades podemos destacar la parte más pública, que es la de conferencias o charlas sobre la realidad coreana, que cada día cuentan con más asistentes. También la KFA organiza viajes varias veces al año a Corea, que se diferencian de los comerciales que pueden ofrecer algunas agencias en que de la mano de la KFA se puede tener un mayor acceso al país al ser tenido el visitante como un amigo y no como un turista. Además cumplimos la función de poder atender a la prensa, tanto para cuestiones genéricas como para consultas de actualidad cuando ocurre cualquier cosa.
En Euskal Herria tenemos nuestro propio blog, donde publicamos las noticias más destacadas del país, lo que además nos permite ser fácilmente localizables no sólo para la prensa, sino también para todas las personas y asociaciones que tengan algún tipo de interés. En los correos oficiales de la KFA recibimos peticiones de lo más variadas, que van desde querer una información concreta, la propuesta de proyectos o negocios, trabajo o estudio en la RPDC y una infinidad más. A todos tratamos de atender de la mejor manera posible.
Volviendo a casa, en este momento estamos procurando recopilar material gráfico y audiovisual de diferentes tipos para poder llevar a cabo una exposición cultural en un lugar pendiente de definir.
Corea del Norte es uno de los países más desconocidos, no solo por la distancia que nos separa, sino también por cuestiones políticas. ¿Existe interés por conocer Corea del Norte en el País Vasco?
Sí hay interés, sí. Menos quizás que en otras partes del estado, pero se llenan las salas cada vez que viene Alejandro Cao de Benós a dar una conferencia y cuando la gente tiene oportunidad de preguntar sobre Corea a alguien que ha estado de visita en el país no pierde la oportunidad. Así vimos que tuvo una gran acogida el documental de Álvaro Longoria “The Propaganda Game” en la última edición del Zinemaldia. De hecho los vascos, junto a los catalanes, son de los que más viajan a Corea de todo el estado.
¿Es conocido el País Vasco entre los coreanos? ¿Qué saben de nosotros?
Curiosamente sí. En una visita a Corea en Julio del 2013, el típico “-¿De dónde eres? -Soy vasco” no siempre tenía como respuesta una cara de circunstancia de no saber qué es “vasco”, sino que solía haber una respuesta positiva y de interés. Preguntaban interesados especialmente por la situación política. No es que hubiera mucho conocimiento, pero ya era más que en algunos lugares de Europa.
Nuestro trabajo es ése precisamente, tratar de acercar Corea a nuestro pueblo, y también acercar la cultura vasca a Corea. Para eso siempre están abiertos, así que quizás un día puedan ser una realidad unas jornadas culturales vascas en Pyongyang.
¿En qué se parece y en qué se diferencia el día a día de los vascos y los norcoreanos?
No se parece en mucho la verdad, los coreanos no se despiertan cada día con la preocupación de si van a ser desahuciados, de si van a perder su trabajo, de si van a poder costearse el dentista o de si van a tener dinero para comprar comida. Las necesidades básicas incluidas la vivienda, alimentación, sanidad, transporte, vestimenta y ocio están sufragadas por el Estado y son gratuitas.
En cuanto al día a día, normalmente los coreanos tienen cuatro días laborales a la semana de ocho horas cada uno, un día de trabajo comunitario, un día de estudio, y un día de descanso.
El Estado aplica una jornada más corta, de conformidad con el grado de dificultad del trabajo y otras condiciones específicas.