"La imposibilidad de comunicar el terror sufrido que nos ha extirpado las palabras, esta
no tortura, este silenciamiento total corta de raíz la continuidad y la actualización de la memoria popular (...) dinámica que avanza de la angustia para llegar al terror pasando por el miedo y cómo ese desarrollo determina la subjetividad social."
- Presentación
- Un poco de historia
- La tortura como metáfora
- Torturas en Euskal Herria
- El oficio de torturador
- Vencer a las torturas
Balserorentzat eta torturatu dituzten guztientzatLa memoria histórica, acompañada de una brizna de sentido crítico, siempre ha hecho temblar a los paladines del orden público. Además hay que constatar que la memoria es inútil y poco rentable en una sociedad basada en el dinero y el consumo.
El trabajo de la memoria conlleva normalmente la crítica en su seno: la historia nos enseña que lo que hoy parece inmutable no lo es siempre. La historia nos enseña que nada está fijo y que ninguna sociedad, ningún imperio es eterno.
Prohibiendo y privando a la juventud de este trabajo de memoria algunos tratan también de ocultar este aspecto. En su obra Prisonniers de guerre Alleg nos dice:Lo que les molesta no es la tortura sino que se sepa que se practica1
Presentación
Antes de seguir es conveniente saber que los casos de tortura probados en Euskal Herria suman ya 5.657 según Euskal Memoria2 y que la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) en su Informe de 2015 documenta 232 casos de tortura en el Estado español3. A finales de 2014 la CPDT constató que entre 2004 y 2014 hubo 6.621 denuncias por tortura y tratos denigrantes, 833 personas muertas bajo custodia del Estado, y que, sin embargo, entre 2001 y 2012 las condenadas por diversos hechos de violencia institucional son 752, la mitad de ellas como delito de faltas4. Hay que tener en cuenta que no se denuncian todas las torturas por razones varias, la fundamental es el miedo a las represalias.
A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el términoPara los fines de nuestra ponencia esta definición de la tortura, siendo válida en su denuncia del papel del Estado en general, tiene sin embargo una limitación que iremos descubriendo en las páginas que siguen. Nos referimos a que en la vida diaria, en las explotaciones y opresiones de todo tipo, es muy sutil y traspasable la frontera que separa a un amplio y creciente conjunto de presiones, amenazas, chantajes, malos tratos, etc., psicológicos y físicos, visibles e invisibles, con efectos destructores no inmediatos sino mediatos y hasta a largo plazo, para terminar en las mil formas de tortura no reconocidas oficialmente.torturatodo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas5.
una fuente de pensamientocomo dice Alfonso Sastre6. Porque es cuestión de pensamiento, vamos a emplear un concepto dialéctico de tortura que nos permita movernos por los infiernos de las torturas, en plural, y de las profesiones e instituciones que facilitan su práctica: Hay psicólogos que son torturadores activos con sus consejos especializados, no son pasivos sino que forman parte del proceso entero de la tortura7; también los médicos intervienen directa8 o indirectamente en las torturas, como volvió a confirmarse en Estados Unidos tras los atentados del 11-S de 2001.
confesandolo fundamental. Una de las mejoras introducidas por el capitalismo tenía y tiene el objetivo de llevar la tortura al interior de la persona, a sus más íntimos sentimientos para romper su identidad: este es el papel de la psicología, de la psiquiatría, del psicoanálisis y de la medicina en general antes, durante y después de las sesiones de tortura. Aun así, no siempre triunfan.
Un poco de historia
mejorasen las torturas, estas mantienen sin embargo una identidad esencial: hacer daño, causar dolor, provocar sufrimiento en la persona torturada, y atemorizar, generar el miedo a sufrirlas en las personas que le conocen o que se enterarán que ha sido sometida a tormentos.
sintieron cierta repugnancia a emplear nacionales para este ingrato oficio, como lo indica que el nombre que daban a la
policía, ya en una época tardía como el imperio nuevo, era el mismo con el que designaban a tribus sudanesas, aunque más adelante,
en la última época parece que había también egipcios10. Parece que no fue el único pueblo que se resistió a emplear torturadores y policías de su misma nacionalidad, por ejemplo los griegos.
Euzkaditambién se han practicado torturas
autóctonasprefiriendo los
métodos que no dejan marca […] su pericia en la aplicación de métodos psicológicos11, como veremos más adelante. Es la expansión de la propiedad privada a costa de la propiedad colectiva o común la que hace que las clases dominantes recurran a las peores brutalidades, torturas y violencias. Y como la primera forma de propiedad fue la que convirtió a la mujer en propiedad privada del hombre, eso explica que la tortura sexual fuera simultánea al triunfo de la propiedad privada:
Las denominadas naciones y pueblos civilizados han utilizado la ferocidad sexual como medio para atormentar y disciplinar psicológicamente a los pueblos ocupados de todo el mundo. El español violó y mató a cientos de miles de seres humanos, al igual que Alejandro Magno. Los romanos emplearon sistemáticamente actos de violencia erótica como un medio para penalizar y perseguir a los plebeyos. De hecho, los imperios deben controlar a sus súbditos, tanto en casa como en el extranjero12.
Basta con matar al 30% de la población para obtener la paz14, sin embargo la resistencia popular y la lucha guerrillera volvieron a recuperarse.
civilizados, como la Inquisición, por ejemplo, para la que era muy importante obtener información de la persona torturada. Carlos Tupac lo explica así:
N. Davies muestra cómo la tortura europea tenía un significadomás profundoque el que tuvo la tortura que practicaban los iroqueses, por ejemplo, ya que la europea buscabaarrancar confesiones, lo que le llevaba a alargar los tormentos durante periodosmuchísimos más prolongados, además de que justificaba esas atrocidades basándose muchas veces en la más mínima insinuación, sospecha o prueba. Demuestra cómo los Autos de Fe de la Inquisición no estaban en modo alguno limitados, como lo estaban los sacrificios aztecas, por un calendario ritual que impedía realizar más de uno al mes, mientras que en la civilizada Europa bastaba que se hubiera reunido a un número de sospechosos para torturar, juzgar y, con toda probabilidad, quemarlos; es decir, era un acto de masas más frecuente y normalizado que el azteca. Además, resulta casi decisivo constatar que muchas de las técnicas de torturas de los pueblos americanos provienen de los invasores europeos, que las importaron y las enseñaron con su práctica, como quemar vivas a las personas. En la sublevación de 1597 de los indios Huale, de Georgia, contra los españoles por el mal trato que recibían, fue hecho prisionero un fraile al que se le sometió a una parodia de hoguera inquisitorial, pero los indios no prendieron fuero a la madera15.
El caudillo mantiene su poder mediante la amenaza de muerte y destrucción […]. Sobrevivir y triunfar en la corte de un caudillo significa competir en un ruedo de terror perpetuo. Se necesita ser una persona extraordinaria.
Algunos son inteligentes, algunos son duros y algunos están locos16. Más espeluznante aún es esta descripción:
En las costumbres medievales eran corrientes los castigos corporales horrorosos. Procedían de la tradición germana y romana, y fueron reforzados por la poca frecuencia del encarcelamiento a principios de la Edad Media, y por la amplia publicidad que se daba a las ejecuciones públicas como medio para reprimir el crimen17.
Son millones las mujeres que fueron quemadas –¡algunas en hornos episcopales!– o tan maltratadas por los verdugos19. Entendemos mejor la ferocidad de estas prácticas al haber leído páginas antes que frecuentemente se aplicaba a la víctima la tortura psicológica que le fue aplicada a Galileo en el siglo XVII:que el sol traslucía a través de ellas
A las víctimas les eran mostrados los aparatos de tortura antes de que los verdugos entrasen en acción. Este proceder –recomendado por la Inquisición como territio– surtía efectos muy a menudo. Es un método de comprobada eficiencia y se practica hoy en día en muchas salas de tortura. Ver, comprender y temer20.
limpia y baratacomo veremos más adelante. Por no extendernos, existen muchas torturas desde la Antigüedad que utilizan el agua, y la modernización de esta tortura por Estados Unidos22 ha dado pie a un profundo debate que se ha agudizado al salir Trump en defensa de esa forma de tortura.
degenerada torturainquisitorial, y ha sintetizado en diez las torturas actuales que guardan alguna relación con las de la Inquisición, como la del agua:
- encerrar a una persona en solitario;
- la amenaza de sufrir dolor es más efectiva que el dolor mismo;
- las amenazas de muertes son inútiles;
- si quiere sobrevivir el torturado debe confesar;
- el dolor excesivo puede llevar a confesiones falsas;
- es muy efectivo cambiar la percepción del tiempo;
- forzar posiciones incómodas;
- hay que amenazar con torturar a sus familiares,
- hay que evitar momentos de
tregua
y llevarlos a la extenuación, y - las amenazas funcionan mejor cuando son explicadas
racionalmente
23.
La dinámica socioeconómica que explica esta evolución no es otra que el lento ascenso de la burguesía y el lento retroceso del feudalismo, como hemos dicho. Son conocidas suficientemente las tesis de Foucault sobre el origen de la vigilancia, la prisión y el castigo, así que no nos extendemos sobre ellas ni en sus limitaciones24. P. Reader detalla el proceso de I+D+i, por llamarlo así, de la invención de la guillotina durante la revolución burguesa francesa. Todavía en 1784 se torturaba públicamente hasta la muerte en París, pero ya se debatían entre los círculos progresistas algunas ideas para acabar con los descuartizamientos y otras torturas. Solo muy pocos años después ya funcionaba la guillotina, el método científico desarrollado desde el siglo XVII fue mejorado con la guillotina: se emplearon cadáveres para hacer las pruebas porque se quería que tuviera la máxima calidad instrumental el día de su estreno25.
La lógica capitalista del terror controlado y supeditado a otros medios de coerción sorda, de cooptación y de apariencia democrática, se iba imponiendo. La tortura no desapareció sino que, como se verá, fue revisada bajo la racionalidad tecnoeconómica. Marx lo expresó así en el libro I de El Capital, editado en 1867:
Véase, pues, cómo después de ser violentamente expropiados y expulsados de sus tierras y convertidos en vagabundos, se encajaba a los antiguos campesinos, mediante leyes grotescamente terroristas, a fuerza de palos, de marcas a fuego y de tormentos, en la disciplina que exigía el sistema de trabajo asalariado. No basta con que las condiciones de trabajo cristalicen en uno de los polos como capital y en el polo contrario como hombres que no tienen nada que vender más que su fuerza de trabajo. Ni basta tampoco con obligar a éstos a venderse voluntariamente. En el transcurso de la producción capitalista, se va formando una clase obrera que, a fuerza de educación, de tradición, de costumbres, se somete a las exigencias de este régimen de producción como a las más lógicas leyes naturales. La organización del proceso capitalista de producción ya desarrollado vence todas las resistencias; la existencia constante de una superpoblación relativa mantiene la ley de la oferta y de la demanda de trabajo a tono con las necesidades de explotación del capital, y la presión sorda de las condiciones económicas sella el poder de mando del capitalista sobre el obrero. Todavía se emplea, de vez en cuando, la violencia directa, extraeconómica; pero sólo en casos excepcionales26.
Debemos entender que Marx habla de la excepcionalidad de la violencia directa en una obra dedicada fundamentalmente a la crítica de la economía política y no tanto al análisis de la lucha de clases en su esencia política. Cuando Marx y Engels hacen estos análisis prestan más atención al papel de la violencia directa en la historia, de modo que su carácter excepcional desaparece bajo una aplastante realidad de violencia reaccionaria. Quiere esto decir que la lucha de clases real, la que tiene como objetivo la destrucción del poder burgués y la colectivización de sus propiedades, es una realidad abierta o latente, pero una realidad. Dicho de otro modo: las masacres, torturas, cárceles y destierros no garantizan la victoria definitiva del capital sobre la humanidad explotada.
Dos de los casos
excepcionalesa los que se refería Marx fueron las luchas de liberación de Cuba y Filipinas. No podemos exponer ahora la situación socioeconómica de ambos pueblos a finales del siglo XIX, pocos años después de publicarse El Capital, así que nos centramos en la excepcionalidad de las dos luchas y en el papel de la violencia directa, extraeconómica, del terrorismo y de la tortura. Durante la guerra de independencia cubana que concluyó en 1898, murieron aproximadamente 300.000 personas de todas las edades y sexos; de ellas solo 12.000, un 4% del total, pertenecían al Ejército Libertador, mientras que el 96% restante, unas 288.000, eran personas civiles, desarmadas, de las cuales 260.000 murieron de tortura, malos tratos, hambre y enfermedad en los campos de concentración españoles siguiendo la estrategia de Reconcentración ideada por el general Weyler y que se adelantó a los campos de exterminio nazis27.
En cuanto a Filipinas, se calcula que murieron 600.000 personas de aquel país en la guerra de 1898–1910 contra la ocupación norteamericana28, que siguió a la larga ocupación española. Las torturas españolas habían sido estremecedoras contra los pueblos de Cuba y Filipinas, como contra las demás naciones ocupadas, pero no lograron derrotar sus luchas de liberación.