"Los derechos ciudadanos y las libertades
políticas se verán recortadas, facilitando la articulación de un Estado
de control social, fuertemente militarizado"
Mientras unos lloran la tragedia de
París, el presidente de Francia, François Hollande, señala que los
atentados constituyen una declaración de guerra y decide, con el apoyo
de EEUU y la OTAN, bombardear las zonas controladas por el llamado
Estado Islámico en los territorios de Siria e Irak.
Igualmente, el gobierno belga despliega fuerzas especiales de la
policía para peinar el barrio obrero de Bruselas, Molenbeek. Allí,
señalan, se ubican las bases de reclutamiento de Al Qaeda y el
extremismo islámico. Además, subrayan, allí vivió el considerado autor
intelectual de los ataques, Abdelhamid Abaaoud. La contraofensiva
lanzada por Francia tras los atentados de París, en los que murieron 130
personas y hay más de 300 heridos, abre una perspectiva de difícil
evaluación en el corto plazo.
Igualmente, los ocho jóvenes musulmanes, nacidos en Francia y
Bélgica, se sentían miembros del Estado Islámico. Albergaban un
sentimiento de participar en un proyecto forjado a golpe de esquilmar
regiones enteras a Siria e Irak. Eran soldados de Alá con una misión
concreta: causar dolor y muerte en su nombre. Los atentados de París
marcan un punto de inflexión en la estrategia yihadista. El mensaje
lanzado por el Estado Islámico es claro: los países occidentales ya no
volverán a vivir en paz. El terrorismo ha llegado para quedarse y formar
parte de lo cotidiano. Es la amenaza permanente de ser un posible
blanco del yihadismo. El miedo y la desconfianza acabarán por convertir a
todos en víctimas o verdugos.
Bajo este principio y como pretexto por aumentar la seguridad
ciudadana, al igual que sucediese tras los atentados de las Torres
Gemelas el 11 de septiembre de 2001, los derechos ciudadanos y las
libertades políticas se verán recortadas, facilitando la articulación de
un Estado de control social, fuertemente militarizado. Hollande y su
gobierno, con el apoyo parlamentario, ya han aprobado una serie de
medidas en esta dirección. Prorrogar el Estado de excepción, quitar la
nacionalidad y expulsar a quienes considera peligrosos para Francia.
¿Cómo hemos llegado a tal situación? ¿Qué lleva a inmolarse?
¿Sentirse miembro de una cruzada?