"En lo referente a las características históricas de la Federación Rusa es impensable pretender hacer creer que, aun con sus contradicciones y retrocesos, la impronta e influencia en todos los ámbitos de 74 años de construcción de socialismo de la URSS se hayan diluido en apenas el último cuarto de siglo y muestra de ello es la conmemoración que se hace de la Gran Guerra Patria, exponente de un fuerte sentimiento colectivo de la población."
Esta entevista se publico el 6 de febrero en el blog personal de Oscar Diez, El Bloque del Este (http://oscar-elbloquedeleste.blogspot.com.es)
1.¿Que es Novorossia y qué relación tiene con el Donbass antifascista?
Si a día de hoy la cuestión de Novorossia está encima de la mesa es porque en Ucrania hubo un golpe de Estado y se atacó a la población del Donbass y no tal y como dice la propaganda del Gobierno de Kiev porque detrás estuviese la mano de Rusia o hubiese un proyecto secesionista de antemano. Es cierto que existen unos antecedentes históricos que mas o menos coinciden con la zona que conforman hoy los territorios del Sur y del Este de Ucrania (antigua provincia de Novorossia que incluiría algo mas de la mitad de Donetsk y una muy pequeña parte de Lugansk), y también es cierto que estas zonas no formaban parte de la “Pequeña Rusia” (Malorossia) histórica, a partir de la cual se desarrolla la nacionalidad ucraniana, por tanto la identidad ucraniana es más débil y reciente en estas zonas (se incluyen en una formación ucraniana tras la configuración de la RSS de Ucrania). Se puede decir que si posee una identidad mas o menos definida en base al orgullo de profesión (mineros y metalúrgicos), pero mas allá de proyectos políticos nacionales estamos ante un espacio geográfico donde confluyen diversas identidades desde hace siglos.
Novorrosia como tal no puede decirse que existe en la actualidad pues las dos Repúblicas que se autodeterminaron en el Donbass, no se han unificado aunque existe un proyecto de confederación. El Ejército ucraniano ha lanzado más de una ofensiva contra la frontera que une a ambas Repúblicas con la intención de frenar esa confederación, cosa que no ha logrado. A día de hoy ambas Repúblicas continúan con la construcción de sus estructuras estatales con un modelo social propio (no falto de contradicciones y tensiones) basado en el sector público, en los que quede de manifiesto la identidad obrera y plurinacional de la población, donde a diferencia del espacio post-soviético no existan oligarquías ni superioridad de empresas extranjeras. Por lo tanto se puede decir que día a día está presente el Donbass antifascista.
2.El imperialismo está muy nervioso y ansioso por acabar con Ucrania y otros lugares como Siria ¿Existen comités que reclamen la lucha antifascista y antiimperialista?
En Euskal Herria como comité de solidaridad con el Donbass ahora mismo solo estamos nosotras, Euskal Herria Donbass Elkartasun Komitea. A comienzos del conflicto se creó en Bizkaia el Comité de Solidaridad con la Ucrania Antifascista con el que mantenemos contacto. Nosotros tenemos relación con los comités de solidaridad de Aragón, Andalucía o Galicia con los que nos hemos coordinado para él envió de material humanitario. No quisiéramos olvidarnos de las distintas organizaciones y colectivos así como de todas aquellas personas que nos han apoyado.
3.Hay muchos compañeros que dicen que la lucha del Donbass es meramente imperialista porque solo está en juego los intereses de Putin y que no hay antifascistas de verdad allí ¿Qué opináis al respecto?
No estamos de acuerdo aunque tampoco vamos a negar la existencia de un choque entre nacionalismos y por lo tanto de la posibilidad de que ocurran o hayan ocurrido por parte de los resistentes situaciones exacerbadas o en las que se hayan aplicado políticas de imposición identitaria. En todo caso quisiéramos aclarar que la principal responsabilidad recae en el Gobierno de Kiev el cual tras el golpe de Estado del Maidan comienza a aplicar medidas para imponer visiones ideológicas derechistas y nacionalistas en consonancia con la ideología de los colaboracionistas fascistas (banderistas) de la II Guerra Mundial, unas políticas que chocan con la identidad tanto cultural como política de la población del Donbass. Conviene aclarar que el Gobierno ruso y Putin siempre manifestaron su inclinación por una Ucrania soberana y federalizada pero que no renegara de sus fuertes vínculos económicos, lingüísticos y culturales con el mundo ruso.
En cuanto a si hay o no hay antifascistas luchando en el Donbass, comprendemos y hasta cierto punto estamos completamente de acuerdo en que el fascismo tiene sus raíces y su razón de ser en el propio sistema capitalista, por lo tanto la única alternativa real a su fatalidad debería de sustentarse en los principios e ideales socialistas, principios por los cuales entendemos que se debieran de movilizar las antifascistas. Sin embargo no somos quien para negar a nadie la condición de antifascista en caso de que independientemente de movilizarse en favor de una estrategia revolucionaria, anticapitalista, de izquierdas… lo hiciera únicamente para frenar el avance de las fuerzas fascistas o proteger a la población de una agresión militar. Es el caso de quienes en 2014 se alzan en armas en el Donbass contra las agresiones fascistas y del Ejercito ucraniano; no es que consideremos del todo desacertado definir como parcialmente desideologizadas al grueso de sus milicias de autodefensa, pero no se puede olvidar que parte de la identidad de su población se sustenta en los lazos ideológicos con la Unión Soviética y por lo tanto en la memoria de la resistencia antinazi.
Por poner un ejemplo un tanto desconocido, durante la II Guerra Mundial aquí en el norte de Euskal Herria, en Zuberoa, hubo un maquis de ideología gaullista que hizo frente a la ocupación nazi y pese a las diferencias ideológicas que pudieran existir, resulta difícil no sentir cierta simpatía hacia aquellos resistentes. Lo mismo ocurre en el conflicto del Donbass hacia quienes combaten en las milicias de las Repúblicas. En todo caso y volviendo hacia si hay o no antifascistas de verdad allí y una vez aclarado nuestra visión sobre los combatientes autóctonos, en cuanto a los antifascistas brigadistas internacionales, la decisión de sumarse a las milicias debiera de ser algo que no se tomara a la ligera por las consecuencias que acarrea las cuales ya ha habido solidarios que las han padecido y las padecen como es el caso del brasileño Rafael Lusvarghi… pero bueno al final parece que ningún conflicto está exento del aventurerismo o de cierto halo de romanticismo cuando se trata de defender una causa justa.
Junto a todo lo dicho no podemos olvidarnos de que si existen unidades militares que abiertamente se identifican con la tradición antifascista, internacionalista y socialista o comunista como son la Brigada Prizrak (Brigada Fantasma) la cual ha venido mostrando su compromiso con la causa del pueblo del Donbass, sin olvidarnos de la pequeña unidad InterUNIT, que ha combatido desde 2015 hasta hace enero de este mismo año al noroeste de la República Popular de Lugansk.
En todo caso la visión que se tiene del conflicto y sus protagonistas ha diferido dependiendo de la correlación de fuerzas y de la coyuntura político-militar.
4.¿Hay fascistas gobernando en zonas antifascistas de Ucrania como Lugansk?
Esta es una pregunta o afirmación que frecuentemente se hace desde ámbitos detractores o no simpatizantes con la causa novorrusa (tanto desde liberales mainstream, como de tradiciones de “Izquierda” eurocentrista o antisoviética, por tanto permeables a los prejuicios hacia lo eslavo). Lo que se busca, una vez destrozado el insostenible mito de “democracia naciente agredida por los rusos”, es “demostrar” que “ambos bandos son repugnantes”, ya que “en ambos bandos hay fascistas” (y de ahí sacan el “lógico” corolario de “ambos bandos son reaccionarios”).
Su peso es mínimo, tanto en lo que a la política se refiere, ya que las Repúblicas siguen haciendo un discurso antifascista; como en el peso del total de combatientes que no llegan al 0,5%, además, su batallón más importante, “Rusich”, ha sido expulsado. Se ha hablado mucho de la presencia de estructuras de partido nazbols y fascistas rusos (Unión Eslava) pero aunque sea cierto no parece ni de lejos que su presencia sea determinante. Otra cosa es lo que hacen ciertos analistas, que consideran a cualquier “nacionalista ruso”, “zarista” o “derechista ruso” como fascista. Preferiríamos que no hubiera claro pero diríamos que más bien se manifiestan en torno al nacionalismo-eslavo que bajo premisas y actividades corporativistas o vertical sindicalistas propias del fascismo.
Terminaremos por dar un dato: hay más fascistas de pasaporte ruso luchando con los batallones paramilitares ucranianos, por afinidad ideológica, que con las autodefensas del Donbass por afinidad nacional.
5.¿Consideráis a Rusia o no un país imperialista? ¿Porque?
En la Federación Rusa el sistema económico imperante es el capitalismo con lo que ello conlleva de eso no cabe duda por lo que estaríamos de acuerdo en que entra dentro de su naturaleza la expansión; ahora bien, se trata de un territorio que se encuentra con una posición geoestratégica muy determinada y que reúne unas muy concretas características históricas, incluso culturales, por lo que entendemos que sin tener en cuenta estas cuestiones no es posible comprender su verdadera dimensión.
La Federación Rusa es en la actualidad el lugar del planeta que posee el 40% de los recursos naturales del planeta y las mayores reservas de recursos minerales y energéticos sin explotar. Es el Estado que mayores reservas de gas natural y forestales controla del mundo, el tercer país en producción de carbón y uno de los más importantes productores de petróleo, además tiene una cuarta parte de las reservas mundiales de agua potable. Esto le confiere una posición privilegiada a nivel internacional pero también les convierte en un botín codiciado. Es necesario desterrar la idea de que con el fin de la URSS en 1991 termino aquello que se vino a denominar como Guerra Fría. Si bien es cierto que en ese periodo estaban en juego dos proyectos de sociedad, por un lado el socialismo mayormente representado por el sistema soviético y por otro el capitalismo liberal-burgués capitaneado por los EEUU, no hay que olvidar que lo que se venía a denominar como imperialismo ansiaba la riqueza que atesoraba la Unión Soviética. Es así que con el colapso de la URSS en 1991 y la irrupción neoliberal, los planes imperialistas no variaron un ápice aunque se vieran favorecidas en sus políticas de intereses por unos nuevos dirigentes rusos que con Boris Yeltsin a la cabeza dieron carta blanca para el enriquecimiento de una nueva casta, la de los oligarcas, a costa de los recursos y bienes públicos.
Este desmantelamiento del modelo socialista trajo consigo un proceso no exento de situaciones traumáticas en donde se impusieron las privatizaciones, el empobrecimiento de la población y desgraciadamente el inicio de la I Guerra de Chechenia.
Posteriormente cuando accede al poder Putin, proveniente de una familia de clase obrera y antiguo funcionario soviético, llegando a poner fin a la II Guerra de Chechenia, progresivamente sus gobiernos van aplicando toda una serie de reformas que terminan materializándose en la estatalización de recursos estratégicos, imponiendo a su vez una serie de medidas a través de los cuales consiguen poner freno a la impunidad de los oligarcas, haciendo que se muevan en unos parámetros de negocios que confieren a la política de la Federación Rusa un carácter eminentemente nacionalista, lo que entre otras cosas le permite recabar el apoyo del Partido Comunista de Ziuganov, la segunda fuerza política del país.
En el nacionalismo ruso juega un peso importante también la religión. A diferencia de los católicos que solo tienen una autoridad reconocida en el vaticanismo del Papa, cada país ortodoxo cuenta con sus propias Iglesias muchas de las cuales históricamente, como ocurre en países como Bulgaria o Serbia, han estado ligadas a la construcción de sus identidades nacionales, incluso a procesos de liberación nacional.
Otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de valorar a Rusia es en lo referido a su política exterior donde es el principal valedor del multipolarismo, el cual son capaces de impulsar con fama de notables diplomáticos. Esto se traduce en un expansionismo económico cuyos intereses es capaz de alcanzar a través del respeto de la soberanía de terceros. En cuanto a las intervenciones militares en el extranjero, estas siempre se han regido mediante el cumplimiento de la legalidad internacional al contrario que viene haciendo EEUU como es público y notorio. Además estas acciones militares se han mostrado altamente eficaces a la hora de alcanzar sus objetivos llegando a minimizar aquello que en el tema de las intervenciones bélicas de las potencias mundiales se ha venido denominando en la última década como “daños colaterales”. Por ultimo estarían las múltiples intervenciones humanitarias impulsadas a través de la Federación Rusa.
En lo referente a las características históricas de la Federación Rusa es impensable pretender hacer creer que, aun con sus contradicciones y retrocesos, la impronta e influencia en todos los ámbitos de 74 años de construcción de socialismo de la URSS se hayan diluido en apenas el último cuarto de siglo y muestra de ello es la conmemoración que se hace de la Gran Guerra Patria, exponente de un fuerte sentimiento colectivo de la población. En este sentido a nosotros en alguna ocasión y desde ciertos sectores se nos ha criticado que usemos la conocida cinta de San Jorge siendo como es un símbolo que surge del periodo zarista, algo que es cierto, pero hay que tener en cuenta que durante el periodo soviético parte de la herencia cultural proveniente de la época zarista fue conservada y extendida en la población a través de la educación y el conocimiento pues era considerado un patrimonio y un bien cultural. Esa cinta, también en Donbass, es emblema de la resistencia al invasor extranjero en la II Guerra Mundial y también ¿porque no? forma parte del universo eslavo.
En cuanto a las características culturales que aludíamos al inicio, no podemos olvidar que en la Federación conviven cerca de 140 nacionalidades y aunque es cierto que en la época soviética en muchas de las grandes ciudades de las Repúblicas Soviéticas se hegemonizo con población étnicamente rusa, no menos cierto es que en la identidad rusa, eslava, contrariamente a los estereotipos, la esencia del mestizaje posee un gran peso contrariamente a lo que se pueda pensar.
Por todas estas características históricas y culturales enumeradas, además de por la situación geoestratégica en la que se encuentra la Federación Rusa, pensamos que no estaríamos ante un país imperialista. Evidentemente no negamos la existencia de ciertos factores que desde una posición netamente de izquierdas nos sean difíciles de digerir, pero quienes vivimos en las sociedades occidentales muchas veces observamos otras realidades desde una cierta superioridad moral adquirida involuntariamente y en lo que respecta a Rusia no es una excepción. Asistimos a una demonización de lo ruso por parte del imperialismo que nos lleva a pensar que es poco menos que una dictadura donde por ejemplo legalmente los derechos de la mujer se encuentran cercenados como han publicado medios españoles como “El Mundo”. La realidad es que la violencia hacia las mujeres está tipificada como “delito de odio” y los últimos cambios en la legalidad vienen mas provocados por la no intromisión estatal en el ámbito familiar o privado (característica típica rusa) que otra por otra cuestión mas relacionada con la misoginia. Como con el Donbass, hay un gran desconocimiento de lo que ocurre en Rusia.