"A Hannie Schaft, como a tantos otros activistas, no se le perdona que además de ser una gran luchadora, fuera comunista. La derrota del fascismo no significó (ni mucho menos) el reconocimiento de la labor de la Resistencia armada y mucho menos el de la contribución de las mujeres a la misma. Los homenajes y el recuerdo histórico se limitaron en gran medida a celebrar la posición oficial, es decir, la controlada por los aliados."
Hannie Schaft es sin dudarlo nuestra pelirroja favorita, y una de las heroínas de la Segunda Guerra Mundial más valientes y que más admiramos. Esta chica holandesa solo tenía 24 años cuando fue ejecutada por los nazis en abril de 1945, ya casi al final de la guerra, pero antes había sido una verdadera pesadilla para los invasores.
Hannie en realidad no se llamaba así, pues este fue un alias que asumió en la Resistencia. Su verdadero nombre era Jannetje Johanna Schaft, y su familia y amigos la llamaban simplemente Jo. Nació el 16 de septiembre de 1920 en Haarlem, una ciudad situada a unos 20 kms al oeste de Amsterdam. Su padre Pieter Schaft era profesor y estaba afiliado al Partido Socialdemócrata (SDAP), mientras que su madre Aafje Vrijer era de origen menonita.
Cuando Jo tenía siete años, falleció su hermana mayor Annie, lo que hizo que su madre se volviera muy sobreprotectora hacia la única hija que le quedaba. En la familia había bastante interés por todo lo relacionado con la cultura y los libros, así como por la política, un tema habitual de sus conversaciones.
Jo era una buena estudiante, y aunque su familia no era adinerada, a base de esfuerzo consiguió una plaza para estudiar Derecho en la Universidad Gemeente de Amsterdam. Inició la carrera en 1938. Al principio sus padres insistieron en que continuara viviendo en Haarlem con ellos, y se desplazara para estudiar. Sin embargo ella optó por compartir un apartamento en Amsterdam con dos estudiantes amigas suyas.
Jo Schaft era un chica muy activa y comprometida. Además de estudiar participaba en foros de debate sobre la situación política y social, que como sabemos en esta época era bastante conflictiva en toda Europa, marcada por la crisis económica y el ascenso de los fascismos. Dos de sus mejores amigas eran Philine Polak y Sonja Frenk, dos estudiantes judías a quienes más tarde, durante la guerra, ocultaría en la casa de sus padres.
Para situarnos en los aconteciomientos que la llevaron a pasar de ser Jo Schaft, una ingenua jovencita estudiante de derecho en Amsterdam, a convertirse en Hannie, una temible miembro activo de la Resistencia armada contra los nazis, intentaré resumir la situación en unas cuantas líneas.
Holanda ocupada
Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, Holanda procuró mantenerse fuera del conflicto, declarando su neutralidad tal y como ya habían hecho en la Primera Guerra Mundial. Pese a todo no era ningún secreto que la agresiva política expansionista del Tercer Reich aspiraba a anexionarse este pequeño país. De hecho los nazis consideraban a los holandeses como auténticos "arios puros", y querían que Holanda formara parte integral de Alemania.
En Holanda no habían sufrido ninguna guerra en su territorio desde hacía más de un siglo, no tenían un ejército moderno y además su geografía casi enteramente plana hacía que el país fuera muy difícil de defender en caso de agresión. Pese a todo los holandeses confiaban en que si llegaba a producirse una situación de peligro, las grandes potencias, empezando por sus vecinos británicos, acudirían en su ayuda.
El caso es que, tras varias "falsas alarmas", el 10 de mayo de 1940 Holanda fue finalmente ocupada por el ejército alemán sin que prácticamente hubiera resistencia. El desequilibrio de fuerzas era demasiado grande.
A falta de resistencia militar, la única posibilidad que quedaba era la resistencia pasiva. Muchos holandeses escuchaban la radio que emitía desde Londres, o salían del cine cuando se proyectaba algún noticiario de propaganda alemán. También comenzaron a publicarse algunos periódicos clandestinos, y en febrero de 1941 una huelga del transporte organizada por los comunistas consiguió casi paralizar el país.
Los nazis prohibieron los partidos políticos, los judíos fueron declarados enemigos del estado, y con numerosos cambios legislativos intentaron poco a poco ir germanizando el país. Muchos ciudadanos fueron asesinados o enviados a campos de concentración, incluyendo a muchos alemanes que se habían refugiado en Holanda confiando en que era un país seguro (recordemos a la famosa Ana Frank). La desmoralización entre los ciudadanos era total, agravada por la vergonzosa huida del país de la Reina Guillermina y otros miembros de la casa real.
Hannie en realidad no se llamaba así, pues este fue un alias que asumió en la Resistencia. Su verdadero nombre era Jannetje Johanna Schaft, y su familia y amigos la llamaban simplemente Jo. Nació el 16 de septiembre de 1920 en Haarlem, una ciudad situada a unos 20 kms al oeste de Amsterdam. Su padre Pieter Schaft era profesor y estaba afiliado al Partido Socialdemócrata (SDAP), mientras que su madre Aafje Vrijer era de origen menonita.
Cuando Jo tenía siete años, falleció su hermana mayor Annie, lo que hizo que su madre se volviera muy sobreprotectora hacia la única hija que le quedaba. En la familia había bastante interés por todo lo relacionado con la cultura y los libros, así como por la política, un tema habitual de sus conversaciones.
Jo era una buena estudiante, y aunque su familia no era adinerada, a base de esfuerzo consiguió una plaza para estudiar Derecho en la Universidad Gemeente de Amsterdam. Inició la carrera en 1938. Al principio sus padres insistieron en que continuara viviendo en Haarlem con ellos, y se desplazara para estudiar. Sin embargo ella optó por compartir un apartamento en Amsterdam con dos estudiantes amigas suyas.
Jo Schaft era un chica muy activa y comprometida. Además de estudiar participaba en foros de debate sobre la situación política y social, que como sabemos en esta época era bastante conflictiva en toda Europa, marcada por la crisis económica y el ascenso de los fascismos. Dos de sus mejores amigas eran Philine Polak y Sonja Frenk, dos estudiantes judías a quienes más tarde, durante la guerra, ocultaría en la casa de sus padres.
Para situarnos en los aconteciomientos que la llevaron a pasar de ser Jo Schaft, una ingenua jovencita estudiante de derecho en Amsterdam, a convertirse en Hannie, una temible miembro activo de la Resistencia armada contra los nazis, intentaré resumir la situación en unas cuantas líneas.
Holanda ocupada
Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, Holanda procuró mantenerse fuera del conflicto, declarando su neutralidad tal y como ya habían hecho en la Primera Guerra Mundial. Pese a todo no era ningún secreto que la agresiva política expansionista del Tercer Reich aspiraba a anexionarse este pequeño país. De hecho los nazis consideraban a los holandeses como auténticos "arios puros", y querían que Holanda formara parte integral de Alemania.
En Holanda no habían sufrido ninguna guerra en su territorio desde hacía más de un siglo, no tenían un ejército moderno y además su geografía casi enteramente plana hacía que el país fuera muy difícil de defender en caso de agresión. Pese a todo los holandeses confiaban en que si llegaba a producirse una situación de peligro, las grandes potencias, empezando por sus vecinos británicos, acudirían en su ayuda.
El caso es que, tras varias "falsas alarmas", el 10 de mayo de 1940 Holanda fue finalmente ocupada por el ejército alemán sin que prácticamente hubiera resistencia. El desequilibrio de fuerzas era demasiado grande.
A falta de resistencia militar, la única posibilidad que quedaba era la resistencia pasiva. Muchos holandeses escuchaban la radio que emitía desde Londres, o salían del cine cuando se proyectaba algún noticiario de propaganda alemán. También comenzaron a publicarse algunos periódicos clandestinos, y en febrero de 1941 una huelga del transporte organizada por los comunistas consiguió casi paralizar el país.
Los nazis prohibieron los partidos políticos, los judíos fueron declarados enemigos del estado, y con numerosos cambios legislativos intentaron poco a poco ir germanizando el país. Muchos ciudadanos fueron asesinados o enviados a campos de concentración, incluyendo a muchos alemanes que se habían refugiado en Holanda confiando en que era un país seguro (recordemos a la famosa Ana Frank). La desmoralización entre los ciudadanos era total, agravada por la vergonzosa huida del país de la Reina Guillermina y otros miembros de la casa real.