antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herrigintza-duintasuna-formakuntza-asanblada-autodeterminazioa-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-okupazioa-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-autonomia-iraultza-euskara-amnistía-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentziak.... KONTAKTUA: izartubuletina@gmail.com




Mostrando entradas con la etiqueta pacifismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pacifismo. Mostrar todas las entradas

2016/02/05

NUESTRA LUCHA IDEOLOGICA por Antxon Mendizabal

"...la labor y posicionamientos de nuestras asociaciones pacifistas, muy directamente Gesto por la Paz, y con otros matices, límites y consideraciones Elkarri y luego Lokarri, han sido complementos ideológico-políticos de la política de represión y negación político-cultural del Estado."

                                 La lucha ideológica es importante. Soy de los que piensan que en los últimos tiempos, hemos conocido algo más que un cambio estratégico. Hemos conocido, en los últimos cuatro años, una regresión ideológica importante. El cambio de «todo un marco conceptual» es una muestra de ello. Trataré de explicarme.

La cuestión de la violencia. Si atendemos al proceso vasco en el momento actual, solo hay y ha habido una violencia: la violencia de la insurgencia. El proceso es tan sencillo que nos recuerda una película de indios y vaqueros. «Los indios son malos». Punto. En los años 60 el franquismo proclamaba a los cuatro vientos la «paz de Franco». Pocos años antes se había ordenado borrar las últimas inscripciones vascas que quedaban en las tumbas vascas.

Sin embargo, si nos atenemos a cualquier proceso de paz, a cualquier negociación política; la paz se aborda considerando la existencia de tres violencias fundamentales: la violencia de la insurgencia, la violencia estructural y la violencia del Estado. De la violencia de la insurgencia sabemos todo. Los medios de comunicación españoles y vascos se encargan de ello. De la violencia estatal sin embargo es peligroso opinar. Se trata de ocho décadas en las que desde el poder, se ha impuesto la violencia mediante decenas de miles de detenciones, miles de torturas, asesinatos policiales y parapoliciales, miles de años de condenas impuestas por el sistema judicial. Terror cotidiano impuesto por las policías y agente armados y terror psicológico impuesto por los medios de comunicación. Pero la peor violencia es la violencia estructural. Todo el proceso genocida de destrucción de nuestra lengua y cultura. De la ocupación política en nuestro territorio y de la asimilación y desarraigo de nuestra población. Esa violencia que nos niega la nacionalidad, y de los derechos derivados de esa negación. Esa violencia por la que los ciudadanos y ciudadanas de esta tierra tenemos radicalmente cercenado nuestro derecho a la autodeterminación y a la libertad. Esa violencia que siempre nos obliga a la sumisión. Que condena duramente la libertad de asociación, y de manera especial la libertad de expresión. Esa violencia que asienta nuestro modo de vida en la explotación, la aculturización y en la precarización Esa violencia que impide que diseñemos y gestionemos nuestro porvenir y nuestra potencial creación. Esa violencia que nos impide ser sujetos colectivos de historia y de civilización.

Cualquier comparación seria hoy entre el proceso vasco y el proceso colombiano nos muestra, además, diferencias significativas en su contenido y en su metodología. El proceso colombiano busca la paz centrándose en solucionar las «causas» del conflicto y centra la responsabilidad fundamental en el Estado. El proceso vasco (la Declaración de Aiete) se centra, en cambio, en las «consecuencias» del conflicto y dirige la responsabilidad fundamental hacia la insurgencia.
No hablaremos ya del «derecho de rebelión» escrito con letras de oro en el prólogo de la Declaración de los Derechos Humanos.

Archivo del blog