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2016/08/18

CAPITALISMO, PATRIARCADO Y VIOLENCIA MACHISTA por Sugarra Argitalpenak

"...la violencia machista desempeña una función específica y diferenciada, adquiriendo un carácter estructural en la reproducción del sistema capitalista-patriarcal (...) ha llegado a constituir un mecanismo espontáneo cuya funcionalidad es la de perpetuar las relaciones patriarcales de dominación"
         
            En el capitalismo, el patriarcado se ha insertado en las estructuras sociales y económicas, y continúa vigente debido a que se ha adaptado al sistema socio-económico, ideológico y político; de tal forma que una de sus características específicas es la del mantenimiento de la estructura familiar y de la división del trabajo en función del sexo.  

El capitalismo no ha creado las relaciones patriarcales, de dominación de un sexo por otro. Surgió del interior mismo del modo de producción feudal, en el que ya existía el patriarcado. El modo de producción capitalista trajo consigo la transformación de las relaciones sociales de producción, modificando sustancialmente la estructura de clases de la sociedad. Al mismo tiempo, el capitalismo modificó y adaptó las viejas relaciones patriarcales y las incorporó a su propia organización social y económica, así como a sus propias referencias culturales.
En esta relación de interdependencia, el patriarcado garantiza la opresión de los hombres sobre las mujeres, del sexo masculino sobre el femenino, perpetuando el acceso desigual de unos y otras a la actividad productiva. Por su parte, el capitalismo que establece una división de la sociedad en dos clases antagónicas, la burguesía y el proletariado, se basa en el patriarcado, se sirve de él, para funcionar como sistema socioeconómico.
El capitalismo necesita de la opresión de la mujer para garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo. Además, la mujer constituye el grueso del ejército de reserva del capitalismo. La mujer es la primera en sufrir el paro en épocas de crisis. Por otra parte, la mujer es mayoritaria entre los sectores marginados y excluidos (feminización de la pobreza).
En el capitalismo, a pesar de las “políticas de igualdad” de las instituciones burguesas, como Emakunde, para “empoderar” a las mujeres,  y de las condenas formales de los “malos tratos”, la mujer continúa siendo un objeto sexual y sufriendo todo tipo de agresiones. Y es que la dominación del hombre sobre la mujer también va acompañada de la violencia.

2015/12/06

FEMINISMO PROLETARIO ANTE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES por Kimetz (organizacion comunista vasca)

"Los ecos del feminismo hegemónico hablan de igualdad, justicia y moral; conceptos peligrosamente individualistas que encajan con suma facilidad en la propagada liberal. Muchas luchas feministas radicales han cedido paso a la ideología burguesa, de este modo ha perdido el potencial liberador de las diferentes opresiones sufridas por quienes constituyen la masa de estas luchas. Han sido nuestras enemigas de clase, motivadas por un deseo de realización personal, quienes han liderado a las masas llenas de contradicciones de clase y raza tanto a nivel ideológico, teórico como político y todo esto ha sido posible por la ausencia de una oposición y alternativa proletaria efectiva. "

                                                                                      
                                                         En el Estado Español cada año de media 100 personas son víctimas de asesinatos machistas(1), una cantidad espeluznante teniendo en cuenta que no son más que la pequeña punta visible de un enorme iceberg de violencia, resultado de la estructura patriarcal que rige nuestras identidades de género, la manera de relacionarnos, estereotipos y roles sociales. Esta estructura de dominación se apoya y se desarrolla a la par de la capitalista, creando juntas una diana donde el blanco más fácil es la mujer obrera. Lejos de victimizarnos, creemos pertinente recordar que las más oprimidas somos las más capaces y legítimas luchadoras contra lo que pretende dominarnos. En este contexto, planteamos como arma la única corriente feminista en la que podemos confiar para poner fin a tantos siglos de violencias estructurales: la proletaria.

mujer 5Para empezar a hablar de feminismo proletario, es imprescindible que toda comunista reconozca el trabajo de las mujeres de nuestra clase, ya que es doble y por lo tanto está doblemente alienado. Otra tarea pendiente es identificar que a través de la moral burguesa, las diferentes concepciones derivadas de familia y relaciones interpersonales este trabajo ha sido invisibilizado; a pesar de soportar una opresión cuantitativa (en horas de trabajo robado) y cualitativamente (recibiendo una educación que motiva a trabajar por amor o responsabilidad) extrema.

No abogamos por hacer sindicalismo en cuestiones de género, por supuesto que no reivindicamos que el trabajo invisibilizado de las mujeres sea asalariado, pero sí tenemos que luchar por acabar con la alienación de este trabajo, que sin ser pagado en forma de un salario, responde a intereses capitalistas. El trabajo sumergido de cuidados que realizan las mujeres en sus casas sirve para que no se reconozcan como las obreras que son, por contra, se reconocen a sí mismas como madres, hijas o hermanas. En los últimos tiempos se clama la incorporación de la mujer al mercado laboral asalariado como un paso de gigante en pro de la igualdad de género, nosotras recordamos que solo será un paso para la ruptura de la opresión -tanto de género como de clase- si estas mujeres proletarias se unen a sus compañeros de clase y arremeten contra sus enemigos común: la burguesía. Solo mediante la desaparición de las clases sociales se garantiza el fin de la explotación, del burgués-trabajador(a) o del hombre-mujer. Sobra decir que sería inviable e imposible la construcción de una sociedad sin clases si se da continuidad al patriarcado.

Antes de continuar dando respuestas, tenemos que formular las preguntas adecuadas, para que estas respuestas no se limiten a pura fraseología propagandística: ¿Hay alguna lucha radicalmente feminista que beneficie a todas las mujeres y a su vez perjudique al proletariado? ¿A qué se debe la ausencia de posicionamiento por parte del movimiento comunista en la opresión de género? ¿Por qué no nos atrevemos a luchar conjuntamente contra estas opresiones tan entrelazadas entre sí?

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