domingo, 14 de diciembre de 2014
El arca del "casé"
viernes, 20 de abril de 2012
Maestro
Hace tiempo que quería dedicarle un post a mis maestros y a Don Luis en particular porque me parecen piezas claves en nuestra sociedad y que sin embargo, cada día reciben un trato más ingrato.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Mi camiseta
Iba a poner "My Favorite T" de Lemonheads pero no hay versión decente. Dejo a Ryan Adams porque la única maratón cuya camiseta me haría verdadera ilusión vestir, sería la de Nueva York. La canción es "New York, New york". Como curiosidad, en el vídeo se puede ver una de las últimas imágenes de las torres gemelas, cuatro días antes del 11 de Septiembre de 2001. Me quedo con ganas de poner algo más del cantante porque hay unos cuantos vídeos muy buenos. Ya le dedicaré una entrada al prolífico e imbécil niño malo. Dedicado a Joserra, el Ryan Adams de la blogosfera, por lo de prolífico, no por lo de imbécil.
lunes, 29 de marzo de 2010
En busca del tiempo perdido
Uno de los fragmentos más famosos de la literatura, un fragmento de "En busca del tiempo perdido" de Proust. Asignatura pendiente desde hace años. Aunque no lo reconozca, es un libro al que quizá le tengo miedo. Me da que puede ser insufrible. Para disfrutarlo hay que estar entrenado y motivado. Clemente ya usó el título como punto de partida para una de sus "clementianas", yo utilizo este fragmento como pie para otra perspectiva. El autor constata cómo el sabor de la magdalena le transporta en un viaje en el tiempo a otro espacio.
Andaba yo esta tarde con gestiones de trabajo por el pueblo cuando vi un cartel sobre una exposición: "Mitos en blanco y negro" en la Casa de la Cultura. "Mitos" y "blanco y negro" eran suficiente estímulo para hacer una visita. Cuando llegué, me dijeron que se inaugura mañana. Ya salía cuando advertí el cartel de la biblioteca; no sé muy bien la razón pero me tentó subir y para allá me encaminé . Hacía muchos años que no entraba. Cuando estudiaba en el instituto, iba todas las semanas.
Me acerqué al más propio estilo turista, despacio y observando; le dije a la bibliotecaria que hacía siglos que no aparecía por allí y penetré en la sala mirando todo con una extraña sensación de nostalgia y gozo -algo parecido a cuando vi en Cullera la acequia en la que casi me ahogo con cinco años, episodio que algún día os relataré-. Por supuesto muchas cosas habían cambiado: ahora hay una sala infantil, "wi-fi" gratuito, ya no existen las diminutas e incómodas mesas y sillas, prestan películas y discos pero el olor es el mismo.
Ese olor y la somera inspección que lleve a cabo a las estanterías cual Atalanta con pelo veinte años atrás, fue como un verdadero paseo en el tiempo. Hay libros nuevos, pero volví a sentir entre mis manos algunos volúmenes que ya llamaron mi atención tanto tiempo ha. Volver a hojear esas mismas páginas a estas alturas de mi vida se me antojó extraño. Constaté que millones de aquellas mismas palabras me siguen tendiendo la mano, me siguen invitando al baile porque aún no han recibido mi visita. Advierto con júbilo de nuevo la tentadora oferta. Tal vez nos engañamos, quizá no cambiemos tanto si al fin y al cabo me siguen atrayendo los mismos temas.
Y como en el fragmento de Proust, ese olor y ese ambiente provocaron la aparición de personajes olvidados como Jacinto, el extraño compañero que, sin relacionarse con nadie, pasaba su vida allí dentro, copiando fragmentos de enciclopedias y varias chicas de las que creía estar perdidamente enamorado y risas incontenibles mientras preparábamos chapuceros trabajos de clase y angustias, agobios e inseguridades motivadas por tus relaciones personales, por tus obligaciones académicas, por todos los cambios que estabas sufriendo y reprochables prácticas como hurtos o recortes de revistas con entrevistas a Lou Reed o reportajes sobre la Batalla de Stalingrado y...
Seguro que dentro de veinte años me gustaría estar precisamente aquí, justo en el momento en el que ahora mismo me encuentro, con mis problemas y con mis oportunidades. Tal vez entonces un olor o una visita me devuelva por unos instantes al 29 de Marzo de 2010.
Ni que decir tiene que aunque tengo una ingente lista de espera de lectura en casa, me volví a hacer socio y me dieron otro carnet. Lo cierto es que... ¡aún conservaban mis datos!
Como canción, tiro fijo era elegir el "Glory Days" del "Born in the USA", porque casa como un guante con el recuerdo de otros tiempos pero elijo otra del mismo disco con temática afín, una de las canciones que quizá menos llamó la atención del multimillonario e irregular disco, "Bobby Jean". Un sencillo y entrañable canto a la amistad guiado por el piano de Roy Bittan hasta una despedida sin amargura. Es la vida, vamos perdiendo y ganando cosas y personas que dejarán su pequeña o gran huella. Aunque esta gira no es de las que más aprecio porque a veces me da la impresión de que Bruce maltrata sus propias canciones, el solo final de saxofón de "Big Man" Clemons, ahora que ya no se estilan esas cosas, es impagable.
Otra gran canción de Cooper que me grabó Joserra en su imprescindible "Recopilación 2009" y que trata el paso del tiempo; la añoranza de la juventud de una forma poética y certera. El vídeo es un paseo de Alejandro -"Viviendo en la era pop"- Díez por Londres ¿Acaso puede haber alguien más "british" que el "Flechazo" leonés? Dedicada a "somos, somos los mods" Joserra y Mildo.
"Hyde Park"
Hubo una vez en que yo fui feliz
en que mi futuro era una página blanca,
un mundo nuevo brillaba ante mí
y yo aprovechaba cada oportunidad.
Con la semana llegando a su fin,
yo me paseaba entre tumbonas de rayas,
la gente seria me hacía reir
y si me cansaba me paraba a escuchar
los sonidos del silencio,
la llegada del invierno, sí...
Es imposible que pueda olvidar
el cielo en los domingos de Hyde Park.
Yo descubrí lo que era ser feliz
viendo las sonrisas de las chicas del parque,
se me olvidaba mirar el reloj,
nunca es tarde si la tarde te habla de amor.
Los olores en el metro
vuelan desde mi recuerdo, sí...
Lo que yo daría por estar
tumbado en la hierba de Hyde Park.
Hubo una vez en que yo fui feliz
con una conciencia tan vacía de cargas
como el bolsillo de aquel traje gris
que sólo guardaba un viejo ticket de bus.
Hubo una vez en que yo fui feliz,
hubo una vez en que yo fui feliz,
qué deprisa se ha pasado mi juventud.
domingo, 21 de marzo de 2010
Delibes y el subbuteo
Nosotros reunimos dos equipos mezcla de todos y organizamos un campeonato. En casa de Ángel pasábamos muchas horas jugando; allí me dio por revisar los libros que tenía su hermano en los estantes y un día decidí llevarme "El Príncipe Destronado". Desde muy dagalín leía muchos cuentos. Recuerdo que incluso una tía que estaba con nosotros en Valencia, siempre que me venía a ver, me traía alguno nuevo. Todavía tengo una cartera con todos. Después ya pasé muchas horas leyendo tebeos de "Jabato", "Mortadelo", "Astérix", "El Guerrero del Antifaz".... pero un libro enterito, sin "santos", se antojaba largo y rollo. Al final no fue para tanto, se hizo bastante ameno y corto. Recuerdo episodios concretos del libro, me gustó pero no me entusiasmó, la verdad.
Años después, todavía de adolescente, seguí con "Las Ratas", que no recuerdo muy bien,"Los Santos Inocentes", tan buena la película como el libro, "Cinco horas con Mario" que con esa edad no pude entender aunque me quedé alucinado con que todo un libraco fuese el monólogo de una viuda ante el ataud de su marido fallecido.
Tras ello, me pasé un par de años leyendo novelas de Sven Hassel y ensayos sobre la Segunda Guerra Mundial pero ésa es otra historia.
Para una entrada dedicada a un grande, música grande. Ya sabéis que ahora estoy enganchado a Lucinda Williams. Como el amor al que dedica "Essence", su música, su voz mece y raspa a la vez. Una canto de amor y un lamento de una intensidad asfixiante. Que las disfrutéis.
"I envy the wind"
I envy the wind
that whispers in your ear
that howls through the winter
that freezes your fingers
that moves through your hair
and cracks your lips
that chills your to the bone
I envy the wind
I envy the rain
that falls on your face
that wets your eyelashes
amd dampens your skin
and touches your tongue
and soaks through your shirt
and drips down your back
I envy the rain
I envy the sun
than brightens your summer
that warms your body
and holds you in her heat
that makes your days longer
and makes you hot
and makes you sweat
I envy the sun
"Blue"
Go find a jukebox
And see what a quarter will do
I don´t wanna talk
I just wanna go back to blue
Feeds me when I´m hungry
And quenches my thirst
Loves me when I´m lonely
And thinks of me first
Blue is the color of night
When the red sun disappears from the sky
Raven feathers shiny and black
A touch of blue glistening down her back
We don´t talk about heaven
And we don´t talk about hell
We´ve come to depend on
One other so damn well
So go to confession
Whatever gets you through
You can count your blessings
I-ll just count on blue
domingo, 14 de febrero de 2010
Cosechando
Avisaste demasiado tarde, Neil. No estaba preparado.
Un abrazo fuerte, para Neil y para vosotros.
viernes, 5 de febrero de 2010
Recuerdos de Discoplay
Este impresentable es "El líder" (apodo de los años mozos) y a la sazón, jurista de prestigio. A mí parece que me ha dao un aire porque el Phaeton me dijo que me quedara quieto por lo del flash del móvil.
En aquélla época andaba yo muy metido en el NRA (Nuevo Rock Americano). Otro de los grupos era Green on Red. Como un día le dedicaré una entrada al movimiento, ya pondré una canción suya; hoy dejo una maravillosa pieza de Chuck Prophet, su líder, ya en solitario, muchos años después. "No other love". Cuatro sencillas frases, un suave y hermoso mantra para explicar qué es estar enamorado se repiten sin más o lo que es lo mismo: cómo encontrar la perfección con ligero equipaje, casi, casi sin buscarla. ¿Por qué somos capaces de ver tanto detrás de tan poco?
No other love
Mamma, I´m flyin´
I can go anywhere
Nobody can take me there
Aquí la de los Long Ryders, botos, tirantes camisas de cuadros, los más rurales de todo el movimiento. Ya habláré de ellos más detenidamente. Bufff... qué recuerdos. "Te quiero, te quiero mala"
jueves, 19 de noviembre de 2009
Mi chupa y el rock nipón
http://www.youtube.com/watch?v=4tDn1UESaMI
Por otra parte, la estética del grupo es de manual, trajes negros, chupas negras, cigarros en la comisura, cerveza, motos, cruces de hierro, miradas amenazantes. Ya lo cantaba Burning en tiempos: "Chupa de cuero, gafas de rock... me siento mejor". Una forma de vida. Eso me ha recordado mi chupa. Después de estar muchos años encerrado en el armario, el año pasado la recuperé de casa de mis padres. Cuando la vi, montones de recuerdos se agolparon en mi mente. Me la puse y aparecí con ella en el salón de mi casa esperando la reprimenda de mi madre...¿dónde vas con eso otra vez? Qué va. Me dijo que me quedaba muy bien. Exactamente igual que cuando me la compraron en primero de carrera; cuando me la probé en la tienda, nunca creí que comulgaran con la idea y en aquella ocasión también le pareció perfecta. Lo bueno de hacer deporte es que veinte años después sigues usando la misma talla.
martes, 3 de noviembre de 2009
Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo
viernes, 14 de noviembre de 2008
Clásico o dinosaurio
El día que llegue para mí será muy triste porque soy firme defensor del cine en pantalla grande, a oscuras y con toda la liturgia que supone disfrutar de una película. Es cierto que no voy demasiado porque sólo se emite una película cada fin de semana y muchas veces, aunque o a pesar de ser la más taquillera del universo, para mí es imposible disfrutar de determinados engendros.
Si nos quedamos sin cine me ha hecho pensar en que quizá algún día tenga que explicarle a un chaval qué era aquello y me he sentido como el niño de Cinema Paradiso, como una especie en extinción que disfruta con cosas de otra época ya superadas. Mi tiempo marchó.
Quizá algo que ya hay que explicar es lo que en algunas etapas de mi vida significaba ir a comprar ese disco que llevabas esperando con tantas ganas tanto tiempo, la excitación que implicaba quitarle el envoltorio, ver las fotos, y escucharlo en tu habitación cientos de veces. Ahora que nos dedicamos a acumular canciones que en muchas ocasiones ni siquiera escuchamos, no sabemos valorar aquellos mágicos instantes.
A la luz de estos síntomas he llegado a la conclusión de que me estoy convirtiendo en un viejuno dinosaurio próximo a la extinción. No tengo mucho tiempo libre, pero cuando lo tengo se lo dedico, aparte de al deporte y los amigos, a los libros, las pelis y los discos que disfruto con fruición. Soy un verdadero zote en esto de la informática y todo el tema de plays, wiis… ni siquiera me interesa conocerlo…no sea que me enganche, claro,y le quite tiempo a mis otros placeres.
Supongo que esta brecha la han sentido todas las generaciones a lo largo de la historia aunque quizá ahora, dada la velocidad, signo de nuestro tiempos, sea más acusado todo. Sin embargo, una cosa os digo, soy feliz con lo que conocí y con el ansia que me sigue devorando por conocer nuevos autores, nuevas músicas, nuevas pelis de ayer y de hoy. Y que dure, que seguiré dando la paliza.
"Hay cosas peores que la guerra y todas ellas vienen con la derrota"