En la película, Johnny Fontane, un cantante melódico en horas bajas le pide al Padrino ayuda para conseguir un papel a su medida en una importante película que se comienza a rodar y que sin duda, relanzaría su carrera. Ante la negativa del productor, cortan la cabeza de su valioso caballo favorito y se la introducen en la cama donde duerme. Creo que desde críos, a todo se nos quedó grabada en la mente la espantosa escena. Evidentemente Johnny conseguió su papel y la vuelta al estrellato de su languideciente carrera.
El paralelismo con la vida de Frank Sinatra es evidente. Siempre se especuló con que la historia estaba inspirada en la forma en que el cantante consiguió su personaje en "De aquí a la eternidad" -la peli de la famosa escena de Burt Lancaster y Deborah Kerr retozando en la playa en bañador-. El rumor decía que Frank, en franca decadencia artística, se valió de sus vínculos con la mafia para conseguir el papel que le volvería poner en órbita. Así fue. En 1953 Frank consiguió su óscar a mejor secundario y precisamente ese mismo año firmó con Capitol Records.
Dos años después grabó uno de sus mejores discos, "In the Wee Small Hours". Frank, a pesar de ser un "joputa" de cuidao también sufría. Recién terminada su relacion con Ava Gardner -el animal más bello del mundo-, estas canciones dan fe con sinceridad de su momento vital. Os dejo dos composiciones de Duke Ellington y Cole Porter. Canela en rama.
Tal vez la anécdota no es más que otra "leyenda urbana" similar a su tabique nasal de plata pero de ser cierta, por una vez, el fin justifica los medios. Me alegro de que la carrera de uno de los grandes no cayera en el olvido y nos siguiera deleitando durante muchos años con maravillas como éstas.