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domingo, 16 de enero de 2011

Frankie en horas bajas

A cuenta del mi revisión de "El Padrino", recordé una historia cuya base real no se me alcanza.
En la película, Johnny Fontane, un cantante melódico en horas bajas le pide al Padrino ayuda para conseguir un papel a su medida en una importante película que se comienza a rodar y que sin duda, relanzaría su carrera. Ante la negativa del productor, cortan la cabeza de su valioso caballo favorito y se la introducen en la cama donde duerme. Creo que desde críos, a todo se nos quedó grabada en la mente la espantosa escena. Evidentemente Johnny conseguió su papel y la vuelta al estrellato de su languideciente carrera.

El paralelismo con la vida de Frank Sinatra es evidente. Siempre se especuló con que la historia estaba inspirada en la forma en que el cantante consiguió su personaje en "De aquí a la eternidad" -la peli de la famosa escena de Burt Lancaster y Deborah Kerr retozando en la playa en bañador-. El rumor decía que Frank, en franca decadencia artística, se valió de sus vínculos con la mafia para conseguir el papel que le volvería poner en órbita. Así fue. En 1953 Frank consiguió su óscar a mejor secundario y precisamente ese mismo año firmó con Capitol Records.
Dos años después grabó uno de sus mejores discos, "In the Wee Small Hours". Frank, a pesar de ser un "joputa" de cuidao también sufría. Recién terminada su relacion con Ava Gardner -el animal más bello del mundo-, estas canciones dan fe con sinceridad de su momento vital. Os dejo dos composiciones de Duke Ellington y Cole Porter. Canela en rama.
Tal vez la anécdota no es más que otra "leyenda urbana" similar a su tabique nasal de plata pero de ser cierta, por una vez, el fin justifica los medios. Me alegro de que la carrera de uno de los grandes no cayera en el olvido y nos siguiera deleitando durante muchos años con maravillas como éstas.







miércoles, 12 de enero de 2011

La belleza del horror


En los últimos días ando embarcado en la aventura de disfrutar de las tres partes de "El Padrino" de Coppola, menú de gourmet. Las películas ya me parecieron buenísimas en su día. Ahora, después de algún año de reposo, me parecen aún mejores, obras maestras la primera y la segunda, no la tercera -las elecciones de Andy García y Sofía Coppola son una verdadera locura que destrozan la película-.
"El Padrino", obra basada en el personaje creado por la novela de Mario Puzo que hace tantos años también disfruté, al fin y al cabo no es más que una suerte de tragedia clásica. Michael Corleone intentando escapar de su destino, cual Edipo del siglo XX, y finalmente cumpliendo con su cometido.
La imagen de su padre muerto es la que presidirá todos los actos de su vida. Movido por el amor a su familia, sacrificará sus deseos y se comportará ó creerá comportarse como su padre lo hubiera hecho. La figura de "El Padrino" y los extraños vínculos a su alrededor generan una responsabilidad, un peso difícil de soportar. Sin embargo las dudas y la culpa atormentarán a Michael al final de su vida, cuando a todos nos toca hacer balance.
Una mezcla de culebrón y tragedia "shakespeariana", donde en cada una de las películas hay momentos culminantes de expiación de culpas con múltiples asesinatos en los que todos pagan por sus pecados.
El camino a la redención de Michael, que preside toda la serie, ese anhelo por volver a la ser un hombre honrado se convierte en desazón al constatar que las cúpulas desde las que se gobierna el mundo hieden tanto como las cloacas de la mafia. La política y el crimen son similares, espeta Michael además de constatar que cuanto más asciende, más podrido está todo, sea el hipócrita poder religioso o el político.
Y yo me pregunto de dónde vienen esa atracción del espectador por la vida de los maleantes, tan despreciables y alejados de nuestro mundo habitual. Recuerdo a Bardem contar en una conferencia en Salamanca cómo no entendía ese gusto por las historias de la mafia y pistoleros, algo tan alejado de la vida real. Entiendo su razonamiento pero no puedo evitar que me fascinen historias de personajes tan especiales como Don Vito Corleone, inmortalizado en clásico desde la primera frase de Marlon Brando o del joven Robert de Niro.
Algún día de éstos revisaré "Uno de los nuestros" de Scorsese, otra jodida obra maestra en el que se retrata a la mafia desde un punto de vista muy diferente.

Os dejo la inolvidable música de Nino Rota. Esa trompeta...