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miércoles, 3 de agosto de 2011

Me marcaron

Se me ocurrió hacer un post sobre películas que me volvieron majara, que me hicieron pupa, que formaron mi tierna mente infantil, que ya viejuno me divirtieron o me enternecieron hasta casi, casi la vergüenza. No son mis películas favoritas ni las que elegiría en una lista -bueno, alguna sí- pero son ellas. Estaban ahí en el momento justo para ayudarme, para advertirme, para deprimirme, para aspirar a convertirme en alguien diferente, para ser quien soy.


Antes de las pelis, los dibujos. Podía haber sido Heidi, podía haber sido Marco pero yo quería ser un hombre de hierro. Más de una persona de mi generación me ha advertido que ni se me ocurra volver a verlo. La decepción sería mayúscula. Ya me pasó con el Guerrero del Antifaz.
Las series. Los de mi quinta conocen el percal. Nos criamos asustados y tentados por los dos rombos. A veces nuestros padres nos dejaban asomarmos uJustificar a ambos ladosn rato a los míticos "Hombres de Harrelson", a Mc Clow, Kojak, Starsky y Hutch, Colombo. "Perdone que insista"..., repetía una y otra vez el desastrado detective aparentemente despistado ante el hartazgo del malo que bajaba la guardia ante el que consideraba inútil sabueso. Ay, amigo.


"Grease" ¿Cuántas veces la he podido ver? Imposible dar una cifra. Aún así, cuando la vuelven a emitir, siempre me quedo pegado un rato. Recuerdos de Valencia, cuando todavía no iba al cine. En la calle sólo se veían carteles de la sensación del momento, en la tele sólo se hablaba de
Travolta.


¡¡YO SOY ESPARTACO!!. Crío, criajo, ya comenzaba a crecer en mí una extraña pasión por la civilización clásica. Películas como la de Kubrick no hicieron más que acrecentarla. Roma y Grecia siguen ahí, en mi trastienda. Intocables, inalcanzables. No hay nada que merezca la pena tras ellos. Todo es repetirse.


"El guateque". Son de esas películas de las que tienes un recuerdo puro, limpio, de lo que debería ser el cine. Un dagalín, ajeno a todo, mondándose con lo que ocurre en una pantalla. Lo bueno es que a estas edades, me sigue ocurriendo lo mismo.


"El apartamento" también era muy divertida pero ya mayor descubrí toda la amargura que arrastraba. Hoy por hoy es una de mis películas favoritas. Palabra de Wylder, te alabamos señor.

Seguro que todos recordamos la tarde de domingo en que descubrimos al último gran héroe. Coartada intelectual, historias de la Segunda Guerra Mundial. Para mí era el personaje perfecto.


"Soy tu padre". Ostras tú, menudo golpe eso de enterarse que una película de tiros y del espacio no era más que un tremendo culebrón galáctico. Lucas, ¿Por qué? ¿Por qué seguiste estirando la goma hasta romperla, bodoque?




"El planeta de los simios". Una película que me dejó descolocado. La peli era raruna y si eres un crío te lo parece aún más. Cada vez que la veo, me parece aún mejor.



Tenía que poner una película del cine negro, uno de mis géneros preferidos. No sabía si irme a lo seguro, a Humphrey o rebuscar en mi memoria. Me vienen varias. Al final me quedo con el café hirviendo que Lee Marvin arroja a la cara de su chica en "Los sobornados".


Una del oeste, el género favorito cuando éramos críos. Garantizaban acción y diversión. Ahora también son santo de mi devoción aunque por razones distintas. "El hombre que mató a Liberty Valance". Tenía que ser John Wayne, tenía que ser John Ford, podía haber sido otra la elegida.

"El exorcista". La puta peli que más miedo me ha hecho pasar en mi vida. Ahora escapo. Ya me di cuenta de que no era lo mío. Esos escalofríos por la espalda a mí no me dan ningún gustirrinín. Todas para ti.


"Regreso al futuro". Un cañonazo. Peliculón. Un acierto de principio a fin. Engancha durante todo el metraje. Si además tenías la edad de Mc Fly, no te lo puedes ni imaginar. Sólo querías un Delorean con condesnsador de fluzo.

Cine bélico. Otra de mis grandes aficiones. En alguna etapa de mi vida leí mucho sobre el tema y claro, si las pelis me gustaban de chaval, de mayor aún más. Se podrían elegir muchas. Me quedo con "Salvar al soldado Ryan" y con su serie hermana "Band of Brothers" porque nunca o en muy pocas ocasiones creo que se conseguirá retratar con mayor fidelidad el horror de una guerra y el absurdo sacrificio que se le exigió a generaciones enteras de jóvenes.


Había visto "Reservoir Dogs" pero esta película me dejó noqueado. Era perfecta y diferente. Un clásico instantáneo, la obra de un genio.


"Entre copas" Una pequeña película que me pareció una gran joya. Además me pilló en una fase de mi vida en la que me identificaba casi al cien por cien con el amigo amargado. Eso sí, me tronchaba con su actitud.

Hey, amigo, todo melómano ha leído y visto "Alta Fidelidad". Ahí está gran parte de lo que soy. Un chalado inmaduro preocupado por cosas absurdas. Bueno, creo que algo he mejorado pero nunca dejaré de ser un poco Rob Fleming.

Quizá a alguno le sorprenda. "Master and Commander". Me pareció una de las últimas grandes películas que he visto. Está llena de lo que le pediría al cine un tipo como yo. Dios, cómo me hubiera gustado verla con los ojos de un niño.

La última. "Amelié". A muchos le pasó también. Panda de moñas.... Reconozco que ha perdido fuerza con el tiempo, sobre todo por el abuso de la fórmula en el cine francés pero os confieso que sigue colgada en mi salón.

Fin. He anotado las películas que me vinieron a la cabeza en algo así como media hora. A quemarropa. Eso sería señal de que efectivamente me llegaron de verdad. Después se me han ocurrido otras pero no he querido retocar la lista para que no perdiera espontaneidad aunque hace un momento me he dado cuenta de que falta una, "Ben Hur". Película y después libro. Imprescindibles. Mismas razones que Espartado.

Os dejo la versión más lánguida posible de "Igayuuu.. amondeplayer" a cargo de Angus y Julia Stone . Todavía no tengo claro si esto no es asesinar con alevosía una canción brillante. El dueto con mi admirado Damien Rice -aún más apagado-, directamente para pegarse un tiro.


domingo, 3 de julio de 2011

Punto de fuga


Dudaba si publicar este texto. Quizá es demasiado personal para esta ventana pero creo que escribirlo me ha ayudado. Respecto a compartirlo, cada uno que se lo tome como quiera. Ya sabéis que éste es un blog especial, no se sabe muy bien de qué. Entiendo que muchos no lo comprendan aunque me imagino que todos pasamos por situaciones similares. Ahí puede residir el interés.

Hay tiempos, momentos en que se cierran etapas en la vida. Yo me encuentro en uno de ellos, en “Estación Termini”, en un punto de partida, en un punto de fuga. Distintos significados que para mí connotan lo mismo. En ese punto en que convergen las líneas o en los que se comienza con otra vida.

En una semana he recibido dos noticias importantes de naturaleza muy distinta, una muy buena, otra muy mala; mensajes curiosamente portados por mujeres de mismo nombre.

Aunque probablemente no me sirva para nada, en todo caso para siempre elegir la opción incorrecta, tengo tendencia a reflexionar sobre lo que me ocurre y sobre lo que me rodea. Soy testarudo y me gusta darle vueltas a las cosas.

Los últimos meses han sido los peores de mi vida. Una etapa jodida, triste por varias razones que éstas sí que no vienen al caso.

Todos arrastramos demonios, todos sufrimos taras. La que yo identifico como más clara y sangrante es una prodigiosa capacidad para no enfrentarme a los problemas, la de esquivarlos o dejarlos aparcados.

Unido a ello, a pesar de lidiar a diario con graves dificultades de diversa índole, me he convertido en una extraña especie de paquidermo de piel hermética empeñado en no transmitir ese íntimo desasosiego, ni siquiera a los más cercanos. Imagino que lo que busco con ello es no preocupar a los que quiero pero cada día tengo más claro que ésta no es buena estrategia. Cual bolsa de ejército rodeado, el cerco cada vez se torna más y más estrecho y asfixiante.

Aunque seas todo un experto en el disfraz, aunque para ti las calles siempre estén vestidas de carnaval, siempre llegará el “Miércoles de Ceniza”, ese mañana de resaca en la que todo aquello que se enquistó, que se murió dentro de ti, aparezca en una maleta inservible sin ya nadie a tu alrededor.

En otras ocasiones piensas que la solución está en no dejarte embaucar por escaparates, mentiras o esperanzas, pero siempre hay momentos en que bajas la guardia un instante y sin quererlo se cuela un sueño en tu vida. Es entonces cuando, cual manada de lobos con su indefensa presa, te dedicas a despedazarlo con saña, es entonces cuando, como niño travieso e inconsciente, te empeñas en desarmar el juguete porque piensas que o bien no lo mereces, o bien que el juego tiene truco.

El "Western" es uno de mis géneros favoritos y a veces me pregunto por qué me identifico con esos melancólicos protagonistas apaleados por la vida, ya sin salida, amargados, condenados a un sucio destino, a un fin sin gloria. Tal vez ése siempre haya sido el problema. Tal vez sea como ellos, y un día –todavía no-, llegará mi turno de caminar en solitario hacia el ocaso del sol a través de un paisaje de horizonte abierto y polvoriento, habiendo dejado mucho tiempo atrás mis sueños.

Lo curioso es que muchas veces siento que aunque cada vez más a menudo ejerza de pesimista, siento que en el fondo soy un optimista.

Dos noticias, una buena y una mala. Un buen punto de partida.

Dos noticias, un buena y una mala. Construyamos sobre ruinas.

Propósito de enmienda. El ocaso puede esperar.

Escuchar blues no creo que sea lo más apropiado cuando andas un poco bajo de moral pero estoy firmemente convencido de que sólo durante esas semanas eres capaz de captar la esencia de del dolor y la amargura que supuran esas canciones. Verdaderamente el blues es un estado. Igual que pienso que las soluciones a la vida no están en esos libros de "autoyauda" y similares tan de moda últimamente, igual que me repatea Coelho, igual que siempre seré un clásico y pienso que la esencia de todo el tinglado se encuentra en las páginas de Dostoieski, Steinbeck, Shakespeare o Cervantes, también creo que la tramoya del dolor puede rastrearse en el negro lamento de una voz rota por el alcohol, en esa escueta guitarra sonando en la oscuridad de un tugurio maloliente.