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lunes, 28 de noviembre de 2011

Maratón de San Sebastián, gracias Angus

A la expedición mirobrigense no se le auguraba nada bueno en Donostia. Dadas las circunstancias, el balance no puede ser más que positivo. Para mi sorpresa, CiegoSabino completó el maratón en 3:33 sin que su gemelo se resintiera, yo hice 3:24 (Creo que puesto 1080 de algo más de 2.200 atletas que completaron la prueba) con unas sensaciones malísimas pero con mi gemelo aparentemente entero cara a las tres semanas que me restan para los cien kilómetros de Barcelona y sobre todo Sole quedó encantada de su primera experiencia atlética, completando la carrera de 10 kms. en 54 minutos.


Poco que contar. Los habituales ya sabéis que desde Oporto (Mejor marca personal – 2:58), no había entrenado nada por una lesión de gemelo que sufrí unos días después. Prácticamente tres semanas sentado. De 100 a 0 en veinte días. Tengo un recuerdo de Oporto de una carrera rápida, sin problemas, sin agobios, fácil. La de ayer fue una carrera complicada, trabada, larga, llena de dolores y de sacar fuerzas de donde no  había.



Me he movido en los ritmos que pretendía –algo menos de cinco minutos el kilómetro-, durante prácticamente toda la carrera pero sobre todo la segunda media la he gestionado a base de coraje porque no tenía más que ofrecer.

El gemelo me empezó a molestar en el km. 7. Pensé que el dolor iba a seguir incrementándose hasta que no pudiera correr, tal y como sucedió en la Casa de Campo. Sabía que si me volvía a romper, no podría correr en Barcelona así que durante varios kilómetros medité si merecía la pena continuar y arriesgar o trabajar a más largo plazo. En el Km. 11, cuando pasaba delante de la Concha,  llegué a ponerme a caminar pensando en darme un baño en la playa y después marchar caminando a meta. Un espectador me animó a que siguiera. Le hice caso. Un poco más y decidiría.

Llegando al km. 17 tenian instalados unos bafles con música a todo trapo. Muchos de los que pasáis por aquí sois corredores y conocéis las sensaciones. En el fondo de verdad, el cercano al maratón, cuando vas bien "tostado", se dan sensaciones comunes. A veces parece que la sangre no te riega bien el cerebro –un día escribo un post sobre algunas curiosidades que me han sucedido durante mi carrera globeril- y te encuentras especialmente sensible a estímulos, bien puede ser un recuerdo, un pensamiento motivante o una simple canción.

Como contaba, al acercarme al punto de vuelta en la parte más alejada de meta, escuché el amenazador inicio de “You shook all night long” de ACDC. Literalmente se me eriza el vello, un escalofrío me azota la espalda, sonrío y  me digo que este maratón se va al bote como me llamo Atalanta. Ése fue el momento clave, ése en el que se unieron dos de mis grandes pasiones, el deporte y la música.

A partir de ahí, a partir de de la media que pasé en 1:40, todo fue  penar. Eran tantos los dolores que llevaba en las piernas, consecuencia de la falta de entrenamiento, que apenas notaba el del gemelo. No me sentía corredor, no tenía fuerza para mover las piernas. Ya me lo notaba en casa y las fotos me lo han confirmado, que efectivamente he perdido masa muscular estas semanas. Me dije a mí mismo que Oporto fue muy fácil, que éstos son los momentos en que un verdadero ultrafondista descubre su temple, si tiene o no carácter para aguantar el chaparrón y seguir adelante.  Lo que me sorprende es que a pesar de ir hecho una piltrafa es difícil que borre la sonrisa de mi cara. ¿Me estaré convirtiendo en un "jonkie" de las endorfinas? En mucho peores me las he visto y me las veré en el futuro así que un maratón llano de asfalto simplemente es otra lección, más cursos, másters en pos de la graduación cum laude. Así que así, piano, piano y tirando de la tercera “c” llegué a mete en 3:24.41. Buen entreno para los cien de Barcelona. Ahora a recuperar porque tengo unas agujetas TE RRI BLES, todas las que no tuve tras Oporto. 

Una lástima no poder aprovehar un maratón perfecto para hacer una gran marca. Perfil plano como un balsa y temperatura ideal. Salimos a seis grados y poco más se incrementó la temperatura durante la carrera.



Lo mejor del fin de semana no ha sido la carrera, ha sido compartir San Sebastián. En el mundo hay mucho "joputa", hay buena gente y hay muy buena gente. De éstos últimos he conocido unos cuantos en este extraño mundo entre bloguero y atlético.  Asís y Silvia son de lo mejorcito Nos acogieron y ejercieron de guía por su ciudad y sobre todo nos permitieron disfrutar de su compañía. Una abrazo muy fuerte. Ya sabéis que quedáis emplazados para una visita a Ciudad Rodrigo.


Algunas fotos del fin de semana. Unos minutos antes parecia que aquello no estaba para mucho baño.


Pero una preciosa de luz de tempraña mañana inundó la Concha y nos decidimos a acompañar a los habituales. No hay que ser muy valiente, el agua no estaba especialmente fría.



Ambientazo el sábado por la mañana en La Concha llena de niños jugando al fútbol. 


A los mirobrigenses, esto les resultará familiar.

 


Ruta de pinchos guiados por Asís y Silvia. Nosotros os llevaremos a algo más básico, los pollos de Ivanrey.

 


Surfistas en la Playa de Gros. Mundo atractivo aunque peligroso.

 


Foto tramposa. No era una para cada uno -estamos flojos-. Ya se nos habían unido alguno más, Montse y David que también corrieron al día siguiente.

 


El domingo por la mañana, antes de la carrera, justo después de hacerle al CiegoSabino un control de alcoholemia mientras el policía nos preguntaba si habíamos consumido EPO -lástima de foto-, nos encontramos con otros dos tipos de los más grandes y queridos en el mundillo del ultrafondo, Josu y Albertxo. Siempre digo que Euskadi es mi el mejor sitio para correr. Es gracias a gente como ellos.

 


Antes de la carrera con Piera Andrea, británica nacida y residente en Barcelona, a la que reclutamos en el albergue y que ya se quedó a comer con nosotros tras el maratón.


Con el incombustible Riki, acercándose al final de su increíble aventura. Creo que hoy le toca el maratón 424 consecutivo.


La foto que mejor resume el fin de semana. Gracias, amigos.


¡¡YO SOY ESPARTACO!!

 


Claro, os voy a dejar "You shook me all night long" pero también "Jailbreak", una canción que últimamente escucho mucho en el coche. Y es que el vídeo es muy bueno, con Bon Scott aún al micro y un "proto Angus" con un uniforme más arrastraíllo. Eso sí, en "play back".

viernes, 4 de noviembre de 2011

Dos cartuchos


3 horas. La barrera.  Cualquier maratoniano popular sabe de qué hablo. El sueño de muchos corredores. Mi sueño de muchos años que finalmente en los últimos tiempos se fue quedando atrás como un imposible. Mi desorganizado y escaso régimen de entrenamientos así como la negativa de mis gemelos a soportar sesiones continuas de asfalto, prácticamente me habían hecho desistir de tomar en serio el éxito de la empresa.,

Sin embargo a día de hoy, vuelvo a tenerla en el punto de mira. Los ritmos de las últimas medias maratones me han hecho recuperar la ilusión. 1:24/1:21/1:23 en teoría deberían dejarme cerca del puerto que anhelo, sobre todo por las buenas sensaciones que he tenido a largo de las carreras y lo entero que he finalizado las pruebas.

Sé que me falta algún rodaje largo de más de dos horas. El Maratón de Montaña de Torrejoncillo queda ya muy lejano pero tengo dos posibilidades, dos balas en la recámara. Oporto este domingo y San Sebastián el día 27. Si no lo consigo en la primera oportunidad, tal vez me sirva de entrenamiento largo para el ideal circuito de Donostia.

En todo caso, triunfe o fracase, siempre es una buena ocasión para visitar dos de mis ciudades preferidas. 


Creo que una de las razones por las que he recuperado la forma y la chispa es que tras el verano he entrenado con algo más de regularidad gracias a que una curiosa mañana me di cuenta de me encantaba correr y hacer deporte. A veces, con personas ajenas al mundillo, parece que tienes que justificar por qué entrenas o tratar de explicar que no estás loco. Hago lo que me gusta porque me hace sentir bien y adoro todo lo que rodea al mundillo, desde el entorno y los viajes a los amigos y compañeros. No hay más. Aunque muchos no lo entiendan, comulgo con el que cuenta que ponerse a prueba a todos los niveles, mide la intensidad de una vida. El mejor combustible para mi motivación, la verdadera locomotora. Parece simple, no es algo que echara en falta pero ahora, con la ilusión inundándome, si eres consciente de que antes no lo tenías. A veces nos centramos en los problemas y aspectos negativos y olvidamos todo lo bueno que nos rodea. 



Separados por un océano y seis horas de diferencia, el Doctor Ironman pondrá su empeño en una empresa similar. Anda mejor que yo y bajará con solvencia de las tres horas si no se lía con la multitud del maratón más grande. Mucha suerte, David. Nos vemos en el Ruéu.

Hace unas semanas decía que no era capaz de encontrarle el encanto al asfalto y heme aquí, tras tres fines de semana consecutivos de medias maratones y con dos maratones a la vista. No os voy a engañar, me ha gustado correr a esos ritmos y sentirme veloz pero tal vez lo he soportado porque lo he conseguido compaginar con algo de montaña cada semana. Béjar, Gredos, Médulas, Monfragüe, Rebollar me oxigenaron y estoy seguro me hicieron más fuerte. Amo las montañas, me dan la vida. Ningún lugar me hace sentir tan pleno. Me ha gustado el vídeo de Kilian en el que explica por qué se retiró en su primera carrera y canceló otro compromiso en Sudamérica. Simplemente se dio cuenta de que estaba olvidando por qué corría y regresó a la soledad de sus montañas más cercanas. Ahí está todo, ahí está el secreto. Lo mejor son las palabras de su madre contando historias del Kilian más dagal.



Hay otra razón por la que quiero marchar hoy. El mar. Este año no lo he visto y me apetece sentarme en silencio en la playa. No es tiempo de los relatos que cuentan Manel pero su magia permanece intacta.

El lunes os cuento.