¿Es posible decidir correr un maratón de un día para otro? Algo así me ha ocurrido esta semana. El viernes me cuenta el CiegoSabino que Ricardo Abad corre uno de sus maratones en Salamanca y yo inmediatamente respondo que tengo que acompañar unos kilómetros. Cinco minutos me bastaron para pasar de mi intención de "unos kilómetros" al maratón completo. Lo que ya no tenía tan claro era si tendría el cuerpo para esos menesteres, dado mi nulo entrenamiento de fondo desde hace más de dos meses. Me dije a mí mismo que tal vez me vendrían bien las siete horas del Duatlón de Laviana de hace una semana.
Para los que no conozcáis quién es Ricardo Abad, os cuento. Tiene el record mundial de maratones en días consecutivos, 365. Ahí es nada. Ahora está inmerso en un reto aún más descomunal. Pretende llegar a los 500. En Salamanca consiguió su maratón 352.
Salida a las diez de la mañana
Sobre el maratón, contaros que fue una bonita experiencia, de las que me gustan a mí, que soy más de "jaramugadas" que de carreras organizadas. Una preciosa mañana en Salamanca, un circuito alrededor del río Tomes al que dimos algo más de seis vueltas y durante la que conocí a otros cuantos feligreses, a cada cual más buena gente. A Ricardo lo conocí en 2008 en el Maratón del Boedo. Hicimos toda la carrera juntos en 3:10 y me contó que pretendía hacer 30 maratones en 30 días. Entonces ya me parecíó una locura y mira dónde ha terminado. Recuerdo que me animó a mi Ironman en solitario, que finalmente completé. Claro, a él le pareció una gran idea.
El sábado lo vi muy entero, muy fuerte, con ganas de saltar la primera a barrera a la vista, la de los 365 en Octubre en Madrid y de seguir, cual martillo pilón, hasta Febrero. Creo que sólo los que corremos podemos entender la magnitud de la meta que se ha impuesto. Supongo que para él, hacer una maratón como el del sábado es entretenido. Nuevo circuito, día soleado y con bastantes corredores siempre es más ameno que enfrentarse a la tarea cada día en solitario y luchando contra las frecuentes adversidades climáticas a lo largo de un año. Además de un físico privilegiado capaz de soportar esa ingente carga, hay que tener la fortaleza mental de un "panzer". Se ve que es un tipo fresco, positivo y con sentido del humor. Eso creo que es fundamental para enfrentarse a una aventura tan complicada.
De mi maratón, poco que contar. Mi intención era llegar al Km. 30 y a partir de ahí, a la vista de mis sensaciones, decidir parar o seguir adelante. En ese punto no es que yo estuviera para tirar cohetes pero tampoco estaba muerto. Progresivamente iba perdiendo fuelle pero a esas alturas, a punto de meter otro maratón al zurrón, ya no me planteaba plegar. Supongo que tampoco ayudó el hecho de que el viernes me acostara a las tres de la mañana tras ruta de cervezas por las calles de la capital. Durante los últimos cuatro kilómetros, mis acompañantes tuvieron que aflojar el ritmo para esperarme. Me cabreaba pero son muy buena gente -un abrazo para Pedro- y hay que reconocer que fue muy especial llegar juntos a ese marco incomparable -esta vez sí-, que es la Plaza Mayor de Salamanca.
Meta en torno a las dos de la tarde.
Durante la prueba se nos unieron corredores que hacían parte del recorrido y que no podéis imaginar lo que anima y se agradece. Sin embargo, el maratón completo lo hicimos Riki, Pablo y yo. Pablo ha acompañado a Ricardo varias veces durante el reto y el próximo fin de semana tiene cita importante en los 100 kms. de Bezana. Yo lo vi muy fuerte aunque en esas carreras hay que ser prudente. Mucha suerte.
Al final acabamos en 3:54. Francamente creo que sufrí una deshidratación. Acabé destrozado y con amagos de calambres que jamás sufro. Para valorar el reto de Riki nada como el mensaje del CiegoSabino cuando estaba yo cual "Ecce Homo" postrado en la cama recuperándome: "Eres un flojo. Mira Riki, 400 y como si nada".
En fin, otra para contar. Me gustaría hacer alguno más con Ricardo antes de que llegue a los 500, eso sí, algo más entrenado para no volver a ser un lastre.
Mañana os cuento lo poco que dio de sí la Subida al Águila. Todo se fue al traste por una "pijada". Mañana os explico.
De música, 500 maratones no. Las 500 millas que recorrían los Proclaimers por su amor en la versión de Nawjajean.
"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"
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