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jueves, 13 de octubre de 2016

Tras la pista de Dylan



 


Además de por su disfrute inmediato, siempre le estaré agradecido al rock porque para mí supuso la puerta encantada a un mundo maravilloso, el mío, el de la cultura. Hoy, adicto a la lectura, con un libro en las manos en cuando te despistas; hoy, que transito caminos de la mal llamada alta literatura; hoy, apasionado lector de poesía, lo mismo que cuando adolescente traspasé aquella puerta, sigo sin ver la distancia entre estos y aquellos versos. Tal vez por eso me alegro de verdad con la gran notica del día, porque al final, aunque nunca necesité que me lo confirmaran, yo siempre tuve razón. Lo que aguardo con expectación es la reacción del agraciado, que imagino será displicente o no será.

Comparto unas letras que escribí sobre Dylan para aquel malogrado proyecto del Quirófono, que  hemos de recuperar aunque sea para juntarnos a charlar un rato a la semana Emilio, Juan y yo, y así disfrutar de uno de los grandes placeres de la vida para los melómanos: el de hablar sobre música.

Trambién una recopilación de versos  de Dylan cogidos al vuelo desde muchas de sus canciones y el enlace a una recopilación que preparamos Emilio Gajate y yo sobre nuestro ilustre amigo.


El bufón se acerca al borde del escenario y la platea aclama a su guía, a su héroe. 
Ni guía, ni héroe, ni suyo. 
Qué guía sería el que no conoce su propio camino, 
el que teniendo el don de lenguas no escucha su propia voz
Qué héroe sobrehumano el que canta al amor y la fuerza desde lo más humano: 
la culpa, la pena, la derrota o la vergüenza
De quién será alguien que, como todos los que cargan con la verdadera grandeza,   
aún no acabó por encontrarse a sí mismo. 

LA VOZ DE DYLAN

El que no está ocupado viviendo, está ocupado muriendo -  Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder - ¿Cuántos años puede existir una montaña antes de disgregarse en el mar? ¿Y cuántos años han de vivir algunos antes de que les den la libertad? ¿Y cuántas veces puede un hombre volver la vista fingiendo que nada ve? La respuesta, amigo mío, vuela con el viento – Habéis propagado el peor de los miedos que jamás se pueda sembrar, el miedo a traer hijosY lo reflejaré desde el monte para que todas las almas lo vean, luego me erguiré sobre el mar hasta que empiece a hundirme, pero sabré mi canción antes de empezar a cantarla, Y será atroz y será atroz y será atroz, será atroz la lluvia que caiga – De nada sirve que enciendas tu luz, voy por el lado oscuro del camino Venid todos aquí, no importa donde vayáis y reconoced que las aguas han crecido a vuestro alrededorNo, nunca más trabajaré en la granja de Maggie, me despierto por la mañana, junto las manos y rezo para que llueva, tengo la cabeza llena de ideas que me están volviendo locoNo preguntes sobre nada, podría contar la verdad – Sé que el imperio de la noche regresó a la arena, se desvaneció entre mis dedos, me dejó aquí a ciegas, pero todavía despierto. Mi cansancio me maravilla, mis pies están marcados, no hay nadie que conocer y la vieja calle vacía está demasiado muerta para soñarUnos anuncian victoria, otros derrota.  Razones personales chicas o grandes se ven en los ojos de quienes gritan para que se arrastre lo que ha de morir mientras otros dicen que nada odiéis salvo el odioMe hacía falta esta mañana sin sombra de duda, la maleta está ya hecha Dices que has perdido la fe pero no se trata de eso, no tenías fe que perder y lo sabes - ¿No es propio de la noche jugar con malas artes cuando buscas la calma?Dices que dijiste que querías sujetarme pero sabes que no eres tan fuerte, no puedo hacer lo que solía, ya no puedo rogarte más. Te voy a dejar pasar y yo iré el último. El tiempo dirá quién cayó y quién se quedó atrás cuando tú sigas tu camino y yo el mío – Te esperé cuando estaba medio enfermo. Sí, te espere cuando me odiabas. Te esperé en el tráfico congelado cuando tenía otros sitios donde ir ¿Esta noche dónde estás, dulce Marie?Mi viaje no ha sido plácido, no me queda mucho tiempo y todavía desconozco cuál ha sido mi delito -  A solas contigo, sólo tú y yo ¿No me digas que de veras no es así como ha de ser? Abrazados con fuerza mientras dura la noche. Todo va bien mientras estoy contigo a solas Tuve montañas en la palma de la mano y ríos que fluían a diario. Debía de estar loco, no sabía lo que tenía hasta que lo eché a perderA veces el hombre que hay en mí se esconde para que no lo vean La gente me dice que es pecado saber y sentir demasiado Viento idiota que sopla cada vez que abres la bocaFue en otra existencia, una de sudor y sangre, cuando la negrura era virtud y el camino cenagoso. Venía del desierto como una informe criatura y ella dijo: “Pasa, te doy cobijo en la tormenta” Me he quemado otras veces y conozco el percal así que no me oirás ni una queja ¿Podré confiar en ti o es tu amor baldío?Ahora hay una guerra espiritual, la carne y la sangre se pudren. O tienes fe o no la tienes y no hay terreno neutralQuerrían echarme de la ciudad, no me quieren por aquí porque yo creo en tiVoy a cambiar mi forma de pensar, crearé mis propias leyesVivimos en un mundo político, no hay sitio para el amor. Vivimos en un tiempo de delincuentes y el delito no tiene rostro

miércoles, 6 de julio de 2016

Las nuevas cintas del sótano



Partiendo de letras nunca musicadas de Bob Dylan del mítico periodo de grabación de "The Basement Tapes", en 2014 el productor T-Bone Burnett, artífice de algunas de las propuestas más interesantes de los últimos tiempos, a veces no estrictamente musicales por su relación con cine y televisión, con unas claras señas de identidad resumidas en el olor a tierra húmeda de todo lo que toca, el de su propia tierra,  ofreció el lujo de grabarlas a ilustres de la talla de Elvis Costello, Jim James (My Morning Jacket) o Marcus Mumford. El resultado fue una superbanda para la ocasión y un disco estupendo : The New Basement Tapes y "Lost on the River".

Curiosidad o toque exótico: en el vídeo toca la guitarra Johnny Depp.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Normalmente


Una maravillosa canción de desamor para siempre unida a la reconciliación de Laura y Rob.

NORMALMENTE

Normalmente
Sé lo que me llevo entre manos
Normalmente
Tengo los pies en la tierra
Sigo la senda, entiendo las señales
No me desvío a medio camino
Puedo afrontar lo que venga
Ni siquiera reparo en que se ha ido

Normalmente
Se entiende muy bien
Normalmente
Lo mantendría si pudiera
Hago que todo case, puedo defenderme
Agarro el toro por los cuernos
Puedo sobrevivir, puedo resistir
Y ni siquiera pienso en ella
Normalmente

Normalmente
Tengo la cabeza en su sitio
Normalmente
Tengo fuerza para no odiar
No me forjo ilusiones hasta la náusea
No temo la maraña más intrincada
Puedo sonreír a la cara de la humanidad
Ni siquiera recuerdo sus labios contra los míos
Normalmente

Normalmente
Ni la tengo presente
No la reconocería si la viera
Pertenece a otro tiempo
Normalmente
Ni siquiera estoy seguro
De si ha estado conmigo
O yo con ella

Normalmente
Estoy a medias conforme
Normalmente
Sé exactamente qué sucedió
No me engaño, no corro y me escondo
De los sentimientos que llevo dentro
No transijo ni simulo
Ni siquiera me importa si la vuelvo a ver
Normalmente

 

jueves, 6 de junio de 2013

Siempre joven



"Forever Young"

Dios te bendiga y proteja
Que se cumplan todos tus deseos
Ayuda siempre a los otros
Y deja que ellos te ayuden
Alza una escala hasta el cielo
Y sube cada peldaño
Permanece siempre joven
Siempre joven, siempre joven
Permanece siempre joven

Que el tiempo te haga justo
Que el tiempo te haga leal
Que puedas ver la verdad
Y la luz en torno a ti
Que tengas fuerza y coraje
Yergue siempre la cabeza
Permanece siempre joven
Siempre joven, siempre joven
Permanece siempre joven.

Que tus manos no descansen
Que tus pies nunca desmayen
Que tus cimientos sean fuertes
Cuando soplen nuevos vientos
Ten el corazón alegre
Y que suene tu canción
Permanece siempre joven
Siempre joven, siempre joven
Permanece siempre joven.

martes, 2 de octubre de 2012

"Tempest" según Fernando Navarro



Estupendo artículo de Fernando Navarro sobre "Tempest". Uno de los mejores críticos de este país. Alma gemela en sensibilidad más que estrictamente musical, vital, diría yo.  Extrañas coincidencias en la forma de descubrir e interiorizar el eco de la música en el discurrir vital diario. Si os interesa el tema y la figura, no os lo perdáis.

 

domingo, 2 de septiembre de 2012

"Jumento Sessions": Desafío Elola 2.0

Inspirándome en Luis Spanjaard para bautizar jaramugadas.

Hace un año, cuando tras el fin de semana, bajaba en coche a Hoyos del Espino tan contento por haber conseguido completar el "Desafío Elola" que me había inventado, no tardé en elegir nuevo reto para 2012. Inicio en Hoyos (1.489 m. de altura), 12 kms. de puerto suave como aperitivo, sendero hasta la Laguna Grande (7 kms.) y como final, apenas hace un par de días se me ocurrió plantear la subida al Almanzor (2.592 m.), una ascención pura de montaña de alrededor de 3 kms.

Construir un muro cada día un poquito más alto. Ser consciente que te puedes estrellar es el estímulo verdadero, el secreto de la adicción. Unos cuantos amigos, gente buena, sana, de risa fácil y buen humor y sin embargo correligionarios del masoquismo. Un entorno cercano y difícil de igualar por su grandiosidad. Una climatología excelente. Todo se resume en un sábado y algo más de 43 kilómetros de pendientes, sin apenas un kilómetro llano. Misión cumplida. 

Por mi parte, bien. Notable. El trabajo continuado de casi dos meses de entrenamiento  y sobre todo la ilusión de continuar poniendo esos ladrillos que describía en  "atalantiana" incomprensible. Cada minuto, cada día es esencial. No importa que apenas haya tiempo. Todo el trabajo cuenta. Lo poco suma. Ayer corrí cada metro "corrible" y en  parámetros puramente de desgaste. de fondo, nunca llegué a asomarme al abismo. Lo más importante es que la pasión que recuperé en el Anillo Vindio permanece no ya intacta, sino más desatada aún. Por el deporte y por todo lo que me gusta, que es tanto. Sin tiempo que perder. Ahora veo que llevaba años en  verdadero piloto automático.  El próximo domingo reto aún más temible con Manu: Ciudad Rodrigo - Peña de Francia. 

Unas fotos de la aventura. Lo que de verdad importa es el recuerdo, para cada uno personal, para cada uno diferente y común al mismo tiempo, que seguro regresará a lo largo de la semana,  que permanecerá muchos años después. Lo mejor fue compartirlo, sin duda. Nos vemos en el monte, amigos.


Ironmanu, Atalanta, David, Manu, CiegoSabino, Arturo. 


Antes de bajar al circo.


En la cima del Almanzor.


No todo va a ser sufrir. Comida, siesta y baño con el CiegoSabino antes de la vuelta.


En Spartathlon, sin duda la carrera más dura del mundo, el ritual final es tocarle el pie a la estatua de Leónidas al llegar a Esparta. Nosotros nos conformamos con la pezuña de la cabra de Hoyos.



 Hasta la próxima, Gredos. Pensando en versión 3.0.

"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

Se siente en el mundo de la montaña un extraña corriente de flujo cada semana más poderoso. Son todos esos compañeros inventando sus propias carreras y retos, al margen de dorsales, inscripciones y normas. Una especie "Do it yourself" "trailero". Esto acabará en liga alternativa, con hermanamientos e intercambios. "Outlaw Blues" está en uno de esos discos perfectos que no os deberías perder, "Bringing It All Back Home" de Mr. Dylan. "El blues del forajido, del bandolero". Dedicada a esos compañeros madrileños que saben mejor que nadie de qué hablo, que "la preparan" cada  fin de semana.

viernes, 25 de mayo de 2012

Ser no es tener


Tiempo de miseria y escasez. Puede que no sea tan malo anestesiar la codicia, matar la avaricia y buscar conformarse. Muchos encontrando tanto de lo que habíamos perdido. No necesito correr, me basta caminar lento para volar. No necesito ruido, me basta el silencio para comprender. No necesito ir lejos, me bastas tú para reconocerme. Quiero renunciar a todo lo que no necesito. Pero no me engañes. Me cuentas que la cultura es asunto de tener, que no es más que otra cosa. No, la educación es ser. Sin educación, solo el no existir. Generaciones de muertos en vida. ¿Hay futuro en un cementerio?

 

viernes, 18 de mayo de 2012

De tempestades



Allá arriba, donde los siglos son instantes, donde la piedra de los palacios, arena, donde nuestro orgullo tan sólo oscuridad y vacío, a menudo tormentas tornan en huracanes que cambiarán vidas. Es el aire el que se llevará todo cuando no necesito, sólo quedará lo mordido al suelo. La reducción a las raíces. La deducción  de una existencia. Cuando los años son las premisas de la conclusión que es el mañana. Y la fuerza incubando en un cielo inalcanzable, inalterable. 

Cuentan que en la guerra los dolores desaparecen. Obrando cual bálsamo, el pánico durante el combate, el pundonor por seguir existiendo sana muelas y lumbagos. Hace milagros, el cojo corre, el hueso funde, el ciego ve.

Mis dolores son otros. No niego de una pequeña trinchera inventada, de noches sin dormir entre lluvia y montañas para entender qué perdí, para olvidar llamas cotidianas, para volver a encontrarme, reconocerme, para volver a ser yo.

P.S. Dos huracanes de dos huracanes. El segundo en la magnífica versión de Jay Farrar.


domingo, 15 de abril de 2012

La agonía del parte


A los que tenéis una edad seguro que vuestro padre más de una vez os mandó callar durante la comida porque quería oír "el parte". El telediario, para los no iniciados. Ahora el término cayó en desuso, ni mi padre lo utiliza. Como ya contaba en el anterior artículo, viendo el seguimiento de la Semana Santa por el telediario, se me ocurrió escribir sobre el tema.

No sé si me pasa sólo a mí pero tengo la impresión de que los noticiarios diarios cada vez tienen menos interés. La cosa progresivamente se va reduciendo a unos elementos comunes que se repiten y pierden valor real cada año. Los periodistas parecen meros peones con funciones administrativas sin nada que aportar a pesar de muchos años de formación.

Los puntos cardinales de un telediario en la actualidad:


- Política. Aquí tenemos a los políticos con sus declaraciones para medios. Claras, cortas, concisas. El mensaje siempre simple. En estos tiempos básicamente transmiten miedo. Virgencita, virgencita.


- Deporte. Quince minutos y subiendo de fútbol, mejor sería decir. Tratamiento poco serio, frívolo, infantil, patriotero. Harto de himnos, banderas y drogas.

- Sucesos y vídeos varios. No puede faltar el vecino contando que parecía una persona muy normal.  Depende de la cadena, unas disfrutan más que otras con el morbo y el olor a sangre. Las hay que tiran más del vídeo  curioso, tierno o simplemente idiota que en esos momentos circule por la red. Un filón.

- El tiempo antes del tiempo se lleva sus más de cinco minutos. En verano avisos por el calor. Rostros de gente achicharrada en Sevilla mientras escuchas consejos para que bebas agua y te pongas a la sombra. En invierno, declaraciones de conductores  parados en una autopista y gente contándote que hace un frío de la hostia. Tampoco puede faltar un clásico, abuelos bañándose en La Concha.

Progresivamente se asienta la idea de que la única función del informante es la de entretener un rato al país. Opiniones hay muchas, incluso actitudes peligrosas pero análisis serios de una noticia o fenómeno no lo veo por ningún lado. 

Partiendo de que cada siervo sirve a su amo, al grupo mediático que paga vinculado a un determinado color político, cada espectador gusta de escuchar al vocero que le confirme en su ideología o posición. La pregunta es si eso tiene algún sentido o realmente sirve para algo y no merecería más la pena simplemente apagar el televisor.

Si estoy en casa los sábados por la noche, suelo ver el clásico entre clásicos de Televisión Española que es "Informe Semanal". Desde crío me gustaban sus reportajes. Todavía me siguen pareciendo buenos. Tratamiento serio que da que pensar y baja a pie de obra. Eso es lo que yo entiendo por periodismo y eso es lo que ahora no encuentro por ningún lado.

"My Back Pages, un incunable dylanita en la preciosa versión de los Byrds, más valioso cuanto más viejo.


martes, 20 de diciembre de 2011

100 kms. en pista de Barcelona, la verdadera soledad del corredor de fondo



En su día no se le prestó mucha atención porque brilla bastante menos que algunas de las pruebas de más nombre o tradición  y aunque a alguno le sorprenderá, una de mis carreras que más aprecio es la Ultramaratona Atlántica. Me pareció una prueba muy dura y sobre todo creo que por su simpleza,  encarnaba la esencia del fondo. Correr sobre la arena, sin final a la vista, persiguiendo un horizonte que jamás se alcanza, puede representar esa carrera eterna que te planteas el día que te calzas unas zapatillas y que no concluirás hasta el día que marches definitivamente del jodido y maravilloso planeta tierra. Las 24 horas en pista de Barcelona es una prueba con lazos comunes con su hermana portuguesa. Correr en pista es correr sin meta, es correr hasta que no se pueda más, es correr hasta “morir”.



Al igual que me gusta conocer nuevos lugares, sobre todo parajes naturales –las ciudades cada vez me interesan menos-, cuando compito, busco nuevos retos o estímulos. Tenía un objetivo claro, quería la marca en los 100 kms, el pasaporte directo que se exige para participar en –esta sí que sí-, la carrera más dura del mundo, Spartathlon (246 kms en 36 horas) y por otro lado saber qué es correr ultrafondo en en una pista de atletismo. Por curriculum, ya entraría en el reto griego pero quería demostrarme a mí mismo que podía moverme, prácticamente sin descansar y con solvencia, en  cifras que hasta no hace mucho se me antojaban quiméricas. Yo sé que a día de hoy, siendo el atleta que soy, jamás puedo ni acercarme a completar la magnitud de ese imponente reto, que debo crecer como atleta una barbaridad; aunque por otro lado siento que tengo mucho margen de mejora y mucho que aprender. Además la carrera se desarrolla entre Atenas y Esparta y por lo menos tendría la oportunidad de conocer la capital espiritual de la civilización occidental, algo con lo que sueño desde dagalín, cuando ya leía las historias de griegos y romanos que siempre me han apasionado.

La carrera. Amaneció un día desapacible, frío y con mucho viento, con rachas que intimidaban. Durante la prueba hizo aire pero se soportó sin problema.

Cuando comencé a correr, no estaba muy motivado. Yo no iba a estar 24 horas en carrera y si todo iba bien, no esperaba ni llegar a las 12 horas para las que estaba inscrito. Esperaba llegar a los cien kilómetros bastante antes e irme a dormir al hotel que tenía al lado de las pistas. Sin embargo, me seguían pareciendo muchos kilómetros y mucho tiempo. Sales desconectado. No te notas bien pero simplemente es la falta de adrenalina. Corríamos por las tres calles exteriores (cuerda de 460 metros). Mi ingenuo propósito era ir contando las vueltas. No sé si llegué a cinco. Trato de llevar un ritmo medio, fácil, ligero, supongo que de algo más de cinco minutos el kilómetro. Intento deslizarme sin alardes, sin elevar demasiado ni piernas, ni brazos. Zancada corta. Nada que ver con un maratón al uso. Alcancé a Mark “El inglés” –finisher en dos ocasiones en Spartathlon-, que quizá junto a El Fali, son por derecho propio, las primeras figuras legendarias de este joven y extraño deporte que es el ultrofondo popular español. Estuve charlando con él y un compañero andaluz que le acompañaba hasta que tuve que parar a mear.



Con Mark, tan buen tipo como gran atleta. 189 kms. consiguió completar en 24 horas. Con eso os digo todo.

Lo peor de estas carreras es la falta de referencias. No llevo GPS, la pantalla con nuestros tiempos y distancias aún no está operativa, así que corro a ciegas, deseando que pase el tiempo para al menos llegar a una de las barreras, la primera y todavía tan lejana, el maratón, que esta vez no será el final, sino una simple y temprana escala. Pasé el maratón en 3:51 aproximadamente. A partir de ahí me planteo pequeñas fronteras, sólo con la idea de buscar estímulos ¿Cuánto tiempo puedo estar corriendo sin parar? ¿50,60,70,80 kms.?

Debido a la homologación de la Unión Internacional de Ultrafondistas, parece ser que hay bastantes más participantes que otros años, la mayoría de 24 horas. Es un espacio reducido lo que contribuye a que a lo largo de toda la jornada vivamos un ambiente animado durante la celebración de la prueba, con unos acompañantes y público entregados y también de mucho mérito. Además también se celebra una prueba de relevos y otra de seis horas. Sin embargo, a pesar de mi dilatada experiencia, creo que nunca he sentido “la soledad del corredor de fondo” como en esta prueba. No me importa no conocer a nadie en las carreras largas porque siempre acabo charlando con unos y otros. Aquí es diferente, cada uno lleva sus ritmos, sus estrategias, sus objetivos. Como contaba antes, después de charlar durante unas vueltas con Mark, ya no volveré a compartir experiencias y sobre todo aprender del maestro, hasta horas después. Josep comienza más rápido por lo que al principio tampoco charlamos demasiado. Después, cuando ya vayamos tostados,  coincidiremos más a menudo para animarnos mutuamente.


Con Josep, otro gran tipo, muy popular en el mundillo. Mi enhorabuena para él y para corredors.cat, organizadores de la prueba. Esta carrera tiene su miga y cumplieron a la perfección.

El ultrafondo en pista es monótono, lento,aburrido. En ningún momento he ido forzado o se me ha escuchado la respiración. De hecho, a veces iba cantando bajito mientras giraba. Durante todo el día han estado poniendo música, bastante buena por cierto y eso me ayudaba. A veces imaginaba mi interior, mi cabeza como la pantalla de un encefalograma plano. No pienses, adelante, siempre adelante. Con el paso de las horas, en esas circunstancias, cualquier cambio, cualquier estímulo, por simple que sea, se acoge con albricias. El inicio de las seis horas, los relevos o los cambios de sentido cada tres horas, te los tomas casi como una fiesta.

Así seguí hasta el Km. 70. 70 kilómetros sin parar de correr. Me gusta. Es algo así como muy bestia, sobre todo para la gente ajena al mundillo, para la “gente normal”. Me siento como un indio corriendo por el monte, aunque no sé muy bien por qué. Tampoco creo que haya muchos que se dedicaran a esto. Te dicen que estás loco porque no apalancas el culo en el sofá y decides que tu cuerpo, con cuarenta años, no sirve casi ni para subir cuatro pisos por la escalera sin jadear. Bien, un buen día, yo y mi cuerpo decidimos hacer todo aquello para lo que está diseñado y que con esta vida sedentaria y cómoda, se olvida por pereza y falta de adiestramiento. Buscar sus posibilidades Con los años vas preparando el cuerpo para poder hacer cosas como ésta sin que te parezca demasiado extraño o lo sientas como algo especialmente agresivo. El deporte popular te ofrece estas recompensas maravillosas e inexplicables. Eres un tipo del montón y te sientes casi tan feliz como el vencedor. ¿Y sabéis que es lo mejor de todo? Que está al alcance de cualquiera, sí, de cualquiera.

Continúo con el relatillo. Estoy cansado y fuerzo hasta llegar a la cifra redonda de los 70 que mencionaba. Tengo hambre y eso, hasta el más novato, sabe que es un error de pardillo. Detrás de esa sensación puede amenazar una terrible pájara o desfallecimiento. La noche ha llegado y con ella el frío. Cuando me paro, noto que estoy bastante peor de lo que pensaba. Se me va un poco la cabeza y noto el cuerpo y el estómago extraños. Me siento a comer unos trozos del pastel energético que me hice el jueves. Descansé en torno a diez minutos, no creo que más. Sentado, escuchando a Paulina Rubio o alguna mierda comercial sin alma, me digo a mí mismo que estoy molido, que sólo me quedan 30 kms para mi objetivo pero que ahora me parecen demasiados. Cuando me vuelvo a poner en marcha estoy fuera de carrera, me duelen las piernas y me cuesta volver a poner en marcha el motor. La parada me ha dejado el cuerpo descolocado, destemplado que se dice. A pesar de ponerme una camiseta de manga larga, no consigo calentarme por lo que tengo que abrigarme con una chaqueta que me proporciona un poquito de calor durante unas vueltas y me vuelve a poner en órbita.

A partir de ahí, piloto automático al ralentí y “palante”. Camino algunos metros cuando paro a comer algo pero no creo que en total, lleguen a cuatro las vueltas que haya podido hacer andando. Cuanto más hasta los cojones estoy, cuanto más miro la pantalla viendo cómo lentamente crece mi cantidad de kilómetros, más admiro a mis compañeros, a todos aquellos, que son la inmensa mayoría, que se quedarán corriendo y caminando durante toda la noche hasta las doce de la mañana del día siguiente. Me parecen de una dureza mental cual pedernal.

Por el ritmo que llevo, que tampoco es malo y lo que me resta, sé que no tendré problemas para conseguir la marca exigida en Esparta. Eso me anima. Sé que voy segundo en la clasificación de las doce horas, detrás de un “guiri” nórdico de nombre impronunciable que iba como una moto y que por lo que me cuenta Josep, se debe haber estrellado con todo el equipo. Para mí no es estímulo. En una carrera de montaña ni me lo plantearía, aquí, sí. Veo la torre de mi hotel, veo mi cama. 100 y me largo.

Cuando cambiamos por última vez de sentido no se registra la lectura de algunos corredores en la pantalla, entre los que por desgracia, me incluyo. Claro, yo estoy esperando a hacer los 100 para plegar así que el final se me hace mentalmente un poco cuesta arriba. Al final decido tirar casi hasta las 10:30 que son el límite espartano, por si acaso. Incluso cuando ya tenía pensado irme, comenzaron a servir macarrones. En un momento decidí cenar allí mismo, dando una vuelta más andando mientras me comía el plato, que es como finalizo mi periplo en esta prueba de locos. A propósito, como curiosidad os detallo el combustible que utilicé durante la prueba. Casi me comí entero el pastel que os decía (Gatosport), dos geles (creo que kms 50 y 80), un Red Bull en el 70 aproximadamente y ya sabéis, agua, gatorade, pasas, almendras, naranja, alguna barrita de cereales y creo que nada más. No tuve verdaderos problemas de estómago pero anduve cerca aunque cada vez tengo más claro que esos trastornos se solucionan entrenando y ahí, a mí me falta mucho. El cuerpo me quedó raro. De hecho, casi no pude dormir esa noche.

Al final 101,616 en 10:26.



Contento. Objetivo cumplido. Experiencia a la buchaca. También sé que no estoy en gran forma, que esas tres semanas parado antes de San Sebastián me quitaron ese plus que tuve en Junio y antes del Maratón de Oporto. Creo que lo puedo hacer mucho mejor y convertirme en un atleta de ultrafondo medio decente, eso sí, ya siempre fuera de una pista. Lo más importante es que me atrae crecer, me atrae el reto.

No suelo tener problemas de ampollas lo que es una gran suerte si tienes estas aficiones, pero el tartán es muy agresivo. Hay momentos en los que te arden las plantas. Lo sorprendente es que sólo tuve dolores y agujetas el domingo. El lunes, las piernas perfectas.

Se acabó 2011. Deportivamente ha sido casi, casi perfecto. La próxima semana escribo un “higlights”. Siento que soy mejor atleta, que he aprendido mucho, pero que me queda todavía mucho más por mejorar. No estaría mal acabar el año ganando un lomo en la última carrera del año, la San Silvestre de Navarredonda de Gredos.

De música podría poner muchas canciones que escuché ese día pero elijo la que decidí al comienzo, cuando el aire derribaba los tenderetes de la organización. Es “Hurricane” de su majestad Bob Dylan. Ya sabéis, la canción reivindicativa que compuso Dylan para denunciar la injustica del encarcelamiento de Rubin Carter, inocente condenado por asesinato. Por supuesto dedicada a nuestro amigo Furacán do Ribeiro.

“¡¡YO SOY ESPARTACO!!”

P.S . La tertulia de "El Principito" para el jueves.