Mostrando entradas con la etiqueta Doping. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doping. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de julio de 2012

Cuando éramos reyes


Hace unos días leí una entrevista a Roberto Heras. Evidentemente le preguntaban sobre Armstrong, evidentemente le preguntaban sobre doping. No entraba al trapo, claro. Me llamó la atención el espíritu que se desprendía de sus palabras, el de  nostalgia de recuerdos irrepetibles. Las concentraciones en Texas, los inicios de la preparación invernal del Tour junto a uno de los ciclistas más grandes de la historia,,en etapas ya por entonces demasiado largas; cuando, congelados por el frío de los Alpes, completaban  hasta tres ascensiones consecutivas a puertos estrellas final de etapa.

Lo relacioné con otras declaraciones de Rijs, cuando en rueda de prensa reconoció  ir dopado cuando ganó su Tour (ese del que ya no le pueden desposeer), pero que nada le privaría de aquellos maravillosos recuerdos, culminados por la coronación en París. 

Me dio la impresión de que Heras explicaba sin explicar que puede haber drogas -que no queda otra, es deporte profesional-, pero que aún así, para ganar una vez, más para ganar cada año, hay que entrenar más que nadie y convivir con el dolor y el esfuerzo como compañeros. Estoico es una palabra "escasa" para definirlos. Imagínate hasta dónde llega el mérito si has superado un grave cáncer.

Se desprendía una admiración sin límite por Armstrong como atleta físicamente privilegiado, pero sobre todo con una mente portentosamente metódica y orientada cada momento de su vida  hacia un único fin: el que se define en apenas el minuto que dura un himno en los Campos Elíseos. Fue un honor cabalgar junto él y convertirse en parte de una leyenda.


Hay lo que hay pero siempre digo que no entiendo por qué cuando todo ha acabado, no cuentan la verdad sobre un deporte maldito, los bajos fondos tras el oropel. Yo no me siento legitimado para criticar comportamientos ajenos pero me gustaría conocer la verdad en boca de su protagonistas. Tal vez en una década sea normal leer retratos sobre el lado oscuro.

No hablemos de la política de España sobre estos temas porque clama al cielo que un país democrático, utilice el deporte como la propaganda de los antiguos países del bloque soviético. A fe mía, bien ganada es nuestra fama fuera de nuestras fronteras.  Sangrante que la Operación Puerto solo sirviera para sancionar a Ullrich en Alemania, Basso y Valverde en Italia. Aunque duela, hay que reconocerlo, aquí sigue existiendo tolerancia con el dopaje. Ejemplos hay muchos y si queréis entramos en materia; tal vez por eso aquí venía (¿sigue viniendo?) a pillar la mandanga todo cristo. 

Por razones de trabajo y real falta de interés, apenas veo el tour; sé cómo van de milagro. Vi el final de etapa de ayer mientras me echaba una buena siesta y sí, al ver esos cuerpos tan castigados durante meses hasta el punto justo que les permite seguir mejorando sin romperse, tan al límite de sus capacidades, tan finos (la madre de Susana siempre dice que ha ganado uno "mu delgaíno"),  los admiro por pundonor, capacidad de sufrimiento, constancia y hacer bien un trabajo tan despiadado que comienza muchos meses atrás. Para ser ciclista hay que ser duro, para ser un élite hay que ser realmente Clint Eastwood. "Los ciclistas estás hechos de otra pasta" no es una frase vacía de contenido, es muy justa. 

Sobre el uso de sustancias prohibidas hoy, soy bastante escéptico (ese Sky en plan locomotora Festina, donde no existen gregarios porque todos son purasangres es sospechoso). La verdad es que lo veo todo negro. Rolling Stones. Cincuenta años desde que los amigos se subieron a un escenario. Casi nada. Al loro con Brian Jones tocando el sitar. Un virtuoso arrogante y que sin embargo se mostró incompetente para la composición, cuando las iniciales versiones "blueseras", fueron progresivamente sustituidas por las incómodas y legendarias canciones del tándem Jagger-Richards. 

Vale.

martes, 5 de octubre de 2010

¿La nueva RDA?



De unos años a esta parte nos estamos acostumbrando al goteo lento e incesante de positivos en el deporte profesional español, sobre todo en ciclismo. Hace relativamente poco tiempo, estas noticias ocupaban portadas. Hoy ya no. Es algo que se ha aceptado como normal. El hecho de que cacen al segundo clasificado en la Vuelta a España prácticamente no es noticia. Sí tiene más repercusión la búsqueda del rastro del solomillo culpable de la caída en desgracia de nuestro campeón. Sin comentarios.

Más allá de casos puntuales, creo que el presidente de la UCI tiene razón cuando apunta que España debe reconocer que tiene un problema con el doping. Con la llegada de internet, tenemos acceso a medios de información extranjeros o alternativos a los clásicos encarnados en el descacharrante y patriotero tratamiento de los grandes medios, leáse prensa, radio o televisión.

Aparte de los positivos de españoles, lo más preocupante es que gran parte de los atletas extranjeros cazados, residen aquí o vienen a pillar el material a nuestro país. Antes conocías a un médico, ahora ya sabes que son varios los encargados del control y el suministro a esa corte de deportistas que abonan grandes cantidades para convertirse en purasangres. Tal vez debimos darnos cuenta de que algo fallaba cuando la figura del médico se convierte en pública, cuando todos sabíamos cómo se llamaba el médico de Indurain o Martín Fiz.

Recientemente se aprobó una ley antidopaje que luce lozana y amenazante pero que aún no se ha utilizado para imponer alguna de las penas previstas a pesar de que existen evidencias suficientes como transferencias bancarias o mensajes grabados. Soy firme partidario de ejemplerizantes sanciones deportivas para el deportista así como penales para la figura del inductor o suministrador.

No es que me preocupe demasiado el estado del deporte profesional español más que nada porque no lo considero símbolo de nada pero tal vez deberíamos tener en cuenta la imagen que estamos proyectando fuera de nuestras fronteras. Nos mostramos orgullosos de nuestros resultados deportivos y sin embargo deberíamos ser más autocríticos y pensar que no es bueno que se nos asocie con el país del doping, con el país de los tramposos. No estoy hablando sólo de ciclismo. Es evidente que los focos se ensañan con este hermoso deporte pero no creo que haya más proporción de gente limpia en el mundo del atletismo o la natación.

Ya sé que el título del post es exagerado y sensacionalista pero es una forma de captar la atención. ¿Sois conscientes de la imagen que tienen los éxitos deportivos de la antigua República Democrática Alemana? Tal vez, al igual que ellos, descubramos dentro de unos años las terribles consecuencias del uso generalizado y sistemático de las sustancias dopantes.


De música, "Las drogas no funcionan" , la versión acústica de la preciosa canción de "Urban Hymns", el último disco de The Verve. Iba a decir que Richard Ashcroft es un gran frontman para una banda pero ya se encarga de decirlo él mismo: "Soy uno de los mejores frontmen de la historia pero la gente no se da cuenta". Eso sí que es autoestima... o gilipollez.


miércoles, 5 de mayo de 2010

La jugada perfecta, la droga perfecta

Momentos estelares del doping para los de mi quinta:

La mirada de asombro del "Hijo del viento" en la meta de los cien metros lisos de Seul



Rijs subiendo Hautacam con el plato cargado

Landis, con toda una etapa de montaña del Tour por delante, subiendo y bajando puertos "hors categorie" en solitario, frente al grupo de los elegidos, sin parar de aumentar diferencias.

La mitica subida a Alpe D´huez, pulverizando el mejor tiempo de ascensión, en el Tour del duelo Pantani-Ullrich.

Ahora que el doping dejó de ser noticia, que una semana sí y otra también "deportistas" profesionales son cazados, que hace tiempo que sólo hojeo las noticias de deportes porque no veo nada admirable en los héroes del cronómetro y sí en cambio en el abuelo que cruza la meta del Maratón de Madrid, mira tú por dónde, el otro día llamó mi atención una noticia sobre droga y deporte.
Se trata de un episodio que en Estados Unidos debió ser "mu mentao" en su momento. En 1970, Dock Ellis, pitcher de los Pittsburg Pirates, logró un "no hitter" que traduciendo significa que ningún bateador del equipo contrario consiguió golpear la bola. Lo alucinante -nunca el término estuvo mejor empleado- es que el amigo estaba puesto hasta arriba de LSD. Aquella mañana, después de dos días de fiesta, lo despertaron y le dijeron que tenía que jugar esa misma tarde. Todo el equipo sabía en qué condiciones se encontraba su compañero. No era capaz de fijar la mirada e incluso el "catcher" tuvo que colocarse cinta fosforescente en los dedos para mostrarle una referencia y atender a las señales.
El asunto ha vuelto a primera plana porque James Blagden confeccionó una historieta de cuatro minutos sobre el sucedido. La pequeña película ha sido nominadada a los premios Webby, algo así como los Oscar de la red. Aunque no controléis inglés, creo que se entiende bien y merece la pena. Los dibujos y la forma de narrar "tarantiniana" es genial. Sencilla, eficaz y graciosa. Este tipo debió ser un fenómeno. Claro, murió de cirrosis.
¿Esto es hacer trampa?