Ayer visitamos la exposición "Atrapados en el hielo". Si os interesa el tema no os la perdáis. Utilizando las numerosas fotografías de Frank Hurley, apasionado miliante de su arte -al loro con la foto de abajo, fijaos dónde se subía el amigo con su "pequeña" cámara o la foto del Endurance de noche con múltiples focos de luz para la ocasión-, la exposición nos plantea un exhaustivo recorrido por la epopeya del "Endurance", el barco con veintiocho tripulantes, que después de la conquista del Polo Sur por Admundsen y el malogrado Scott, pretendía acometer el último gran reto antártico, cruzar el continente.
Durante varios meses, el barco permanece a la deriva siguiendo el lento discurrir de las corrientes del Mar de Weddell hasta que la presión del hielo se hace insoportable para el barco, que queda destrozado. Tras un periodo extraño en el que Schackleton ha conseguido mantener una rutina que considera sana para la higiene mental de la tripulación, deben abandonar el barco y arrastar a pie las barcas con las provisiones hasta la Isla Elefante en un penoso avance.
Esta foto dice mucho. La despedida de la barca, de sus últimas esperanzas.
El grueso de la expedición, con tres intentos fallidos a causa del hielo, aún tuvo que esperar cuatro meses para su rescate. Emotiva es la descripción de Shackleton, acercándose a la playa donde dejó a sus compañeros y desde lejos comenzando el temeroso recuento para al final afirmar: "¡Están todos vivos!". Todo un capitán.
Cambiando de tema, antes de que se me olvide, mención para el otro grupo que se separó la semana pasada, los Sunday Drivers de Toledo. Otro grupo de corte clásico, de medios tiempos facturados con oficio y algunos momentos brillantes. Tuvieron su pequeña porción de gloria, sobre todo en "la Francia" e incluso gozaron del sueño húmedo de cualquier grupo, ser banda sonora de un martilleante anuncio cervezero de verano. Os dejo "Often", quizá su más bonita composición.