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lunes, 17 de mayo de 2010

By endurance we conquer


"By Endurance We Conquer" era la divisa familiar de los Shackleton. "La resistencia nos hace vencer". A fe mía, que estas palabras se grabaron con cincel en el alma del capitán irlandés. Los habituales ya sabéis de mi gusto por este tipo de aventuras. De hecho, el primer post de este blog se le dediqué al tema y a la derecha siempre luce el anuncio de reclutamiento del Endurance, una llamada siempre vigente.
Ayer visitamos la exposición "Atrapados en el hielo". Si os interesa el tema no os la perdáis. Utilizando las numerosas fotografías de Frank Hurley, apasionado miliante de su arte -al loro con la foto de abajo, fijaos dónde se subía el amigo con su "pequeña" cámara o la foto del Endurance de noche con múltiples focos de luz para la ocasión-, la exposición nos plantea un exhaustivo recorrido por la epopeya del "Endurance", el barco con veintiocho tripulantes, que después de la conquista del Polo Sur por Admundsen y el malogrado Scott, pretendía acometer el último gran reto antártico, cruzar el continente.

En pocas palabras, el Endurance en 1914, tenía la intención de atravesar el Mar de Weddell hasta llegar a tierra donde los tripulantes intentarían cruzar la Antártida a pie. Sin embargo, progresivamente las placas de hielo se hicieron más numerosas, hasta llegar un momento en que el mar quedó completamente candado impidiendo su navegación. Poética es la fotografía que abre el post, el Endurance con todo el velamen desplegado y utilizando su máquina de vapor en un esfuerzo inútil por romper el hielo.



Durante varios meses, el barco permanece a la deriva siguiendo el lento discurrir de las corrientes del Mar de Weddell hasta que la presión del hielo se hace insoportable para el barco, que queda destrozado. Tras un periodo extraño en el que Schackleton ha conseguido mantener una rutina que considera sana para la higiene mental de la tripulación, deben abandonar el barco y arrastar a pie las barcas con las provisiones hasta la Isla Elefante en un penoso avance.







Ellos saben que siguen condenados, que nadie los irá a rescatar tan al sur. Hay muchos elementos increíbles en esta odisea pero es en este instante cuando comienza la leyenda. Cinco tripulantes, Shackleton incluido, en una pequeña barca de siete metros de eslora, a través de unos mares muy complicados, guiándose por el sol a través de un sextante que ultiliza Frank Worsley en lo que constituye un hito de la historia de la navegación, consiguen recorrer los 1.300 kilómetros que les separan de las Georgias del Sur, base de los balleneros noruegos.


Esta foto dice mucho. La despedida de la barca, de sus últimas esperanzas.

El grueso de la expedición, con tres intentos fallidos a causa del hielo, aún tuvo que esperar cuatro meses para su rescate. Emotiva es la descripción de Shackleton, acercándose a la playa donde dejó a sus compañeros y desde lejos comenzando el temeroso recuento para al final afirmar: "¡Están todos vivos!". Todo un capitán.

Cambiando de tema, antes de que se me olvide, mención para el otro grupo que se separó la semana pasada, los Sunday Drivers de Toledo. Otro grupo de corte clásico, de medios tiempos facturados con oficio y algunos momentos brillantes. Tuvieron su pequeña porción de gloria, sobre todo en "la Francia" e incluso gozaron del sueño húmedo de cualquier grupo, ser banda sonora de un martilleante anuncio cervezero de verano. Os dejo "Often", quizá su más bonita composición.




martes, 5 de agosto de 2008

ENDURANCE


"Se buscan hombres para viaje azaroso. Paga pequeña. Frío intenso, largos meses de completa oscuridad, peligro constante. Regreso no asegurado. Honor y reconocimiento en caso de éxito"


Este lacónico anuncio era la "irrechazable oferta que Shackleton, explorador británico, publicaba en el Times en 1914 para su demencial intento de cruzar la Antartida. Finalmente su barco, el "Endurance" quedó atrapado en el hielo, se partió y se hundió. Pasaron penalidades sin fin pero nadie murió.

Lo increíble es que a esta "atractiva" llamada se presentaron 5.000 candidatos.

He estado pensando en por qué desde crío me han atraído estas epopeyas de personajes que acometen empresas que muchos consideran imposibles, que logran hazañas asombrosas , que se enfrentan a lo desconocido con firme entusiasmo sin que al final no haya más recompensa que una gloria efímera.

Quizá los que nos dedicamos a hacer locuras, a buscar los límites físicos y psíquicos, participemos de ese espiritu.

Ahí está todo. En el escueto y brutal anuncio de Shackleton. Parte de lo que soy aparece retratado en esas líneas.


"Saca lo mejor de ti mismo, sé valiente y la fuerza acudirá en tu ayuda"