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lunes, 20 de septiembre de 2010

Adolescentes alocados


Cuando el sábado me subí al autobús que me llevaría de Courmayeur a Milán, me inundó una sensación familiar pero hace tiempo olvidada. Momentos antes me había despedido emocionado de mis compañeros de aventura tras una larga sobremesa de historias y risas. Me recordó a la tristeza del último día de los campamentos y excursiones a los que acudía cuando era dagal. Tras aquellos días diferentes, compartiendo momentos y experiencias con personas nuevas, volvías a tu rutina y círculo habitual.

Aparte del aspecto puramente deportivo, esta carrera me ha aportado algo más. La convivencia con unas personas en principio desconocidas, muy especiales, cuyo contacto me ha enriquecido como persona. No se trata sólo de que sean atletas muy duros física y mentalmente. Son buena gente con una fuerza y un brillo especiales.

La Gazzeta dello Sport, el día antes de la prueba, nos calificaba de locos. Reportaje a página completa de "La strada dei folli" -con conexiones diarias de la RAI-. Estamos acostumbrados a que las personas ajenas al mundillo nos traten así. Siempre reconozco que tienen parte de razón pero quizá haya otra explicación. Tal vez nos negamos a crecer por completo, tal vez a veces nos guste seguir jugando igual que cuando éramos críos. No debe ser tan malo este tipo de locuras si te suministran tan buenos momentos y recuerdos como los de esta semana. Cuando me tachan de loco, miro a mis ojos de mi interlocutor y sé si es sincero o en el fondo simplemente siente envidia por no ser capaz de hacer lo que nosotros hacemos, por no tener la valentía de acometer esas empresas que no te aportan rentabilidad material, la única válida en el mundo real. Allá ellos. Yo no les digo cómo deben vivir su vida y no necesito que ellos se entrometan en la mía.

Cuando salíamos para Milán, sonaba "Teenage Kicks" de los Undertones por la radio, la canción favorita de John Peel, una de los locutores más famosos de las historia del rock. Fue el detonante para el post. Tal vez ni yo ni mis compañeros hayamos cambiado tanto con los años y a pesar de gastar ya demasiados años, seguimos teniendo sueños adolescentes, incomprensibles para la mayoría bienpensante. Y que dure.
"Are teenage dreams so hard to beat"

Os dejo la relación de todas las personas con las que compartí esa extraña aventura que es Tor de Géants (creo que no se me olvida nadie). Salva, el campeón, los dos Jordis, Elías, Luis, Ana, Juan y la siempre solícita Marga, Santiago y familia, Anaime, el siempre dispuesto grupo de apoyo formado por Josu y Rober, Fali, Jaume y Xesc, nuestro grupo de fans más ultra, la familia de Valentín y sobre todo a la temible "Escuadra Montecha" formada por Oscar, Valentín y un servidor

Acabo de leer el comentario en la anterior entrada de Jaume, una persona con la que siento una gran conexión espiritual por su forma de entender el deporte y la vida. Ahí él también expresa lo que yo quería decir.
La crónica propiamente dicha sigue cociéndose a fuego lento. Permanezcan a la escucha.