La semana pasada se celebró el treinta aniversario del nacimiento de Radio 3 y no podía dejar pasar la ocasión de dedicarle un pequeño recuerdo, un pequeño reconocimiento a la que todos estos años nos dio tanto y sin la que sencillamente, hoy yo no sería yo.
La descubrimos en el instituto y es imposible no recordar con añoranza esas noches en el cuarto de estar de la casa de mis padres, rodeado de apuntes o libros, esperando con avidez a que llegaran la doce para que el zumbado de Poch que en paz descanse, comenzara a cantar el tema de la sintonía de nuestro programa favorito, el mítico "Diario pop", comandado por entonces por Jesús Ordovás, José María Rey y Tomás Fernando Flores. ¿De dónde salían aquellas bandas tan buenas que casi nadie conocía? Precisamente una de aquellas noches de verano un pequeño y mágico insecto se debió colar en mi habitación para picarme mientras me quedaba dormido con los cascos puestos. Le consultaré a Furacán pero creo que se llamaba "melomanía" y me inyectó in virus incurable. Pronto fuimos desahuciados y nos transformamos en fanáticos militantes a la espera del último disco de Jesus and Mary Chain, The Church o The Smiths.
Después todo lo demás vino rodado. Radio 3 nos amamantaba pero nuestra hambre ya era voraz y su leche no nos bastaba. Revistas como Ruta 66, Rock de Lux, libros, cine, y sobre todo mucha historia del rock nos sirvieron de pasaporte para bucear en una país de las maravillas lleno de sorpresas.
Ciertamente por entonces formábamos un grupillo extraño. Entonces los Jaramugos no éramos Jaramugos sino Mc Flays y unos tiraban más por el jazz, otros por la clásica, otros por el rockabilly (ostras, yo entonces tenía pelo y llevaba tupé, ahí es ná) aunque a decir verdad, a todos nos gustaba un poco de todo. De vez en cuando preparábamos audiciones en el paraninfo y confeccionábamos los folletos informativos con dedicación y afán perfeccionista. Dios, me encantaría releer aquellos folios sobre Lou Reed o Eric Clapton.
Radio 3 es un medio extraño. No sé qué cifras de oyentes puede tener pero la vocación de servicio público es indudable. De otra forma no se puede explicar que músicas como el blues, el jazz, el country, el garage, el folklore, la música brasileña o el pop menos popular tengan sus propios espacios. ¿Y qué hay del personaje de la foto? Es Juan de Pablos y decir que es entrañable se queda muy muy corto. Yo nunca he sido seguidor de su mítico programa "Flor de pasión" pero la tribu popera más integrista simplemente lo adora. Para describirlo nada mejor que la foto. Lo dice todo. Es un señor que se dedica a pinchar música pop de los cincuenta y sesenta y que imagino que en su mesilla de noche debe tener una foto de Burt Bacharach y otra de Phil Spector. Durante un Festival de Benicassim participé en un curso de crítica musical (sí, sí, a ver si os creéis que yo sólo iba por la música, la playa y el cachondeo; si incluso tengo unos créditos de la Universitat de Castelló) y Juan de Pablos impartió un par de ponencias. He tenido muchas conversaciones con verdaderos "freakies" de esto de la música pero en mi vida he visto a alguien que amara tanto esa canción clásica pop de apenas tres minutos tan sencilla y tan grande a la vez. LLegó a poner alguna de sus favoritas y al hombre se le saltaban las lágrimas. En fin, creo que el episodio retrata al personaje. ¿No me digáis que no es increíble que este hombre siga teniendo un programa y aguante las sucesivas renovaciones?
La verdad es que ya no escucho la radio como antes. Como nos pasará a todos, la escasez de tiempo nos obliga a elegir opciones y con el paso del tiempo siempre hay cosas que se pierden.Periódicamente vuelven los rumores de privatización o de conversión en una "radiofórmula" al uso que la convierta en rentable. Desde lo más hondo de mi corazón espero no ser testigo de tan infausto acontecimiento. Sigamos confiando en el milagro que cada día supone su emisión cotidiana.
Ciertamente por entonces formábamos un grupillo extraño. Entonces los Jaramugos no éramos Jaramugos sino Mc Flays y unos tiraban más por el jazz, otros por la clásica, otros por el rockabilly (ostras, yo entonces tenía pelo y llevaba tupé, ahí es ná) aunque a decir verdad, a todos nos gustaba un poco de todo. De vez en cuando preparábamos audiciones en el paraninfo y confeccionábamos los folletos informativos con dedicación y afán perfeccionista. Dios, me encantaría releer aquellos folios sobre Lou Reed o Eric Clapton.
Radio 3 es un medio extraño. No sé qué cifras de oyentes puede tener pero la vocación de servicio público es indudable. De otra forma no se puede explicar que músicas como el blues, el jazz, el country, el garage, el folklore, la música brasileña o el pop menos popular tengan sus propios espacios. ¿Y qué hay del personaje de la foto? Es Juan de Pablos y decir que es entrañable se queda muy muy corto. Yo nunca he sido seguidor de su mítico programa "Flor de pasión" pero la tribu popera más integrista simplemente lo adora. Para describirlo nada mejor que la foto. Lo dice todo. Es un señor que se dedica a pinchar música pop de los cincuenta y sesenta y que imagino que en su mesilla de noche debe tener una foto de Burt Bacharach y otra de Phil Spector. Durante un Festival de Benicassim participé en un curso de crítica musical (sí, sí, a ver si os creéis que yo sólo iba por la música, la playa y el cachondeo; si incluso tengo unos créditos de la Universitat de Castelló) y Juan de Pablos impartió un par de ponencias. He tenido muchas conversaciones con verdaderos "freakies" de esto de la música pero en mi vida he visto a alguien que amara tanto esa canción clásica pop de apenas tres minutos tan sencilla y tan grande a la vez. LLegó a poner alguna de sus favoritas y al hombre se le saltaban las lágrimas. En fin, creo que el episodio retrata al personaje. ¿No me digáis que no es increíble que este hombre siga teniendo un programa y aguante las sucesivas renovaciones?
La verdad es que ya no escucho la radio como antes. Como nos pasará a todos, la escasez de tiempo nos obliga a elegir opciones y con el paso del tiempo siempre hay cosas que se pierden.Periódicamente vuelven los rumores de privatización o de conversión en una "radiofórmula" al uso que la convierta en rentable. Desde lo más hondo de mi corazón espero no ser testigo de tan infausto acontecimiento. Sigamos confiando en el milagro que cada día supone su emisión cotidiana.
No sabía que canción escoger para ilustrar la entrada pero realmente era muy fácil. Entonces nosotros teníamos un himno del grupo maldito de la movida, el que nunca triunfó a pesar de tener canciones buenas a puñados, los malogrados Burning. Es "Una noche sin ti" y muchas noches unos jaramuguines borrachines entonaron esta triste y preciosa canción.