lunes, 24 de diciembre de 2012
Sobre tantos expulsados de nuestra Navidad
viernes, 28 de enero de 2011
Ironwomen
Son la Tía Gora de 106 años y Dionisia de 104. Viven en Peñaparda, un pequeño pueblo de alrededor de cuatrocientos habitantes situado en el pleno corazón del Rebollar, junto al pueblo en el que trabajo. Aquí Gora está tocando el pandero cuadrado, instrumento original de Peñaparda. Quizá creemos que para durar más de un siglo y llegar lúcido hay que haber vivido rodeado de comodidades. Como podéis imaginar, la vida de la Tía Gora ha sido dura. Naciendo con el siglo en un pequeño pueblo aislado en el que se subsitía con lo justo, emigrando a Francia en los años en que casi todos los vecinos de estos pueblos tuvieron que huir a Europa en busca de las oportunidades que le negaba su tierra. Vuelta a su pueblo para vivir de forma no muy diferente a la de hace décadas porque tampoco necesitan mucho más, no exigen mucho más para ser felices. Mi abuela tiene 96 años y también es de esa estirpe, trabajando desde niña como un mula en el campo y las fincas. Todo nervio, todo vitalidad, cada vez entiende menos de este extraño mundo del que poco a poco se va marchando.
Enlazando con el tema, me ha extrañado no haber visto ninguna mención en algún foro o blog a la publicación del estudio de la universidad catalana con ratones y los posibles daños cardiacos -fibrosis o arritmias- que pueden provocar la práctica habitual del deporte de fondo. Dicho en lenguaje algo más pedestre parece ser que hacer trabajar "la patata" de forma tan intensa y continuada la acaba dañando. En el telediario, para ilustrar los resultados, hablaron de triatlón, maratón además de utilizar imágenes de Kilian Jornet, el mejor corredor de montaña. En fin, retratado. Supongo dada la creciente afición al deporte, estos estudios irán abundando y profundizando sobre el tema.
Si lo piensas, todo en la vida es malo para algo. Siempre he dicho que alguna de las palizas que nos damos no puede ser buena para nada pero ahí seguiremos porque me gusta y porque me hacen sentir bien. Me descubrió un mundo y a una gente estupenda de la que no me podría ver privado a estas alturas. Siempre puede llegar una lesión grave, algo irreperable pero creo que de una u otra forma, seguiría vinculado con el deporte -aunque fuera el horrible gimnasio o la agobiante natación-. En el otro lado de la balanza habrá que colocar los beneficios de prevención de hipertensión, obesidad, diabetes o incluso otro tipo de trastornos psicológicos como la depresión y ansiedad, cada vez más habituales en los ociosos países ricos. Los atletas que más admiro cuando voy a una carrera no son los primeros, ni los "pros", ni por supuesto los "propus". Mis verderos ídolos son esos mayores, algunos ya con muchos años, que rocosos y enjutos, moldeados por años de ejercicio, siguen dedicándole horas a su pasión. Un sueño. ¿LLegaremos? ¿Quién sabe?
Cambiando de tema, la foto se presenta en un concurso del Instituto de la Mujer llamado "Las oportunidades de la edad: mujeres sabias". Podéis votar en este enlace.
Cambiando aún más de tema, este semana he preparado una lista con algunas de mis canciones favoritas de 2010. Si a alguno le interesa, puede escucharla en el enlace de Spotify de la derecha. Supongo que muchos ya estaréis dados de alta. Si no es así, es muy fácil descargarse el programa. Un invento cojonudo. Acceso a millones de canciones. 20 horas gratis al mes.