Mostrando entradas con la etiqueta Béjar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Béjar. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de julio de 2013

Un sábado perfecto




Tras lesión, boda, exámenes y vacaciones, recién aterrizado en la vuelta al trabajo físico,  los entrenamientos duros se hacen más cuesta arriba de lo normal pero si me garantizan días tan completos y redondos como el sábado, no hay problema en repetir cada fin de semana. 


Si después a la ascensión al Travieso desde Béjar, que ciertamente se me atragantó porque no tengo yo todavía el cuerpo para ello, me engancho a jornada montañera al uso hasta las Lagunas ya en buena compañía; si después de los bañitos de rigor junto a los neveros de El trampal, en Candelario probamos el agua de la Poza del El Canalizo increíblemente aún más fría; si después toca disfrutar de la Feria del Pincho en Candelario, para terminar en el Festival de Blues de Béjar donde coincidimos en el integrismo rockero de Ciudad Rodrigo, me pregunto qué más se le puede pedir a un día perfecto.












martes, 17 de julio de 2012

Sábados tan sábado

  

Cada mañana colocas en la mesa frente a ti una destartalada agenda. La abres por una fecha irrepetible que nunca volverá, una hoja atestada de anotaciones, colores, tachones, círculos. Comienzas una tarea que sabes que ni en tus mejores sueños podrás completar en una jornada que a esas horas parece tan larga y que es solo espejismo.



Otros días madrugas y trasnochas buscando estirar días perfectos que sientes escaparse.
Esos sábados tan sábado, esos fines de semana sin ni  siquiera brisa de diario. 
De los miles a los canguingos, de las batipuertas al rock. 
Será la compañía.




No tengo tiempo, ya prepararé una pequeña crónica de los conciertos del sábado en el Festival de Blues de Béjar. No sabía qué música poner porque esos grupos los dejo para el miércoles. Un concierto donde la gente disfrute con ganas, como en los que tuvimos la suerte de estar en la plaza de toros del Castañar. The Killers básicamente son una banda de horterrillas medio "abobaos" que se dedican a meter la pata más que otra cosa pero hay que reconocerles un puñado de canciones excepcionales por las que otros matarían. "When We Were Young", por temática y sonido, un fusilamiento a Springsteen en toda regla. Al menos son honestos y lo reconocen.

Vale.

lunes, 11 de abril de 2011

Media Maratón de Béjar, tal y como éramos


Anuncio de cambio de recorrido en la Media de Béjar. Es de lejos la media de asfalto más dura en que he participado. Por aquí no conozco ninguna que se le acerque. Después de estrenar el nuevo perfil, todavía no tengo claro si este nuevo recorrido es mejor o peor aunque casi me inclino por la segunda opción. Me parece aún más dura, sobre todo a nivel psicológico por el final. En el anterior sabías que, salvo por algún pequeño descansillo, hasta prácticamente el kilómetro 15, todo era cuesta arriba. A partir de ahí, excepto en la recta final se trataba de lidiar con un vertiginoso y alocado descenso.




Vamos con una somera descripción del recorrido actual. Mismo inicio. Dos kilómetros de recorrido urbano. Subidas y bajadas que si sales enchufado, ya te dejan suave. A partír de ahí se acomete un pronunciado descenso hasta prácticamente el kilómetro 9. A partir de ahí, os lo podéis imaginar. En mayor o menor medida, todo tira para arriba. Me encuentro bien. Esta semana había entrenado medio seriamente. Hasta el jueves me atreví, creo que por tercera vez e mi vida, con unas series en la Cuesta de Santiago -una subida de Ciudad Rodrigo muy pronunciada de alrededor de unos doscientos metros-. Apunte: este tipo de entrenamiento no puede ser bueno para la salud... Si parece que te va a estallar el pecho. En fin, ya se verá si seguimos con ello.

Volvemos a la carrera. He salido bastante adelante y volamos sin parar de bajar. Sin embargo, después de informarme en carrera a través de compañeros sobre el perfil de la prueba, dejo marchar unos cuantos atletas en vista de lo que pueda llegar. Bajamos hacia el río con una sensación cada vez de mayor calor. Pasamos junto al "Tranco del Diablo" un impresionante paraje donde el río circula encajonado entre grandes bloques de granito.

Como dije, llegados al "nueve" y con ya sensación de desgaste -bajar rápido también tritura-, topamos de frente con la realidad. Algún repecho anterior ya había avisado pero después de correr rápido, la sensación que te inunda al acometer ascensiones largas y duras, es la de que te quedas parado, que no andas nada. Lo bueno o lo malo es que le pasa a todo el mundo. Aquí hay que tirar de oficio y marcar el ritmo más adecuada sin salirte de punto y dejándote un pequeño margen bien para emergencias, bien para algún alarde. Nos da el aire de cara, molesta pero se agradece para evitar más damnificados de la cuenta por el calor.

Recorremos repechos muy duros de carreteras de montaña, ésos de mal firme que no parecen tanto y en los que te quedas clavado cuando entrenas en bici, pero subimos bien, nunca a más de cinco minutos. En el tramo más largo, descolgamos a los compañeros de grupo y me quedo con un crío -después me enteré que tenía 17 años-, que me lleva con el gancho puesto. Es el más fuerte pero en los ligeros descansillos, le comemos el terreno. Es todo fuerza pero gracias a la mejor técnica y mayor experiencia a las que nos agarramos otro atleta al que hemos alcanzado y yo, conseguimos no soltarnos.

En torno al kilómetro 14 hay alrededor de un kilómetro llano, rápido, ágil. Un placer correr en llano por buen asfalto. La alegría dura poco. Pasando por Navalmoral afrontamos una subida con grandes porcentajes donde hay que echarle coraje para mantener la estampa. LLegados arriba, acometemos un descenso donde me llevan al límite hasta la entrada a Béjar. Kilómetro final duro, durísimo. Aquí todavía paso a alguno pero el chavalín nos pone en nuestro sitio. Contento. 1:29. Puesto 23 - No os creáis, sólo acabaron 131, cada año está más claro que esta Media es sólo para valientes-. Como anécdota, quedé cuarto en mi categoría y me tragué enterita toda la santa entrega de premios porque el Ciego me dijo que daban premio a los cinco primeros -sólo era para tres-.

Balance final: si queréis probar o volver, ya sabéis lo que hay. Y en Béjar lo que hay son montañas, bonitas eso sí. Cada año aumenta la competencia de pruebas en esta distancia pero esta Media es diferente. Ahí reside su encanto.

El próximo sábado en Medina trataré de correr la Media a menos de 4 minutos el kilómetro. Creo que estoy de sobra para ello. Ayer sufrí pero me encontré bien y con chispa. Ya os contaré.

Hoy se me ha ido la mano con la crónica de la carrera. Ya sabéis que yo no soy muy "dao" a esto. Perdonad si hay alguna incorrección. Está escrita muy deprisa.

De música, no 21 kilómetros, sino "20 millas" de Deer Tick, una de las mejores canciones de 2010, rock arrastrado con elementos del folk, del country o del rock.

lunes, 10 de mayo de 2010

Béjar, una media de montaña sobre asfalto

Antecedentes a tener en cuenta: el lunes, caída en bici. Después de la mejor semana de entrenamientos del año, tocan cinco días parado, sin hacer nada y caminando por la vida al estilo John Wayne.
Hacía varios años que no corría en Béjar, una de mis carreras preferidas. Para los que no la conozcáis, su recorrido se puede resumir en trece kilómetros cuesta arriba, cuatro kilómetros medio llanos y cuatro cuesta abajo.
Me lo tomaba como un entreno de calidad y una prueba para ver qué tal andaba de mis dolencias tras la caída.
LLegué a Béjar exactamente diez minutos antes del comienzo de la carrera. No sé qué pasó. Me confié. Supongo que fue la lluvia en la complicada carretera y que se me fue la mano con uno de mis placeres más sencillos y accesibles, desayunar leyendo la prensa -ahora en pantalla-.

Aquí el desayuno.... iba a decir de un campeón... mejor de un globero de medio pelo... mejor de un globero sin pelo. Enganchado a las papillas desde hace muchos años, alimento básico atalantiano. Ésta es de las ricas, ricas. Si tenéis críos, no se os ocurra darle a los pobres papillas Hero, una cosa sin gracia, sin sustancia alguna. Ellos no se pueden quejar, ya os aviso yo.
De camino, la lluvia y las temibles nubes negras de la sierra me hicieron plantearme volverme a casa. Los jaramugos flojean.
Como contaba, llegué sin tiempo alguno. En cinco minutos estaba en chichas y embadurnado de reflex en mis numerosas y crecientes zonas delicadas. Mi calentamiento consiste en correr a toda velocidad a recoger el dorsal y sin solución de continuidad, unirme a la salida, ya en marcha, de la carrera.

Sobre el desarrollo de la prueba, me he sorprendido con los ritmos. A pesar de no haber entrenado nada de calidad este año, y aun jadeando, me siento cómodo, sufriendo a gusto. Los descensos son otro cantar. El coxis es la parte que me ha estado dando la lata toda la semana y bajando me duele. No puedo ir a tope. Hasta Candelario, no nos ha llovido demasiado. Aquí nos cae un chaparrón de los buenos, aunque metido ya en faena, a mí me da lo mismo. Muchos ya sabéis cómo es el pronunciado descenso hasta Béjar. La espalda me da la lata pero pasa pronto, son pocos kilómetros. Al final 1:35. Buen tiempo para las características de la prueba y para lo que esperaba. El sábado por la tarde tenía pensado correr la Media de Coria pero creo que voy a esperar a recuperarme totalmente. Me voy en bici a Salamanca para ver a Quique.

Cambiando de tema, he de confesar que le voy a ser infiel a uno de mis amores a primera vista. Ironmanu me ha dejado su sillín convencional para probarlo en la cabra. No queda otra. El duopower para esto no sirve.

"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"