Mostrando entradas con la etiqueta Puertos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puertos. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de septiembre de 2011

Travesuras


La teoría dice que antes de las carreras hay que descansar. La luz de este veranillo tardío me lo impide. Ascensión a un puerto que recorro varias veces al año en coche. Bonito, más durillo de lo que intuía y con alguna rampa interesante. La próxima vez que me acerque por allí, que no será a mucho tardar, lo subiré corriendo.



La semana pasada se celebraron los Campeonatos del Mundo de Ciclismo. ¿Para cuando la modalidad "con mochilón a la espalda"? Casi 90 kms con mi inseparable amiga. Eso sí, mis ruegos a Eolo surtieron efecto. Sus invisibles manos me posaron en Salamanca en apenas un instante. Os cuento un secreto...esto no lo repito.



A Candelario, uno de mis pueblos más queridos, voy varias veces al año. Sin embargo, había un lugar cercano  al que no volvía desde hace más de veinte años. Entonces, cuando acampábamos allí los dagales del "deporte", antes de que construyeran la piscina, nos bañábamos en una poza oculta.


No sé si será cosa de los neutrinos y los viajes en el tiempo que llenaron páginas estos días pero si me concentraba, casi, casi podía ver sobre esta piedra a un Atalanta, a un Txero, a un Plato53, a una Ana Cristina con apenas diecisiete añitos. Nostalgia agradecida, de la que saboreas con gusto. Recuerdo perfectamente que entonces escuchábamos allí mismo "Temporary Thing" de Lou Reed, de su disco "City Lights". Parece una broma que sólo recuerde un título tan apropiado para el post.


El reflejo del espejo ha cambiado bastante.


El día que, cuando acabe un concierto de los que me marcan, no trate inmediatamente después, de subirme al escenario para hacerme con la lista de canciones, seguro que habré perdido mucho por el camino. 

Ya sabéis, "a mi manera". No es la mejor ni la más prudente pero es la mía. La canción de Frank era demasiado previsible. Os dejo la divertida y potente versión, además de muy apropiada para el personaje, de Sid Vicious.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Angliru, bienvenidos al infierno





Otra muesca en la culata. Una que buscaba hace bastante tiempo pero que aún no se había terciado. Estuve a los pies del Angliru en Junio, el día después de la Travesera,  pero por razones que no vienen al caso de muy ajena índole, el intento se frustró. Ahora me alegro, porque tal y como tenía yo el cuerpo ese día, jamás lo hubiera conseguido. 

Lo conocía porque lo había subido algo así como hace diez años en una de las primeras ediciones de la ascensión a pie.  Entonces me pareció muy duro pero lo conseguí subir completo corriendo, metiéndome bastante adelante.

Subí el sábado por la tarde tras llegar directamente con el coche, bocata "bacon queso" y café, y sin pensarlo mucho ni darle muchas vueltas, me agarré fuerte a Suzanne y para arriba. Ya sabéis lo que decía Burning: "Es decisión".

La primera parte, la que parece un "puerto normal" me pareció más dura de lo que recordaba. Las pendientes medias alrededor del 9 % son un buen entrante pero vas tan asustado por lo que te espera que casi no les prestas atención. Sólo vas concentrado en ir suave y fluido.


Recordaba de mi ascensión a pie una gran pintada en el asfalto, en la zona de Via Pará, en el descanso que hay antes de lo bueno,  donde se leía "Bienvenidos al infierno". El sábado no estaba pero del canguelo que llevaba, fui capaz de leer donde no había letras. 


Supongo que a todos los que han subido en bici les ha pasado. LLevas seis kilómetros y te dices que ya no falta tanto. "Cabañes" te despierta del sueño. Es cuando eres consciente de lo que te espera. Rampas por encima del veinte por ciento. ¿En qué se traducen esos números en la práctica? En mi caso en que  inmediatamente pongo mi tercer plato -el único triatleta con esta anomlía- y el piñón de 27 que llevo expresamente para este día. Iba a venir con 25 pero Phaeton me convenció de cargar algo más. Agradecido. Creo que sin esos dos dientes no lo hubiera conseguido.

¿Veis la pulcra tortilla? El secreto del éxito.

Trato de no alterarme y tomármemo con calma pero aún no pudiendo ir más despacio, sólo puedo arrastrar la bici montaña arriba en un absurdo e inoperante ritmo de supervivencia. Me pongo de pie, me siento. Al hacerlo, cuando agarro con fuerza el manillar, noto que la rueda delantera se me despega del asfalto por la inclinación.Adelanto a un grupo que andando va un poco más lentos que yo. Ese primer tramo ya me avisa de lo que me espera.

Después de este primer mensaje alto y claro de la montaña, me adentré en la niebla a través de unas pendientes más suaves con un porcentaje medio de alrededor del doce por ciento. Duelen pero no matan y los metros -hablar de kilómetros parece excesivo, dado lo despacio que se descuentan-, van pasando. Cuando quedan poco más de tres kilómetros te dices que no va a ser para tanto, que lo vas a conseguir, que sólo hay que sufrir un poco más. Ay, amigo.

Aquí es cuando viene el menú principal. Picones, Cobayos y sobre todo Cabres. Sólo tiro de fuerza. La verdad es que me da que este entreno no sirva para gran cosa. Respirando como una locomotora, cayéndome chorros de sudor del casco y con el corazón desbocado.De lo mejor que tiene subir el Angliru es que con cualquiera que te cruces a esas alturas, a pie o en coche, siempre te anima.

Cabres es capítulo aparte. La recordaba de la carrera a pie. Aquel día también había niebla y no se veía el final. Es muuuuy larga. Nunca había hecho "eses" subiendo un puerto. Aquí, al final, practiqué una especie de "slalom"  que no sé si me sirvió de algo. Con el esfuerzo de apretar y tirar y los bandazos que daba, no sé qué hice que se me salió un pie del pedal. Porque ya estaba en el final de la recta y había algo así como cinco metros de curva más suave con lo que pude volver a encajar la cala. Si no, me da que no soy capaz de volver a montarme.De postre, el Aviru. Estás arriba pero toca aún ganarlo hasta el final. En los últimos kilómetros he notado que llevaba los riñones doloridos de empujar y los músculos de mis piernas también se quejaban. En lugar de bicicleta parece más un trabajo de pesas.Los metros de llano al final están diseñados para sonreír y celebrar que llegaste arriba.


El descenso es muy peligroso. En las zonas más empinadas, hay que echar el culo para atrás, como en montaña, porque da la impresión de que se te va dar la vuelta la bici.

Tardé en torno a 1:25. Qué pena que no tenga anotado mi tiempo de subida a pie pero estoy casi por apostar que tardé menos corriendo.

Conclusión. Santo Tomás. Ayer no me apetecía volver. Hoy, ¿quién sabe? Tal vez algún día, en forma y para acompañar a alguien que le tenga ganas.

Entiendo a los profesionales y a la gente del ciclismo, a los que lo han mamado de verdad que por regla general rechazan este puerto en el recorrido porque no hay ataques ni nada que se le parezca. Se va hasta que se revienta. Subir esta carretera en competición, llegando "tostado" después de una dura etapa sí que debe ser un verdadero calvario.

He estado viendo la altimetría de Zocolán y Mortirolo. El primero es más corto pero creo que algo más duro. El Mortirolo más suave. Algún día que haremos esa excursión a los míticos Dolomitas.

Hasta ahora, el puerto más duro que había subido era La Covatilla. Ni Lagos, ni Alpe D´Huez, ni Tourmalet... Eso sí mis puertos favoritos siguen siendo éstos.



Después de mi fin de semana asturiano os dejo un grupo de Gijón, Dr. Explosion, una de las bandas con las que más me he divertido en un lejano concierto en Potemkin. Jorge "Explosión" además de ser un enamorado de la pop y rock más añejo con toda la estética que conlleva, es uno de los tipos más divertidos e inteligentes de la escena musical española.

"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

domingo, 18 de julio de 2010

¡En todus lus frentis!

Los Jaramugos y Jumentos llevamos ya muchos años disfrutando de una clásica jornada de entrenamientos y asueto durante el caluroso mes de julio. Es el día de "¡En todus lus frentis!". A grandes rasgos, el plan consiste en tomar como base la ascesión a la Peña de Francia, sea de una u otra forma y con esfuerzo, ganarse las cervezas y la carne asada en el merendero de El Maíllo. Supongo que muchas forasteros conoceréis el puerto ya que es paraje de frecuente visita por movitos religiosos y/o turísticos, enlazando la ruta con el "archiconocido" pueblo de la Alberca o Batuecas. Ahí os dejo la altimetría. Es un bonito puerto de once kilómetros, duro en algunos tramos. A mí se me suele atragantar más que el precioso "Portillo" de Batuecas, el pequeño Alpe D´Huez (ése para el próximo sábado).

Yo esta vez elegí menú completo. Subida en bici y corriendo, el entrenamiento más exigente del año.Como se anunciaba calor del bueno, salí a las ocho de la mañana de Ciudad Rodrigo. Los casi cuarenta kilómetros que conducen hasta la base del puerto pican siempre para arriba. La ascensión propiamente dicha no me estaba reportando demasiadas buenas sensaciones. Las piernas se me quejaban y no conseguía mantener la cadencia que yo quería. Le eché la culpa a la semana de entrenamientos que llevo encima -la más dura del año-. Acostumbrado a llegar a los retos sin demasiada carga, lo que nunca siento es fatiga en mis piernas. Se te plantean otros problemas pero nunca la sensación de tener el músculo cansado, no recuperado de esfuerzos anteriores. Eso era lo que sentía ayer subiendo con la bici. Sin embargo, a un par de kilómetros de cima, soy consciente de que llevo buen tiempo. Apreté el tramo que me faltaba y llegué echando el bofe. Mi segundo mejor tiempo en esta subida. Si llego a darme cuenta antes, quizá lo hubiera batido. En la cima, un abuelo barrigón me dice que no estoy muy en forma, que llego muy cansado y que sudo mucho. En fin. Así se ha entendido siempre el deporte en mi tierra. Como algo rápido y para abajo, hasta El Maíllo, donde dejo la bici y me calzo las zapatillas de correr. Me cruzo con David y Juanjo que comienzan la subida en bici de montaña. Arturo deja la bici y se pone a subir andando por el camino.
Yo voy por la carretera. Los cuatros kilómetros de repechos hasta puerto, se me hacen muy "cuesta arriba". No encuentro el ritmo y voy a disgusto. La primera mitad de la ascensión voy un poco hasta los mismísimos. No estoy agotado, sólo cansado de acometer rampas y únicamente pienso en llegar arriba, aunque no puedo forzar porque me salgo de punto y comienzo a jadear. En la Fuente de Simón Vela me refresco y bebo con ganas. Un gel y seguimos hasta el final más animado. El trozo más duro, el del Paso de Los Lobos, lo hago con cabeza y salgo indemne. Cuatro kilometrillos de nada y se acabará el sufrimiento. Supongo que también noto el hecho de ir en solitario. Siempre anima llevar algo de compañia. El último kilómetro, viendo el final, aunque duro, es para disfrutar. Arriba me esperan Villi, Chus, CiegoSabino (en su primera tentativa de vuelta a los ruedos) y Efedexdx (ya fuera de temporada) que han subido andando por el sendero. No estoy machacado como en otras ediciones. El descenso lo hago tras Efedexdx por el camino a toda velocidad, el primer día del año en que me he notado rapidillo entre las piedras.
Al final 64 kms de bici, 22 de carrera a pie. He acabado más entero que en otras ocasiones aunque anoche, cuando me acosté y sobre todo esta mañana cuando me levanté, noté que mi cuerpo me pedía algo de descanso. 8 días seguidos de entrenamiento. Mañana volvemos a la tarea. Ocho semanas para el gran reto.


De banda sonora os dejo una de las canciones que más escucho últimamente, un maravilloso y magnético vals de Josh Ritter. No os voy a contar nada de ella, lo va a hacer Coco, que fue quien me la descubrió en uno de sus apasionados e instructivos posts.



lunes, 13 de julio de 2009

"¡¡En todus lus frentis 2009!!"



Los Jaramugos y Jumentos celebramos una serie de concentraciones periódicas a las que probablemente desde este año haya que sumar también la Verrcada Nui!!. El próximo sábado 18 de Julio tendrá lugar una de las más populares, la jornada "¡¡En todus lus frentis!!" que este año debe discurrir ya por su séptima edicion y que utilliza como base de operaciones el pueblo de El Maillo en las faldas de la Peña de Francia.

Básicamente el asunto consiste en que se debe subir el puerto corriendo, andando o en bici bien por una de las dos carreteras de acceso, bien por alguno de los senderos que conducen a la cima con cerca de 1.800 metros de altura. En la cumbre existe un monasterio y un famoso santuario que contiene la imagen de la Virgen supuestamente aparecida en la montaña. Imagino que muchos lo conoceréis ya que la ruta formada por La Peña de Francia y el pueblo de La Alberca también sufre de la terrible enfermedad conocida como "el turismo, a nova sifilis". La verdad que el lugar es especial y las vistas merecen la pena.

Los ironmanes o casi ironmanes salimos de Ciudad Rodrigo, subiremos en bici, bajaremos y volveremos a hacer la ascensión corriendo por la carretera para bajar por el sendero hasta El Maillo.

Como era de preveer, al final todo acaba en una comilona de carne asada en el merendero y unas copas en el pueblo mientras disfrutamos del Tour en algún bar tranquilo de El Maillo. Después vuelta a Ciudad Rodrigo, al río y si alguno tiene ganas, todavía puede salir por la noche a rematar. Quizá el domingo vuelva a subir la Peña con otro grupillo ajeno aunque eso no lo acabo de tener claro. Ya os contaré.

Pues eso, si alguno os animáis, ya lo sabéis, estáis invitados. Aquí os dejo el perfil de la ascensión por lado más largo y fácil.

Cambiando de tema, el 1 de Agosto, sábado por la tarde, tenemos nuevo evento. Se nos ha ocurrido realizar el descenso de nuestro río, el Río Águeda, a través de una zona preciosa conocida como "Los Riscos", hasta el pantano. Depende del nivel del agua pero la distancia rondará los cinco kilómetros. Aunque eso es otra historia que ya se anunciará debidamente. Un saludo.

lunes, 9 de marzo de 2009

Un pequeño Marie Blanque



Como ya he comentado en alguna ocasión, alrededor de Ciudad Rodrigo tenemos, además de abundante terreno llano, numerosos puertos: Peña de Francia, Portillo, Perales, Casares, San Martín de Trevejo, Santa Clara, Descargamaría, Torrejoncillo o La Covatilla algo más lejos.

Bien, pues entre los extremeños, ya en Las Hurdes, tenemos una pequeña estrella desconocida. Es el Esperabán, 22 kms desde Pinofranqueado. Está asfaltado el lado extremeño, el salmantino no. De ser así nos quedaría a un paso para el que le apeteciera sufrir a menudo sus rampas. Ahora se nos marcha un poco lejos, la cima a 100 kms con otro puerto y continuos repechos por medio hasta llegar. Tenemos la suerte de que Plato vive en Pinofranqueado así que este fin de semana tocó concentración en Extremadura, leáse entreno, paseos, comida, bebida y buena conversación.
La comparación con el Marie Blanque es evidente. El puerto francés tiene una longitud de 10 kms. Los 6 primeros muy suaves hasta que en los cuatro últimos las pendientes medias se fijan en un criminal 10 %. Aquí ocurre algo parecido. La ascensión propiamente dicha son 12-13 kms, bastante llevadera hasta los últimos cuatro kilómetros donde no se baja del 9%, con varios tramos al 17%.
He subido puertos por todos lados y para mí el más duro es La Covatilla en Béjar que realmente me tritura y donde tiro sin sonrojo de mi tercer plato. El Esperabán no le llega pero no desmerece.
Si Clemente y David entrenan, a principios de verano, cara a Niza y Embrun, hay que traerlos a disfrutar del temible y precioso terreno "jurdano", colocando como guinda este puerto. Además, Clemente, aunque no lo conoce, lo tiene al ladito de su pueblo, de Robleda.


¿Se aprecia la rampita mientras la sube un servidor? Pues después de la curva, lo peor.



Aquí Plato-Cancellara, la estrella ciclista jumenta, en la cima. Sube silbando con un hierro de bici respondiendo a la importante pregunta ¿Qué es más importante, la flecha o el indio?

Aquí, Javier, sangre nueva jaramuguil, ya luciendo los colores y con cara de "asustao"... se está dando cuenta de que los jaramugos están fatal.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Santuarios Ciclistas

¿Sabéis de qué es esa foto? ¿De qué son esas huellas? ¿Cuál es el espécimen que habita por estos pagos? Es el suelo de la cima del Tourmalet. Son huellas de calas. El animal que reina aquí es ¿racional? y se llama ciclista.

Alguno habréis estado en alguno de los santuarios ciclistas de los Alpes o los Pirineos y ya sabéis lo especiales que son esas zonas donde se acumulan los puertos míticos y donde las manadas de ciclistas del más variado pelaje pululan por doquier. El ciclismo y especialmente el Tour son una religión. Ahí te das cuenta de que por mucho escándalo que estalle, nunca se podrá terminar con el ciclismo y con toda la épica que arrastra, con esos “intangibles” tan difícil de explicar a los profanos. Allí te puedes encontrar lo mismo un abuelo japonés, una germana subiendo a toda velocidad, un padre y un hijo disfrutando de su común afición, bicis de más de un millón, parejas de novios, tándems, el típico changarro de bicicleta con alforjas, todos sufriendo cada pedalada para llegar a la cima. Y siempre palpable el sentimiento de solidaridad y respeto entre todos a través de los saludos y ánimos continuos entre los que se cruzan o adelantan. Los franceses cuidan mucho el tema y todos los kilómetros están marcados con sus pendientes medias con lo que al subir, ya sabes la tortura que te espera unos minutos después. A veces, cuando estás metido en faena, cuando vas bajo mínimos y sufriendo como un perro te preguntas cuál es el imán que nos empuja a todos a seguir subiendo, a continuar hasta la cima.
Os voy a describir un episodio que presencié este año y que me hizo mucha gracia y que refleja fielmente lo que hay por allí. Nos encontramos con una familia catalana apostada en las rampas del Tourmalet. Tres críos y la madre esperaban cada pocos kilómetros al padre, que estaba pasando las de Caín, para darle ánimos (a él y a todo el que pasaba). En la cima le tenían un ramo de flores y un maillot amarillo y se hizo la foto con los críos al estilo podio de los Campos Elíseos.
Si tenéis posibilidad, una temporada por allí siempre es recomendable. Por la mañana te subes unos puertos, por la tarde te das una vuelta por el monte, siempre en medio de paisajes impresionantes para acabar tomándote unas cervezitas entre amigos.

Relacionado con el tema y siguiendo el guión de Nick Hornby os pongo mi lista de los cinco puertos más duros y más bonitos que he subido.

Después de mucho dudar con algunos, los más duros:

1. Covatilla. El peor, sin duda. De antemano llego vencido por el miedo. Esas rampas me machacan y eso que este año quizá he sufrido algo menos. Indomable. Porque llevo triple si no, me caigo de lado.
2. Alpe D´huez. Muy continuo, muy duro. Quizá mi mala experiencia se debe a que también llegué muy madurito en el triatlón homónimo después de cien kilómetros, dos puertos más y sin apenas entrenamiento.
3. Tourmalet. Lo he subido por las dos lados. Quizá es más dura la vertiente larga, la de 23 kms, la de La Mongie. Son puertos de coger el ritmo pero esas continuas rampas de 8, 9 % te van desgastando la moral y las fuerzas.
4. Aubisque. Puertazo con las mismas hechuras del Tourmalet. Más corto pero también de los de ir restando kilómetros mentalmente con cada pedalada.
5. Torre. Un desconocido al lado de casa. 28 kms en la Serra da Estrela portuguesa para subir al punto más alto de Portugal . Si no suavizara los últimos kilómetros, sería un monstruo.

El más duro de todos es el Angliru pero nunca lo he subido con Suzanne. He subido en carrera a pata. Me metí bastante alante y me da, me da que no lo hago más deprisa en la bici. Da miedo de verdad. Como si asfaltaran a lo bruto por el medio del monte.

Otra vez después de mucho dudar, los cinco más bonitos.

1. Aubisque. Los kilómetos entre la cima del Aubisque y el Soulor son un espectáculo inenarrable. Un valle infinito de un verde maravilloso.
2. Portalet. El valle del Portalet es impactante. Cuando aparece te quedas alelado. La primera vez que fui a la Quebrantahuesos comenzó a diluviar en medio de la tormenta, mientras yo subía abrumado y contento por espectáculo tan hermoso. Este año tengo peor recuerdo. Subí achicharrado con una señora pájara tirando de mí siempre hacia abajo.
3. Alpe D´huez. El más mítico. Las 21 curvas. Se puede ver completo en vista aérea. Bonito y especial por muchas razones.
4. El Portillo de Batuecas. Uno de casa. Siempre se ha dicho que era un pequeño Alpe D´huez.
5. Santa Clara. Otro de al lado. Se sube desde San Martín de Trevejo en Cáceres hasta la provincia de Salamanca por una carretera llena de castaños en sus márgenes que cubren de sombras la carretera

Ale venga, haced vosotros alguna aportación. Ya sabéis que si queréis conocer los de por aquí me presto gustoso a acompañaros como guía y a proporcionaros alojamiento, si es necesario.

Como curiosidad aquí pongo la impresionante lista de puertos que se ha subido Phaeton, un amiguete del club, en 2008. Phaeton es probablemente la persona que conozco a la que más le gusta la bicicleta. Empezó a montar por carretera con su bici de montaña un miércoles de ceniza después el desbarre de carnaval (un día hablo sobre los carnavales de Ciudad Rodrigo) hace pocos años y desde entonces no ha parado. Entonces era un señor gordo y advirtió que cada semana adelagazaba un kilo. Después, historia ya conocida, un poco más lejos, un poco más rápido, te compras una buena bici de carretera, vas a todas las marchas, para acabar comprándote una bicicleta aún mejor. Todavía en navidad marchará a Almería a hacerse unos cuantos más. Tiene entre ceja y ceja los Dolomitas, especialmente el EStelvio que debe ser una preciosidad pero esos puertos dan miedo de verdad. En 2010 sí queremos ir a la París-Roubaix que se celebra cada dos años. A ver si se anima alguno.

Puerto (Nº Veces)
Angliru 1
Aspin 1
Aubisque 1
Buenos Aires 1
Canencia 1
Carrandi 1
Casares de Hurdes x Casares 2
Casares de Hurdes x Serradilla 4
Casas del Conde 1
Collá de Pandenes 1
Covatilla 2
Descargamaría 2
Esperabán 1
Gavarnie-Boucharo 1
Hautacam 1
Hoz de Jaca 1
La Molinera 1
Larrau (Vertiente Navarra) 1
Luz Ardiden 1
Marie Blanque 1
Mogarraz 1
Moncayo 1
Morcuera 1
Navacerrada 1
Navafría 1
Paso de los Lobos 4
Penhas da Saúde (x Manteigas) 2
Penhas Douradas (desde Sabugueiro) 2
Peña de Francia 3
Peña Negra 1
Pont d´Espagne 1
Portalet 1
Portillo (Batuecas) 5
Robledillo 5
Saucelle 1
Solour 1
Somport 1
Torre (x Covilhá) 2
Tourmalet (x Campan) 1
Tourmalet (x Luz St. Sauveur) 1
Tremedal 1
Tromouse 1
Val Louron-Azet 1
Total 65

"Estar con un ganador te convierte en un ganador"

lunes, 1 de septiembre de 2008

SEMANA ENTRENAMIENTO. Del 25 al 31 de Agosto.




Lunes: 28 Bici + 7 carrera a ritmo rápido
Martes: 48 Bici + 750 ms. Natación
Miércoles: 2 kms. Natación. Vuelta desde el puente rápida tras (muy detrás) de Chago, el “Tiburón de los Cañitos”.
Jueves: 15 kms carrera montaña. Subida al Pozo de los Moros. Gemelo tocado.
Viernes y Sábado: Descanso.
Domingo: 130 kms Bici. Ciudad Rodrigo-La Covatilla. Entreno de calidad. Subidos al tren de Plato-Cancelara, que nos hizo la mitad del camino y nos dejó enfilados para llegar a Béjar con una media de 30 Kms/hora, que para un terreno sin un kilómetro llano y para mí es extraordinaria. Y del puerto, pues nada, otra patética ascensión al que para mí es el peor puerto de todos. Ni Alpe D´huez, ni Lagos, ni Tourmalet… El Angliru sí es peor pero sólo lo he subido en carrera a pata. A pesar de que llegué ya madurito, sí es cierto que quizá esta vez se me hizo algo más corto el calvario aunque en la última rampa acabé gimiendo como un perro.
Como es costumbre este año, Phaeton pulverizó su tiempo en la subida.
Un fenómeno nos intentó hacer una foto a los dos juntos pero no debió apretar el botón lo suficiente así que sólo tengo la que he puesto.

P.S. Esta semana me dicen el precio de las cabras del Caisse d´ Epargne. Las venden después de la temporada. No recordaba que en Roth, entre múltiples maravillas, elegí precisamente la Pinarello para el retrato. ¿Será el destino?

"¡YO SOY ESPARTACO!"



jueves, 21 de agosto de 2008

Etapa Reina


El sábado toca etapón. Los mirobrigenses tenemos la suerte de disfrutar de un entorno privilegiado para la práctica del ciclismo ya que en pocos kilómetros a la redonda de Ciudad Rodrigo disponemos de los recorridos y perfiles más variados para elegir en función de tu ánimo, tus ganas, tu objetivo o tu forma. Circuitos llanos y puertos como La Peña de Francia, Casares, El Portillo de Batuecas, Perales, Descargamaría, Robledillo, San Martín, Santa Clara, Sotoserrano, Subida de Casas del Conde a La Alberca, Arribes.
Pues como decía, el sábado toca una de las buenas, una de las clásicas. Casares, Portillo y Peña. No llega a los 140 kilómetros pero con los tres puertos y demás repechos terminas a gusto.
Mi intención es ir tranquilo porque no doy para más con mi escasa preparación. Se trata de hacer un buen entrenamiento de fondo e intentar llegar con dignidad. Me acompañan dos ciclistas, sólo ciclistas, Phaeton y Plato. De dominio público es lo nocivo que es este colectivo, siempre a la gresca. Si además le unimos la ojeriza que le tienen al triatleta, espécimen “fashion” por naturaleza, siempre sorprendiendo con extraños artilugios y ropitas, pues eso que Dios nos pille confesados.
Plato, ya de por sí un superclase, lleva todo el verano disfrutando de sus anuales vacaciones académicas, lo que básicamente se traduce en entrenar, comer, descansar y beber cerveza en el río, con lo que a finales de agosto lo pillas en lo alto de su pico de forma anual.
A Phaeton solía yo ponerlo en apuros de vez en cuando pero este año se empeñó en hacer oro en Quebrantahuesos (reto relativamente fácil) y en la Perico (tema bastante más complicado). Ambos objetivos conquistados con solvencia gracias a una metódica preparación anual que le ha llevado a tener ya más de 10.000 kms en las patas y no sé cuantos kilógramos menos en la báscula. Nada, intocable también.
A ver si se anima Ironmanu a venirse también y hacemos grupeta triatleta. Estos ciclistas aparentan ser buena gente y durante la sesión no dirán nada….pero, ay amigo, como flaquees…cuando llegue la noche, la cena en el río, la cerveza… la burla y el escarnio asistirán al convite con seguridad.
Al menos disfrutaremos de buena conversación y de unos parajes y puertos bien bonitos. El que quiera, ya sabe, a las 8:00 horas en el lugar de costumbre, en el Árbol Gordo.

“Quien ama la aventura no teme el fracaso”