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domingo, 7 de diciembre de 2025

Sorpresa

Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.

¡Cómo temblaba el farol!
Madre.
¡Cómo temblaba el farolito
de la calle!
Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.
Que muerto se quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.

Federico García Lorca: Poema de la soleá. Poema del cante jondo (1921)

Versións:

Camarón: Homenaje a Federico*; La leyenda del tiempo; 1979; Cara A, Corte 3




Alfredo Arrebola: Sorpresa (Soleares); Tríptico Poético; 2002; Pista 1




Esteban Valdivieso: Sorpresa; Poetas de todas las Al-Andalus; 2006; Pista 6




Atilio y los Alimonados: Sorpresa; Atilio y Los Alimonados cantan Lorca; 2013; Pista 3



*[A versión musical de Camarón está precedida dun fragmento do poema Tengo los ojos puestos, da peza teatral de Federico García Lorca: Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de Don Cristobal y la señá Rosita (1923); e polos poemas Es verdad e Murió al amanecer, da obra de Federico García Lorca: Canciones (1927); e por un fragmento do poema: La Lola, da obra de Federico García Lorca: Poema del cante jondo (1931).]

viernes, 21 de julio de 2023

Thamar y Amnón

                  Para Alfonso García-Valdecasas            
   
La luna gira en el cielo
sobre las tierras sin agua
mientras el verano siembra
rumores de tigre y llama.
           
Por encima de los techos            
nervios de metal sonaban.            
Aire rizado venía
con los balidos de lana.
La tierra se ofrece llena
de heridas cicatrizadas,
o estremecida de agudos
cauterios de luces blancas.
           
   
                  *            
Thamar estaba soñando
pájaros en su garganta,
al son de panderos fríos
y cítaras enlunadas.
           
Su desnudo en el alero,
agudo norte de palma,
pide copos a su vientre
y granizo a sus espaldas.
           
Thamar estaba cantando
desnuda por la terraza.
Alrededor de sus pies,
cinco palomas heladas,
           
Amnón, delgado y concreto,
en la torre la miraba,
llenas las ingles de espuma
y oscilaciones la barba.
           
Su desnudo iluminado
se tendía en la terraza,
con un rumor entre dientes
de flecha recién clavada.
           
Amnón estaba mirando
la luna redonda y baja,
y vio en la luna los pechos
durísimos de su hermana.
           
   
                  *            
Amnón a las tres y media
se tendió sobre la cama.
           
Toda la alcoba sufría
con sus ojos llenos de alas.
           
La luz, maciza, sepulta
pueblos en la arena parda,
o descubre transitorio
coral de rosas y dalias.
Linfa de pozo oprimida
brota silencio en las jarras.
En el musgo de los troncos
la cobra tendida canta.
           
Amnón gime por la tela
fresquísima de la cama.
           
Yedra del escalofrío
cubre su carne quemada.
Thamar entró silenciosa
en la alcoba silenciada,
           
color de vena y Danubio,
turbia de huellas lejanas.
           
Thamar, bórrame los ojos
con tu fija madrugada.
Mis hilos de sangre tejen
volantes sobre tu falda.
           
Déjame tranquila, hermano.
Son tus besos en mi espalda
avispas y vientecillos
en doble enjambre de flautas.
           
Thamar, en tus pechos altos
hay dos peces que me llaman,
y en las yemas de tus dedos
rumor de rosa encerrada.
           
   
                  *            
Los cien caballos del rey
en el patio relinchaban.
Sol en cubos resistía
la delgadez de la parra.
           
Ya la coge del cabello,
ya la camisa le rasga.
Corales tibios dibujan
arroyos en rubio mapa.
           
   
                  *            
¡Oh, qué gritos se sentían
por encima de las casas!
Qué espesura de puñales
y túnicas desgarradas.
Por las escaleras tristes
esclavos suben y bajan.
           
Émbolos y muslos juegan
bajo las nubes paradas.
           
Alrededor de Thamar
gritan vírgenes gitanas
y otras recogen las gotas
de su flor martirizada.
           
Paños blancos enrojecen
en las alcobas cerradas.
Rumores de tibia aurora
pámpanos y peces cambian.
           
   
                  *            
Violador enfurecido,
Amnón huye con su jaca.
Negros le dirigen flechas
en los muros y atalayas.
Y cuando los cuatro cascos
eran cuatro resonancias,
David con unas tijeras
cortó las cuerdas del arpa.
           

Federico García Lorca: Romancero gitano (1924-1927) (1928)

Versións:

Joselito Vélez: Preciosa cantando viene*; Caballo, hombre, cartón; 1987; Lado B, Corte 1




Camarón: Thamar y Amnón (bulerías); Soy gitano; 1989; Pista 3




Celso Peyroux e Juan Salazar: Thamar y Amnón; Pléyades. Siete baladas de amor; 2010; Pista 5




Antonio Taco Larreta e Cristina Fernández: Thamar y Amnón / Anda jaleo**; Palabras de amor; 2020; Pista 14



*[A versión musical de Joselito Vélez está precedida polos catro primeiros versos da segunda estrofa do poema Preciosa y el aire, da obra de Federico García Lorca: Romancero gitano, do ano 1928; e seguido dunha estrofa do poema Sobre un libro de versos, da obra de Federico García Lorca: Poesías completas: Poemas sueltos (1917-1936), do ano 1996; e dos catro primeiros versos do poema El diamante, da obra de Federico García Lorca: Libro de poemas, do ano 1921.]
**[O recitativo deste poema, na voz de de Antonio Taco Larreta, alterna coa versión musical da canción Anda jaleo, das Canciones populares antiguas de Federico García Lorca, na voz de Cristina Fernández.)

viernes, 28 de abril de 2023

Tengo los ojos puestos

                              ESCENA II

FIGARO.— Ya me enteraré de lo que pasa. Las noticias llegan al mundo después de haber pasado por el clasificador de la barbería. Las barberías son las encrucijadas de las noticias. Esta navaja que ven ustedes rompe el cascarón de los secretos. Los barberos tenemos más olfato que los perros de presa; tenemos el olfato de las palabras oscuras y los gestos misteriosos. ¡Claro! Somos los alcaldes de las cabezas, los jardineros de las cabezas, y a fuerza de abrir caminitos entre los bosques del cabello nos enteramos cómo piensan por dentro. Qué bonitas historias podría contar de los feos durmientes de las barberías!

CRISTOBITA.— (Entrando.) ¡Quiero afeitarme ahora mismo, sí, señor, ahora mismo, porque me voy a casar! ¡Brrrr! Y no convido a nadie, porque sois unos ladrones todos.

(Cansa-Almas cierra su puerta y asoma la cabeza por el ventanillo.)

FÍGARO.— Son.

CRISTOBITA.— (Alargando la porra.) ¡Sois!

FIGARO.— Son (Muy afirmativo) las diez. (Se guarda el reloj)

CRISTOBITA.— Las diez o las once, quiero afeitarme ahora mismo.

CANSA-ALMAS.— ¡Qué malillo es!

CRISTOBITA.— (Pegando con la porra en la cabeza de Cansa-Almas.) ¡Tunda que tunda!

(Cansa-Almas esconde la testa chillando como una rata.)

CRISTOBITA.— ¡Vamos! (Se sienta.)

FÍGARO.— ¡Qué hermosísima cabeza tiene usted! ¡Pero qué magnífica! Un ejemplar.

CRISTOBITA.— ¡Empieza!

FÍGARO.— (Trabajando.) ¡Tran, lará, lará!

CRISTOBITA.— ¡Cómo me cortes, te abro en canal. ¡Pero que en canal he dicho, y es en canal!

FÍGARO.— ¡Excelencia, admirable! Yo estoy encantado. ¡Tran, larán, larán!

(La puerta de la posada se abre, y aparece una jovencita vestida de amarillo, con una rosa carmesí en el pelo. Un viejo mendigo con una acordeón toma asiento dentro de la posada.)

JOVENCITA.— (Cantando y tocando los palillos.)
                      Tengo los ojos puestos
                      en un muchacho,
                      delgado de cintura,
                      moreno y alto.
                      A la flor, a la pitiflor,
                      a la verde oliva...
                      A los rayos del sol
                      se peina la niña.

TODOS.—
                      A la flor... etc.

JOVENCITA.—
                      En los olivaritos,
                      niña, te espero,
                      con un jarro de vino
                      y un pan casero.

TODOS.—
                      A la flor... etc.

FÍGARO.— (Mirando a la muchacha.) ¡A la flor, pero que a la flor! ¡Ja, ja, ja! Cansa-Almas, ¡sal pronto!

(La muchacha queda mirando, extrañadísima, a Cristobita, dormido.)

CRISTOBITA.— (Roncando.) Brrrrr, brrrrr...

CANSA-ALMAS.— (Con miedo.) No, no quiero salir. (Con la cabeza asomada al ventanillo.)

FÍGARO.— ¡Esto es admirable! Ya me lo figuraba yo. ¡Pero qué cosa más estupenda! Don Cristobita tiene la cabeza de madera. ¡De madera de chopo! ¡Ja, ja, ja! (La Niña se acerca más.) Y mirad, mirad cuánta pintura... ¡cuánta pintura! Ja, ja, ja!

CANSA-ALMAS.— (Que sale.) Se va a despertar.

FÍGARO.— En la frente tiene dos nudos. Por aquí, sudará la resina. ¡Ésta era la novedad! ¡La gran novedad!

CRISTOBITA.— (Removiéndose.) Aligera... brrrrr... aligera...

FÍGARO.— ¡Excelencia! Sí, sí...

JOVENCITA.—
                      Tengo los ojos puestos
                      en un muchacho,
                      delgado de cintura,
                      moreno y alto.
                      A la flor, a la pitiflor,
                      a la verde oliva,
                      a los rayos del sol
                      se peina la niña.

TODOS.— (Alrededor de Cristobita dormido, y pianísimo para éste no lo oiga, pero llenos de guasa.)
                      A la flor... etc.

(Por la ventana de la posada asoma una maja con lunares, que abre y cierra un abanico.)
 
                              Telón

Federico García Lorca: Cuadro 5º. Escena IIª. Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de Don Cristobal y la señá Rosita (1923)

Versións:

Camarón: Homenaje a Federico*; La leyenda del tiempo; 1979; Cara A, Corte 3




Camarón: Homenaje a Federico**; Antología inédita; 2000; Pista 8



*[A versión musical de Camarón está seguida por fragmentos dos seguintes poemas: Es verdad e Murió al amanecer, da obra de Federico García Lorca: Canciones (1927); La Lola e Sorpresa, da obra de Federico García Lorca: Poema del cante jondo (1931).]
**[A versión musical de Camarón está seguida por fragmentos dos seguintes poemas: Es verdad e Murió al amanecer, da obra de Federico García Lorca: Canciones (1927); La Lola, da obra de Federico García Lorca: Poema del cante jondo (1931).]

sábado, 25 de abril de 2020

Romance del emplazado

                        Para Emilio Aladrén

     ¡Mi soledad sin descanso!
Ojos chicos de mi cuerpo
y grandes de mi caballo,
no se cierran por la noche
ni miran al otro lado
donde se aleja tranquilo
un sueño de trece barcos.
Sino que limpios y duros
escuderos desvelados,
mis ojos miran un norte
de metales y peñascos
donde mi cuerpo sin venas
consulta naipes helados.
           
 
                    *
     Los densos bueyes del agua
embisten a los muchachos
que se bañan en las lunas
de sus cuernos ondulados.
Y los martillos cantaban
sobre los yunques sonámbulos,
el insomnio del jinete
y el insomnio del caballo.
           
 
                    *            
     El veinticinco de junio
le dijeron a el Amargo:
Ya puedes cortar si gustas
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojada
te morderán los zapatos.
Será de noche, en lo oscuro,
por los montes imantados,
donde los bueyes del agua
beben los juncos soñando.
Pide luces y campanas.
Aprende a cruzar las manos,
y gusta los aires fríos
de metales y peñascos.
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.
           
 
                    *
     Espadón de nebulosa
mueve en el aire Santiago.
Grave silencio, de espalda,
manaba el cielo combado.
           
 
                    *            
     El veinticinco de junio
abrió sus ojos Amargo,
y el veinticinco de agosto
se tendió para cerrarlos.
Hombres bajaban la calle
para ver al emplazado,
que fijaba sobre el muro
su soledad con descanso.
           
Y la sábana impecable,
de duro acento romano,
daba equilibrio a la muerte
con las rectas de sus paños.
           

Federico García Lorca: Romancero gitano (1924-1927) (1928)

Versións:
Camarón: Romance del Amargo; La leyenda del tiempo; 1979; Cara A, Corte 2



Camarón: Romance del Amargo (soleá); Autorretrato; 1990; Pista 16



Camarón: Romance del Amargo (bulerías por soleá); Antología; 1996; CD2, Pista 8

(Remasterización da versión do disco La leyenda del tiempo, do ano 1979.)



Camarón: Romance del Amargo; Rarezas; 1999; Pista 7



Vicente Pradal: Romance del emplazado; Romancero gitano; 2004; Pista 2

lunes, 17 de febrero de 2020

Romance de la luna, luna

                    A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca: Romancero gitano (1923-1927) (1928)

Versións:
Paco Ibáñez: Romance de la luna, luna; Paco Ibáñez, 1; 1964; Cara A, Corte 3



Dina Rot: La luna en la fragua; Yo canto a los poetas; 1971; Lado A, Corte 4



Camarón, Paco de Lucía e Tomatito: Romance de la luna; Calle Real; 1983; Pista 1



Ana Belén: Romance de la luna; Lorquiana. Poemas de Federico García Lorca; 1998; Pista 7



Dina Rot: La luna en la fragua; Yo canto a los poetas / Cartas; 2001; Pista 4

(Reedición da versión do disco Yo canto a los poetas, do ano 1971.)



Carmen Paris: Romance de la luna, luna; Canciones de cuna, nanas (VVAA); 2002; Pista 4



Vicente Pradal: Romance de la luna, luna (bulería); Romancero gitano; 2004; Pista 12



Carmen Paris: Romance de la luna, luna; Jotera lo serás tú; 2005; CD2: “Carmen y sus andanzas”, Pista 4

(Reedición da versión do disco Canciones de cuna, nanas, do ano 2002.)



Vicente Monera: Romance de la luna, luna; www.musicaypoemas.com; 2008;



Isabel Montero e Santiago Gómez Valverde: Romance de la luna, luna; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 11



Carlos Salinas: Romance de la luna; Salinas; 2011; Pista 8

domingo, 17 de febrero de 2019

El pez más viejo del río

El pez más viejo del río
de tanta sabiduría
como amontonó, vivía
brillantemente sombrío.
Y el agua sonreía.

Tan sombrío llegó a estar
(nada el agua le divierte)
que después de meditar,
tomó el camino del mar,
es decir, el de la muerte.

Reíste tú junto al río,
niño solar. Y ese día
el pez más viejo del río
se quitó el aire sombrío.
Y el agua te sonreía.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Camarón: El pez más viejo del río (fandangos); Soy gitano; 1989; Pista 6



Camarón: El pez más viejo del río (fandangos de gloria); Antología; 1996; CD3, Pista 13

(Reedición da versión do disco Soy gitano, do ano 1989.)

sábado, 16 de febrero de 2019

¡Yslas del Guadalquivir!

                    IV

¡Yslas del Guadalquivir!
¡Donde se fueron los moros
que no se quisieron ir!...

En el espejo del agua
yo reparo en los andares
salerosos de mi jaca.

Luces de Sevilla,
faro de los garrochistas
que anochecen en la Ysla.

Fernando Villalón: Gacelas garrochistas. Romances del 800 (1929)

Versións:
Camarón: Bahía de Cádiz*; La leyenda del tiempo; 1979; Cara B, Corte 2



Camarón: Bahía de Cádiz*; Antología; 1996; CD2, Pista 10

(Reedición da versión do disco La leyenda del tiempo, do ano 1979.)




*[A versión musical de Camarón intercala, tamén, fragmentos dos poemas Caracoles e Salinas de los pinares, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

viernes, 8 de febrero de 2019

Salinas de los pinares

            III

Salinas de los pinares,
donde se peinan los pinos
cuando los despeina el aire.

¡Bajos de Guía! ¡Salmedina!
Espejo de los esteros,
bandejas de agua salada
donde están los salineros.

Que me importa a mí
que se sequen las salinas
mientras te tenga a ti.

Fernando Villalón: Gacelas marineras. Romances del 800 (1929)

Versións:
Camarón: Bahía de Cádiz*; La leyenda del tiempo; 1979; Cara B, Corte 2



Camarón: Bahía de Cádiz*; Antología; 1996; CD2, Pista 10

(Reedición da versión do disco La leyenda del tiempo, do ano 1979.)




*[A versión musical de Camarón intercala, tamén, fragmentos dos poemas Caracoles e ¡Yslas del Guadalquivir!, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

sábado, 2 de febrero de 2019

Caracoles

                  A Mauricio Bacarisse

                  Er barquito de bapó
                  está jecho con su idea
                  que n’echándole carbón
                  navega en contra marea.  (*)
                  Eres bonita
                  ¡qué pena, niña,
                  que seas mosita!

                  (Letra de Caracoles)

Saltando de piedra en piedra
con el calzón remangado,
con el canasto en el brazo
y su pañuelo anudado
al cuello, va el marisquero
enfangándose en el bajo
donde el mar a sus mariscos,
al partir, dejó olvidados.
¡Esteros de Sancti Petri!
¡Salinas de San Fernando!
¡Espejos de sol y sal
en donde duermen los barcos!
¡Aguas doradas y quietas
de Atlante trozos del manto,
que ováis al rayo de Luna
vuestra sal y vuestro encanto!

¡Balcones de verdes marcos!
¿Qué Dios estáis adorando?
que si al Mar pagáis tributo
a la Tierra dais acato.
Sois ¡oh pulidos esteros!
escenario de este canto
y tus marisqueros fueron
los primeros en cantarlo.
Cuando vestidos de nuevo,
pespunteando su garbo,
con sus blusillas barrocas,
su pavero atrás echado,
su rojo pañuelo al cuello,
sus pies limpios y descalzos,
pasaban por calle Ancha,
sus mariscos pregonando,
con dejos de soleá
y desparpajo de tango:
Cañaíyas, caracoles
y cangrejos colorados,
centollas y bogavantes
vivitos y coleando,
fueron las letras primeras
de tu música, aunque andando
los tiempos y los caminos,
a Madrid fueras llevando
por la Santera y Redondo,
el Cuco, el Ostión y el Chano,
y en la corte te creyeran
en Chamberí bautizado…
La Cibeles te dio letras
de tierra adentro, y el vaho
marino de tus esteros
se evaporó en los colmados.

¡No cantes con vino tinto!
¡Vuelve a tus mares, pescado!
Te espera la manzanilla
en sus cañeros dorados,
donde el cristal llora agua,
las canillas vino macho,
y sacan sal las mujeres
del charol de sus zapatos…

Entre la tierra y er sielo
no hay mujeres con más sal
que las mositas del Puerto
con su faldita planchá.
Cañaíyas y coquinas,
caracoles e la má,
bende mi nobio en’er mueye
de Puerto Reá.

Fernando Villalón: El alma de las canciones. Romances del 800 (1929)

Versións:
Camarón: Bahía de Cádiz**; La leyenda del tiempo; 1979; Cara B, Corte 2



Camarón: Bahía de Cádiz**; Antología; 1996; CD2, Pista 10

(Reedición da versión do disco La leyenda del tiempo, do ano 1979.)




*[«Antonio Machado “Demófilo”, en 1881, recogió esta copla e hizo la siguiente anotación a pie de página: “Creo que es un hecho verdadero y de importancia, señalado por el eminente autor italiano señor Pitré, que la mayoría de las producciones populares nacen a la raíz de los hechos a que se refieren. Esta copla, como la que dice:
                                    El barquito del vapó
                                    Está jecho con idea,
                                    En echándole carbón
                                    Navega (sic) contra marea.
la creemos nacida en la época en que se vio por primera vez en Andalucía la aplicación de estos dos importantes descubrimientos. El pueblo parece como que se apresura a dar en sus canciones la bienvenida a todas las aplicaciones científicas que son para él motivo de progreso y bienestar. Exponemos esta creencia y opinión, no como teoría.”»
Antonio Machado y Álvarez: Colección de cantes flamencos, recogidos y anotados por “Demófilo”; Edición, introducción y notas de Enrique Baltanás; Signatura Ediciones de Andalucía, S.L.; Sevilla, 1996; ISBN-84-95122-20-0]
**[A versión musical de Camarón intercala, tamén, fragmentos dos poemas Salinas de los pinares e ¡Yslas del Guadalquivir!, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

domingo, 29 de enero de 2017

Nana del caballo grande

Habitación pintada de rosa con cobres y ramos de flores populares. En el centro, una mesa con mantel. Es la mañana. Suegra de Leonardo con un niño en brazos. Lo mece. La mujer, en la otra esquina, hace punto de media.

SUEGRA:
        Nana, niño, nana
        del caballo grande
        que no quiso el agua.
        El agua era negra
        dentro de las ramas.
        Cuando llega el puente
        se detiene y canta.
               
        ¿Quién dirá, mi niño,
        lo que tiene el agua
        con su larga cola
        por su verde sala?
               
 
MUJER: (Bajo)
        Duérmete, clavel,
        que el caballo no quiere beber.
               
 
SUEGRA:
        Duérmete, rosal,
        que el caballo se pone a llorar.
               
        Las patas heridas,
        las crines heladas,
        dentro de los ojos
        un puñal de plata.
        Bajaban al río.
        ¡Ay, cómo bajaban!
        La sangre corría
        más fuerte que el agua.
               
 
MUJER:
        Duérmete, clavel,
        que el caballo no quiere beber.
               
 
SUEGRA:
        Duérmete, rosal,
        que el caballo se pone a llorar.
               
 
MUJER:
        No quiso tocar
        la orilla mojada,
        su belfo caliente
        con moscas de plata.
        A los montes duros
        solo relinchaba
        con el río muerto
        sobre la garganta.
               
        ¡Ay caballo grande
        que no quiso el agua!
        ¡Ay dolor de nieve,
        caballo del alba!
               
 
SUEGRA:
        ¡No vengas! Detente,
        cierra la ventana
        con rama de sueños
        y sueño de ramas.
               
 
MUJER:
        Mi niño se duerme.
               
 
SUEGRA:
        Mi niño se calla.
               
 
MUJER:
        Caballo, mi niño
        tiene una almohada.
               
 
SUEGRA:
        Su cuna de acero.
               
 
MUJER:
        Su colcha de holanda.
               
 
SUEGRA:
        Nana, niño, nana.
               
 
MUJER:
        ¡Ay caballo grande
        que no quiso el agua!
               
 
SUEGRA:
        ¡No vengas, no entres!
        Vete a la montaña.
        Por los valles grises
        donde está la jaca.
               
 
MUJER: (Mirando)
        Mi niño se duerme.
               
 
SUEGRA:
        Mi niño descansa.
               
 
MUJER: (Bajito)
        Duérmete, clavel,
        que el caballo no quiere beber.
               
 
MUJER: (Levantándose, y muy bajito)
        Duérmete, rosal.
        que el caballo se pone a llorar.
               

(Entran al niño. Entra Leonardo)

(…)

Federico García Lorca: Bodas de sangre. Acto Iº, Cuadro IIº (1933)

Versións:
Los Juglares: Nana del caballo grande; Lorca; 1973; Cara 1, Corte 3



Camarón: Nana del caballo grande; La leyenda del tiempo; 1979; Cara B, Corte 5



Camarón: Nana del caballo grande; Soy gitano; 1989; Cara B, Corte 4



Camarón: Nana del caballo grande; Autorretrato; 1990; Pista 19

(Reedición da versión do disco Soy gitano, do ano 1989.)




Camarón: Nana del Caballo grande; Los gitanos cantan a Federico García Lorca; 1994; Pista 10

(Reedición da versión do disco Soy gitano, do ano 1989.)



Camarón: Nana del caballo grande; Antología; 1996; CD3: Apoteosis; Pista 15

(Reedición da versión do disco Soy gitano, do ano 1989.)



Camarón: Nana del caballo grande; Antología inédita; 2000; Pista 7



Susi: Nana del caballo grande; Por Camarón (VVAA); 2002; Pista 10



Mirta Karp e Sergio Aschero: Nana del caballo grande; Poecanto; 2010;



India Martínez: Nana del caballo grande; Otras verdades; 2012; Pista 12



Carmen Paris: Nana del caballo grande; La novia, BSO; 2015;