Cuando mi pensamiento va hacia ti, se perfuma;
tu mirar es tan dulce, que se torna profundo.
Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma,
y en tus labios compendias la alegría del mundo.
El amor pasajero tiene el encanto breve,
y ofrece un igual término para el gozo y la pena.
Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.
Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.
Rubén Darío: El canto errante (1910)
Versións:
José Mª Vitier e Pablo Milanés: Canción de otoño; Canciones del Buen Amor; 2002; Pista 13
José Mª Vitier e Martirio: Canción de otoño; El aire que te rodea; 2011; Pista 8
Pablo Milanés e José Mª Vitier: Canción de otoño; Canción de otoño; 2014; Pista 1
(Reedición da versión do disco Canciones del Buen Amor, do ano 2002.)
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Versos de otoño; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 7
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jueves, 29 de enero de 2026
martes, 28 de febrero de 2023
Tarde del trópico
IV
Es la tarde gris y triste.
Viste el mar de terciopelo
y el cielo profundo viste
de duelo.
Del abismo se levanta
la queja amarga y sonora.
La onda, cuando el viento canta,
llora.
Los violines de la bruma
saludan al sol que muere.
Salmodia la blanca espuma:
miserere.
La armonía el cielo inunda,
y la brisa va a llevar
la canción triste y profunda
del mar.
Del clarín del horizonte
brota sinfonía rara,
como si la voz del monte
vibrara.
Cual si fuese lo invisible…
cual si fuese el rudo son
que diese al viento un terrible
león.
Rubén Darío: Otros poemas. Cantos de vida y esperanza (1905)
Versións:
Andrés Calamaro: Tarde del trópico IV; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 2
Caballero Reynaldo: Tarde del trópico IV; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 10
Caballero Reynaldo: Tarde de trópico; Hall of fame records. The albums of 1993-2005 (Vol.2) (bandcamp); 2020; Pista 1
(Reedición da versión do disco Tributo a Rubén Darío, do ano 2000.)
Juan Murube & S40: Tarde del trópico; www.youtube.com; 2021;
Es la tarde gris y triste.
Viste el mar de terciopelo
y el cielo profundo viste
de duelo.
Del abismo se levanta
la queja amarga y sonora.
La onda, cuando el viento canta,
llora.
Los violines de la bruma
saludan al sol que muere.
Salmodia la blanca espuma:
miserere.
La armonía el cielo inunda,
y la brisa va a llevar
la canción triste y profunda
del mar.
Del clarín del horizonte
brota sinfonía rara,
como si la voz del monte
vibrara.
Cual si fuese lo invisible…
cual si fuese el rudo son
que diese al viento un terrible
león.
Rubén Darío: Otros poemas. Cantos de vida y esperanza (1905)
Versións:
Andrés Calamaro: Tarde del trópico IV; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 2
Caballero Reynaldo: Tarde del trópico IV; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 10
Caballero Reynaldo: Tarde de trópico; Hall of fame records. The albums of 1993-2005 (Vol.2) (bandcamp); 2020; Pista 1
(Reedición da versión do disco Tributo a Rubén Darío, do ano 2000.)
Juan Murube & S40: Tarde del trópico; www.youtube.com; 2021;
domingo, 14 de agosto de 2022
Soneto
Para el Sr. D. Ramón del Valle-Inclán
Este gran Don Ramón de las barbas de chivo,
cuya sonrisa es la flor de su figura,
parece un viejo dios altanero y esquivo
que se animase en la frialdad de su escultura.
El cobre de sus ojos por instantes fulgura
y da una llama roja tras un ramo de olivo.
Tengo la sensación de que siento y que vivo
a su lado una vida más intensa y más dura.
Este gran don Ramón del Valle-Inclán me inquieta,
y a través del zodíaco de mis versos actuales
se me esfuma en radiosas visiones de poeta,
o se me rompe en un frasco de cristales.
Yo le he visto arrancarse del pecho la saeta
que le lanzan los siete pecados capitales.
Rubén Darío: El canto errante (1907)
Versións:
Cecilia: Soneto a Valle; Diálogos…, Vol.3; 2013; Pista 1
Este gran Don Ramón de las barbas de chivo,
cuya sonrisa es la flor de su figura,
parece un viejo dios altanero y esquivo
que se animase en la frialdad de su escultura.
El cobre de sus ojos por instantes fulgura
y da una llama roja tras un ramo de olivo.
Tengo la sensación de que siento y que vivo
a su lado una vida más intensa y más dura.
Este gran don Ramón del Valle-Inclán me inquieta,
y a través del zodíaco de mis versos actuales
se me esfuma en radiosas visiones de poeta,
o se me rompe en un frasco de cristales.
Yo le he visto arrancarse del pecho la saeta
que le lanzan los siete pecados capitales.
Rubén Darío: El canto errante (1907)
Versións:
Cecilia: Soneto a Valle; Diálogos…, Vol.3; 2013; Pista 1
miércoles, 20 de julio de 2022
Sonatina
| La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro, y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. |
|||
| El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y vestido de rojo piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. |
|||
| ¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? |
|||
| ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar; ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo o perderse en el viento sobre el trueno del mar. |
|||
| Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte, los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur. |
|||
| ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real; el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal. |
|||
| ¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste, la princesa está pálida) ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe, —la princesa está pálida, la princesa está triste—, más brillante que el alba, más hermoso que abril! |
|||
| —«Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—; en caballo, con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con un beso de amor». |
|||
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Héctor Numa Moraes: Sonatina; No volverá el pasado. Numa Moraes canta a Nicaragua; 1982; Lado 2, Corte 2
Juan Luis Dammert e Patricia Saravia: Sonatina; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 1
lunes, 14 de febrero de 2022
Sinfonía en gris mayor
El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín…
La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico. La vieja cigarra
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Juan Luis Dammert e Piero Bustos: Sinfonía en gris mayor; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 9
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín…
La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico. La vieja cigarra
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Juan Luis Dammert e Piero Bustos: Sinfonía en gris mayor; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 9
sábado, 14 de marzo de 2020
Para la misma
Miré al sentarme a la mesa,
bañado en la luz del día
el retrato de María,
la cubana japonesa.
El aire acaricia y besa,
como un amante lo haría,
la orgullosa bizarría
de la cabellera espesa.
Diera un tesoro el Mikado
por sentirse acariciado
por princesa tan gentil,
digna de que un gran pintor
la pinte junto a una flor
en un vaso de marfil.
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Juan Luis Dammert e Miriam Quiñónez: Para la misma; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 2
bañado en la luz del día
el retrato de María,
la cubana japonesa.
El aire acaricia y besa,
como un amante lo haría,
la orgullosa bizarría
de la cabellera espesa.
Diera un tesoro el Mikado
por sentirse acariciado
por princesa tan gentil,
digna de que un gran pintor
la pinte junto a una flor
en un vaso de marfil.
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Juan Luis Dammert e Miriam Quiñónez: Para la misma; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 2
martes, 5 de noviembre de 2019
Nicaragua
Madre, que dar pudiste de tu vientre pequeño
tantas rubias bellezas y tropical tesoro,
tanto lago de azures, tanta rosa de oro,
tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño.
Yo te ofrezco el acero en que forjé mi empeño,
la caja de armonía que guarda mi tesoro,
La peaña de diamantes del Ídolo que adoro
y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño.
Rubén Darío: Textos dispersos. Poesías completas* (2016)
Versións:
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Nicaragua; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 3
*[Rubén Darío: Poesía completa; Edición, introducción e notas de Álvaro Salvador; Editorial Verbum, S.L.; Madrid, 2016; ISBN: 978-84-9074-324-9-E.]
tantas rubias bellezas y tropical tesoro,
tanto lago de azures, tanta rosa de oro,
tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño.
Yo te ofrezco el acero en que forjé mi empeño,
la caja de armonía que guarda mi tesoro,
La peaña de diamantes del Ídolo que adoro
y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño.
Rubén Darío: Textos dispersos. Poesías completas* (2016)
Versións:
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Nicaragua; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 3
*[Rubén Darío: Poesía completa; Edición, introducción e notas de Álvaro Salvador; Editorial Verbum, S.L.; Madrid, 2016; ISBN: 978-84-9074-324-9-E.]
viernes, 9 de agosto de 2019
Lo fatal
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…
Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905)
Versións:
Juan Luis Dammert e Miriam Quiñónez: Lo fatal; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 6
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…
Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905)
Versións:
Juan Luis Dammert e Miriam Quiñónez: Lo fatal; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 6
lunes, 15 de abril de 2019
Canción
Tu rostro de joven diosa
una linda estrofa alegra:
tus ojos, con rima negra;
tus labios, con rima rosa.
Mas con el alba naciente,
que en tu tierna frente está,
eres Angélica, la
Bella del Bosque durmiente.
Aún no ha entreabierto la flor
su tesoro de carmín
en el divino jardín
del palacio del Amor.
Que llegue el Príncipe Azul,
te dé el beso del encanto,
ponga en tus ojos el manto
y te lleve a su Estambul.
Saluda, niña gentil,
a Brocelianda, mi amiga,
cuando guíes la cuadriga
de tu carro de marfil.
Rubén Darío: Textos dispersos. Poesías completas* (2010)
Versións:
Ricardo Villanueva e Silvia Falcón: Canción a Angélica Palma; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 8
*[Rubén Darío: Poesía completa; Edición, introducción y notas de Álvaro Salvador; Editorial Verbum, S.L.; Madrid, 2016; ISBN: 978-84-9074-324-9-E.]
una linda estrofa alegra:
tus ojos, con rima negra;
tus labios, con rima rosa.
Mas con el alba naciente,
que en tu tierna frente está,
eres Angélica, la
Bella del Bosque durmiente.
Aún no ha entreabierto la flor
su tesoro de carmín
en el divino jardín
del palacio del Amor.
Que llegue el Príncipe Azul,
te dé el beso del encanto,
ponga en tus ojos el manto
y te lleve a su Estambul.
Saluda, niña gentil,
a Brocelianda, mi amiga,
cuando guíes la cuadriga
de tu carro de marfil.
Rubén Darío: Textos dispersos. Poesías completas* (2010)
Versións:
Ricardo Villanueva e Silvia Falcón: Canción a Angélica Palma; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 8
*[Rubén Darío: Poesía completa; Edición, introducción y notas de Álvaro Salvador; Editorial Verbum, S.L.; Madrid, 2016; ISBN: 978-84-9074-324-9-E.]
martes, 9 de abril de 2019
Amo, amas
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905)
Versións:
Juan Luis Dammert e Luz María Carriquiry: Amo, amas; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 5
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905)
Versións:
Juan Luis Dammert e Luz María Carriquiry: Amo, amas; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 5
domingo, 7 de abril de 2019
A Margarita Debayle
Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:
Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
—«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
Y el rey clama: —«¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: —«No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado:
—«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: —«En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
Bahía de Corinto (Nicaragua)
Isla del Cardón, 20 de marzo de 1908
Rubén Darío: Poema del otoño y otros poemas (1910)
Versións:
Juan Luis Dammert e Rosa Guzmán: A Margarita Debayle; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 11
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:
Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
—«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
Y el rey clama: —«¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: —«No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado:
—«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: —«En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
Bahía de Corinto (Nicaragua)
Isla del Cardón, 20 de marzo de 1908
Rubén Darío: Poema del otoño y otros poemas (1910)
Versións:
Juan Luis Dammert e Rosa Guzmán: A Margarita Debayle; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 11
viernes, 5 de abril de 2019
A Francisca
I
Francisca, tú has venido
en la hora segura;
la mañana es obscura
y está caliente el nido.
Tú tienes el sentido
de la palabra pura,
y tu alma te asegura
el amante marido.
Un marido y amante
que, terrible y constante,
será contigo dos.
Y que fuera contigo,
como amante y amigo,
al infierno o a Dios.
II
Francisca, es la alborada,
y la aurora es azul;
el amor es inmenso
y eres pequeña tú.
Mas en tu pobre urna
cabe la eterna luz,
que es de tu alma y la mía
un diamante común.
III
¡Franca, cristalina,
alma sororal,
entre la neblina
de mi dolor y de mi mal!
Alma pura, alma franca,
alma obscura
y tan blanca…
Sé conmigo
un amigo,
sé lo que debes ser,
lo que Dios te propuso,
la ternura y el huso,
con el grano de trigo
y la copa de vino,
y el arrullo sincero
y el trino,
a la hora y a tiempo.
¡A la hora del alba y de la tarde,
del despertar y del soñar y el beso!
Alma sororal y obscura,
con tus cantos de España,
que te juntas a mi vida
rara,
y a mi soñar difuso,
y a mi soberbia lira,
con tu rueca y tu huso,
ante mi bella mentira,
ante Verlaine y Hugo,
¡tú que vienes
de campos remotos y ocultos!
IV
La fuente dice: «Yo te he visto soñar».
El árbol dice: «Yo te he visto pensar».
Y aquel ruiseñor de los mil años
repite lo del cuervo: «¡Jamás!».
V
Francisca, sé suave,
es tu dulce deber;
sé para mí un ave
que fuera una mujer.
Francisca, sé una flor
y mi vida perfuma,
hecha toda de amor
y de dolor y espuma.
Francisca, sé un ungüento
como mi pensamiento;
Francisca, sé una flor
cual mi sutil amor;
Francisca, sé mujer,
como se debe ser…
Saber amar y sentir
y admirar como rezar…
Y la ciencia del vivir
y la virtud de esperar.
VI
Ajena al dolo y al sentir artero
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompañamé…
En mi pensar de duelo y de martirio
casi inconsciente me pusiste miel,
multiplicaste pétalos de lirio
y refrescaste la hoja de laurel.
Ser cuidadosa del dolor supiste
y elevarte al amor sin comprender;
enciendes luz en las horas del triste,
pones pasión donde no puede haber.
Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe;
hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompañamé…
Rubén Darío: Textos dispersos. Poesías completas* (2016)
Versións:
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: A Francisca (VI); Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 10
*[Rubén Darío: Poesía completa; Edición, introducción e notas de Álvaro Salvador; Editorial Verbum, S.L.; Madrid, 2016; ISBN: 978-84-9074-324-9-E.]
Francisca, tú has venido
en la hora segura;
la mañana es obscura
y está caliente el nido.
Tú tienes el sentido
de la palabra pura,
y tu alma te asegura
el amante marido.
Un marido y amante
que, terrible y constante,
será contigo dos.
Y que fuera contigo,
como amante y amigo,
al infierno o a Dios.
II
Francisca, es la alborada,
y la aurora es azul;
el amor es inmenso
y eres pequeña tú.
Mas en tu pobre urna
cabe la eterna luz,
que es de tu alma y la mía
un diamante común.
III
¡Franca, cristalina,
alma sororal,
entre la neblina
de mi dolor y de mi mal!
Alma pura, alma franca,
alma obscura
y tan blanca…
Sé conmigo
un amigo,
sé lo que debes ser,
lo que Dios te propuso,
la ternura y el huso,
con el grano de trigo
y la copa de vino,
y el arrullo sincero
y el trino,
a la hora y a tiempo.
¡A la hora del alba y de la tarde,
del despertar y del soñar y el beso!
Alma sororal y obscura,
con tus cantos de España,
que te juntas a mi vida
rara,
y a mi soñar difuso,
y a mi soberbia lira,
con tu rueca y tu huso,
ante mi bella mentira,
ante Verlaine y Hugo,
¡tú que vienes
de campos remotos y ocultos!
IV
La fuente dice: «Yo te he visto soñar».
El árbol dice: «Yo te he visto pensar».
Y aquel ruiseñor de los mil años
repite lo del cuervo: «¡Jamás!».
V
Francisca, sé suave,
es tu dulce deber;
sé para mí un ave
que fuera una mujer.
Francisca, sé una flor
y mi vida perfuma,
hecha toda de amor
y de dolor y espuma.
Francisca, sé un ungüento
como mi pensamiento;
Francisca, sé una flor
cual mi sutil amor;
Francisca, sé mujer,
como se debe ser…
Saber amar y sentir
y admirar como rezar…
Y la ciencia del vivir
y la virtud de esperar.
VI
Ajena al dolo y al sentir artero
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompañamé…
En mi pensar de duelo y de martirio
casi inconsciente me pusiste miel,
multiplicaste pétalos de lirio
y refrescaste la hoja de laurel.
Ser cuidadosa del dolor supiste
y elevarte al amor sin comprender;
enciendes luz en las horas del triste,
pones pasión donde no puede haber.
Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe;
hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompañamé…
Rubén Darío: Textos dispersos. Poesías completas* (2016)
Versións:
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: A Francisca (VI); Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 10
*[Rubén Darío: Poesía completa; Edición, introducción e notas de Álvaro Salvador; Editorial Verbum, S.L.; Madrid, 2016; ISBN: 978-84-9074-324-9-E.]
lunes, 18 de marzo de 2019
Que el amor no admite cuerdas reflexiones
(A la manera de Santa Fe)
Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.
Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y el perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Enrique Bumbury: Que el amor no admite cuerdas reflexiones; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 1
Juan Luis Dammert e Magali Luque: Que el amor no admite cuerdas reflexiones; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 4
Ciervo azul: Que el amor no admite cuerdas reflexiones; www.youtube.com/watch?v=cN1ebMzc_pY; 2018;
Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.
Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y el perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Enrique Bumbury: Que el amor no admite cuerdas reflexiones; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 1
Juan Luis Dammert e Magali Luque: Que el amor no admite cuerdas reflexiones; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 4
Ciervo azul: Que el amor no admite cuerdas reflexiones; www.youtube.com/watch?v=cN1ebMzc_pY; 2018;
sábado, 23 de diciembre de 2017
Margarita
In memoriam...
¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá.
Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
«Sí... no... sí... no...» ¡y sabías que te adoraba ya!
Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías.
Y en una tarde triste de los más dulces días,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor, te deshojó!
San Martín (Buenos Aires) 1894
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Paula Chantada e Santiago Gómez Valverde: Margarita; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 3
¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá.
Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
«Sí... no... sí... no...» ¡y sabías que te adoraba ya!
Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías.
Y en una tarde triste de los más dulces días,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor, te deshojó!
San Martín (Buenos Aires) 1894
Rubén Darío: Prosas profanas y otros poemas (1896)
Versións:
Paula Chantada e Santiago Gómez Valverde: Margarita; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 3
sábado, 24 de diciembre de 2016
Melancolía
A Domingo Bolívar
Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas,
ciego de ensueño y loco de armonía.
Ése es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.
Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto...
Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?
Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza (1905)
Versións:
Dos lunas: Melancolía; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 5
Dos lunas: Melancolía; Banda sonora original; 2001; Pista 6
(Reedición da versión do disco Tributo a Rubén Darío, do ano 2000.)
Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas,
ciego de ensueño y loco de armonía.
Ése es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.
Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto...
Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?
Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza (1905)
Versións:
Dos lunas: Melancolía; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 5
Dos lunas: Melancolía; Banda sonora original; 2001; Pista 6
(Reedición da versión do disco Tributo a Rubén Darío, do ano 2000.)
jueves, 29 de septiembre de 2016
Allá en la playa quedó la niña
Rima IV
Allá en la playa quedó la niña.
¡Arriba el ancla! ¡Se va el vapor!
El marinero canta entre dientes.
Se hunde en el agua trémula el sol.
¡Adiós! ¡Adiós!
Sola, llorando, sobre las olas,
mira que vuela la embarcación.
Aun me hace señas con el pañuelo
desde la piedra donde quedó.
¡Adiós! ¡Adiós!
Vistió de negro la niña hermosa.
¡Las despedidas tan tristes son!
Llevaba suelta la cabellera
y en las pupilas llanto y amor.
¡Adiós! ¡Adiós!
Rubén Darío: Rimas (1887)
Versións:
Amaral: Rima IV: Adiós; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 6
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras.]
Allá en la playa quedó la niña.
¡Arriba el ancla! ¡Se va el vapor!
El marinero canta entre dientes.
Se hunde en el agua trémula el sol.
¡Adiós! ¡Adiós!
Sola, llorando, sobre las olas,
mira que vuela la embarcación.
Aun me hace señas con el pañuelo
desde la piedra donde quedó.
¡Adiós! ¡Adiós!
Vistió de negro la niña hermosa.
¡Las despedidas tan tristes son!
Llevaba suelta la cabellera
y en las pupilas llanto y amor.
¡Adiós! ¡Adiós!
Rubén Darío: Rimas (1887)
Versións:
Amaral: Rima IV: Adiós; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 6
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras.]
jueves, 6 de febrero de 2014
Eco y yo
A la Señora Susana Torres de Castex
Eco, divina y desnuda
como el diamante del agua,
mi musa estos versos fragua
y necesita tu ayuda,
pues, sola, peligros teme.
—¡Heme!
—Tuve en momentos distantes,
antes,
que amar los dulces cabellos
bellos,
de la ilusión que primera
era,
en mi alcázar andaluz
luz,
en mi palacio de moro
oro,
en mi mansión dolorosa
rosa.
Se apagó como una estrella
ella.
Deja, pues, que me contriste.
—¡Triste!
¡Se fue el instante oportuno!
—¡Tuno!...
—¿Por qué, si era yo suave
ave,
que sobre el haz de la tierra
yerra
y el reposo de la rama
ama?
Guiome por varios senderos
Eros,
mas no se portó tan bien
en
esquivarme los risueños
sueños,
que hubieran dado a mi vida
ida
menos crueles mordeduras
duras.
Mas hoy el duelo aún me acosa.
—¡Osa!
—¡Osar, si el dolor revuela!
—¡Vuela!
—Tu voz ya no me convence.
—vence.
—¡La suerte errar me demanda!
—Anda.
—Mas de ilusión las simientes...
—¡Mientes!
—¿Y ante la desesperanza?
—Esperanza.
Y hacia el vasto porvenir
ir.
—Tu acento es bravo, aunque seco,
eco.
Sigo, pues, mi rumbo, errante,
ante
los ojos de las rosadas
hadas.
Gusté de Amor hidromieles
mieles;
probé de Horacio divino,
vino;
entretejí en mis delirios
lirios.
Lo fatal con sus ardientes
dientes
apretó mi conmovida
vida;
mas me libró en toda parte
arte.
Lista está a partir mi barca
arca
do va mi gala suprema,
—Rema.
—Un blando mar se consigue.
—Sigue.
—La aurora rosas reparte.
—¡Parte!
¡Y a la ola que te admira
mira,
y a la sirena que encanta
canta!
Rubén Darío: El canto errante (1907)
Versións:
Andy Chango: Eco y yo; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 13
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
Eco, divina y desnuda
como el diamante del agua,
mi musa estos versos fragua
y necesita tu ayuda,
pues, sola, peligros teme.
—¡Heme!
—Tuve en momentos distantes,
antes,
que amar los dulces cabellos
bellos,
de la ilusión que primera
era,
en mi alcázar andaluz
luz,
en mi palacio de moro
oro,
en mi mansión dolorosa
rosa.
Se apagó como una estrella
ella.
Deja, pues, que me contriste.
—¡Triste!
¡Se fue el instante oportuno!
—¡Tuno!...
—¿Por qué, si era yo suave
ave,
que sobre el haz de la tierra
yerra
y el reposo de la rama
ama?
Guiome por varios senderos
Eros,
mas no se portó tan bien
en
esquivarme los risueños
sueños,
que hubieran dado a mi vida
ida
menos crueles mordeduras
duras.
Mas hoy el duelo aún me acosa.
—¡Osa!
—¡Osar, si el dolor revuela!
—¡Vuela!
—Tu voz ya no me convence.
—vence.
—¡La suerte errar me demanda!
—Anda.
—Mas de ilusión las simientes...
—¡Mientes!
—¿Y ante la desesperanza?
—Esperanza.
Y hacia el vasto porvenir
ir.
—Tu acento es bravo, aunque seco,
eco.
Sigo, pues, mi rumbo, errante,
ante
los ojos de las rosadas
hadas.
Gusté de Amor hidromieles
mieles;
probé de Horacio divino,
vino;
entretejí en mis delirios
lirios.
Lo fatal con sus ardientes
dientes
apretó mi conmovida
vida;
mas me libró en toda parte
arte.
Lista está a partir mi barca
arca
do va mi gala suprema,
—Rema.
—Un blando mar se consigue.
—Sigue.
—La aurora rosas reparte.
—¡Parte!
¡Y a la ola que te admira
mira,
y a la sirena que encanta
canta!
Rubén Darío: El canto errante (1907)
Versións:
Andy Chango: Eco y yo; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 13
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
sábado, 25 de enero de 2014
En la pálida tarde se hundía
Rima III
En la pálida tarde se hundía,
el sol en su ocaso,
con la faz rubicunda en un nimbo
de polvo dorado.
En las aguas del mar, una barca,
bogando, bogando;
al país de los sueños volaban
amada y amado.
A la luz del poniente, en las olas,
quebrada en mil rayos,
parecían de oro bruñido
los remos mojados.
Y en la barca graciosa y ligera,
bogando, bogando,
al país de los sueños volaban
amada y amado.
¿Qué fue de ellos? No sé. Yo recuerdo
que después del crepúsculo pálido,
aquel cielo se puso sombrío
y el mar agitado.
Rubén Darío: Rimas (1887)
Versións:
Kasal: Rimas (III); Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 4
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
En la pálida tarde se hundía,
el sol en su ocaso,
con la faz rubicunda en un nimbo
de polvo dorado.
En las aguas del mar, una barca,
bogando, bogando;
al país de los sueños volaban
amada y amado.
A la luz del poniente, en las olas,
quebrada en mil rayos,
parecían de oro bruñido
los remos mojados.
Y en la barca graciosa y ligera,
bogando, bogando,
al país de los sueños volaban
amada y amado.
¿Qué fue de ellos? No sé. Yo recuerdo
que después del crepúsculo pálido,
aquel cielo se puso sombrío
y el mar agitado.
Rubén Darío: Rimas (1887)
Versións:
Kasal: Rimas (III); Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 4
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
sábado, 26 de octubre de 2013
Cuando cantó la culebra
XVI
Cuando cantó la culebra,
cuando trinó el gavilán,
cuando gimieron las flores,
y una estrella lanzó un ¡ay!;
cuando el diamante echó chispas
y brotó sangre el coral,
y fueron dos esterlinas
los ojos de Satanás,
entonces la pobre niña
perdió su virginidad.
Rubén Darío: Abrojos (1887)
Versións:
El niño gusano: La pobre niña; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 11
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
Cuando cantó la culebra,
cuando trinó el gavilán,
cuando gimieron las flores,
y una estrella lanzó un ¡ay!;
cuando el diamante echó chispas
y brotó sangre el coral,
y fueron dos esterlinas
los ojos de Satanás,
entonces la pobre niña
perdió su virginidad.
Rubén Darío: Abrojos (1887)
Versións:
El niño gusano: La pobre niña; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 11
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
domingo, 20 de octubre de 2013
Allá está la cumbre
Rima XIII
—Allá está la cumbre.
—¿Qué miras? —Un astro.
—¿Me amas? —¡Te adoro!
—¿Subimos? —¡Subamos!
—¿Qué ves? —Una aurora
fugitiva y pálida.
—¿Qué sientes? —Anhelo.
—Ésa es la esperanza.
—¡Qué alientos de vida!
¡Qué fuegos de sol!
¡Qué luz tan radiante!
—¡Ése es el amor!
—¿Qué ves a tus plantas?
—Un profundo abismo.
—¿Tiemblas? —Tengo miedo…
—¡Ése es el olvido!
Pero no tiembles ni temas:
bajo el sacro cielo azul,
para el que ama, no hay abismos,
porque tiene alas de luz.
Rubén Darío: Rimas (1887)
Versións:
Entre Ríos: Rimas (XIII); Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 8
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
—Allá está la cumbre.
—¿Qué miras? —Un astro.
—¿Me amas? —¡Te adoro!
—¿Subimos? —¡Subamos!
—¿Qué ves? —Una aurora
fugitiva y pálida.
—¿Qué sientes? —Anhelo.
—Ésa es la esperanza.
—¡Qué alientos de vida!
¡Qué fuegos de sol!
¡Qué luz tan radiante!
—¡Ése es el amor!
—¿Qué ves a tus plantas?
—Un profundo abismo.
—¿Tiemblas? —Tengo miedo…
—¡Ése es el olvido!
Pero no tiembles ni temas:
bajo el sacro cielo azul,
para el que ama, no hay abismos,
porque tiene alas de luz.
Rubén Darío: Rimas (1887)
Versións:
*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]
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