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domingo, 2 de febrero de 2025

Un grito de ida y vuelta

Es de andar el país que traigo el rostro
azotado de polen, azotado
por un mapa de viento desmedido,
por una enormidad de olvido largo.
       
     
Pasan las estaciones como tumbas
mientras los trenes pasan
desvaneciendo ranchos y chilcales
y regiones de arena interminable.
A veces queda en la pupila, ardiendo,
la sal de una mirada
donde la muerte talla en la pobreza
algún niño de trapo,
y aquella vasta soledad que crece
en la geografía del espanto.
       
     
Vengo de andar país. No impunemente
tengo un país delante.
Su gaviota a mi puerta. Sus raíces
de guitarra en la sangre.
Por ser nomás, no soy. Soy si me incumbe
entera su distancia.
Ando territorial y amaneciendo
en el velamen de sus madrugadas,
protagonista de su luz enorme
como una llamarada.
       
     
Por eso cuando vuelvo no me puedo
el silencio que me traigo.
       
De ver el país por dentro no me caben
los ojos en la cara:
       
rostros y voces, nombres y apellidos
me acosan preguntando
por el futuro que jamás empieza,
por la reforma agraria,
por las postergaciones y el bochorno
del latifundio rata,
       
por el sometimiento que nos urden
a espaldas del alba,
       
por el miedo animal que merodea
con sus brujas gendarmes,
       
por los niños que crecen casi inermes
entre tanta mentira organizada,
       
entre décadas de hambre y de desprecio
y discursos y salmos
que no cree ni dios porque ayer mismo
un niño murió de hambre
y en La Rural un toro batió todos
los récords de subasta
y en Inglaterra a Borges lo nombraron
doctor honoris causa.
       
     
Por eso cuando vuelvo demolido
de ver a mi país crucificado
estalla en mi guitarra como un grito
el silencio que traigo.
       

Armando Tejada Gómez: Antología de Juan (1958)

Versións:

Armando Tejada Gómez e Moncho Mieres: Un grito de ida y vuelta; Cantoral de mi país al sur; 1966; Cara A, Corte 5




Armando Tejada Gómez e Rosa Rodríguez Gerling: Un grito de ida y vuelta / Canción con todos*; De la raíz a la flor (VVAA); 1970; Lado A, Corte 6




Armando Tejada Gómez e Rosa Rodríguez Gerling: Un grito de ida y vuelta / Canción con todos*; Canción con todos; 1973; Lado 1, Corte 1

(Reedición da versión do disco De la raíz a la flor, do ano 1970.)


Los Nocheros de Anta: Canción con todos**; Canción con todos; 1974; Lado 1, Corte 1




Armando Tejada Gómez: Un grito de ida y vuelta; Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 9



*[A versión musical de Armando Tejada Gómez e Rosa Rodríguez Gerling alterna o recitativo deste poema na voz de Armando Tejada Gómez, coa versión da Canción con todos (Armando Tejada Gómez: Toda la piel de América; 1984), na voz de Rosa Rodríguez Gerling.]
**[O recitativo deste poema está seguido pola versión musical da Canción con todos, incluida na obra de Armando Tejada Gómez: Toda la piel de América, do ano 1984.]
***[Por razóns de espazo en blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

sábado, 18 de enero de 2025

Un cielo para Ramona

No sé si un cielo, exactamente un cielo,
pero me ha de gustar que no quede en la nada
esa madre de Dios, doña Ramona
que ha muerto en Santander, como si nada.

Porque la nada es lo que no merece
quién vivió de dar todo y entregarlo
en la mesa coral de la ternura
para sus hijos suramericanos.
Y los de muy su tierra y muy su sangre
y los de lejos y los entenados
que arribábamos, pálidos de ausencia,
a su mesa coral, tras los naufragios
donde la muerte había aborrecido
nuestra dolida índole de pájaros.

Pero ella no sabía. Si sabía
no quería acordarse de las lágrimas
y servía el cocido a medio día
en lo más festival de cada plato,
poniéndole un refrán a la alegría
y todavía alegre de acordarse.

Porque éramos sus nietos, los de América,
los niños castigados del milagro,
que volvíamos, sucios de la vida,
de habitar cinco siglos de su sangre.

Yo quiero un cielo, exactamente un cielo,
para la mi Ramona y la mi madre
que ha muerto en Santander de cielo y sopa
mientras me bebo a Dios en esta lágrima.

Cómo no va a tener Ramona un justo cielo?
Cómo es que Dios no va a borrar la nada?

                                        Buenos Aires, 1979

Armando Tejada Gómez: Bajo estado de sangre (1974-1983) (1986)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Un cielo para Ramona; Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 18



*[Por razóns de espazo coas etiquetas de blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

jueves, 21 de noviembre de 2024

Último viaje

Amarás cada cosa que antes no advertías
porque todas las cosas, entonces, abundaban
con una casi mole de pesada frecuencia
y una muy rutinaria presencia cotidiana.

Has hecho tu valija con malhumor y urgencia
desdeñando unos viejos y cansados zapatos
pensando en esas épicas grandezas del camino:
los países, los puertos, las gentes, las cien leguas
que pisarás, ausente aún de toda ausencia.
sin oír ni de lejos lo que quedó esperando.

Te vas y no supones otra cosa que mares
o la insolencia súbita que asume la distancia
y te abruman las húmedas bocas de los adioses.
los demorosos trámites que te ahogan las ganas.

Pasará mucho tiempo por detrás de tus ojos,
por tu asombro y tu ropa, por tu piel y
      tus manos,
hasta que un día, lejos, al desdoblar de prisa
la última camisa
que otras manos solícitas, hace tiempo,
      doblaron;
ya verdadero ausente —y muy súbitamente—
caído a la nostalgia, te vestirás llorando.

                                    México, D.F., 1979

Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia (1985)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Último viaje; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 2, Corte 5



*[Por razóns de espazo en blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 25 de febrero de 2024

Tregua del día

El mediodía huele a su naranja.

Sobre la mesa fulge un pan reciente
y el vino capitán guía su barca.

Hoy es día de pago
y está pleno,
está sobre el mantel repantigado
con un florero gordo en el ombligo,
redondo en la ternura de la casa.
¡Cómo huele la flor de la cocina!
¡Qué panzada de amor hierve en la hornalla!
Una alquimia a laurel sueña en la olla
la danza material de las cucharas,
sahumando la antigua brujería que sube en el vapor,
que anda en el aire,
con su cesta floral poniendo aroma
en la voz aromada de la Paula.

A esta hora viene.
Ella lo mira
por el ojo guardián de la ventana
y él abraza la fiesta de sus niños
y se viene racimo por el patio,
preguntando sucesos pequeñitos
tropezando en el perro,
a carcajadas,
bebiéndose los ojos de los hijos,
sintiéndolos crecer entre
los brazos,
como sucede siempre a esta hora
que el mediodía huele a su naranja.

¡Qué nacional su voz!
qué idioma hermoso suena en su nombre
cuando llega y llama y dice tráeme agua y ella corre
con el rocío que guardó en la jarra,
el agua mañanera,
la del día,
la que le lava el polvo y el cansancio:
él se mete en su euforia,
chapalea,
se salpica de vidrios las pestañas
hasta que queda nuevo como un potro
que fuera por la lluvia galopando.

Con los niños detrás,
dándole vueltas,
moliendo el cascabel de las palabras,
va,
se sienta con ellos a la mesa
a presidir la bulla de sus pájaros.

Si se vieran vivir!
si les dijeran
que ésa es la paz,
si fueran a decirles:
—la paz del mundo vive en esta casa!
qué ojos de no saberlo que pondrían!
qué fábula de asombro!
¡pobre Paula!
no atinaría más que a servir vino
y a ofrecer de lo poco su bocado,
porque hasta entender bien, qué pasaría?
qué haría él en medio de su pájaros?
mirando a esos señores en la puerta,
oyéndolos:
—la paz vive en su casa
—esta es la paz que sueñan los que sueñan
—la paz?
—la simple paz que hay en su casa!

Pero no,
déjenlos.
No tricen esto.
De algún modo vital ellos lo saben.
Por algo él busca firmas por las noches
y es vocal titular del sindicato.

Hoy es día de pago,
día pleno:
el vino capitán canta en los vasos,
mientras la Paula sirve la comida
y el mediodía huele a su naranja.

Armando Tejada Gómez: Ahí va Lucas Romero (1963)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Tregua del día; Sonopoemas del horizonte; 1964; Lado A, Corte 2




Armando Tejada Gómez: Tregua del día; Vigencia; 2005; CD1: su palabra, Pista 2

(Recitativo semellante ao do disco Sonopoemas del horizonte, do ano 1964.)

miércoles, 14 de febrero de 2024

Trapalanda

Tonada 24

Soy un hombre vulgar
o lo que vulgarmente
se llama un ciudadano,
un peatón, un tipo
de los que sí se empardan
y andan de gris o niebla
fumando y caminando.

He leído que existen selvas,
ríos,
montañas,
lagos que son la misma piel del cielo,
mil bosques,
lluvias azules, pájaros,
otras constelaciones
y llanuras que ponen de espaldas al silencio.

He conversado a veces
en bíblicos estaños
el vino de este siglo,
mi país, otros sueños,
y ahora tengo ganas de salir caminando:
un pie detrás de otro, caminando y fumando,
hacia la gran fogata del crepúsculo lejos,
hacia esas quebradas donde violan la tarde
las palomas que vuelven de su nido en el viento.
He oído que existe cierto país delante,
glaciares, ya le dije: ríos, constelaciones,
lluvias entre los pájaros, ciertas hierbas fragantes
y un Oeste de piedra con volcanes al tope.

Aquí donde me ve
de traje y portafolios,
tengo el trago andariego
pero los pies de plomo.

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Trapalanda; Poeta de la legua; 1959; Cara A, Corte 19



*[Por razóns de espazo en blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

jueves, 28 de diciembre de 2023

Tonada del entenado

Tonada 29

Aquí
donde me ve,
así
de tan inmenso:
con la pampa en los ojos
y la piedra en la mano,
con mi abuelo alarido
y mi madre y mi padre
dele galope,
dele
fundar país pariendo
hasta rajar la tierra
y hacerle
un hijo macho;
aquí,
patria por medio,
entre un río
y un árbol,
monté mi sangre en pelo
y no fui liberado.

Aquí
donde me ve,
sigo aún desterrado.

Así,
de pata al suelo,
ilegal,
perseguido,
en bolas,
clandestino,
cuero al sol,
estaqueado
buscando mis fantasmas
entre las polvaredas,
lejos de Dios,
de a pie.

Y encima
desarmado!

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:

Armando Tejada Gómez*: Tonada del entenado; Poeta de la legua; 1959; Cara A, Corte 23



*[Por razóns de espazo en blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

sábado, 16 de diciembre de 2023

Tonada de tu piel

Cuando tú develabas la soledad,
lo triste,
el sombrero amarillo con que viene el otoño,
cantos de sangre roja yo quería decirte,
nombrarte una mañana, darte un niño sonoro
y limpiarte la sombra que inundaba tus hombros.

Tu piel, torso del aire,
tu nativa envoltura,
se ha quedado en el mundo a fundar el planeta,
tus caderas precisas de horizonte y paloma
son una dulce tierra, una ávida semilla,
por donde van mis manos arteriales y rojas
a ser amor,
llevando la edad definitiva.

Y tu piel es sagrada como el cuerpo que lleva,
antigua de ir salvando la muerte del olvido,
tu piel es una balsa lanzada a mis orillas
para salvar los niños que esperan en tu océano.

Quiero decirte andina,
silencio interrumpido,
repetirte propósito vegetal del salitre,
sombra palpable y lúcida,
zumo sobre el verano,
índole de la carne,
diapasón del latido:
voy cantando tus anchos lugares de ser madre,
dando toda mi música a tu beso de almíbar,
conociendo en tus ojos el país de la sangre
de donde vuelve siempre la vida de la vida.
Cuando el brío nos vuelve furia de sal atávica,
un duelo con las bocas, una sed de las manos,
dos raíces hundiéndose al fondo de sí mismas
hasta sorber el íntimo territorio del aire,
entonces, sabor hondo, tu aroma milenario,
la barca de tus brazos, madera femenina,
me va llevando lejos del silencio, navego
y se me alegra toda la fe de un raro modo.
Tu cuerpo cancionero, dulce guitarra tibia,
le pone densas coplas a la noche y cantamos
el amor, nuestra tierna escritura infinita,
tus ojos y mis ojos, el amor y cantamos
no recuerdo qué instante por donde viene el día.

Y alzo de a poco el día,
quiero que habites toda la luz, que tu elemento
de claridad me encienda la llama que contengo,
que me conviertas lámpara,
lumbre de verme en todo lo que de tanto amarte,
de tanto andar queriendo tus manos musicales,
va moviendo mis labios, nombradores del tiempo,
con la misma ternura con que voy por tus ojos
a colmarte de estrellas el corazón que tienes.

En tu cuerpo termina la región de mi cuerpo,
mujer, mundo conmigo, dimensión de mi límite,
tu simiente profunda me esperaba y partimos:
sembradores unísonos,
bulliciosos labriegos,
a terminar un niño con lo mejor del aire,
con lo mejor del agua
y la flecha más verde del árbol pajarero.

Y tu piel es sagrada porque la habita un beso,
porque la ronda un júbilo,
un año de alegría,
todo un clima inocente donde despierto y canto:
tallo de sol, nativa,
lluvia limpia en mis manos,
continente de espigas.

Ahora, ya investida de verano y paloma,
déjame que te nombre fundadora en la tierra,
tierno lugar del hombre, pueblo de un solo pueblo,
mitad de mí, guerrera del pan y el nacimiento,
déjame pronunciarte con un solo latido:
brazos de pura atmósfera,
cereal encendido,
hoguera entre nosotros,
camarada del limo,
simple carne en el viento,
piel del amor invicto.
Tu pollera estrellada interrumpió la noche
con un hijo sin límites, venido de tu trigo.

Armando Tejada Gómez: Tonadas de la piel (1955)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Tonada de tu piel; Sonopoemas del horizonte; 1964; Cara B, Corte 2




Armando Tejada Gómez: Tonadas de tu piel; Vigencia; 2005; CD1: Su palabra; Pista 8

(Recitativo semellante ao do disco Sonopoemas del horizonte, do ano 1964.)




*[Por razóns de espazo en blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 10 de diciembre de 2023

Tonada de mi padre tropero

Como si al fin partiera una guitarra
por las ubres sonoras, por el canto
y crecido a rigor, a lento oxígeno,
me hundiera en un verano despiadado
en el músculo a música del río angosto
de viajar, trémulo, largo.

Desciendo al corazón de la memoria,
desnudo del lenguaje y las señales,
de bruces en el tiempo tamborero
al sueño vertical donde quedaste
dormido de calor, chispa por dentro,
hoguera nocturnal, tropero, padre.

Un sismo de vigüelas te derrumba
el potro cardinal que te habitaba.
Esta ausencia de cañas por mi ojos,
esta lúcida música en mi espalda,
un áspero rumor de lejanías
te repite la sangre galopando,
te transita conmigo galopando,
te levanta en mi sombra galopando.

Vigía del sudor, tierra contigo,
aún me anda tu sed los maxilares,
desde la turbia historia agazapada
que te ataba las manos con el hambre
para que por mi boca fabulosa
escupa el cardo cruel de tus harapos,
de tu enorme pobreza, de tu frío,
de tu inmenso perfil donde mi raza.

¡Ah numeroso peón!
desde tu ausencia me ha quedado
la boca gusto a macho,
un dormido relámpago en los dientes
y una fe de cuchillos milenarios.
Y cuando en el rocío te me acercas
a besarme las piernas con que avanzo,
te nombro enteramente en la promesa,
que me ha partido el pecho a dos ombúes
por donde va cruzando la esperanza.

Diseminado padre por la tierra,
baqueano en las estrellas, caravana,
galope todo azul, rumbo en el viento,
qué musical caballo el que montabas
cuando urgente de mí, son en tu médula,
un rito de malambos me anunciaba
entre tercas bagualas de cien leguas
para que descendiera a las guitarras,
increíble de silbos mañaneros,
cristal a la intemperie, vuelto zamba.

Armando Tejada Gómez: Tonadas de la piel (1955)

Versións:

Armando Tejada Gómez e Óscar Matus: Tonada de mi padre tropero / Tropero padre*; Testimonial del nuevo cancionero; 1965; Cara A, Corte 1



*[O recitativo deste poema, na voz de Armando Tejada Gómez, está seguido da canción Tropero Padre, con letra do mesmo autor e música de Óscar Matus, interpretada por éste último.]
**[Por razóns de espazo en blogger, nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

jueves, 1 de diciembre de 2022

Strange love

Soy el otro. El que llega
de un día imprevisible.
Mi fiesta es este instante
vengador en que ahuyento,
con mi sola presencia,
el tedio prescindible.
Saco de mis alforjas,
en este instante límite,
imágenes fugaces,
recuerdos, nombres pálidos,
que ya, en la cuarta copa,
se comerá el olvido.
Después, seré un extraño
tolerable y más luego
la puta soledad
se acostará conmigo.

Por eso voy. O vuelvo.
Por eso no me quedo.
No le cobro, por eso,
mi salario al silencio.
Soy el otro. El que vuelve
del dorso de las cosas
y ha perdido la sombra
en hoteles y puertos.
Dolida ceremonia:
llegar, estar, partir.
Se lleva el corazón
como afuera del cuerpo.

Es que el extraño altera,
a ráfagas de vértigo,
con un viento diabólico
la paz del lugareño.
Ser el otro es terrible.
Mi anfitrión lo ha advertido
y en su mirada inquieta
piensa que yo lo pienso.
Bebo mi copa y salgo
sabiendo que ahí afuera,
como un perro del mundo,
aun me espera el viento.
Me alzo de hombros. Camino
por la noche de nadie.

¿Qué extraño amor es éste
que apura los regresos?

                  Acapulco, México, 3 de noviembre de 1982

Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia (1985)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Strange love; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 1, Corte 6



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

viernes, 10 de diciembre de 2021

Si, camarada

Tonada 25

El tipo que se da
está bien que se dé?

Por qué sale a jugarse,
a consumirse, a arder?

Pasa que está caliente
con todo lo que pasa,
pasa que dice: basta!
y se pone de pie.

El tipo que se da
está bien que se dé!

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Si, compañero; Poeta de la legua; 1959; Cara A, Corte 20



*[Por razóns de espazo en blogger, nunha entra anterior, etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 21 de marzo de 2021

Sencillo exilio

Paso frente a esa casa
que alguna vez fue un nido,
donde a esperanza y sueños
jaqueamos al olvido,
echamos la tristeza
y limpiamos el tedio
del patio a la cocina,
porque la soledad,
al fin, se había ido.

Volvió un Golpe de Estado
con fanfarrias y edictos
y la noche, ya bruja,
pasó borrando amigos;
yo fui a las catacumbas
de las que salgo y entro
y al regresar a casa
aún estábamos vivos.

Empezamos de nuevo.
Cantó la cacerola
y la escoba barrió
el silencio del piso.
Huyó el moho. Abrimos
el sol de las ventanas
y entró, otra vez, la voz
del niño del vecino.
A poco, mi guitarra,
recuperó el sonido.

Después, no sé en qué espejo
un día no nos vimos.
Empezó la tristeza
y comenzó el olvido.
Las valijas partieron
por distintos caminos
y ahí quedó la casa
que alguna vez fue nido.

Hoy pasé frente a ella
con mis pasos perdidos:
recordé tus sollozos
y me lloré el exilio.

                    Buenos Aires, 11 de Noviembre de 1982

Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia (1985)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Sencillo exilio; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 2, Corte 4



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

martes, 27 de octubre de 2020

Ronda para barrer el patio

Ella barrió el otoño
del patio de mi casa
y, casi a quemarropa,
se nos vino el verano.
De súbito, la escoba
se le llenó de ramas
y a sus manos, ya verdes,
regresaron los pájaros.

Todo de golpe; todo
cruzó como una ráfaga.
Sucedió tan de pronto
que no puedo acordarme
ni cómo se llamaba.
Barrió el otoño y luego
ella olvidó acordarse.
Creo que hemos pactado
no acordarnos de nada.

Para el otoño vuelve
cada otoño a mi casa
y acumula mil hojas
donde no escribo nada.
Ella no ha vuelto. Nunca
volverá a su tarea
de barrer el otoño
del patio de mi casa.
En adelante, el viento
barrerá la nostalgia.

Lo que no entiendo es como
me olvidé de olvidarla.

                  La Cancionera, 13 de Julio de 1982

Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia (1985)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Ronda para barrer el patio; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 1, Corte 4




Juan Carlos Baglietto: Ronda para barrer el patio; Armando Tejada Gómez, Vol.2 (VVAA); 2012; Pista 18



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

viernes, 23 de octubre de 2020

Ronda en las viejas ciudades

Siempre hay un rey sobre un caballo
en las viejas ciudades;
los custodian las fuentes y los niños
y un insólito pájaro.
Cuando los veo, pienso que la muerte
mira de las estatuas
armada hasta los dientes, con sus ojos
de bronce clausurado.
Si pregunto por ellos, me describen
galopes y batallas.
Nunca al caballo libre en las praderas
ni al señor en su casa.

Todos cuentan la historia por las guerras
en las viejas ciudades
y por más que pregunto, nadie sabe
describir la morada
donde amasaba pan el panadero
y su mujer hilaba.

La historia que nos cuentan
es la historia
de una que otra batalla,
pero jamás nos dicen que,
entretanto,
el labrador sembraba
y que, segando el trigo de la vida,
los jóvenes se amaban
mirándose a los ojos, como miro
la paz en tu mirada
mientras paseamos por la antigua plaza
con un rey a caballo,
donde juegan los niños y las fuentes
son catedrales de agua.

La paz, amor,
es ese pájaro insólito, que, a veces,
se posa en las estatuas.

                    Tiblisi, Georgia, URSS, 1974

Armando Tejada Gómez: Bajo estado de sangre (1974-1983) (1986)

Versións:

Alberto Cortez: Ronda en las viejas ciudades; Castillos en el aire; 1980; Cara A, Corte 4




Armando Tejada Gómez: Historia personal de la paz; Por la paz; 1983; Lado 2, Corte 2




Armando Tejada Gómez: Ronda en las viejas ciudades; Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 7

viernes, 16 de octubre de 2020

Ronda del ciego

Tonada 16

Si hay un tajo,
un ciempiés,
una espada,
un zarzal
y una mesa de diez
y otra mesa sin pan;
si hay un grito,
un dolor,
un Caín,
un truhán
que devora la flor
y degüella el rosal;
si el que mira
no ve
al verdugo
detrás
del ciempiés, del horror,
de la espada y el pan,
ese cómplice
es peor
que el Caín
y el truhán,
ése,
esté donde esté
deberá suplicar:
porque viendo el dolor
no ha querido
mirar.

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:

Armando Tejada Gómez: Ronda del ciego; Poeta de la legua; 1959; Cara A, Corte 16




César Isella: Ronda del ciego; Para volver cantando; 1983; Lado 2, Corte 5




Chany Suárez: Ronda del ciego; Horizontes; 1985; Pista 2




Pocho Sosa: Ronda del ciego; Canta a Tejada Gómez; 2003; Pista 15

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Ritual de la sangre

Tonada 33

Abajo, en el osario del tiempo y más abajo:
al fondo cavernario del fuego que no cesa,
tal vez dura y padece la memoria de piedra
donde han sedimentado los siglos su silicio
y el animal que fuimos, su lentitud inerme,
aún conserva el grito en que fue derrumbado
cuando la fuerza cósmica movía las tinieblas
y era un gran cataclismo el sonido y el aire.

Hay que indagar los mapas de ese país de sombras.

El polvo lo recuerda cuando mueve los párpados.

Alguna cal antigua que nutre nuestros huesos
memora, muy adentro, esas ciegas edades:
cierto paisaje ardiendo, altas crepitaciones,
ríos de hierro, hogueras de inmolada araucaria;
esa noción de origen que el mineral no olvida
y persiste en la alquimia del liquen y la sangre.

Acaso ahí elabore su tonada el silencio,
ahí, en esa raíz hundida en el espanto,
ya para siempre inmóvil en un bosque de helechos
sin regreso ni ausencia ni furia ni relámpagos.

Tal vez ahí comience a crecer lo que duele:
la vida, el nacimiento, la piel que el sol hilaba:
la entera muchedumbre del grito en movimiento,
el reconocimiento de la luz en las aguas.

Lenta, incesantemente, debió empezar el germen
mordiendo en el oxígeno el magro pan del aire,
la sal que ya nutría la recóndita linfa,
lo tibio, la materia desnuda y palpitante.

De esa manera cósmica ha cundido la vida.

Su ritual sin olvido oficia en nuestra sangre.

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Ritual de la sangre; Poeta de la legua; 1959; Cara B, Corte 1



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

martes, 5 de noviembre de 2019

Réquiem por la modelo

Tonada 37

Lástima la modelo
con esos ojos suyos
y ese cuerpo de lujo
natural, pero ajeno.
Lástima esa muchacha
que podría fundarnos
con su joven milagro
casi un pueblo de nuevo.
Lástima. Es una lástima
su desnudez de hielo,
su mirada de vidrio,
su sexo sin misterio.
Lástima que no tenga
terror por su agonía
y que su piel de fruta
no sienta el manoseo.
Qué lástima esa risa
de bonita bobita,
siempre crucificada
por el lucro y el tedio.
Lástima. Es una lástima
que nadie se lo diga
y que su primavera
se venda al menudeo.

Qué lástima, tan joven
en un mundo tan viejo!

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Réquiem por la modelo; Poeta de la legua; 1959; Cara B, Corte 5


*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

jueves, 21 de febrero de 2019

Pueblo chico...

Soledad de pueblo chico
en la desolada plaza
donde el sol de los domingos
quema la vela del mástil.
El viento pasa furtivo
sin acordarse de nadie.
Ay, soledad de los pueblos
los domingos por la tarde!
Ay, soledad, plaza sola,
pueblo chico, infierno grande!

En la calle principal,
donde viven los notables,
hay rosas de invernadero
pero no las mira nadie.
Pero al fondo, pero atrás,
pero al final de la calle,
la mano enorme del pueblo
cultiva un simple geranio:
a plena luz su color
alegre y desfachatado!

El sol, en los pueblos chicos,
termina siendo solazo,
polvaderal del olvido,
olvido de tranco largo;
novenario, pan comido,
gente arriba, gente abajo,
que se saluda de lejos
los domingos por la tarde:
los de arriba con sombrero,
los de abajo, con la mano.

Nadie ve, que nadie ve
que nos estamos secando:
los de abajo, por arriba,
los de arriba, por abajo.
Y todos un mismo pueblo
con una plaza y un mástil
(¡y la hermosa rosa, sola
y multitud de geranios!)
girando en la ronda muerta
del domingo por la tarde…

El hombre que digo aquí,
el latinoamericano,
agoniza en pueblos chicos,
pálidos, achicharrados,
con su calle principal
y sus calles de allá abajo,
sin ver que podemos ser
cielo libre, pueblo grande!

                              Buenos Aires, 1974

Armando Tejada Gómez: Bajo estado de sangre (1974-1983) (1986)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Pueblo chico infierno grande; Canción con todos; 1973; Lado B, Corte 3



Armando Tejada Gómez: Pueblo chico; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 2, Corte 1



Armando Tejada Gómez: Pueblo chico infierno grande; Vigencia; 2005; CD2: Palabras y canciones; Pista 6

(Reedición da versión do disco Canción con todos, do ano 1973.)



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 3 de febrero de 2019

Prohibido prohibir

Tonada 44

Estaba la ventana dando voces
de agolpada y furiosa primavera,
se partía la yegua en un relincho
y era un ruido caliente la colmena.

Subían llamaradas a las ingles
y era muchacha el tacto de la greda.

Abajo, la semilla era un escándalo
y un grito genital toda la tierra.

La Juana miró a Juan. Juan a la Juana.
El sol, inmemorial, quemó la leña.

De lejos parecía que era un humo,
pero era de ellos dos la polvareda.

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Prohibido prohibir; Poeta de la legua; 1959; Cara B, Corte 11



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

viernes, 25 de enero de 2019

Primera soledad

Hoy mi madre no me quiso.
La he rondado horas enteras
vestido de capitán,
de mago, de marinero,
pero nada, no me quiso
ni me ha pegado siquiera.

Salgo a morir al baldío
volteando todas las puertas.

Arde el sol en el silencio
amarillo de la siesta.

Ni gatos ni vigilantes.

Sólo la calle desierta.

¿Cómo me voy a morir
sin que mi madre me vea?

Armando Tejada Gómez: Luz de entonces* (1963)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Primera soledad; Los poetas que cantan en Cosquín (VVAA); 1972; Lado B, Corte 12



La bruja Salguero: Primera soledad; De ventana abierta; 1995; Lado A, Corte 3



Susana Castro: Primera soledad; Olor a tierra mojada; 2000; Pista 8



Pocho Sosa: Primera soledad; Canta a Tejada Gómez; 2003; Pista 5



Armando Tejada Gómez: Primera soledad; Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 10



Teresa Parodi: Primera soledad; Corazón de pájaro; 2009; Pista 8



Suna Rocha: Primera soledad; Madre tierra; 2011; Pista 3



Juan Iñaki: Primera soledad; De la raíz a la copa; 2013; Pista 14



Alfredo Pittis e Leonardo Andersen: Primera soledad; De viento y solitarios; 2015; Pista 5



Marcelo Chanampa: Primera soledad; Andar solo no alcanza; 2016; Pista 5



*[Inédita. Aparece incluida como un capítulo independente dentro da obra Profeta en su tierra, do ano 1968. O poema aparece tamén na obra Cosas de niños, do ano 1991.]
**[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

jueves, 15 de noviembre de 2018

Poeta de la legua

Tonada 1

Cantando por ahí, se ha sentado a mi mesa
el cantor, el rufián, el ángel, el guerrero,
el empresario, el lúcido, el loco, la ramera:
gente de bravas índoles y de modales feos.
Juntos hemos bebido del vino del escándalo
y le hemos bajado los calzones al tiempo.

Alguna vez la copla arde en sus corazones
y recorre sus aguas y sale por sus ojos
con el sigilo junco de un niño abandonado
que ha visto un dios de sal, pero lejos y solo.

Y yo, que tengo sitio de laurel en mi pueblo,
mientras esto no cambie, bebo y canto con todos.

Armando Tejada Gómez: Tonadas para usar (1968)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Poeta de la legua; Poeta de la legua; 1959; Cara A, Corte 1



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta anterior para evitar duplicidades.]