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domingo, 19 de abril de 2020

Romance del cura y la criada

El cura está malo,
muy malito en cama.
Y a la medianoche
llamó a la criada:
—¿Qué quiere, señor cura
que tanto me llama?—
—Tráeme chocolate.
—Señor, no hay agua.
—Coge el cantarillo
y vete a buscarla.
—El pozo es muy hondo,
la soga no alcanza.
—Tengo yo aquí una
que tiene media vara.
—Si tiene media vara
es lo que hace falta.—
Yendo por el pozo
la picó una rana,
la picó con gusto,
la picó con gana,
que a los cuatro meses
barriguita hinchaba,
y a los cinco meses
ya les rebrincaba,
y a los nueve meses
parió la criada.
Y trajo un chiquillo
con gorra y sotana
que para ser cura
estudio le falta.
—Échalo a la inclusa.
—No me da la gana,
que lo he de criar
como madre honrada,
que tengo dos pechos
como dos manzanas
que derraman leche
como fuentes de agua.—

Anónimo: Romance novelesco (XVIII)

Versións:
Nuevo Mester de Juglaría: Estaba el curita; Párate y te contaré…; 1978; Cara 2, Corte 2



Joaquín Díaz: El cura Perico; Romances de allá y de acá, Vol.2 (Perú-España); 1988; Cara B, Corte 5



Cali Fernández e Cecilia Todd: El cura y la criada; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 1



Gabriel Calvo e Joaquín Díaz: El cura y la criada; Trovadores y juglares; 2016; Pista 6



*[Existen numerosas versións deste romance.]

jueves, 9 de abril de 2020

Romance del Conde Olinos

Madrugaba el Conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar;
caminante que camina
detiene su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
—Mira, hija, cómo canta
la sirenita del mar.
—No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar;
es la voz del conde Olinos,
que por mí penando está.
—Si por tus amores pena
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real.
—¡No le mande matar, madre;
no le mande usted matar,
que si mata la conde Olinos
juntos nos han de enterrar!
—¡Que lo maten a lanzadas
y su cuerpo echen al mar!
Él murió a la media noche;
ella, a los gallos cantar.
A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar,
y a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás.
De ella nace un rosal blanco;
de él, un espino albar.
Crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

Anónimo: Romance novelesco (XV)

Versións:
Leda Valladares e María Elena Walsh: Romance del Conde Olinos; Canciones del tiempo de Maricastaña; 1958; Cara A, Corte 4



Joaquín Díaz: Romance del Conde Olinos; De mi álbum de recuerdos; 1969; Cara A, Corte 1



Paco Ibáñez: Romance del Conde Niño; A flor de tiempo; 1978; Cara A, Corte 2



Joaquín Díaz: Madrugaba el Conde Olinos; Cancionero de romances; 1978; Disco 1, Cara B, Corte 4



Paco Ibáñez: Romance del Conde Niño; En vivo, en Obras Sanitarias (Argentina); 1985; Pista 7



Paco Ibáñez: Romance del Conde Niño; A Galopar; 1992; CD1, Pista 4



Cali Fernández e Cecilia Todd: El Conde Olinos; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 10



Nuevo Mester de Juglaría: Romance del Conde Olinos; Todos en un cantar; 1996; Pista 11



Azar trío: Romance del Conde Olinos; Música sefaradí; 2014; Pista 8



Alalumbre: El Conde Olinos; Canciones de plaza y de palacio; 2016; Pista 14



Zalema: Romance del Conde Olinos; Grabación en los Baños árabes de La Marzuela (Baza, Granada); 2017

viernes, 3 de abril de 2020

Romance del caballero

En el tiempo que me vi
más alegre y placentero,
me encontré con un palmero
que me habló y dijo así:
—¿Dónde vas, el caballero,
dónde vas, triste de ti?
Muerta es tu linda amiga.
Muerta es que yo la vi.
Las andas en que ella iba
de luto las vi cubrir.
Condes, duques, la lloraban
todos por amor de ti.
Dueñas, damas y doncellas,
llorando decían así:
—¡Ay, pobre del caballero,
que tal dama pierde aquí!
—¡Que esté muerta, que esté viva,
a verla tengo de ir!
Al subir de mi escalera,
una sombra vi venir.
—No te asustes, dueño mío,
no te asustes tú de mí;
que soy tu amiga querida,
que ha venido a verte aquí.
—Si eres mi amiga querida,
echa tus brazos a mí.
—Los brazos que te abrazaban
a la tierra se los di.
—Si eres mi amiga querida
echa un beso para mí.
—Los labios que te besaban
los gusanos dieron fin.
—Cásate, buen caballero,
cásate y te pido así,
que la mujer que tú tengas,
que la estimes como a mí.

Anónimo: Romance novelesco (XIV)

Versións:
Joaquín Díaz: Romance del caballero; De mi álbum de recuerdos; 1969; Cara A, Corte 5



Cali Fernández e Cecilia Todd: La aparición de la enamorada muerta; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 9



*[Este romance, con numerosas variantes e versións, tamén é coñecido como Romance del palmero o Romance de la aparecida. Moi posiblemente esté ligado á lenda de Inés de Castro e Pedro I de Portugal. Aparece recollido en numerosas obras líricas e teatrais, tanto en Portugal como en España, ao longo dos séculos XVI, XVII e XVIII.]

miércoles, 18 de marzo de 2020

Romance de Silvana

Se paseaba Silvana
por la su huerta florida;
muy bien toca la guitarra,
mejor romance decía.
La sintió cantar su padre
de altos balcones de arriba,
ya la mandaba llamar
por un paje que tenía.
—¿Qué me quiere, rey mi padre,
su alteza qué me quería?
—Quiero vestirte de seda,
por ver qué bien parecías.—
Desque vestida de seda,
a Silvana le decía:
—Silvana, vete a acostarte,
contigo he dormir un día.—
Silvana, desque esto oyó,
llorando se deshacía.
La sintió llorar su madre,
de altos balcones de arriba.
—¿Qué te pasa, hija Silvana,
qué tienes, prenda querida?
—No se lo diré a usted, madre,
nadie me remediaría.
—Dímelo, hija Silvana,
que yo te remediaría.
—Que el pícaro de mi padre
de amores me pretendía.
—No llores, hija Silvana,
que yo te remediaría:
tú pondrás mi guardapié,
yo pondré la tu basquiña,
yo pondré los mis corales,
tú pondrás mi gargantina,
yo me echaré a la tu cama,
tú te echarás en la mía.—
A las doce de la noche
ya va el rey a ver la niña.
—Ven acá, hija Silvana,
que has de ser mi doncellina,
—Vaya una doncella, rey,
de ti tres veces parida:
el primero fue don Juan,
la segunda Ana María,
la tercera fue Silvana,
prenda que tú más querías.
—¡Quién se fía de mujeres,
quién de mujeres se fía!—
A otro día la encontró
al revolver de una esquina.
—Ven acá, hija Silvana,
ven acá, prenda querida,
que por salvar la tu alma,
salvaste también la mía.
—La mía sí la salvé,
la de usted no lo sabía.

Anónimo: Romance novelesco (XVI)

Versións:
Cali Fernández e Cecilia Todd: Sildana; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 2



Fran Baraja e Parranda Blues Band: Romance Rap (Sildana); Parranda power; 2014; Pista 5



*[Existen numerosas versión deste romance.]

jueves, 12 de marzo de 2020

Romance de Mariana Pineda

Marianita salió de su casa
y al encuentro llegó un militar
que le dice por Dios Marianita
que hay peligro vuélvase usted atrás.
Marianita se metió en su cuarto
Y allá sola se puso a pensar
Si Pedrosa me viera bordando
la bandera de la libertad.
ay Pedrosa cómo me has mentido
ay Pedrosa no fuiste leal
que el registro que en mi casa ha habido
varias pruebas le dará al fiscal.
Marianita al juzgado te llaman
y te llaman para declarar
si confiesas lo que te reclaman
aún la vida te pueden salvar
a sus hijas llevan a la sala
por ver si algo pueden conseguir
y contesta Mariana muy firme
no confieso prefiero morir.
A Mariana llevan al cadalso
mucha gente llorando allí va
y sus hijas por detrás decían
vuelve a casa querida mamá
oh qué día tan triste en Granada
que a las piedras les hizo llorar
al ver que condenan a Mariana
al cadalso por ser liberal.

Anónimo: Romance histórico (XIX)

Versións:
Nuevo Mester de Juglaría: Mariana Pineda; Plaza Mayor; 1992; Cara A, Corte 2



Cali Fernández e Cecilia Todd: Marianita; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 5



Joaquín Díaz: Marianita salió de paseo; Segundo centenario de Mariana Pineda. Ayuntamiento de Granada; 2005

jueves, 5 de marzo de 2020

Romance de las señas del esposo

—Soldadito, soldadito,
¿de la guerra viene usted?
—Sí, señora, de allá vengo,
¿por qué lo pregunta usted?
—Por si ha visto a mi marido
en la guerra alguna vez.
—Si lo he visto o no lo he visto,
dígame las señas de él.
—Mi marido es alto y rubio,
vestido de coronel,
y en la punta de la espada
lleva un pañuelito inglés,
que lo bordé cuando niña,
cuando niña en mi niñez.
—Por las señas que me ha dado,
su marido muerto es,
y en su testamento ha dicho
que me case con usted.
—Eso sí que no lo hago,
eso sí que no lo haré;
siete años lo he esperado,
otros siete esperaré;
estas tres hijas que tengo
¿dónde las colocaré?
Una en casa de doña Ana,
otra en casa de la Inés,
y la más chica que tengo
conmigo la dejaré,
para que me lave y planche
y me haga de comer.
—¡Mire usted, la picarona,
si se supo defender,
siendo yo su amado esposo
y ella mi amada mujer!

Anónimo: Romance novelesco (XVIII)

Versións:
Joaquín Díaz: Romance de la ausencia; Cancionero de romances; 1978; Disco IV, Cara B, Corte 5



Nuevo Mester de Juglaría: Este es el Mambrú, señores; Coplas del Tío Sidín; 1985; Cara 2, Corte 2



Cali Fernández e Cecilia Todd: Las señas del marido; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 8

domingo, 23 de febrero de 2020

Romance de la malcasada

Me casó mi madre,
chiquita y bonita,
con unos amores
que yo no quería.
La noche de novios
entraba y salía.
Me fui detrás dél
por ver dónde iba.
Y le veo que entra
en cá la querida;
y le oigo que dice:
—Abre, vida mía,
que vengo de comprarte
sayas y mantillas;
y a la otra mujer
palo y mala vida—.
Yo me fui a mi casa
triste y afligida.
Me puse a leer;
leer no podía.
Y oigo que me llaman
a la puerta mía.
Y oigo que me dicen:
—Abre, vida mía,
que vengo cansado
de buscar la vida.
—Tú vienes cansado
de cá la querida.
—Pícara mujer,
¿quién te lo decía?
—Hombre del demonio:
yo que lo sabía

Anónimo: Romance novelesco (XVII)

Versións:
Nuestro Pequeño Mundo: Me casó mi madre; El folklore de Nuestro Pequeño Mundo; 1968; Cara A, Corte 2



Joaquín Díaz: Me casó mi madre; Cancionero de romances; 1978; Disco IV, Cara A, Corte 1



Cali Fernández e Cecilia Todd: La malcasada; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 6



Nuevo Mester de Juglaría: Me casó mi madre; Todos en un cantar; 1996; Pista 4



Joaquín Díaz: Me casó mi madre; Cantos populares españoles; 2002; Pista 5



Nuestro Pequeño Mundo: Me casó mi madre; 20 Grandes Éxitos; 2003; Pista 13

(Reedición da versión do disco El folklore de Nuestro Pequeño Mundo, do ano 1968.)



Contrarronda: Romance de la malcasada; Música tradicional (VVAA); 2014; Pista 8

viernes, 24 de enero de 2020

Romance de Gerineldo

     —Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey más querido,
¡quién te tuviera esta noche
en mi jardín florecido!
¡Válgame Dios, Gerineldo,
cuerpo que tienes tan lindo!
     —Como soy vuestro criado,
señora, burláis conmigo.
     —No me burlo, Gerineldo,
que de veras te lo digo.
     —¿Y cuándo, señora mía,
cumpliréis lo prometido?
     —Entre las doce y la una,
que el rey estará dormido.
     Media noche ya es pasada.
Gerineldo no ha venido.
     —¡Oh, malhaya, Gerineldo,
quién amor puso contigo!
     —Abráisme, la mi señora,
abráisme, cuerpo garrido.
     —¿Quién a mi estancia se atreve?
¿Quién llama así a mi postigo?
     —No os turbéis, señora mía,
que soy vuestro dulce amigo.
     Tomáralo por la mano
y en el lecho lo ha metido.
Entre juegos y deleites
la noche se les ha ido,
y allá hacia el amanecer
los dos se duermen vencidos.
Despertado había el rey
de un sueño despavorido:
«O me roban a la infanta
o traicionan el castillo».
Aprisa llama a su paje
pidiéndole los vestidos:
     —¡Gerineldo, Gerineldo,
el mi paje más querido!
     Tres veces le había llamado,
ninguna le ha respondido.
Puso la espada en la cinta,
adonde la infanta ha ido;
vio a su hija, vio a su paje
como mujer y marido.
«¿Mataré yo a Gerineldo,
a quién crié desde niño?
Pues si matare a la infanta,
mi reino queda perdido.
Pondré mi espada por medio,
que me sirva de testigo.»
Y salióse hacia el jardín
sin ser de nadie sentido.
     Rebullíase la infanta
tres horas ya el sol salido;
con el frior de la espada
la dama se ha estremecido.
     —Levántate, Gerineldo,
levántate, dueño mío,
la espada del rey mi padre
entre los dos ha dormido.
     —¿Y adónde iré, mi señora,
que del rey no sea visto?
     —Vete por eses jardín
cogiendo rosas y lirios;
pesares que te vinieren
yo los partiré contigo.
     —¿Dónde vienes, Gerineldo,
tan mustio y descolorido?
     —Vengo del jardín, buen rey,
por ver cómo ha florecido;
la fragancia de una rosa
la color me ha devaído.
     —De esa rosa que has cortado
mi espada será testigo.
     —Matadme, señor, matadme,
bien lo tengo merecido.
     Ellos en estas razones,
la infanta a su padre vino:
     —Rey y señor, no le mates,
mas dámelo por marido;
o si lo quieres matar
la muerte será conmigo.

Anónimo: Romance novelesco (XV)

Versións:
Joaquín Díaz: Gerineldo; De la picaresca tradicional; 1970; Cara A, Corte 4



Joaquín Díaz: Romance de Gerineldo; Cancionero de romances; 1978; LP1, Cara B, Corte 3



Candeal: Romance de Gerineldo; La picaresca de Candeal; 1989; Cara B, Corte 2



Cali Fernández e Cecilia Todd: Gerineldo; Romanciando. Romances tradicionales canarios; 1995; Pista 3



Nuevo Mester de Juglaría: Gerineldo; Del romancero segoviano; 1998, Pista 8

sábado, 7 de noviembre de 2015

Llama de amor viva

¡Oh, llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres,
rompe la tela deste dulce encuentro.

¡Oh, cautiverio suave!
¡Oh, regalada llaga!
¡Oh, mano blanca ¡Oh, toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando muerte en vida la has trocado.

¡Oh, lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!

San Juan de la Cruz: Otros poemas (1580)

Versións:
Amancio Prada: Llama de amor viva; Canciones del alma; 2002; Pista 1



José Mª Vitier e Cecilia Todd: Llama de amor viva; Canciones del buen amor; 2002; Pista 7



Amancio Prada e Juan Carlos Mestre: Llama de amor viva / Sepulcro en Tarquinia*; Huellas de Salamanca; 2005; Pista 7



Amancio Prada: Llama de amor viva; Concierto de amor vivo; 2007; Pista 2

(Versión semellante á do disco Canciones del alma, do ano 2002.)




Vicente Monera: Llama de amor viva; www.musicaypoemas.com; 2009



José Mª Vitier e Martirio: Llama de amor viva; El aire que te rodea; 2011; Pista 11



*[A versión musical de Amancio Prada está seguida por un fragmento do poema Sepulcro en Tarquinia, de Antonio Colinas, da obra do mesmo nome, do ano 1975, recitado polo poeta Juan Carlos Mestre.]