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sábado, 9 de diciembre de 2017

Oda a la guitarra

Delgada
              línea pura 
de corazón sonoro, 
eres la claridad cortada al vuelo:
cantando sobrevives:
todo se irá menos tu forma.

No sé si el llanto ronco
que de ti se desploma,
tus toques de tambor, tu
                                  enjambre de alas,
será de ti lo mío,
o si eres
en silencio
más decididamente arrobadora,
sistema de paloma
o de cadera,
molde que de su espuma
resucita
y aparece, turgente, reclinada
y resurrecta rosa.

Debajo de una higuera,
cerca del ronco y raudo Bío Bío,
guitarra,
saliste de tu nido como un ave
y a unas manos
morenas
entregaste
las citas enterradas,
los sollozos oscuros,
la cadena sin fin de los adioses.
De ti salía el canto,
el matrimonio
que el hombre
consumó con su guitarra,
los olvidados besos,
la inolvidable ingrata,
y así se transformó
                               la noche entera 
en estrellada caja 
de guitarra,
temblando el firmamento
con su copa sonora
y el río
sus infinitas cuerdas
afinaba
arrastrando hacia el mar
una marea pura
de aromas y lamentos.

Oh soledad sabrosa
con noche venidera,
soledad como el pan terrestre,
soledad con un río de guitarras!
El mundo se recoge
en una sola gota
de miel, en una estrella,
todo es azul entre las hojas,
toda la altura temblorosa
                                        canta.

Y la mujer que toca
la tierra y la guitarra
lleva en su voz
el duelo
y la alegría
de la profunda hora.
El tiempo y la distancia
caen a la guitarra:
somos un sueño,
un canto
entrecortado:
el corazón campestre
se va por los caminos a caballo:
sueña y sueña la noche y su silencio,
canta y canta la tierra y su guitarra.

Pablo Neruda: Navegaciones y regresos (1959)

Versións:
Vicente Amigo e Montse Cortés: Oda a la guitarra; Neruda en el corazón (VVAA); 2004; Pista 8

jueves, 26 de febrero de 2015

La aurora

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca: Poeta en Nueva York (1929-1930) (1940)

Versións:
Raimundo Fagner e Chico Buarque: A aurora; Poetas en Nueva York (VVAA); 1986; Pista 7



Enrique Morente e Lagartija Nick: La aurora de Nueva York; Omega; 1996; Pista 5



Loquillo e Luis Eduardo Aute: La aurora de Nueva York; Con elegancia; 1998; Pista 2



Antonio Banderas, Alejandro Sanz e Vicente Amigo: La aurora de Nueva York; Voices of Hope. Sobera Foundation (VVAA); 2002; Pista 6



Vicente Monera: La aurora de Nueva York; www.musicaypoemas.com; 2009;



Loquillo e Luis Eduardo Aute: La aurora de Nueva York; Rock & Roll Star (30 años) [1980-2010]; 2011; CD3-Duetos; Pista 17

(Reedición da versión do disco Con elegancia, do ano 1998.)



Ribàs: La aurora de Nueva York; Poeta en Nueva York; 2012; Pista 3