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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Vengo a dar fe del amor

Vengo desde el viento aromado de sol,
naciendo en cada vuelta de luz,
traigo una flor,
me nombra una canción,
me empuja todo el sur,
vengo a dar fe del amor.

Vengo con el tiempo inventado en un dios
creciendo en cada día de paz,
mato al dolor,
me crece el corazón,
me ofrezco como el pan,
parto al silencio en la voz.

Cada mañana renazco en la gente,
soy el antiguo sabor de la miel.
Vengo en los caminos y vengo en la flor
y vengo en cada vida y en vos,
vengo a nacer,
me llama una canción,
me puebla un nuevo ser
porque siempre vengo a dar fe del amor.

Vengo desde un día en que el hombre fundó
un puente de ternura hasta el sol,
vengo a decir
que el cielo es todo azul,
es como vos y yo,
vengo a dar fe del amor.

Vengo con la muerte vencida en mi voz
y alegre por la sangre y la piel,
traigo una flor
y traigo desde ayer
un sueño en la canción,
vengo, me quedo y me doy.

Hamlet Lima Quintana: Para no morir. Cancionero (1986)

Versións:

Adelina Villanueva: Vengo a dar fe del amor; Vengo a dar fe del amor; 1974; Lado 1, Corte 1

sábado, 24 de agosto de 2024

Cada vuelta que doy

Cada vuelta que doy, calle tras calle,
me anticipa la sombra y la mirada.
Sé dónde irá mi vida alucinada,
sé dónde iré a gritar aunque me falle.

Sé que habré de pasar como un detalle
porque soy casi sombra o casi nada,
ya sé que sé y me vuelvo llamarada,
sé dónde iré a cantar cuando me calle.

Y por eso, al tener conocimiento
de todo lo que nace cada día,
doy una puñalada de alegría
en el centro feroz del sufrimiento.

Cada vuelta que doy, soy pasajero
de esta inmensa ciudad que desespera,
por más que se destruye y está entera,
por más que está redonda como un cero.

Yo también resucito en cuanto muero
de su muerte nocturna y verdadera,
sé dónde iré a vivir y a quién me espera,
sé dónde iré a dejar todo mi cuero.

Hamlet Lima Quintana: Para no morir. Cancionero (1986)

Versións:

Chany Suárez: Cada vuelta que doy; mujer/MUJER; 1984; Lado B, Corte 1




Julio Lacarra: Cada vuelta que doy; Juntasueños; 1987; Lado 2, Corte 2




Julio Lacarra: Cada vuelta que doy; Hamlet Lima Quintana. Canciones para no morir. Vol.1; 2023; Pista 6

jueves, 18 de mayo de 2023

Teoría de los buenos deseos

“...que no te falte tiempo para comer con los amigos,
partir el pan, reconocerse en las miradas,
deseo que la tarde se convierta en música
y la mesa en un largo sonido de campanas;

que no te abrume el tedio, la espuma más amarga
que corroe la arteria principal de la vida,
que alivie tu mirada una sonrisa entera de alegre pensamiento
mientras tu pulso en ritmo te provea de canas;
que nada te desvíe, que nada te disturbe,
que siempre tengas algo de hoy para mañana
y que lo sepas dar para cortar la leña,
para encender el fuego, para regar la tierra,
para ganar la lucha, para que tengas paz,
que es la grave tarea que me impuesto esta noche,
hermano mío...”


Hamlet Lima Quintana: En distintas formas (1981)

Versións:

Hamlet Lima Quintana: Zamba del nuevo día / Teoría de los buenos deseos*; Armando Tejada Gómez; 1999; Pista 1




Hamlet Lima Quintana: Teoría de los buenos deseos*; Armando Tejada Gómez, Vol.1; 2012; Pista 1

(Reedición da versión do disco Armando Tejada Gómez, do ano 1999.)


*[O recitativo deste poema, na voz de Hamlet Lima Quintana, está acompañado polo fondo musical que Oscar Cardozo Ocampo compuso para a Zamba del nuevo día, de Armando Tejada Gómez, publicada na obra Toda la piel de América, do ano 1984.]

jueves, 19 de marzo de 2020

Crónica de un semejante

Salgo pensando que te olvido
trabajando en dos trabajos,
me duele tanto tu ternura,
te debo tantas rosas postergadas.

Salgo pensando que los trenes
van llevando la esperanza,
me duelen tantos los andenes,
las flores del trabajo por la vida.

Por la lucha,
nuestra lucha,
gente al fin que vive.
Por nosotros,
la esperanza,
vos y yo con todos.

Salgo por allí
para encontrarte en cada esquina,
salgo por el pan
que hará crecer hijos en flor,
por vos, por mí.

Vuelvo con ganas de morir
junto a la cruz de tu mirada
y resucito en la esperanza,
las flores del trabajo por la vida.

Por la lucha,
nuestra lucha,
vos y yo con todos.

Salgo por allí
para encontrarte en cada esquina,
salgo por el pan
que hará crecer hijos en flor,
por vos, por mí.

Vuelvo con ganas de morir
junto a la cruz de tu mirada
y resucito en la esperanza
de ver la luz.

Hamlet Lima Quintana: Para no morir. Cancionero (1986)

Versións:
César Isella: Crónica de un semejante; César Isella con todos; 1974; Lado 1, Corte 1



Mercedes Sosa: Crónica de un semejante; Ángel; 2014; Pista 13

miércoles, 11 de marzo de 2020

Crónica de un semejante

«Yo soy un tipo como vos,
trabajo,
me alimento,
sudo un poco,
trabajo un poco más,
ando sin plata».
     En realidad, no sé por qué razón esta mañana, desde que abrí los ojos, estoy pensando eso. No lo sé, pero no puedo dejar de pensarlo. Parece el comienzo de un poema.
     Uno debería vivir cerca del trabajo. Pero no todo lo que uno desea se le da. ¿Todo? A veces pienso que nada se le da. Vivir en Morón y trabajar en el centro es infernal. Yo le dije a Luisa que tendríamos que mudarnos a Buenos Aires. Pero se lo dije hace mucho y ella me escucha siempre como si fuera la primera vez. Pero no se puede, no se puede, no se puede. Pobre Luisa, a veces me parece que está más cansada que yo. Pero, ¿cómo hará para inventar tanta ternura todos los días?
«Ando sin plata,
me gusta la mujer,
cuento los hijos…»
     Esa podría ser la continuación de “Yo soy un tipo como vos…” Pero, ¿cómo digo lo que quiero?, ¿qué tengo que decir?
     La hora. Se me hace tarde. El reloj. Todo es un enorme reloj. Hasta luego, Luisa. Sí, ya lo sé: que coma bien a mediodía, que no me haga mala sangre, que me estarás esperando todo el día. Chao, querida.
«Trabajo,
me alimento,
sudo un poco…»
     Esta estación está quedando chica. Ya casi no cabe la gente en el andén. Y ahora, ¿cómo entro al tren si hay gente hasta en la puerta? Un empujón más y ya está. Como todos los días. Vamos todos callados, todos para adentro, todos enlatados. Me gustaría leer el diario, pero lo tengo debajo del brazo y no puedo moverlo.
     Según el reloj pulsera del tipo que cuelga de la agarradera, son las siete menos cinco. Con un poco de suerte llego a tiempo. Yo le dije a Luisa que Pepe necesita zapatos y un pantalón nuevo. Ya es grande el chico. Es un muchachito. Pero, las cuentas. Si le compro zapatos y pantalón no podré pagar la luz y el gas. Pero el chico ya es grande…
«ando sin plata
me gusta la mujer,
cuento los hijos…»
     Ya pasamos Ciudadela.
     Yo pensé ayer, ¿o fue esta mañana?, ¿cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días? Era un buen pensamiento. Pero no se lo dije, no tuve tiempo.
     —No es nada, señor.
     Claro, el tipo no tuvo la culpa. Para bajar tiene que pasar hasta la puerta y el piso del tren está lleno de pies. ¿Dónde va a colocar los suyos? Algún pie tiene que quedar debajo y esta vez fue el mío. Pero los zapatos, quizás, pueda ser. Lleno de pies y los espacios llenos de cuerpos y el aire lleno de caras.
«caigo después en la vereda,
me pisan la cabeza,
no hago caso…»
     …ya está. Así tiene que continuar “yo soy un tipo como vos”.
     Pero el problema está en que vamos todos callados. Cada tipo que viaja en esta lata es una síntesis de él mismo. Pero claro, tienen razón, sería ridículo subir y decirle a cada pasajero: —Buenos días. ¿Ridículo? Aunque hermoso. En el campo lo hacen.
     Ya estamos en Once. Es claro, a esta hora la cola para esperar al 101 es larga. Si el colectivo no viene rápido, llegaré tarde. Pensándolo bien, cuando vuelva a casa le llevaré dos rosas a Luisa. ¿Cómo hará para inventar tanta ternura todos los días?
«…me pisan la cabeza,
no hago caso,
quiero querer,
me duele el corazón cuando lo pienso»
     …así, así, seguime hablando así. “yo soy un tipo como vos”. Este colectivo está tan lleno que me parece que me queda chico de sisa. Es un buen chiste. Yo le dije a Luisa que Perico necesita un sobretodo. Hace frío. El chico tiene frío. Luisa quiere comprárselo, pero este mes no se pudo. Y a Juan Martín hay que enseñarle a pedir para que Luisa no tenga que lavar tantos pañales
«…me gusta la mujer,
cuento los hijos…»
     Comprar, comprar, comprar… “me duele el corazón cuando lo pienso”…, eso está bien. Pero ahora me duele también el cuerpo de tanto estar apretado por otros cuerpos doloridos. Parecía otro chiste, pero eso de los cuerpos doloridos no lo permitió. Humor negro.
     En la parada. Son las nueve menos cuarto. Una hora y cuarenta y cinco minutos para recorrer los 23 kilómetros que hay de Morón al centro. En el mismo tiempo, por la ruta 205, podría haber llegado a Lobos. No; más allá todavía. A Lobos hay 100 kilómetros y a un promedio de 70 kilómetros por hora recorrería… ¿a ver?... 122,5 kilómetros.
     La oficina, la oficina, la oficina…
«yo soy un tipo como vos,
trabajo,
me alimento,
sudo un poco»
     Eso suena bien, me gusta.
     —No viejo, no puedo. ¿De dónde voy a sacar guita para prestarte?— Pedir, pedir, pedir. A Juan Martín hay que enseñarle a pedir para que Luisa no tenga que lavar tantos pañales. A veces me parece que está más cansada que yo.
«me alimento,
sudo un poco»
     A mediodía almorcé un sándwich. Y me atoré porque había mucho trabajo atrasado. ¿Atrasado? Ya son las cuatro de la tarde y voy a llegar tarde al otro trabajo. Y menos mal que este colectivo vino enseguida. Ese tipo se va a bajar. —Y bueno, pase usted, señora—. Pero ¿quién me manda a mí? ¿Acaso no estoy cansado?
«Me venden un buzón,
yo me doy cuenta»
     Dale, seguime hablando así: “Yo soy un tipo como vos”. Esta noche hay box por televisión. Creo que podré llegar a tiempo. —¿Qué haces, Gordo? ¿Qué colecta? ¿Otra vez, che?
     Me duele la espalda. Doce, trece horas tecleando la máquina cansan a cualquiera. Y lo de los zapatos y el pantalón de Pepe y el sobretodo de Perico y el tren y el colectivo y el piso lleno de pies y el aire lleno de caras y, entonces, ¿cuándo puede vivir uno, eh? ¿Quién me lo responde?
     Aquí, en Once, tampoco dan más los andenes. Pero, ¿cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días? Ya sé que no voy a conseguir asiento, pero parado, apretado, golpeado, cansado, y otras cosas más también terminadas en ado, me queda el consuelo del regreso.
«Me venden un buzón,
yo me doy cuenta»
     …por ahí anda la cosa.
     Ya pasamos Ramón Mejía. Por fin, puedo abrir el diario. El de la mañana. Uno siempre vive atrasado Me han robado vida. ¿Quién me la devuelve?
«Me venden un buzón,
yo me doy cuenta»
     Llegamos a Morón. Por fin a casa.
«Me venden un buzón,
yo me doy cuenta.
Y espero no sé qué,
no lo comprendo»
     Mira, querida. Hoy pensé traerte dos rosas, ¿sabes? Pero, ¿Cómo puedes inventar tanta ternura todos los días? Pensé en traerte esas dos rosas. Perdóname Luisa, sólo te traigo tu cansancio y el mío. Son las dos rosas.
     Ahora me doy cuenta:
«Yo soy un tipo como vos,
lo que se dice: un semejante».

Hamlet Lima Quintana: Cuentos para no morir (1972)

Versións:
Hamlet Lima Quintana: Crónica de un semejante; Cuentos para no morir; 1974; Lado B, Corte 3

viernes, 25 de octubre de 2019

Los pueblos de gesto antiguo

Me gustan los pueblos chicos de gesto antiguo
Son gente que da la mano y saluda al sol
Que sabe ganar la vida y ganar la muerte
Allá me voy a vivir
Con gente que planta un árbol y enciende amor.

Me iré por aquel camino que lleva al pueblo
Que crece entre la ternura que da el maíz
Me iré con la lucha a cuestas y el alma abierta
Allá me voy a vivir
Con toda la fuerza antigua de mi raíz.

La gente estará cantando la vida nueva
Que está creciendo en los pueblos chicos
Los pueblos de gesto antiguo
Con gente que da la mano.

Me voy a cantar con ellos hasta que el alba
Rocié el campo de aroma puro.
Sencillo como la lluvia
Profundo como la paz.

Los pueblos de gesto antiguo se dan la mano
Los pueblos se dan la mano para vencer
Los pueblos que van creciendo como los vientos
Allá me voy a vivir
En ese pueblo tan chico que va a nacer.

Hamlet Lima Quintana: Cancionero para no morir (1986)

Versións:
Mercedes Sosa: Los pueblos de gesto antiguo; En dirección del viento; 1976; Cara B, Corte 1



Cantoral: Los pueblos de gesto antiguo; Cantoral; 1976; Lado 1, Corte 1



Mercedes Sosa: Los pueblos de gesto antiguo; La mamancy; 1976; Cara B, Corte 1

(Reedición da versión do disco En dirección del viento, do ano 1976.)



Los Trovadores: Los pueblos de gesto antiguo; Los pueblos de gesto antiguo; 1978; Lado 1, Corte 1

viernes, 18 de octubre de 2019

Los hijos y los pájaros

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque tienen la urgencia
dispuesta a flor de labios,
Y está bien que así sea
porque al final la vida
les crece entre las manos.

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque llenan el día
poniéndolo más claro.
Y está bien que así sea
porque al final la muerte
se cae de sus manos.

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque siempre están yendo
al límite más blanco.
Y está bien que así sea
porque al final nosotros
viajamos en sus manos.

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque al final la suerte,
nuestra suerte,
se distrae volando.
Los hijos y los pájaros.
Los hijos y los pájaros.

Hamlet Lima Quintana: Cancionero para no morir (1986)

Versións:
Cantoral: Los hijos y los pájaros; El canto de Cantoral; 1980; Lado 2, Corte 1



Cuarteto vocal Vox4 e Nuria Espert: Los hijos y los pájaros / Palabras para Julia*; Voces y palabras. Canciones y poemas de España y Latinoamérica; 2005; Pistas 4 e 5



*[O recitativo da primeira estrofa deste poema, na voz de Nuria Espert, esta seguido pola musicalización do poema Palabras para Julia, da obra de José Agustín Goytisolo: Bajo tolerancia, do ano 1973; interpretada polo Cuarteto vocal Vox4.]