Toda mi vida os amé.
Si me amáis yo no lo sé.
Bien sé que tenéis amor
al desamor y al olvido.
Sé que soy aborrecido
ya que sabe el disfavor.
Y por siempre os amaré.
Si me amáis yo no lo sé.
Luis de Milán: El libro de música de vihuela de mano intitulado El Maestro (1536)
Versións:
Teresa Berganza, Narciso Yepes e Félix Lavilla: Toda mi vida os amé; Canciones españolas; 1992; CD1, Pista 9
Jaramar: Toda mi vida os amé; Fingir que duermo; 1995; Pista 9
Mostrando entradas con la etiqueta Jaramar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jaramar. Mostrar todas las entradas
domingo, 15 de octubre de 2023
viernes, 14 de enero de 2022
Liras de Nezahualcóyotl
Un rato cantar quiero
pues la ocasión y el tiempo se me ofrece:
ser admitido espero,
que mi intento por sí no desmerece;
y comienzo mi canto
aunque fuera mejor llamarle llanto.
Y tú, querido amigo,
goza la amenidad de aquestas flores;
alégrate conmigo,
desechemos las penas, los temores:
que el gusto trae medida
por ser al fin con fin la mala vida.
Yo tocaré, cantando,
el músico instrumento sonoroso;
tú, las flores gozando,
danza y festeja a Dios que es poderoso;
gocemos hoy tal gloria,
porque la humana vida es transitoria.
De Acolhuacán pusiste
En esta noble corte, asiento tuyo,
tus sillas, y quisiste
vestirlas de oro y perlas, donde arguyo
que con grandeza tanta
el Imperio se aumenta y se levanta
Oh Yoyontzin prudente,
famoso rey y singular monarca,
goza del bien presente,
que lo presente lo florido abarca,
porque vendrá algún día
que busques este gusto y alegría
Entonces la fortuna
te ha de quitar el cetro de la mano;
ha de menguar tu luna,
no te verás tan fuerte y tan ufano:
entonces tus criados
de todo bien serán desamparados.
Y en tan triste suceso,
los nobles descendientes de tu nido,
de príncipes el peso,
los que de noble cuna han nacido,
faltando tu cabeza
gustarán amargura de pobreza
Traerán a la memoria
quién fuiste, en pompa a todos envidiada;
tus triunfos y victoria;
y con gloria y majestad pasada
cotejando pesares,
de lágrimas harán crecidos mares.
Y estos tus descendientes
que te sirven de pluma y de corona,
de Acolhuacán extrañarán la zona;
y tenidos por tales,
con estas dichas crecerán sus males.
De esta grandeza rara,
digna de mil coronas y blasones,
será la fama avara;
sólo se acordarán en las naciones
lo bien que gobernaron
las tres cabezas que el Imperio honraron.
En México famosa,
Moctezuma, valor de pecho indiano
a Acolhuacán dichosa,
de Nezahualcóyotl rigió la mano;
a Tlacopan la fuerte,
Totoquihuatzin le salió por suerte.
Ningún olvido temo
de lo bien que tu reino dispusiste,
estando en el supremo
lugar que de la mano recibiste
del gran Señor del Mundo,
factor de aquestas cosas sin segundo.
Goza, pues, muy gustoso,
oh Nezahualcóyotl, lo que ahora tienes;
con flores de este hermoso
jardín, corona de tus ilustres sienes;
oye mi canto y lira
que a darle gustos y placeres tir
Los gustos de esta vida,
sus riquezas y mandos, son prestados;
con substancia fingida,
en apariencia sólo matizados;
y es tan gran verdad esta,
que a una pregunta me has de dar respuesta.
¿Qué es de Cihuapatzin
y Cuauhtzontecomatzin el valiente
y de Acolnahuacatzin?
¿Qué es de toda esa gente?
¿Sus voces oigo acaso?
Ya están en la otra vida; ese es el caso.
¡Ojalá los que ahora
juntos nos tiene del amor el hilo
que amistad atesora,
viéramos de la muerte el duro filo!
Porque no hay bien seguro:
que siempre trae mudanza lo futuro.
"...Y te prometo reconocerte
por mi Señor y Creador,
y de agradecimiento del bien recibido,
de hacerte un templo
donde sean reverenciado,
y se te haga ofrenda toda la vida,
hasta que tú, Señor,
te dignes mostrarte a este tu esclavo
y a los demás de mi reino;
y de hoy en adelante ordenaré
que no se sacrifique en todo el reino
gente humana, porque tengo para mí
que te ofendes por ello".
"...Que el dolor que llevo es
no tener luz ni conocimiento,
ni ser merecedor
de conocer tan gran Dios;
el cual tengo por cierto que,
ya que los presentes no lo conozcan,
en que sea conocido
y adorado en esta tierra"
Fernando de Alva Cortés Ixtlilxóchitl: Historia de la nación chichimeca* (1640)
Versións:
Jaramar: Liras de Nezahualcóyotl; Entre la pena y el gozo; 1993; Pista 1
pues la ocasión y el tiempo se me ofrece:
ser admitido espero,
que mi intento por sí no desmerece;
y comienzo mi canto
aunque fuera mejor llamarle llanto.
Y tú, querido amigo,
goza la amenidad de aquestas flores;
alégrate conmigo,
desechemos las penas, los temores:
que el gusto trae medida
por ser al fin con fin la mala vida.
Yo tocaré, cantando,
el músico instrumento sonoroso;
tú, las flores gozando,
danza y festeja a Dios que es poderoso;
gocemos hoy tal gloria,
porque la humana vida es transitoria.
De Acolhuacán pusiste
En esta noble corte, asiento tuyo,
tus sillas, y quisiste
vestirlas de oro y perlas, donde arguyo
que con grandeza tanta
el Imperio se aumenta y se levanta
Oh Yoyontzin prudente,
famoso rey y singular monarca,
goza del bien presente,
que lo presente lo florido abarca,
porque vendrá algún día
que busques este gusto y alegría
Entonces la fortuna
te ha de quitar el cetro de la mano;
ha de menguar tu luna,
no te verás tan fuerte y tan ufano:
entonces tus criados
de todo bien serán desamparados.
Y en tan triste suceso,
los nobles descendientes de tu nido,
de príncipes el peso,
los que de noble cuna han nacido,
faltando tu cabeza
gustarán amargura de pobreza
Traerán a la memoria
quién fuiste, en pompa a todos envidiada;
tus triunfos y victoria;
y con gloria y majestad pasada
cotejando pesares,
de lágrimas harán crecidos mares.
Y estos tus descendientes
que te sirven de pluma y de corona,
de Acolhuacán extrañarán la zona;
y tenidos por tales,
con estas dichas crecerán sus males.
De esta grandeza rara,
digna de mil coronas y blasones,
será la fama avara;
sólo se acordarán en las naciones
lo bien que gobernaron
las tres cabezas que el Imperio honraron.
En México famosa,
Moctezuma, valor de pecho indiano
a Acolhuacán dichosa,
de Nezahualcóyotl rigió la mano;
a Tlacopan la fuerte,
Totoquihuatzin le salió por suerte.
Ningún olvido temo
de lo bien que tu reino dispusiste,
estando en el supremo
lugar que de la mano recibiste
del gran Señor del Mundo,
factor de aquestas cosas sin segundo.
Goza, pues, muy gustoso,
oh Nezahualcóyotl, lo que ahora tienes;
con flores de este hermoso
jardín, corona de tus ilustres sienes;
oye mi canto y lira
que a darle gustos y placeres tir
Los gustos de esta vida,
sus riquezas y mandos, son prestados;
con substancia fingida,
en apariencia sólo matizados;
y es tan gran verdad esta,
que a una pregunta me has de dar respuesta.
¿Qué es de Cihuapatzin
y Cuauhtzontecomatzin el valiente
y de Acolnahuacatzin?
¿Qué es de toda esa gente?
¿Sus voces oigo acaso?
Ya están en la otra vida; ese es el caso.
¡Ojalá los que ahora
juntos nos tiene del amor el hilo
que amistad atesora,
viéramos de la muerte el duro filo!
Porque no hay bien seguro:
que siempre trae mudanza lo futuro.
"...Y te prometo reconocerte
por mi Señor y Creador,
y de agradecimiento del bien recibido,
de hacerte un templo
donde sean reverenciado,
y se te haga ofrenda toda la vida,
hasta que tú, Señor,
te dignes mostrarte a este tu esclavo
y a los demás de mi reino;
y de hoy en adelante ordenaré
que no se sacrifique en todo el reino
gente humana, porque tengo para mí
que te ofendes por ello".
"...Que el dolor que llevo es
no tener luz ni conocimiento,
ni ser merecedor
de conocer tan gran Dios;
el cual tengo por cierto que,
ya que los presentes no lo conozcan,
en que sea conocido
y adorado en esta tierra"
Fernando de Alva Cortés Ixtlilxóchitl: Historia de la nación chichimeca* (1640)
Versións:
Jaramar: Liras de Nezahualcóyotl; Entre la pena y el gozo; 1993; Pista 1
*[O manuscrito máis antiguo que se conserva desta obra é o de Mariano Fernández Echeverría y Veytia, do ano 1755; recollido no vol. XIII da Colección de Memorias de la Nueva España, na Biblioteca de la Real Academia de la Historia; nós manexamos a edición seguinte: Fernando de Alva Cortés Ixtlilxochitl: Historia de la nación chichimeca, edición de Germán Vázquez Chamorro, Crónicas de América, Editorial Dastin Export, S.L., Madrid, 2000, ISBN 8449202094;
en canto ao poema en cuestión aparece recollido en: Alfonso Méndez Plancarte: Poetas novohispanos. Primer siglo (1521-1621), Biblioteca del estudiante universitario, 33, Ediciones de la UNAM, México, 1942; nós manexamos a edición seguinte: José Luis Martínez: Nezahualcóyotl, vida y obra, Biblioteca americana, serie de literatura indígena, Fondo de Cultura Económica, México, 1972, ISBN 968-16-0509-8;
en canto á poesía prehispánica en lengua náhuatl, son imprescindibles os traballos de Ángel María Garibay K.: Poesía náhuatl, t.I: Romances de los señores de la Nueva España, Manuscrito de Juan Bautista de Pomar, Tezcoco, 1582, paleografía, versión, introducción, notas y apéndices de Ángel María Garibay K., UNAM, Instituto de Historia: Seminario de cultura náhuatl, México, 1964; Poesía náhuatl, t.II: Cantares mexicanos {1ª parte}, Manuscrito de la Biblioteca Nacional de México, paleografía, versión, introducción, notas y apéndices de Ángel María Garibay K., UNAM, Instituto de investigaciones históricas, México, 1965; Poesía náhuatl, t.III: Cantares mexicanos {2ª parte}, Manuscrito de la Biblioteca Nacional de México, paleografía, versión, introducción, notas y apéndices de Ángel María Garibay K., UNAM, Instituto de investigaciones históricas, México, 1968.]
en canto ao poema en cuestión aparece recollido en: Alfonso Méndez Plancarte: Poetas novohispanos. Primer siglo (1521-1621), Biblioteca del estudiante universitario, 33, Ediciones de la UNAM, México, 1942; nós manexamos a edición seguinte: José Luis Martínez: Nezahualcóyotl, vida y obra, Biblioteca americana, serie de literatura indígena, Fondo de Cultura Económica, México, 1972, ISBN 968-16-0509-8;
en canto á poesía prehispánica en lengua náhuatl, son imprescindibles os traballos de Ángel María Garibay K.: Poesía náhuatl, t.I: Romances de los señores de la Nueva España, Manuscrito de Juan Bautista de Pomar, Tezcoco, 1582, paleografía, versión, introducción, notas y apéndices de Ángel María Garibay K., UNAM, Instituto de Historia: Seminario de cultura náhuatl, México, 1964; Poesía náhuatl, t.II: Cantares mexicanos {1ª parte}, Manuscrito de la Biblioteca Nacional de México, paleografía, versión, introducción, notas y apéndices de Ángel María Garibay K., UNAM, Instituto de investigaciones históricas, México, 1965; Poesía náhuatl, t.III: Cantares mexicanos {2ª parte}, Manuscrito de la Biblioteca Nacional de México, paleografía, versión, introducción, notas y apéndices de Ángel María Garibay K., UNAM, Instituto de investigaciones históricas, México, 1968.]
martes, 15 de diciembre de 2020
El sol, la luna, el alba y el lucero
(…)
BERALDO
El sol, la luna, el alba y el lucero,
Las doradas estrellas,
Los ejes de oro en que restriba el cielo,
El día placentero
Bañado en luces bellas,
Lloviendo lumbre y gloria por el suelo,
Son, pastora, los bienes que á manojos
Saca amor por las puertas de tus ojos.
(…)
Bernardo de Balbuena: Égloga I. Rosanio. Beraldo. Siglo de oro en las selvas de Erífile* (1607)**
Versións:
Jaramar: El sol, la luna, el alba y el lucero; Entre la pena y el gozo; 1993; Pista 5
*[Siglo de oro en las selvas de Erífile del doctor Bernardo de Balbuena. En que se describe una agradable y rigurosa imitación del estilo pastoril de Teócrito, Virgilio, y Sanázaro.]
**[Recollido en: Siglo de oro en las selvas de Erífile, compuesto por D. Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto-Rico; Edición corregida por la Academia Española; Ibarra, impresor de cámara de S.M.; Madrid, 1821.]
BERALDO
El sol, la luna, el alba y el lucero,
Las doradas estrellas,
Los ejes de oro en que restriba el cielo,
El día placentero
Bañado en luces bellas,
Lloviendo lumbre y gloria por el suelo,
Son, pastora, los bienes que á manojos
Saca amor por las puertas de tus ojos.
(…)
Bernardo de Balbuena: Égloga I. Rosanio. Beraldo. Siglo de oro en las selvas de Erífile* (1607)**
Versións:
Jaramar: El sol, la luna, el alba y el lucero; Entre la pena y el gozo; 1993; Pista 5
*[Siglo de oro en las selvas de Erífile del doctor Bernardo de Balbuena. En que se describe una agradable y rigurosa imitación del estilo pastoril de Teócrito, Virgilio, y Sanázaro.]
**[Recollido en: Siglo de oro en las selvas de Erífile, compuesto por D. Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto-Rico; Edición corregida por la Academia Española; Ibarra, impresor de cámara de S.M.; Madrid, 1821.]
miércoles, 28 de octubre de 2020
Rosa das rosas
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Rosa de beldad' e de parecer
e Fror d'alegria e de prazer,
Dona en mui piadosa ser
Sennor en toller coitas e doores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Atal Sennor dev' ome muit' amar,
que de todo mal o pode guardar;
e pode-ll' os peccados perdõar,
que faz no mundo per maos sabores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Devemo-la muit' amar e servir,
ca punna de nos guardar de falir;
des i dos erros nos faz repentir,
que nos fazemos come pecadores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Esta dona que tenno por Sennore
de que quero seer trobador,
se eu per ren poss' aver seu amor,
dou ao demo os outros amores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Alfonso X el Sabio: Cantigas de Santa María (XIII)
Versións:
Jaramar: Rosa das Rosas; Fingir que duermo; 1995; Pista 2
Malandança: Rosa das rosas; Unha noite na corte do Rei Alfonso; 2001; Pista 1
Dona das donas, Sennor das sennores.
Rosa de beldad' e de parecer
e Fror d'alegria e de prazer,
Dona en mui piadosa ser
Sennor en toller coitas e doores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Atal Sennor dev' ome muit' amar,
que de todo mal o pode guardar;
e pode-ll' os peccados perdõar,
que faz no mundo per maos sabores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Devemo-la muit' amar e servir,
ca punna de nos guardar de falir;
des i dos erros nos faz repentir,
que nos fazemos come pecadores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Esta dona que tenno por Sennore
de que quero seer trobador,
se eu per ren poss' aver seu amor,
dou ao demo os outros amores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Alfonso X el Sabio: Cantigas de Santa María (XIII)
Versións:
Jaramar: Rosa das Rosas; Fingir que duermo; 1995; Pista 2
Malandança: Rosa das rosas; Unha noite na corte do Rei Alfonso; 2001; Pista 1
miércoles, 29 de abril de 2020
Romance del enamorado y la muerte
Yo me estaba reposando,
anoche como solía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos la tenía.
Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado amor?
¿Cómo has entrado mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta niña!
—¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana
donde ladraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.
Anónimo: Romance novelesco (S. XV)
Versións:
Leda Valladares e María Elena Walsh: Romance del enamorado y la muerte; Canciones del tiempo de Maricastaña; 1958; Lado B, Corte 2
Víctor Jara: Romance del enamorado y la muerte; Víctor Jara; 1967; Lado B, Corte 5
Cuarteto Zupay: Romance del enamorado y la muerte; Juglares; 1970; Lado 2, Corte 4
Joaquín Díaz: El enamorado y la muerte; Romances tradicionales; 1972; Cara A, Corte 2
Mario Ardila: Romance del enamorado y la muerte; Mario Ardila canta; 1976; Lado A, Corte 3
Joaquín Díaz: El enamorado y la muerte; Cancionero de romances; 1978; LP2, Lado A, Corte 2
(Reedición da versión do disco Romances tradicionales, do ano 1972.)
Amancio Prada: Romance del enamorado; Canciones de amor y celda; 1979; Lado 1, Corte 6
Cuarteto Zupay: El enamorado y la muerte; Retrospectiva; 1979; Lado 2, Corte 5
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Habrá un mañana; 1983; Lado 1, Corte 6
Óscar Chávez: El enamorado y la muerte; En el teatro de la ciudad, Vol.1; 1984; Lado 1, Corte 2
Paco Ibáñez: Romance del enamorado y la muerte; En vivo, en Obras Sanitarias (Argentina); 1985; Pista 2
Aliki Kagialoglou: Romance del enamorado y la muerte; Tragoudia apo tin Ispania ke tin Latiniki Ameriki; 1986; Pista 6
Óscar Chávez: El enamorado y la muerte; Y la canción se hizo… Calavera; 1986; Lado 1, Corte 7
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Antología; 1987; Lado 1, Corte 5
(Reedición da versión do disco Habrá un mañana, do ano 1983.)
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Nuestras canciones; 1990; Pista 3
(Reedición da versión do disco Habrá un mañana, do ano 1983.)
Amancio Prada: El enamorado y la muerte; Trovadores místicos y románticos; 1991; Pista 5
(Reedición da versión do disco Canciones de amor y celda, do ano 1979.)
Judith Akoschky: El enamorado y la muerte; Ruidos y ruiditos, Vol.4; 1992; Pista 14
Óscar Chávez: El enamorado y la muerte; Amorosas, Divertidas y horrorosísimas canciones de la Calaca Flaca; 1993; Pista 7
(Reedición da versión do disco Y la canción se hizo... Calavera, do ano 1986.)
Adolfo Osta: Romance de la muerte y el enamorado; Pase el agua. Canciones de trovadores, juglares y músicos de palacio; 1993; Pista 11
Jaramar: Romance del enamorado y la muerte; Fingir que duermo; 1995; Pista 13
Conjunto Alfonso X El Sabio: Romance del enamorado y la muerte; Del Medioevo y el Renacimiento, Vol.1; 2003; Pista 23
Eduardo Darnauchans: El enamorado y la muerte; Raras & casuales (1972-1992); 2003; Pista 10
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; El poema y la canción; 2004; Pista 8
Mala Vida: Romance del enamorado y la muerte; Piensa en mí; 2004; Pista 2
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Celebremos juntos 30 años; 2006; CD2, Pista 1
(Reedición da versión do disco Habrá un mañana, do ano 1983.)
Amancio Prada: El enamorado y la muerte; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 9
(Reedición da versión do disco Canciones de amor y celda, do ano 1979.)
Brocal: Romance del enamorado y la muerte; Folk castellano; 2014; Pista 7
Alalumbre: El enamorado y la muerte; Canciones de plaza y de palacio; 2016; Pista 8
*[Por limitacións de espazo en Blogger, non foi posible etiquetar a Aliki Kagialoglou, Conjunto Alfonso X El Sabio, Eduardo Darnauchans, Judith Akoschky, Mala Vida e Mario Ardila.]
anoche como solía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos la tenía.
Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado amor?
¿Cómo has entrado mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta niña!
—¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana
donde ladraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.
Anónimo: Romance novelesco (S. XV)
Versións:
Leda Valladares e María Elena Walsh: Romance del enamorado y la muerte; Canciones del tiempo de Maricastaña; 1958; Lado B, Corte 2
Víctor Jara: Romance del enamorado y la muerte; Víctor Jara; 1967; Lado B, Corte 5
Cuarteto Zupay: Romance del enamorado y la muerte; Juglares; 1970; Lado 2, Corte 4
Joaquín Díaz: El enamorado y la muerte; Romances tradicionales; 1972; Cara A, Corte 2
Mario Ardila: Romance del enamorado y la muerte; Mario Ardila canta; 1976; Lado A, Corte 3
Joaquín Díaz: El enamorado y la muerte; Cancionero de romances; 1978; LP2, Lado A, Corte 2
(Reedición da versión do disco Romances tradicionales, do ano 1972.)
Amancio Prada: Romance del enamorado; Canciones de amor y celda; 1979; Lado 1, Corte 6
Cuarteto Zupay: El enamorado y la muerte; Retrospectiva; 1979; Lado 2, Corte 5
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Habrá un mañana; 1983; Lado 1, Corte 6
Óscar Chávez: El enamorado y la muerte; En el teatro de la ciudad, Vol.1; 1984; Lado 1, Corte 2
Paco Ibáñez: Romance del enamorado y la muerte; En vivo, en Obras Sanitarias (Argentina); 1985; Pista 2
Aliki Kagialoglou: Romance del enamorado y la muerte; Tragoudia apo tin Ispania ke tin Latiniki Ameriki; 1986; Pista 6
Óscar Chávez: El enamorado y la muerte; Y la canción se hizo… Calavera; 1986; Lado 1, Corte 7
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Antología; 1987; Lado 1, Corte 5
(Reedición da versión do disco Habrá un mañana, do ano 1983.)
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Nuestras canciones; 1990; Pista 3
(Reedición da versión do disco Habrá un mañana, do ano 1983.)
Amancio Prada: El enamorado y la muerte; Trovadores místicos y románticos; 1991; Pista 5
(Reedición da versión do disco Canciones de amor y celda, do ano 1979.)
Judith Akoschky: El enamorado y la muerte; Ruidos y ruiditos, Vol.4; 1992; Pista 14
Óscar Chávez: El enamorado y la muerte; Amorosas, Divertidas y horrorosísimas canciones de la Calaca Flaca; 1993; Pista 7
(Reedición da versión do disco Y la canción se hizo... Calavera, do ano 1986.)
Adolfo Osta: Romance de la muerte y el enamorado; Pase el agua. Canciones de trovadores, juglares y músicos de palacio; 1993; Pista 11
Jaramar: Romance del enamorado y la muerte; Fingir que duermo; 1995; Pista 13
Conjunto Alfonso X El Sabio: Romance del enamorado y la muerte; Del Medioevo y el Renacimiento, Vol.1; 2003; Pista 23
Eduardo Darnauchans: El enamorado y la muerte; Raras & casuales (1972-1992); 2003; Pista 10
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; El poema y la canción; 2004; Pista 8
Mala Vida: Romance del enamorado y la muerte; Piensa en mí; 2004; Pista 2
Washington Carrasco e Cristina Fernández: Romance del enamorado y la muerte; Celebremos juntos 30 años; 2006; CD2, Pista 1
(Reedición da versión do disco Habrá un mañana, do ano 1983.)
Amancio Prada: El enamorado y la muerte; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 9
(Reedición da versión do disco Canciones de amor y celda, do ano 1979.)
Brocal: Romance del enamorado y la muerte; Folk castellano; 2014; Pista 7
Alalumbre: El enamorado y la muerte; Canciones de plaza y de palacio; 2016; Pista 8
*[Por limitacións de espazo en Blogger, non foi posible etiquetar a Aliki Kagialoglou, Conjunto Alfonso X El Sabio, Eduardo Darnauchans, Judith Akoschky, Mala Vida e Mario Ardila.]
Etiquetas:
Adolfo Osta
,
Alalumbre
,
Amancio Prada
,
Anónimo
,
Brocal
,
Cuarteto Zupay
,
Jaramar
,
Joaquín Díaz
,
Leda e María
,
Óscar Chávez
,
Paco Ibáñez
,
Romance
,
Víctor Jara
,
Washington Carrasco e Cristina Fernández
miércoles, 12 de junio de 2019
Halcón que se atreve
(…)
Entra Felicio, e diz:
Que direy a mí de mí
porque cuanto a mí digo
falo com omorimigo
que eu nunca conhecí.
Tanto mal tenho comigo.
A ninguem nam me descubro
e a mi nam sey que diga
descobreme miña fadiga
quantos secretos encubro
e nam sey que via siga.
Cantam as lavrandeyras:
Halcón que se atreve
com garça guerrera,
peligros espera.
Halcón que se buela
con garça a porfía
caçarla quería
y no la recela.
Mas quien no se vela
de garça guerrera,
peligros espera.
Felicio:
Os perigos que eu espero
nesta caça venturosa
real garça regurosa
eu os busco, eu os quero
por seguir ave fermosa.
E pois voaes alterosa
e tam ligeyra
a vitoria toda e vossa
segura estaes na ribeyra
e nas alturas ditosa.
Cantay bem aventuradas
a cantiga que cantáis,
porque nella me mostrais
minhas dores apertadas
que seram cada vez mais.
Clita:
E vos senhor que buscais
a Cismena,
se por falcam vos contáis
pelarvos ha pena e pena
veremos com que voais.
Cantá:
La caça de amor
es daltanaría
trabajos de día
de noche dolor.
Halcón caçador
con garça tan fiera
peligros espera.
Felicio:
Eu direy isso aa fortuna
com palavras de tristura
que sou falcam sem ventura
e minha garça se enfuna
sobre a nuvem mais escura.
Do estrema fermosura
Garçabella
temo que subais naltura
onde vos torneis estrella
por estardes mais segura.
(…)
Gil Vicente: Escena 3ª. Comedia Rubena* (1521)
Versións:
Jaramar: Amor con fortuna**; Fingir que duermo; 1995; Pista 1
***[Queremos agradecer públicamente a Jaramar Soto a súa dilixencia en responder ás nosas interpelacións sobre este poema; o recoñecemento do erro de atribución do texto; así como as explicacións sobre a natureza da súa versión musical.]
Entra Felicio, e diz:
Que direy a mí de mí
porque cuanto a mí digo
falo com omorimigo
que eu nunca conhecí.
Tanto mal tenho comigo.
A ninguem nam me descubro
e a mi nam sey que diga
descobreme miña fadiga
quantos secretos encubro
e nam sey que via siga.
Cantam as lavrandeyras:
Halcón que se atreve
com garça guerrera,
peligros espera.
Halcón que se buela
con garça a porfía
caçarla quería
y no la recela.
Mas quien no se vela
de garça guerrera,
peligros espera.
Felicio:
Os perigos que eu espero
nesta caça venturosa
real garça regurosa
eu os busco, eu os quero
por seguir ave fermosa.
E pois voaes alterosa
e tam ligeyra
a vitoria toda e vossa
segura estaes na ribeyra
e nas alturas ditosa.
Cantay bem aventuradas
a cantiga que cantáis,
porque nella me mostrais
minhas dores apertadas
que seram cada vez mais.
Clita:
E vos senhor que buscais
a Cismena,
se por falcam vos contáis
pelarvos ha pena e pena
veremos com que voais.
Cantá:
La caça de amor
es daltanaría
trabajos de día
de noche dolor.
Halcón caçador
con garça tan fiera
peligros espera.
Felicio:
Eu direy isso aa fortuna
com palavras de tristura
que sou falcam sem ventura
e minha garça se enfuna
sobre a nuvem mais escura.
Do estrema fermosura
Garçabella
temo que subais naltura
onde vos torneis estrella
por estardes mais segura.
(…)
Gil Vicente: Escena 3ª. Comedia Rubena* (1521)
Versións:
Jaramar: Amor con fortuna**; Fingir que duermo; 1995; Pista 1
*[As obras de Gil Vicente aparecen recollidas en: Compilaçam de todalas obras de Gil Vicente, a qual se reparte en cinco libros. O primero he de todas suas cousas de devaçom. O segundo as comedias. O terceyro as tragicomedias. No cuarto as farsas. No quinto as obras meudas. Emprimiose em a muy nobre e sempre leal cidade de Lixboa en casa de Joam Alvarez, impresor del Rey nosso Senhor. Anno de MDLXII.]
**[A versión musical de Jaramar confunde, por erro, este texto co poema Amor con fortuna de Juan del Encina.]***[Queremos agradecer públicamente a Jaramar Soto a súa dilixencia en responder ás nosas interpelacións sobre este poema; o recoñecemento do erro de atribución do texto; así como as explicacións sobre a natureza da súa versión musical.]
sábado, 8 de junio de 2019
Detente, sombra de mi bien esquivo
Que contiene una fantasía contenta con amor decente
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas hurtado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
Sor Juana Inés de la Cruz: Poemas* (1690)
Versións:
Jaramar: Fantasía; Fingir que duermo; 1995; Pista 12
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas hurtado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
Sor Juana Inés de la Cruz: Poemas* (1690)
Versións:
Jaramar: Fantasía; Fingir que duermo; 1995; Pista 12
*[Poemas de la única poetisa americana, musa décima, Sor Juana Inés de la Cruz, religiosa profesa en el Monasterio de San Gerónimo de la Imperial ciudad de México, que en varios metros, idiomas, y estilos, fertiliza varios asuntos: con elegantes, sutiles, claros, ingeniosos, útiles versos: para enseñanza, recreo, y admiración. Dedícalos a la Excelentísima Señora, Señora Doña María Luisa Gonçaga Manrique de Lara, Condesa de Paredes, Marquesa de La Laguna. Y los saca a la luz D. Juan Camacho Gayna, caballero del Orden de Santiago, Mayordomo, y caballerizo que fue de su Excelencia, Gobernador actual de la Ciudad del Puerto de Santa María. Segunda edición, corregida, y mejorada por su Autora. Con privilegio. En Madrid: por Juan García Infançón. Año de 1690.]
jueves, 6 de junio de 2019
Cúbrese de obscuridad
Grado V: “Appetere impatienter”
REDONDILLAS
Cúbrese de obscuridad
con negras nubes el cielo,
y está amenazando al suelo
una grande tempestad.
Fórmase en el ayre guerra,
y el ayre de esto alterado,
porque la causa le ha dado,
furioso azota la tierra.
Y entre los oscuros senos
la tempestad que levanta,
con relámpagos espanta,
y atemoriza con truenos.
Todo es confusión, y espanto;
y turbados los sentidos,
sin poder hallar los nidos,
pierden las aves su canto.
Fórmase una noche obscura,
y sin luz todas las flores,
como pierden los colores,
pierden también la hermosura.
Parece que con desmayos
unas con otras se abrazan,
porque la tierra amenazan
piedras, granizos, y rayos.
Sale en esto hermoso el Sol,
rompiendo una obscura nube,
que quanto más negra sube,
descubre más su arrebol.
Ahuyenta su obscuridad,
deshace la nube negra,
y todo el campo se alegra
libre de la tempestad.
Como quando sale el Alba
se alegran todas las aves,
y con quiebros más suaves
hacen à su luz la salva.
El temor que tuvo, pierde,
mirando en el arco el suelo
la paz que le pinta al Cielo
de morado, azul, y verde.
Yà vuelven à parecer
todas las flores hermosas,
y se muestran más vistosas,
con nuevo color, y sér.
Todo queda más vistoso
de lo que antes había estado,
porque después del nublado
sale Febo más hermoso.
En el otro Grado puesta
vimos al alma abrasada,
de mil trabajos cercada,
y à padecerlos dispuesta.
Mil rayos la amenazaban;
los ayres la convatían;
y todo el Sol le cubrían
las nubes que la cercaban.
Tenía oculta su luz
entre tinieblas de amor,
padeciendo con rigor,
á fuera, y á dentro Cruz.
Todo era tristeza, y llanto,
y sin poder aliviarse,
un padecer sin cansarse:
y esso puede el Amor santo.
Apuròse en el crisol,
y en medio de estos enojos,
à sus afligidos ojos,
saliò más hermoso el Sol.
En verlo su luz suspira,
porque la enciende, y abrasa,
y al centro el fuego le pasa,
quando en sus rayos se mira.
Entra este Grado siguiendo
esta luz resplandeciente,
con un afecto impaciente,
y hasta gozarla muriendo.
Parecele que no vive,
sino que impaciente muere,
pues no goza como quiere
las mercedes que recibe.
Que no es posible que viva,
ni le baste el sufrimiento,
si el amor, de su sustento
como á Tantalo la priva.
El agua, y el fuego toca
impaciente su esperanza,
porque à penas este alcanza,
y huye aquella de su boca.
Como sucede al hambriento,
que solo comer desea,
y qualquier cosa que vea
imagina que es sustento.
Que con la vista, y olor,
y mucho más si algo prueba,
siente una hambre muy nueva,
y el apetito mayor.
Assi el alma que merece
gozar de este santo grado,
siente el afecto doblado,
y mayor hambre padece.
Tiene mayor sed bebiendo,
y està impaciente adorando:
con mayor deseo, esperando,
y con más hambre, muriendo.
Con un afecto amoroso
aquí pierde la paciencia,
y le dá el amor licencia
para decirle à su Esposo:
Aguardame, Esposo amigo,
pues me viste padecer,
que yà no quiero otro sèr,
sino para ser contigo.
¿Por qué, pues que yà respondes,
á mis voces no te pàras?
Y por qué me desamparas,
y si te páras te escondes?
Por qué, si admites mis quejas,
huyes de mis brazos luego?
Y quando á los tuyos llego,
te vàs y sola me dejas?
Un tiempo tù me decías,
prometiendo el bien que espero:
abre la boca, que quiero
hinchirla de gracias mías.
y ahora que en tus visitas
de sed impaciente rabio,
apenas la llego al labio
quando la taza me quitas.
Miro el bien que me provoca,
y como solo le veo,
y no le gozo, deseo
que se hagan mis ojos boca.
¿Quàndo la pena que siento
trocará en gozo el amor,
y tendrá fin el dolor
de este mi dulce tormento?
¿Quàndo en los ricos despojos
de tus amorosos lazos,
llegaràn à hacer mis brazos
lo que ahora hacen mis ojos?
Con estos afectos sube,
y siempre se està abrasando,
porque al Sol està mirando,
sin que se lo estorve nube.
Con las ansias que desea
las aguas el Ciervo herido,
suspira por su querido,
hasta que su fuente vea.
Ningun arroyo que pasa
la sed le alivia, ni afloja,
hasta que en la fuente arroja
el fuego con que se abrasa.
Y hasta llegar á su amado,
quanto más goza, más pide:
que su gozo entero impide
la paciencia de este grado.
Y es bien, pues està muriendo
por su cristalina fuente,
que salga de este impaciente,
y entre en el otro corriendo.
Diego de Funes*: De los Grados del Amor de Dios en Theoría y en Práctica** (1635)
Versións:
Jaramar: Un deseo lleno de impaciencia santa***; Fingir que duermo; 1995; Pista 7
Probada yá el alma con los trabajos, y aflicciones, llega á gozar algo de los favores divinos, y esto con tan grande movimiento incita la voluntad, para entregarse más en la posesión de aquel bien que yá goza, que le sigue en este Grado un deseo lleno de impaciencia santa, y es tan grande este afecto, que apenas se puede resistir, y consume el corazón dulcemente, y aun exteriormente suele obrar efectos maravillosos; porque muchas veces, todo el cuerpo se enciende en llamas de amor con unos ardores tan vehementes, que es menester ayudarle con cosas frias. Todo esto dice como experimentado Rusbrochio (lib. 2. Spiritualium nuptiarum, capit. 24. de Languore, impatientia amoris, in med.) con estas palabras: Hic amoris estus quedam interna impatientia est, que … cor hominis exédit ejusque ebibit sanguinem. In hoc gradu sensibilis ardor amoris, tám ingens est, ut in omni hominis vita non sit ferventior.
David, (Psalm. 41. v. 2.) compara en este Grado de amor á la impaciencia del Ciervo herido, y acosado, que corre á las fuentes de cristalinas aguas, que el deseo de Dios causa una sed impacientísima en el alma.
San Juan Crisostomo pondera en este Psalm. 41. v. 3. que no dijo el Rey Santo: Amavit anima mea, sino, sitivit, ut ostenderet affectum, amorem, sitim vocavit, que para declarar su impaciencia llamó sed al amor, porque no hay cosa que más al vivo represente este impaciente, y santo afecto que la sed, porque muchas veces llega a ser una impaciencia furiosa. Bebe ya el alma en este Grado de aquella Eterna Fuente, que dijo: Siquis sitit veniat ad me, bibat. (Joan. 7. v. 37.) y juntamente la misma sed le abrasa, y atormenta, porque se hallan en ella juntos, la posesion, y el deseo de lo que se ama.
San Agustin lo declara en el Psalm. 118. v. 37. con este egemplo: Quemadmodum si poculum plenum teneas, sitienti dare incipias; haurit bibendo, poscit desiderando, porque de sí confiesa la Sabiduría Eterna. (Eclesiast. 24. v. 29.) Qui edunt me adhuc esurient: qui bibunt me adhuc sitient.
REDONDILLAS
Cúbrese de obscuridad
con negras nubes el cielo,
y está amenazando al suelo
una grande tempestad.
Fórmase en el ayre guerra,
y el ayre de esto alterado,
porque la causa le ha dado,
furioso azota la tierra.
Y entre los oscuros senos
la tempestad que levanta,
con relámpagos espanta,
y atemoriza con truenos.
Todo es confusión, y espanto;
y turbados los sentidos,
sin poder hallar los nidos,
pierden las aves su canto.
Fórmase una noche obscura,
y sin luz todas las flores,
como pierden los colores,
pierden también la hermosura.
Parece que con desmayos
unas con otras se abrazan,
porque la tierra amenazan
piedras, granizos, y rayos.
Sale en esto hermoso el Sol,
rompiendo una obscura nube,
que quanto más negra sube,
descubre más su arrebol.
Ahuyenta su obscuridad,
deshace la nube negra,
y todo el campo se alegra
libre de la tempestad.
Como quando sale el Alba
se alegran todas las aves,
y con quiebros más suaves
hacen à su luz la salva.
El temor que tuvo, pierde,
mirando en el arco el suelo
la paz que le pinta al Cielo
de morado, azul, y verde.
Yà vuelven à parecer
todas las flores hermosas,
y se muestran más vistosas,
con nuevo color, y sér.
Todo queda más vistoso
de lo que antes había estado,
porque después del nublado
sale Febo más hermoso.
En el otro Grado puesta
vimos al alma abrasada,
de mil trabajos cercada,
y à padecerlos dispuesta.
Mil rayos la amenazaban;
los ayres la convatían;
y todo el Sol le cubrían
las nubes que la cercaban.
Tenía oculta su luz
entre tinieblas de amor,
padeciendo con rigor,
á fuera, y á dentro Cruz.
Todo era tristeza, y llanto,
y sin poder aliviarse,
un padecer sin cansarse:
y esso puede el Amor santo.
Apuròse en el crisol,
y en medio de estos enojos,
à sus afligidos ojos,
saliò más hermoso el Sol.
En verlo su luz suspira,
porque la enciende, y abrasa,
y al centro el fuego le pasa,
quando en sus rayos se mira.
Entra este Grado siguiendo
esta luz resplandeciente,
con un afecto impaciente,
y hasta gozarla muriendo.
Parecele que no vive,
sino que impaciente muere,
pues no goza como quiere
las mercedes que recibe.
Que no es posible que viva,
ni le baste el sufrimiento,
si el amor, de su sustento
como á Tantalo la priva.
El agua, y el fuego toca
impaciente su esperanza,
porque à penas este alcanza,
y huye aquella de su boca.
Como sucede al hambriento,
que solo comer desea,
y qualquier cosa que vea
imagina que es sustento.
Que con la vista, y olor,
y mucho más si algo prueba,
siente una hambre muy nueva,
y el apetito mayor.
Assi el alma que merece
gozar de este santo grado,
siente el afecto doblado,
y mayor hambre padece.
Tiene mayor sed bebiendo,
y està impaciente adorando:
con mayor deseo, esperando,
y con más hambre, muriendo.
Con un afecto amoroso
aquí pierde la paciencia,
y le dá el amor licencia
para decirle à su Esposo:
Aguardame, Esposo amigo,
pues me viste padecer,
que yà no quiero otro sèr,
sino para ser contigo.
¿Por qué, pues que yà respondes,
á mis voces no te pàras?
Y por qué me desamparas,
y si te páras te escondes?
Por qué, si admites mis quejas,
huyes de mis brazos luego?
Y quando á los tuyos llego,
te vàs y sola me dejas?
Un tiempo tù me decías,
prometiendo el bien que espero:
abre la boca, que quiero
hinchirla de gracias mías.
y ahora que en tus visitas
de sed impaciente rabio,
apenas la llego al labio
quando la taza me quitas.
Miro el bien que me provoca,
y como solo le veo,
y no le gozo, deseo
que se hagan mis ojos boca.
¿Quàndo la pena que siento
trocará en gozo el amor,
y tendrá fin el dolor
de este mi dulce tormento?
¿Quàndo en los ricos despojos
de tus amorosos lazos,
llegaràn à hacer mis brazos
lo que ahora hacen mis ojos?
Con estos afectos sube,
y siempre se està abrasando,
porque al Sol està mirando,
sin que se lo estorve nube.
Con las ansias que desea
las aguas el Ciervo herido,
suspira por su querido,
hasta que su fuente vea.
Ningun arroyo que pasa
la sed le alivia, ni afloja,
hasta que en la fuente arroja
el fuego con que se abrasa.
Y hasta llegar á su amado,
quanto más goza, más pide:
que su gozo entero impide
la paciencia de este grado.
Y es bien, pues està muriendo
por su cristalina fuente,
que salga de este impaciente,
y entre en el otro corriendo.
Diego de Funes*: De los Grados del Amor de Dios en Theoría y en Práctica** (1635)
Versións:
Jaramar: Un deseo lleno de impaciencia santa***; Fingir que duermo; 1995; Pista 7
*[Diego de Funes: monxe cartuxo de Zaragoza (1550-1622). Para máis información da súa vida e obra consultar o interesantísimo artigo de Rocío Olivares Zorrilla.]
**[Descoñecemos de xeito exacto o título da obra de Diego de Funes, así como a data da súa composición, polos problemas relativos á consulta do manuscrito orixinal na Biblioteca da Cartuja Aula Dei de Zaragoza. Atópase incluída como copia ou recopilación na obra de Juan Bautista Lisaca de La Maza, monje agustino de Zaragoza, De los Grados del Amor de Dios en Theoría y en Práctica, publicada en Huesca en 1635 y en Madrid en 1787. Para máis información sobre a cuestión, consultar o interesantísimo artigo de Rocío Olivares Zorrilla.]
***[A versión musical de Jaramar leva por título unha frase extraida da descripción deste quinto Grado que precede ao poema. Non podemos considerar un erro a atribución do poema a Juan de Palafox por parte da intérprete, xa que cando se publicou este CD ainda non se producirá o descubrimento da súa verdadeira autoría por parte da investigadora Rocío Olivares Zorrilla, que publicou a nova no ano 2011. Ata esa data a crítica consideraba unánimemente Los Diez Grados del Amor Divino obra de Juan de Palafox.]
****[Tradicionalmente víñase considerando este poema obra de Juan de Palafox y Mendoza, incluido na súa obra Los Diez Grados del Amor Divino, recollido en Obras del Ilustríssimo, Excelentíssimo, y venerable siervo de Dios, Don Juan de Palafox y Mendoza, de los Supremos Consejos de Indias, y Aragón, Obispo de Puebla de los Ángeles, y de Osma, Arzobispo electo de Mégico, Virrey, y Capitán General de Nueva España, Tomo VII. Notas a las cartas, y avisos de Santa Teresa de Jesús, y varias poesías espirituales del venerable autor. Con privilegio del Rey Nuestro Señor. En Madrid: en la imprenta de Don Gabriel Ramírez, criado de la Reyna Madre Nuestra Señora, impresor de la Real Academia de San Fernando. Año de MDCCLXII; pero gracias á investigación de Rocío Olivares Zorrilla, da Facultade de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México, pódese concluir con rotundidade que a súa autoría pertence ao monxe cartuxo Diego de Funes. Rocío Olivares Zorrilla: El verdadero autor de “Los Diez Grados del Amor Divino”, atribuidos a Palafox; Literatura Mexicana, Vol.22; nº1; 2011; ISSN 0188-2546, ISSN-e 2448-8216.]
miércoles, 30 de marzo de 2016
Cuando por dar contento a Melibeo
ARCISIO
Cuando por dar contento á Melibeo
Fui por otras riberas y cabañas
Cansado, y mas cansado mi deseo,
Pasé unas grandes selvas y montañas
Y cuanto mas andaba, parecia
Que el fuego era mayor en mis entrañas.
Al fin por nuevas sendas hallé un dia
Una nueva y fresquísima floresta
Donde un sabio pastor viejo vivia.
Y allí miéntras pasábamos la siesta
Esto le oí cantar con voz divina,
El haciendo una jaula, yo una cesta.
Pastor, si á desear salud te inclina
La pena y el dolor que te atormenta,
Y la razon tus pasos encamina;
Oyeme ahora sin que en tí se sienta
Flaqueza alguna que es un sentimiento
Que al niño infama, y la vejez afrenta.
Huye la ociosidad, ama el contento;
Que si amor busca gente descuidada,
La soledad levanta el pensamiento.
Echa en el hombro la industriosa hazada,
Labra tu viña, planta tus parrales,
La fresca vid al álamo arrimada.
Haz en tu huerto al agua sus canales,
Con esto agotarás la de tus ojos,
Quedando claros para ver tus males.
Ocúpate en arar nuevos rastrojos,
Y escardando en el trigo las espinas,
Arrancarás del alma los abrojos.
Busca en las selvas, entre flores finas,
El cuidadoso enjambre edificado,
En secos troncos sus sabrosas minas.
En esto irá tu corazón cobrando
Un alivio tan poco conocido,
Que aun sin él pensarás que estás penando.
Fíngete sano, ya me ha acontecido
Fingir que duermo, y con estar despierto
Hallarme, sin saber como, dormido.
Deja la ociosidad, esto es muy cierto,
Que la imaginación de ella ayudada
Resucita al amor cuando mas muerto.
Si es nueva la pasión, será arrancada
Con mas facilidad, que el tiempo deja
Seca la miel, la uva sazonada,
Tú ves aquella encima dura y vieja,
Un tiempo fue pimpollo ternezuelo,
Liviano de rendirse á cualquier reja.
No dilates los días en su vuelo,
El mar crece, y si llegas á mañana
Mas caro ha de vendérsete el consuelo.
El nuevo río que en su fuente mana
Es fácil de atajar y darle vado,
Camina manso, y por su vega llana.
Llegásele un arroyo, y otro al lado,
Y soberbio, hinchado y caudaloso
De su primera fuente va afrentado.
Aunque el amor es mal, es mal sabroso,
Y así nos remitimos á otro dia,
Que siempre se apetece lo dañoso.
No pierdas tiempo, que por esta via
Lo que le diligencia no se gana,
Pierde tu corazón de mejoría.
Herida he visto yo harto liviana,
Peligrosa después por dilatarse;
Quien hoy no puede, mal podrá mañana.
Cuando es nuevo el amor ha de atajarse,
Que por medio el furor de la corriente
Querer pasar el rio, es anegarse.
Pero si el mal en su vigor se siente
Ya del todo el alma apoderado,
A viejo amor, remedio diferente.
Si poco á poco al hueso ha penetrado,
Poco á poco tambien será expelido,
A vieja enfermedad nuevo cuidado.
Saca tus ovejuelas al ejido;
El fértil campo y el agricultura
Son medicina al pecho mas herido.
Ver los bueyes abrir la tierra dura,
Sembrar á logro cierto alegres prados,
Gozar la fruta y su primer dulzura:
Los árboles de flores estrellados,
Las sierpes de cristal que los enredan,
De cantorcillas aves visitados:
Vuelan las unas, y las otras quedan
Al murmurar del agua concertando
Los dulces cantos en que nos remedan.
Cual de quejas al aire está sembrando,
De zelos llena, y cual de triste olvido;
Hasta allí, o falso amor, llega tu mando.
Pues tras esto hallarse acaso un nido,
Y á su dueño espiar tras una mata
Podrá traerte un rato divertido.
Con esto un grande amor se desbarata;
Si prendes el zorzal y quedas sano,
La salud te se vende bien barata.
¿Hay gusto igual, si sales el verano,
Sin sol el día, el campo verde y tierno,
Que echar un par de liebres por el llano?
Pues en el blanco y encogido invierno
En tu cabaña al fuego recostado
¿Cómo te hallará su llanto eterno?
El zurrón proveido, el rio al lado,
Tiernas castañas, y manteca fresca,
Las migas hechas, y el corral nevado.
Siembra tu pedernal fuego en la yesca,
Y el amor en tu pecho brasa viva;
Una se apaga y otra se refresca.
Mas en el alma su veneno priva,
Procura ser señor de tus pasiones
Que es lo que todo su poder derriba.
Ama el trabajo, huye de ocasiones,
Busca la ausencia, y hallarás la vida,
Vete á la villa, deja tus rincones
El alma se te parte á la partida,
Animo! Que vencer dificultades
Nos hace la vitoria mas cumplida.
Libres son las humanas voluntades,
El cielo las crió sin ligadura,
Y es todo lo demás curiosidades.
Esto, en lenguaje lleno de dulzura
Y en tono mas alegre que no el mio,
Cantó el pastor sentado en la frescura.
Y porque vió que entraba su cabrio
Ya tras la nueva yerba por el monte,
Se fue tras él, y yo pasando el rio,
El sol pasó también nuestro horizonte.
Bernardo de Balbuena: Égloga III. Arcisio. Melancio. Siglo de oro en las selvas de Erífile* (1607)**
Versións:
Jaramar: Fingir que duermo; Fingir que duermo; 1995; Pista 8***
*[Siglo de oro en las selvas de Erífile del doctor Bernardo de Balbuena. En que se describe una agradable y rigurosa imitación del estilo pastoril de Teócrito, Virgilio, y Sanázaro]
**[Recollido en: Siglo de oro en las selvas de Erífile, compuesto por D. Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto-Rico; Edición corregida por la Academia Española; Ibarra, impresor de cámara de S.M.; Madrid, 1821.]
***[A versión musical de Jaramar, repítese na pista 15 do mesmo CD, Fingir que duermo, cunha duración mais reducida.]
Cuando por dar contento á Melibeo
Fui por otras riberas y cabañas
Cansado, y mas cansado mi deseo,
Pasé unas grandes selvas y montañas
Y cuanto mas andaba, parecia
Que el fuego era mayor en mis entrañas.
Al fin por nuevas sendas hallé un dia
Una nueva y fresquísima floresta
Donde un sabio pastor viejo vivia.
Y allí miéntras pasábamos la siesta
Esto le oí cantar con voz divina,
El haciendo una jaula, yo una cesta.
Pastor, si á desear salud te inclina
La pena y el dolor que te atormenta,
Y la razon tus pasos encamina;
Oyeme ahora sin que en tí se sienta
Flaqueza alguna que es un sentimiento
Que al niño infama, y la vejez afrenta.
Huye la ociosidad, ama el contento;
Que si amor busca gente descuidada,
La soledad levanta el pensamiento.
Echa en el hombro la industriosa hazada,
Labra tu viña, planta tus parrales,
La fresca vid al álamo arrimada.
Haz en tu huerto al agua sus canales,
Con esto agotarás la de tus ojos,
Quedando claros para ver tus males.
Ocúpate en arar nuevos rastrojos,
Y escardando en el trigo las espinas,
Arrancarás del alma los abrojos.
Busca en las selvas, entre flores finas,
El cuidadoso enjambre edificado,
En secos troncos sus sabrosas minas.
En esto irá tu corazón cobrando
Un alivio tan poco conocido,
Que aun sin él pensarás que estás penando.
Fíngete sano, ya me ha acontecido
Fingir que duermo, y con estar despierto
Hallarme, sin saber como, dormido.
Deja la ociosidad, esto es muy cierto,
Que la imaginación de ella ayudada
Resucita al amor cuando mas muerto.
Si es nueva la pasión, será arrancada
Con mas facilidad, que el tiempo deja
Seca la miel, la uva sazonada,
Tú ves aquella encima dura y vieja,
Un tiempo fue pimpollo ternezuelo,
Liviano de rendirse á cualquier reja.
No dilates los días en su vuelo,
El mar crece, y si llegas á mañana
Mas caro ha de vendérsete el consuelo.
El nuevo río que en su fuente mana
Es fácil de atajar y darle vado,
Camina manso, y por su vega llana.
Llegásele un arroyo, y otro al lado,
Y soberbio, hinchado y caudaloso
De su primera fuente va afrentado.
Aunque el amor es mal, es mal sabroso,
Y así nos remitimos á otro dia,
Que siempre se apetece lo dañoso.
No pierdas tiempo, que por esta via
Lo que le diligencia no se gana,
Pierde tu corazón de mejoría.
Herida he visto yo harto liviana,
Peligrosa después por dilatarse;
Quien hoy no puede, mal podrá mañana.
Cuando es nuevo el amor ha de atajarse,
Que por medio el furor de la corriente
Querer pasar el rio, es anegarse.
Pero si el mal en su vigor se siente
Ya del todo el alma apoderado,
A viejo amor, remedio diferente.
Si poco á poco al hueso ha penetrado,
Poco á poco tambien será expelido,
A vieja enfermedad nuevo cuidado.
Saca tus ovejuelas al ejido;
El fértil campo y el agricultura
Son medicina al pecho mas herido.
Ver los bueyes abrir la tierra dura,
Sembrar á logro cierto alegres prados,
Gozar la fruta y su primer dulzura:
Los árboles de flores estrellados,
Las sierpes de cristal que los enredan,
De cantorcillas aves visitados:
Vuelan las unas, y las otras quedan
Al murmurar del agua concertando
Los dulces cantos en que nos remedan.
Cual de quejas al aire está sembrando,
De zelos llena, y cual de triste olvido;
Hasta allí, o falso amor, llega tu mando.
Pues tras esto hallarse acaso un nido,
Y á su dueño espiar tras una mata
Podrá traerte un rato divertido.
Con esto un grande amor se desbarata;
Si prendes el zorzal y quedas sano,
La salud te se vende bien barata.
¿Hay gusto igual, si sales el verano,
Sin sol el día, el campo verde y tierno,
Que echar un par de liebres por el llano?
Pues en el blanco y encogido invierno
En tu cabaña al fuego recostado
¿Cómo te hallará su llanto eterno?
El zurrón proveido, el rio al lado,
Tiernas castañas, y manteca fresca,
Las migas hechas, y el corral nevado.
Siembra tu pedernal fuego en la yesca,
Y el amor en tu pecho brasa viva;
Una se apaga y otra se refresca.
Mas en el alma su veneno priva,
Procura ser señor de tus pasiones
Que es lo que todo su poder derriba.
Ama el trabajo, huye de ocasiones,
Busca la ausencia, y hallarás la vida,
Vete á la villa, deja tus rincones
El alma se te parte á la partida,
Animo! Que vencer dificultades
Nos hace la vitoria mas cumplida.
Libres son las humanas voluntades,
El cielo las crió sin ligadura,
Y es todo lo demás curiosidades.
Esto, en lenguaje lleno de dulzura
Y en tono mas alegre que no el mio,
Cantó el pastor sentado en la frescura.
Y porque vió que entraba su cabrio
Ya tras la nueva yerba por el monte,
Se fue tras él, y yo pasando el rio,
El sol pasó también nuestro horizonte.
Bernardo de Balbuena: Égloga III. Arcisio. Melancio. Siglo de oro en las selvas de Erífile* (1607)**
Versións:
*[Siglo de oro en las selvas de Erífile del doctor Bernardo de Balbuena. En que se describe una agradable y rigurosa imitación del estilo pastoril de Teócrito, Virgilio, y Sanázaro]
**[Recollido en: Siglo de oro en las selvas de Erífile, compuesto por D. Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto-Rico; Edición corregida por la Academia Española; Ibarra, impresor de cámara de S.M.; Madrid, 1821.]
***[A versión musical de Jaramar, repítese na pista 15 do mesmo CD, Fingir que duermo, cunha duración mais reducida.]
jueves, 12 de noviembre de 2015
Lloraba la niña
Lloraba la niña
(y tenía razón)
la prolija ausencia
de su ingrato amor.
Dejóla tan niña,
que apenas creo yo
que tenía los años
que ha que la dejó.
Llorando la ausencia
del galán traidor,
la halla la Luna
y la deja el Sol,
añadiendo siempre
pasión a pasión,
memoria a memoria,
dolor a dolor.
Llorad, corazón,
que tenéis razón.
Dícele su madre:
“Hija, por mi amor,
que se acabe el llanto,
o me acabe yo.”
Ella le responde:
“No podrá ser, no;
las causas son muchas,
los ojos son dos.
Satisfagan, madre,
tanta sinrazón,
y lágrimas lloren
en esta ocasión,
tantas como dellos
un tiempo tiró
flechas amorosas
el arquero Dios.
Ya no canto, madre,
y si canto yo,
muy tristes endechas
mis canciones son;
porque el que se fue,
con lo que llevó,
se dejó el silencio,
y llevó la voz.”
Llorad, corazón
que tenéis razón.
1590
Luis de Góngora: Romances amorosos. Manuscrito Chacón* (1628)
Versións:
Paco Ibáñez: Lloraba la niña; Paco Ibáñez 1. España de hoy y de siempre; 1964; Cara B, Corte 4
Jaramar: Lloraba la niña; Entre la pena y el gozo; 1993; Pista 8
*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; 1628; BNE.]
(y tenía razón)
la prolija ausencia
de su ingrato amor.
Dejóla tan niña,
que apenas creo yo
que tenía los años
que ha que la dejó.
Llorando la ausencia
del galán traidor,
la halla la Luna
y la deja el Sol,
añadiendo siempre
pasión a pasión,
memoria a memoria,
dolor a dolor.
Llorad, corazón,
que tenéis razón.
Dícele su madre:
“Hija, por mi amor,
que se acabe el llanto,
o me acabe yo.”
Ella le responde:
“No podrá ser, no;
las causas son muchas,
los ojos son dos.
Satisfagan, madre,
tanta sinrazón,
y lágrimas lloren
en esta ocasión,
tantas como dellos
un tiempo tiró
flechas amorosas
el arquero Dios.
Ya no canto, madre,
y si canto yo,
muy tristes endechas
mis canciones son;
porque el que se fue,
con lo que llevó,
se dejó el silencio,
y llevó la voz.”
Llorad, corazón
que tenéis razón.
1590
Luis de Góngora: Romances amorosos. Manuscrito Chacón* (1628)
Versións:
*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; 1628; BNE.]
martes, 29 de mayo de 2012
Arbolé, arbolé, seco y verde
Arbolé, arbolé
seco y verdé.
La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
«Vente a Córdoba, muchacha».
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.
«Vente a Sevilla, muchacha».
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
«Vente a Granada, muchacha».
Y la niña no lo escucha.
La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura.
Arbolé, arbolé
seco y verdé.
Federico García Lorca: Canciones andaluzas. Canciones (1921-1924) (1927)
Versións:
Los Romeros de la Puebla: Arbolé, arbolé, seco y verde; Con alma. Homenaje a poetas andaluces; 1983; Pista 3.
Los Romeros de la Puebla: Arbolé, arbolé, seco y verde; Homenaje a poetas andaluces; 2004; Pista 5.
(Reedición da versión do disco Con alma. Homenaje a poetas andaluces, ano 1983)
Jaramar: Arbolé, arbolé; Duerme por la noche oscura; 2004; Pista 2
Sine Díe: Arbolé, arbolé; Mientras llega el invierno; 2006; Pista 13
Chavela Vargas: Arbolé, Arbolé - Noche de ronda; La luna grande. Homenaje de Chavela Vargas a Federico García Lorca; 2012; Pista 1
seco y verdé.
La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
«Vente a Córdoba, muchacha».
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.
«Vente a Sevilla, muchacha».
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
«Vente a Granada, muchacha».
Y la niña no lo escucha.
La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura.
Arbolé, arbolé
seco y verdé.
Federico García Lorca: Canciones andaluzas. Canciones (1921-1924) (1927)
Versións:
Los Romeros de la Puebla: Arbolé, arbolé, seco y verde; Con alma. Homenaje a poetas andaluces; 1983; Pista 3.
Los Romeros de la Puebla: Arbolé, arbolé, seco y verde; Homenaje a poetas andaluces; 2004; Pista 5.
(Reedición da versión do disco Con alma. Homenaje a poetas andaluces, ano 1983)
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)