Partístesos mis amores y partió
mi placer todo y murió.
No partió mi pensamiento
y vino mi perdimiento
No murió el contentamiento que me dio
la causa que me perdió
Partístesos mis amores y partió
mi placer todo y murió.
Partió la gloria de veros
no el placer de obedeceros.
Más el temor de perderos que creció
todo mi bien destruyó
Juan del Encina: Cancionero de Palacio* (1505)
Versiones:
Amancio Prada: Partístesos, mis amores; Canciones de amor y celda; 1979; Cara A, Corte 3
Amancio Prada: Partístesos, mis amores; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 8
Amancio Prada: Partístesos, mis amores; Huellas de Salamanca; 2005; Pista 5
Amancio Prada: Partístesos mis amores; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 7
*[Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid]
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martes, 15 de mayo de 2018
lunes, 22 de mayo de 2017
No te tardes, que me muero
No te tardes que me muero,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Apresura tu venida
porque no pierda la vida,
que la fe no está perdida,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Bien sabes que la tardança
trae gran desconfiança;
ven y cumple mi esperança,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Sácame desta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
La primer vez que me viste
sin te vencer me venciste;
suéltame, pues me prendiste.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
La llave para soltarme
ha de ser galardonarme,
proponiendo no olvidarme.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
Y siempre cuanto vivieres
haré lo que tú quisieres
si merced hacerme quieres.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
Juan del Encina: Cancionero de Palacio* (1505)
Versións:
Amancio Prada: No te tardes que me muero; Canciones de Amor y Celda; 1979; Cara A, Corte 1
Amancio Prada: No te tardes que me muero; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 7
Amancio Prada: No te tardes que que muero; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 6
*[Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid]
carcelero,
no te tardes que me muero.
Apresura tu venida
porque no pierda la vida,
que la fe no está perdida,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Bien sabes que la tardança
trae gran desconfiança;
ven y cumple mi esperança,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Sácame desta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
La primer vez que me viste
sin te vencer me venciste;
suéltame, pues me prendiste.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
La llave para soltarme
ha de ser galardonarme,
proponiendo no olvidarme.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
Y siempre cuanto vivieres
haré lo que tú quisieres
si merced hacerme quieres.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
Juan del Encina: Cancionero de Palacio* (1505)
Versións:
Amancio Prada: No te tardes que me muero; Canciones de Amor y Celda; 1979; Cara A, Corte 1
Amancio Prada: No te tardes que me muero; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 7
Amancio Prada: No te tardes que que muero; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 6
*[Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid]
viernes, 15 de febrero de 2013
Pues que tú, reina del cielo
| Pues que tú, reina del cielo, tanto vales, da remedio a nuestros males. |
|||
| Tú, que reinas con el Rey d'aquel reino celestial, tú, lumbre de nuestra ley, |
|||
| luz del linaje humanal; pues para quitar el mal tanto vales, da remedio a nuestros males. Tú, Virgen, que mereciste ser Madre de tal Señor, tú, que cuando lo pariste lo pariste sin dolor; pues con nuestro Salvador tanto vales, da remedio a nuestros males. |
|||
| Tú, que del parto quedaste tan virgen como primero, tú, Virgen, que te empreñaste siendo virgen por entero, pues que con Dios verdadero tanto vales, da remedio a nuestros males. Tú, que lo que perdió Eva cobraste por quien tú eres, tú, que nos diste la nueva de perdurables placeres; tú, bendita en las mujeres, si nos vales darás fin a nuestros males. Tú, que te dicen bendita todas las generaciones; tú, que estás por tal escrita entre todas las naciones; pues en las tribulaciones tanto vales, da remedio a nuestros males. Tú, que tienes por oficio consolar desconsolados; tú, que gastas tu ejercicio en librarnos de pecados; tú, que guías los errados e los vales da remedio a nuestros males. Tú, que tenemos por fe ser de tanta perfección, que nunca será ni fue otra de tu condición; pues para la salvación tanto vales da remedio a nuestros males. ¿Quién podrá tanto alabarte según es tu merecer? ¿Quién sabrá tan bien loarte que no le falte saber? Pues que para nos valer tanto vales, da remedio a nuestros males. ¡Oh madre de Dios y hombre! ¡Oh concierto de concordia! Tú, que tienes por renombre Madre de Misericordia; pues para quitar discordia tanto vales, da remedio a nuestros males. Tú, que por gran humildad fuiste tan alto ensalzada, que a par de la Trinidad tú sola estás asentada; y pues tú, Reina sagrada, tanto vales, da remedio a nuestros males. Tú que estabas ya criada cuando el mundo se crió; tú, que estabas bien guardada para quien de ti nació; pues por ti nos redimió, si nos vales fenecerán nuestros males. |
|||
| Tú, que eres flor de las flores; tú, que del cielo eres puerta; tú, que eres olor de olores; tú, que das gloria muy cierta, Sí de la muerte muy muerta no nos vales, no hay remedio en nuestros males. |
Juan del Encina: Cancionero de Palacio [Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid] (1505)
Versións:
*[A versión musical de Enrique Morente comeza e remata coa primeira estrofa do poema de Pedro Garfias: Dulce María, dime; e continúa con parte da cantata de Juan del Encina: ¿A quién debo yo llamar, …?]
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jueves, 24 de mayo de 2012
¿A quién debo yo llamar, ...?
¿A quién debo yo llamar
"vida mía"
sino a ti, Virgen María?
Todos te deven servir,
Virgen y Madre de Dios,
que siempre ruegas por nos
y tú nos hazes bivir.
Nunca me verás dezir
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.
Duélete, Virgen de mí,
mira bien nuestro dolor,
que este mundo pecador
no puede bivir sin ti.
No llamo desque nací
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.
Tanta fue tu perfeción
y de tanto merecer
que de ti quiso nacer
quien fue nuestra redención.
No ay otra consolación,
vida mía,
sino a ti, Virgen María.
El tesoro divinal
en tu vientre se encerró,
tan precioso que libró
todo el linage humanal.
¿A quién quexaré mi mal,
vida mía,
sino a ti, Virgen María?
Tú sellaste nuestra fe
con el sello de la cruz,
tú pariste nuestra luz,
Dios de ti nacido fue.
Nunca jamás llamaré
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.
Fin
¡O clara Virginidad,
fuente de toda virtud!,
no cesses de dar salud
a toda la cristiandad.
No pedimos piedad,
vida mía,
sino a ti, Virgen María.
Juan del Encina: Cantata; Cancionero de Palacio, [Biblioteca Real, MS II -1335, Madrid] (1505)
Versiones:
Enrique Morente*: Salve; Misa Flamenca; 1991; Pista 7.
*[A versión musical de Enrique Morente comenza e remata coa primeira estrofa do poema Dulce María, dime de Pedro Garfias e inclue 3 versos dunha panxoliña de Juan del Encina: Pues que tú, reina del cielo]
"vida mía"
sino a ti, Virgen María?
Todos te deven servir,
Virgen y Madre de Dios,
que siempre ruegas por nos
y tú nos hazes bivir.
Nunca me verás dezir
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.
Duélete, Virgen de mí,
mira bien nuestro dolor,
que este mundo pecador
no puede bivir sin ti.
No llamo desque nací
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.
Tanta fue tu perfeción
y de tanto merecer
que de ti quiso nacer
quien fue nuestra redención.
No ay otra consolación,
vida mía,
sino a ti, Virgen María.
El tesoro divinal
en tu vientre se encerró,
tan precioso que libró
todo el linage humanal.
¿A quién quexaré mi mal,
vida mía,
sino a ti, Virgen María?
Tú sellaste nuestra fe
con el sello de la cruz,
tú pariste nuestra luz,
Dios de ti nacido fue.
Nunca jamás llamaré
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.
Fin
¡O clara Virginidad,
fuente de toda virtud!,
no cesses de dar salud
a toda la cristiandad.
No pedimos piedad,
vida mía,
sino a ti, Virgen María.
Juan del Encina: Cantata; Cancionero de Palacio, [Biblioteca Real, MS II -1335, Madrid] (1505)
Versiones:
Enrique Morente*: Salve; Misa Flamenca; 1991; Pista 7.
*[A versión musical de Enrique Morente comenza e remata coa primeira estrofa do poema Dulce María, dime de Pedro Garfias e inclue 3 versos dunha panxoliña de Juan del Encina: Pues que tú, reina del cielo]
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