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martes, 15 de mayo de 2018

Partístesos, mis amores

Partístesos mis amores y partió
mi placer todo y murió.
No partió mi pensamiento
y vino mi perdimiento
No murió el contentamiento que me dio
la causa que me perdió

Partístesos mis amores y partió
mi placer todo y murió.
Partió la gloria de veros
no el placer de obedeceros.
Más el temor de perderos que creció
todo mi bien destruyó

Juan del Encina: Cancionero de Palacio* (1505)

Versiones:
Amancio Prada: Partístesos, mis amores; Canciones de amor y celda; 1979; Cara A, Corte 3



Amancio Prada: Partístesos, mis amores; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 8



Amancio Prada: Partístesos, mis amores; Huellas de Salamanca; 2005; Pista 5



Amancio Prada: Partístesos mis amores; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 7



*[Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid]

lunes, 22 de mayo de 2017

No te tardes, que me muero

No te tardes que me muero,
carcelero,
no te tardes que me muero.

Apresura tu venida
porque no pierda la vida,
que la fe no está perdida,
carcelero,
no te tardes que me muero.

Bien sabes que la tardança
trae gran desconfiança;
ven y cumple mi esperança,
carcelero,
no te tardes que me muero.

Sácame desta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

La primer vez que me viste
sin te vencer me venciste;
suéltame, pues me prendiste.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

La llave para soltarme
ha de ser galardonarme,
proponiendo no olvidarme.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

Y siempre cuanto vivieres
haré lo que tú quisieres
si merced hacerme quieres.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

Juan del Encina: Cancionero de Palacio* (1505)

Versións:
Amancio Prada: No te tardes que me muero; Canciones de Amor y Celda; 1979; Cara A, Corte 1



Amancio Prada: No te tardes que me muero; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 7



Amancio Prada: No te tardes que que muero; Del amor que quita el sueño; 2010; Pista 6



*[Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid]

viernes, 15 de febrero de 2013

Pues que tú, reina del cielo

Pues que tú, reina del cielo,
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
           
Tú, que reinas con el Rey
d'aquel reino celestial,
tú, lumbre de nuestra ley,
           
luz del linaje humanal;
pues para quitar el mal
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
Tú, Virgen, que mereciste
ser Madre de tal Señor,
tú, que cuando lo pariste
lo pariste sin dolor;
pues con nuestro Salvador
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
           
Tú, que del parto quedaste
tan virgen como primero,
tú, Virgen, que te empreñaste
siendo virgen por entero,
pues que con Dios verdadero
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
Tú, que lo que perdió Eva
cobraste por quien tú eres,
tú, que nos diste la nueva
de perdurables placeres;
tú, bendita en las mujeres,
si nos vales
darás fin a nuestros males.
Tú, que te dicen bendita
todas las generaciones;
tú, que estás por tal escrita
entre todas las naciones;
pues en las tribulaciones
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
Tú, que tienes por oficio
consolar desconsolados;
tú, que gastas tu ejercicio
en librarnos de pecados;
tú, que guías los errados
e los vales
da remedio a nuestros males.
Tú, que tenemos por fe
ser de tanta perfección,
que nunca será ni fue
otra de tu condición;
pues para la salvación
tanto vales
da remedio a nuestros males.
¿Quién podrá tanto alabarte
según es tu merecer?
¿Quién sabrá tan bien loarte
que no le falte saber?
Pues que para nos valer
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
¡Oh madre de Dios y hombre!
¡Oh concierto de concordia!
Tú, que tienes por renombre
Madre de Misericordia;
pues para quitar discordia
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
Tú, que por gran humildad
fuiste tan alto ensalzada,
que a par de la Trinidad
tú sola estás asentada;
y pues tú, Reina sagrada,
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
Tú que estabas ya criada
cuando el mundo se crió;
tú, que estabas bien guardada
para quien de ti nació;
pues por ti nos redimió,
si nos vales
fenecerán nuestros males.
           
Tú, que eres flor de las flores;
tú, que del cielo eres puerta;
tú, que eres olor de olores;
tú, que das gloria muy cierta,
Sí de la muerte muy muerta
no nos vales,
no hay remedio en nuestros males.
           

Juan del Encina: Cancionero de Palacio [Biblioteca Real, MS II – 1335, Madrid] (1505)

Versións:
Enrique Morente: Salve*; Misa Flamenca; 1991; Pista 7



La Colombina: Pues que tú, reina del cielo; Canciones, Romances, Sonetos: From Juan del Encina to Lope de Vega; 1995; Pista 10



Hespérion XXI e La Capella Reial de Catalunya: Villancico: Pués que tu, Reyna del cielo (CMP442); Francesco Javier: La Ruta de Oriente; 2007; CD1, Pista 23



*[A versión musical de Enrique Morente comeza e remata coa primeira estrofa do poema de Pedro Garfias: Dulce María, dime; e continúa con parte da cantata de Juan del Encina: ¿A quién debo yo llamar, …?]

jueves, 24 de mayo de 2012

¿A quién debo yo llamar, ...?

¿A quién debo yo llamar
"vida mía"
sino a ti, Virgen María?

Todos te deven servir,
Virgen y Madre de Dios,
que siempre ruegas por nos
y tú nos hazes bivir.
Nunca me verás dezir
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.

Duélete, Virgen de mí,
mira bien nuestro dolor,
que este mundo pecador
no puede bivir sin ti.
No llamo desque nací
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.

Tanta fue tu perfeción
y de tanto merecer
que de ti quiso nacer
quien fue nuestra redención.
No ay otra consolación,
vida mía,
sino a ti, Virgen María.

El tesoro divinal
en tu vientre se encerró,
tan precioso que libró
todo el linage humanal.
¿A quién quexaré mi mal,
vida mía,
sino a ti, Virgen María?

Tú sellaste nuestra fe
con el sello de la cruz,
tú pariste nuestra luz,
Dios de ti nacido fue.
Nunca jamás llamaré
"vida mía"
sino a ti, Virgen María.

Fin

¡O clara Virginidad,
fuente de toda virtud!,
no cesses de dar salud
a toda la cristiandad.
No pedimos piedad,
vida mía,
sino a ti, Virgen María.

Juan del Encina: Cantata; Cancionero de Palacio, [Biblioteca Real, MS II -1335, Madrid] (1505)

Versiones:
Enrique Morente*: Salve; Misa Flamenca; 1991; Pista 7.



*[A versión musical de Enrique Morente comenza e remata coa primeira estrofa do poema Dulce María, dime de Pedro Garfias e inclue 3 versos dunha panxoliña de Juan del Encina: Pues que tú, reina del cielo]