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martes, 14 de octubre de 2008

Vendrán años más malos y nos harán más ciegos



Después de ver las fotos de Axl Rose he llegado a la conclusión de que este tío es, en realidad, el misterio de las caras de Bélmez hecho ser humano. Me pregunto si sus coleguitas (si es que le quedan) lo reconocerán cuando llama a las puertas de su casa para ir a echar unas cervezas. Que mal rollo. Saca su Chinese democracy el 23 de noviembre...sólo a un patán como Rose sin ningún tipo de conciencia geopolítica se le ocurre ponerle semejante nombre a un disco ¿Hay algo que se haya retrasado más y con peores excusas que la democracia en China? Sí, el disco de los Gansans (Guns&Roses en cheli).


Gracias a las clínicas de cirugía estética en el futuro compartiremos nuestra vida diaria con un montón de seres parecidos: gente que ha renunciado a su rostro para ponerse encima una especie de máscara de látex inanimada, sin rasgos. Les veremos sentados en los parques, tomando café en una terraza o comiendo con otros amigos sin saber si están tristes o alegres, dará igual que se les acabe de morir la esposa o tocado la lotería porque sus rostros sólo nos devolverán una jeta estandarizada, diseñada y construída en una cadena de montaje sanitaria.

La cara de Andrés Pajares el sábado por la noche en La Noria (Telecinco) me devolvió a la tarde en que mis abuelos y mis padres nos llevaron a J. y a mi al Museo de Cera. Tendríamos que haber ido al cine, al Windsor, a ver una película de reestreno de la Disney llamada algo así como Se nos ha perdido un Dinosaurio pero J., ya casi adolescente, se empeñó en que era mejor ir al puñetero museo. "Quiero ver a Fofó y al tío que corta cabezas" decía sentado en la parte de atrás del Mini. Puto monstruo.

Nada más entrar me encontré con la representación de Los fusilamientos del 3 de mayo y no pude seguir. Comencé a gritar, a patalear y a llorar como un descosido hasta que mi padre me sacó del sitio y pasamos la tarde dando vueltas por la Plaza de Colón donde mi padre me contó por primera vez quién era el señor que estaba subido a la columna señalando en plan Travolta.





No he vuelto jamás al Museo de Cera, de hecho me angustia ver las fotos de los dípticos para turistas en los que se ve a Indurain o un torero en el lecho de muerte, la representación de un crimen dentro de un tren o un grupo amorfo donde se apelotonan el Payaso Fofó, Tip y Coll, Mayra Gómez Kemp... Caspa del pasado y malrollismo inexpresivo todo en uno.


Casi tan malo como un lugar del edificio de El Corte Inglés de Castellana que descubrí por casualidad en el aparcamiento donde se apelotonaban los maniquíes de uñas pintadas y ojos de cristal que poblaban la tienda antes de ser sustituídos por los actuales que no tienen cabeza, ni piernas y que estaban desnudos, rotos, solos, sin decir nada, esperando al futuro en el que serán rescatados por gente con cara de látex para animar fiestas, bautizos, enlaces, reuniones de empresa donde no desentonarán de los otros maniquíes animados.



El futuro no tendrá muchas caras, tendrá sólo una y será indescifrable o quízás no y como la máscara de Pajares nos devolverá una caricatura chunga de lo que solía ser el rostro de un verdadero ser humano.

El futuro sólo será peor si nos conformamos con eso, con no decir nada, con quedarnos callados, haciendo cola en la consulta del señor de los bisturíes para que nos implante un careto que él cree que es el de la eterna juventud...

El futuro es de los sin rostro porque no puede ser de los zombis. Los zombis comen cerebros frescos y sangrientos y con esa dieta, en la actualidad, corres el riesgo de morirte de hambre.


Nota del Insustancial: El título del post está directamente copiado del título del libro de Rafael Sánchez Ferlosio publicado en 1993 por la editorial Destino que recoge treinta años de textos, divagaciones, aforismos, relatos y otras cosas sobre el pesimismo y el desánimo...el resto es todo más o menos mío.

martes, 29 de abril de 2008

Las costumbres europeas


Estas son algunas de las opiniones leídas, escuchadas y vertidas en los medios de comunicación en estos últimos años y repetidas mil veces:


Europa es la cuna de la civilización...


La familia es la salvaguarda de los valores morales del individuo...


Sólo un matrimonio santificado religiosamente garantiza la felicidad de los conyuges y de su prole...


Los pueblos establecidos al norte son, tradicionalmente, más civilizados...


La práctica religiosa nos acerca a la bondad de espíritu...


La pareja formada por un hombre y una mujer es la única capacitada para criar y educar hijos...



¿Cuantas veces hemos leído y oído estas afirmaciones como verdades, como artículos de fé inalterables? ¿No se han convertido de pronto en cochinas falacias? ¿En slogans publicitarios? ¿Es siempre la familia la solución? ¿Europa la respuesta?


¿Qué hubiera pasado si los crímenes acaecidos en Austria los hubiera protagonizado, digamos, un marroquí, un ugandés, un somalí? ¿Qué apelativos hubiera recibido de la prensa? ¿Salvaje quizás? ¿Hubiéramos escuchado un rumor condescendiente del tipo "qué se podía espera de gente como esta"? ¿Hubiera aparecido la palabra "presunto" delante del nombre del criminal si este se hubiera llamado Alí, Aziz, Ndgou, Youssu o Nelson?


Y ya que estamos en estos pensamientos: Digamos que, en los últimos tiempos, han aparecido dos casos de secuestro y violación de menores en Austria bajo patrones muy parecidos. Digamos que si hay dos bien podría haber veinte o treinta en ese país y unos 120 en todo el continente. Al año. ¿Podríamos hablar de esos crímenes como de una tradición a tenor de que una minoría los practica?


Bien, digamos que en España, el Presidente de la Comunidad Valenciana se ha empeñado en hacer firmar a los inmigrantes un papel que les obligará a observar nuestras "tradiciones y costumbres". ¿A cuáles se refiere? ¿A la tradición europea, de la que somos parte, de secuestrar y asesinar niños? ¿O a la otra también minoritaria de profesar públicamente la fe católica, comulgar los domingos, ir a misa? ¿O esa otra sangrienta tradición de asesinar a nuestras esposas a plena luz del día diciendo eso de "o mía o de nadie"? ¿Se refiere quizás a la utilización, cada vez menor pero existente, de la rata de la Albufera como carne indispensable para una paella típicamente valenciana? ¿Tienen las costumbres y las tradiciones de unos pocos definir la existencia de otros?


¿Son estas tradiciones o son otras mayoritarias como hacer botellón? ¿Son en realidad nuestros usos y costumbres la seña de identidad inequívoca de nuestra nacionalidad? ¿Es entonces la barbarie, el incesto, el secuestro, el asesinato, la violación o el crimen parte de la tradición de nuestra vieja y querida Europa?


¿Debería de haber tomado hoy un poco más de prozac?