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viernes, 27 de noviembre de 2009

Francisco Nixon en los conciertos de Radio 3


El amigo Fran y el amigo Richi, o sea Francisco Nixon, grabaron un concierto para la 2 que se emitió anoche. Para deleite de todos los que estábais en ese instante haciendo otra cosa (sólo Alá sabe en qué espirales de sordidez andaban metidos...quizás leyendo a Pérez Reverte) aquí os dejo el miniconcierto. Un saludo.

sábado, 1 de agosto de 2009

Dean Parrish

Esta es la historia de un jovencito de ascendencia italiana llamado Philip Anastasia nacido en Brooklyn que en la década de los 5o rompía el corazón de sus compañeras jovenzuelas con su aspecto de pequeño Paul Anka y su rollo de teddy aseadito al estilo Buddy Holly.
Philip tuvo un grupo en NY antes de dar el salto definitivo a una carrera en solitario que arrancaría brillantemente cuando la Warner, que andaría buscando un ídolo juvenil al que exprimir en las listas de discos, se fijó en él, le anglificó el nombre y le puso delante de las narices un contrato tan jugoso como draconiano. Desde 1964 a 1967 Philip, ya Dean (no hay que investigar demasiado para saber el quiz de su nombre artístico, fue convenientemente esclavizado por su compañía de discos que, muy pronto, se olvidó de él. De hecho, se olvidaron tanto que no llegó a grabar jamás (y hasta fecha de hoy) un disco largo de esos de 10 canciones y foto suya en portada. Pese a todo graba "Skate", Brick, broken bottles and sticks", "Determination" y, sobre todo, una pequeña joya llamada "I´m on my way"...

Todas sus canciones se graban a prisa y corriendo y salen a la venta exclusivamente en single lo que acaba de aburrir a Dean que, sin embargo, se granjea fama de buen tipo, muy profesional y, sobre todo, gran cantante y guitarra (guitarra que la compañía no le deja sacar al escenario). En 1967 y después de haberse decepcionado y decepcionar a la disquera, que cree que es demasiado adulto y desgarrado para el sello, sobrevive como músico de estudio grabando para el sello Motown y para todo aquél que tenga unos dólares que pagarle. El dinero lo quiere básicamente para recuperar su nombre y pagarse una carrera como actor que es igualmente decepcionate.

A partir de entonces se dirige única y exclusivamente a la cosa alimenticia y graba en estudio para gente como Jimmi Hendrix, Santana o un jovenzuelo Bob Marley aunque lo intentaría de nuevo en la banda Steeplechase, tan olvidada por el gran público como adorada por exquisitos melómanos de todo el mundo.

Musicalmente entra en los 70 siendo un obrero del asunto y haciéndose una buena reputación como cantante de casinos, bodas y comuniones de postín...lo que no sabe Philip es que en Europa el soul tiene un espectacular repunte junto a la movida mod y se reivindica un sonido llamado Northern Soul. Alguien, nadie sabe como, comienza a pinchar sus temas y "I´m on my way" se convierte, convenientemente reeditada, en un éxito mayor de minorías alcanzado el puesto 38 de las listas británicas allá por 1975. Vende alrededor de un millón y medio de singles pero nadie informa a Philip (Dean en Europa todavía) de que es una pequeña celebridad.

No es hasta 2001 (cuando ya ha vendido casi el doble de singles) cuando Philip Anastasia es recibido en olor de multitudes (menores, claro) en Inglaterra donde actúa con gran éxito y es reivindicado públicamente por Paul Weller o Ocean Colour Scene que hace una versión de su "Right, Left and centre". Desde entonces siempre guarda algunas fechas para dejarse caer por nuestro continente actuando en Inglaterra, Holanda y España donde llega, por primera vez en 2007 sólo y sin banda propia. Son The Teenagers, una banda granadina de soul, la que se encarga de la parte musical desde aquél concierto en La Boite (Madrid) en la que sólo pudieron ensayar un poco antes.

Hasta entonces jamás había oído hablar de Dean Parrish o de Philip Anastasia (aunque sí lo había visto interpretar a un cantante de bodas de postín en un episodio de The Sopranos sin reparar en él, claro) pero además de hacer todas las fotos que aparecen en este post me puse a la cola para que me firmara el poster del concierto. Le dije que había ganado un fan y me dijo: "Lo importante es que te lo hayas pasado bien y que nos hayamos conocido ¿Eres el tipo que me ha estado haciendo fotos durante todo el concierto? ¿Podrías enviármelas por email?". Tan afable, tan majete y tan profesional que cuando un avispado fan se acercó con cinco singles en vinilo para que se los firmara le dijo: "Sólo puedo firmarte uno sin dedicatoria porque no quiero que mi música ande por ahí dando tumbos por Ebay y que alguien se forre al día siguiente de mi muerte...¿No te parece, colega?". Sin perder la sonrisa, sacando todo el neoyorquino italoamericano que llevaba dentro, me imagino que también era la frase de alguien que había sido explotado y tragado por el sistema.



Por la noche volvimos a coincidir con él, pantalón, camisa y chaqueta vaquera con gorra. Se había quitado el smoking negro elegante que llevaba por la tarde (el concierto comenzó a las 20:00 y no duró más de 50 minutos). Los fans, que son así, montaron el típico juicio sobre si una estrella debía de vestir como un mortal...yo me acerqué a saludarle y me abrazó diciéndome que era su fan número 1. Nos tomamos una cerveza y le pregunté que cómo se tomaba su carrera, que si se sentía mal por no haber llegado arriba del todo. Filosóficamente pegándole un trago a la botella dijo: "He llegado mucho más lejos que cualquiera que conozco, he tocado con gente grande, tomé malas decisiones y luego algunas muy buenas...no es lo que había planeado pero, bueno, viajo por todo el mundo, hago lo que me gusta, conozco gente fantástica que me invita, me saluda, me halaga, me pide autógrafos.


No está nada mal...¿Te ha gustado el concierto?". "Para haber ensayado dos horas ha estado fabuloso parecía que llevabas tocando con ellos toda la vida" dije. "Son músicos fabulosos y yo he interpretado cientos de veces estas canciones...así es muy fácil". Luego sonrió, me agarró del hombro y con su estupendo acento dijo: "¿Entonces ha estado bien?". Moví la cabeza afirmativamente y le pegué otro trago a la cerveza, seguramente porque tenía dudas de si me había gustado más él concierto o la lección que acababa de recibir.


viernes, 15 de mayo de 2009

Francisco Nixon en El Plaza


En los años 90 se puso de moda un entrenador llamado Juan Manuel Lillo. Acuñó una de esas frases en forma de epitafio que tanto gustan en el mundo del fútbol porque son como goles de falta directa. Pim Pam. Espectaculares y sencillos, directos a la red, directos al corazón. Lillo dijo esto: "Jugar en zona, es vivir en zona". ¿Mola no?

Jugar en zona es ocuparte de tu trabajo y ser solidario apoyando al compañero, se trata de jugar en equipo, de que todo el mundo participe en la victoria y se coma la derrota. Francisco Fernández nos demostró anoche que su formación (Francisco Nixon) tiene mucho de "tocar en zona" cuando se bajó del escenario en los bises para ir a buscar una copa mientras Ricardo "Richi" Vicente cantaba "Notre Dame" (Dime cuanto puedes amar/ a alguien que no lleva a casa dinero/ ni la prensa le aclama/me asusto por nada/por nada de nada...). En una profesión como la musical, donde hay carreras enteras construídas alrededor de un enorme ego, es raro que el frontman, el protagonista, abandone el escenario para permitir que su segundo guitarra cante. Ya lo había hecho en dos ocasiones anteriormente cantando "Banderas rojas" y "Museo británico".

Concierto en zona, entonces. Una zona por definir que es eso que nos empeñamos en llamar "indie pop", una etiqueta demasiado amplia para meter en el mismo saco a Travolta, Manos de Topo, Love of Lesbians, Secret Society...sonido diverso al que unen unas referencias culturales comunes que es una de las pocas cosas con las que vertebrar, de algún modo convincente a una generación de músicos españoles tan brillantes como, en muchos casos, sangrante y estúpidamente minoritarios y sostengo esto último porque no estamos hablando de propuestas elevadas o experimentales si no de algo tan simple y tan sencillo como un puñado de buenas canciones escuchables y radiables como cualquiera de esos "hits" dirigidos a grandes audiencias pero con un punto más de personalidad.

Raquel se preguntaba algo sorprendida viendo a Travolta en Valencia sobre la razón por la cuál ese tipo de música no llegaba a las grandes audiencias y fue una pregunta que también estaba flotando anoche en el concierto de Francisco Nixon...¿Cómo es posible que un tipo que canta cosas como "Luna de miel", "Nadia", "Erasmus borrachas", "Nombres y teléfonos", "Mereces toda mi antención" no despierte un interés más evidente en nuestro país?


La respuesta la intentaba dar Edu Galán comentando que Jackson Browne (¡Jackson Browne!) había cancelado el concierto de Madrid porque no había conseguido vender un numero mínimo de entradas y si un tipo mítico no lo consigue...es que "lo siguiente será el apocalipsis o el budismo" según las palabras del colaborador de la Nueva España de Oviedo entre trago y trago de cerveza sumiéndome en la duda de si estaba frente a un loco en estado de gracia o a alguien peligrosamente alcoholizado.
De hecho, el concierto ofrecido dentro de una iniciativa llamada Madrid Circuíto Independiente, demostró el poco interés del Ayuntamiento de Madrid (gobernado por KAOS) por conocer a los adscritos a su circuíto y colocó a Francisco Nixon en un local pequeño -100 personas-, el coqueto El Plaza de Martín de los Heros, desconociendo seguramente que en el concierto ofrecido por el grupo en la Sala El Sol meses antes convocaron a casi cuatro veces más personal que pasó por taquilla. Es normal, este ayuntamiento está mucho más interesado en promocionar actividades mucho más populares como la ópera (que tiene mucho arraigo entre la ciudadanía madrileña...aquí si no sabes quien es Puccini el frutero te retira la palabra) o los happenings de La Fura dels Baus que, como todo el mundo sabe, siguen generando inflamados debates entre los jubilados de la capital que, cuando no están jugando a la petanca o hablando de la obra de David Hockney, desgranan el significado y significante de toda la obra del grupo de teatro catalán llegando incluso a las manos en más de una ocasión. Es lo que tiene querer de verdad promocionar la cultura popular que siempre daños colaterales y gente descalabrada.

¿El concierto? Bien, muy bien, según su protagonista ("Puedo decir que este ha sido uno de los mejores conciertos que hemos dado"). Hay que estar de acuerdo aunque sólo sea por lo bien que se lo pasan estos dos tíos, lo compenetrados que están y lo generosos que se muestran. Los flamencos, y Ortega Cano, dicen que eso es "estar a gustito". Efectivamente, dos tíos que parece que ponen a la audiencia de pie tocando con dos guitarras y haciendo juegos de voces, sin alarde, dos buenos compositores, en acústico se merecen seguramente un puesto en la Champions League aunque sólo sea por el placer de ver a un concursante de OT destrozando una versión encargada por un despiadado personaje con orejas de madera armado con un Casiotone (¡Redios, los arreglos de las canciones de OT cada vez tienen menos medios!) de "brackets" o "Vagamos por las calles". Canción que abrió el concierto y que Nixon dedicó a Antonio Vega como parte del homenaje que el Ayuntamiento de KAOS había propuesto a todos los grupos...y le dije a Edu Galán mientras me trasegaba una cerveza que me parecía que "habría sido más justo que a Antonio Vega le hubieran regalado una cura de desintoxicación en condiciones y no tanto silencio, a lo mejor así el homenaje no tendría que haber sido póstumo" y me miró como si estuviera frente a un personaje que pierde el respeto a la tercera cerveza. La chica que estaba delante de nosotros farfulló que odiaba que la gente hiciera ese tipo de bromas. Entonces Edu Galán comenzó a hablar de Lydia Bosch y la muchacha nos miró como si estuviera frente a dos personas que no cogen las indirectas.

De vuelta a casa me sorprendí pensando en que el momento del día en el que me siento más solo es cuando voy a coger el autobús, una sensación ridícula que me apretuja el pecho como navegar entre el gentío nocturno de la Gran Vía. Estoy seguro que estos dos te hacen un temazo con esa sensación.

domingo, 22 de marzo de 2009

Los malvados no gastan en palabras





Para ser malvado hay que valer pero, sobre todo, no dar ni una justificación a tus actos. Punto. No respeto a los criminales de guerra pero mucho menos a los que se pierden en un discurso del tipo "la historia me absolverá", para justificar sus crímenes. Cuando te pillan con las manos en la masa lo mejor es callar y cargar con las consecuencias. Si has perdido la vergüenza que, por lo menos, no te pillen perdiendo la poca dignidad que te queda. Es mejor pasar a la historia como un desfalcador o un asesino que como un mamarracho balbuceante. Yo me acuerdo mucho del show que ese japo-peruano silencioso llamado Fujimori montó para reírse de Abimael Guzmán, dirigente de Sendero Luminoso. Lo vistió de preso de peli de Chaplin y lo encerró en una jaula para mostrárselo a la prensa internacional a sabiendas de que el loquito terrorista no sería capaz de mantenerse en silencio y que comenzaría uno de sus berreantes y berreantes discursos que lo retrararían para siempre como un loco acabando con el poco crédito que la sanguinaria organización podría tener a ojos del mundo pero, sobre todo, para asegurarse de que sus actos (los de Fujimori) se verían con mejores ojos desde entonces. Punto para el señor de los ojos rasgados.

El malvado ha de ser letal y silencioso, como el kabuki e impenetrable como el significado de la obra musical de Mecano y, sobre todo, un arte criminal simplemente gestual como el mimo. El silencio provoca preguntas y esas preguntas artículos y libros llenos de hipótesis sobre el por qué de esos horribles actos. En el fondo es el último gesto de los crueles de camino al patíbulo: dejarte, ahí, con las ganas pero, sobre todo, con la imposibilidad de saber si otro tan cruel como el malvado volverá a actuar siguiendo esos secretos parámetros.



La maldad y la malicia son empresas gigantes que merecen un enorme esfuerzo pero, sobre todo, el silencio y, por ello, no están a la altura de mucha gente. Para ser malvado y malicioso hay que valer, y mucho, porque si no tus intentos por ser Lex Luthor te acaben convirtiendo en Pierre Nodoyuna.



La maldad y la malicia merecen de mucho temple y frialdad. Dejarse llevar por el odio es algo que, definitivamente, pese a lo agradable de la sensación deben de quedar para mejores ocasiones.

Los ingleses, que de asesinato entendido como un bello arte, saben un huevo han trasladado toda esa sabiduría a la crítica musical. Elegancia, savoir faire...la entrevista y la crítica tienen mucho de baile mortal, de agarrarte a la presa y buscarle la oquedad entre las dos costillas para clavarle el estilete y que se desangre mientras tu abandonas tranquilamente y sin una mancha de plasma en el cuello de la camisa. Las mejores malas críticas sobre grupos se pueden leer en Q, Modjo, Kerrang...de ahí es donde queremos todos aprender, claro. Pero trasladado el fenómeno a nuestro país nos encontramos con que seguimos gustando del crimen de Puerto Hurraco y que, de ahí, no somos capaces de pasar.




El sábado, como otras tantas almas, asistí al concierto de Def Con Dos. ¿Qué esperaba? Que estuvieran como siempre, es decir, muy bien. No me decepcionaron. En directo son brutales, eléctricos y pese a que la sala estaba medio vacía (mala publicidad, el puente del Día del Padre...) se sobrepusieron a eso y a los problemas técnicos de una sala, La Riviera, que tiene un eco que recuerda al Cañón del Colorado y a un anuncio de una achicoria soluble. Al parecer, Fernando Neira, de El Pais asistió a este concierto pero lo vio con otros ojos. Los suyos. Ahora podéis decir: "Claro, Insustancial, es que tu eres amiguito de Strawberry". Pues sí, claro, y me puedo permitir el lujo de decirle: "Nene, este concierto ha sido un truño". Pero es que, la verdad, hubiera faltado a la verdad porque el concierto no estuvo nada mal. Es una pena que El Pais gaste media página de su edición de Madrid para poner a caer de un burro no ya a DCD, que también, si no para centrarse básicamente en la edad del cantante del grupo y en si va o no va al reumatólogo. Diré que Neira, que es del 71, tampoco se va a salvar de visitar al fisio como tampoco lo hará este servidor de ustedes. Eso son cosas que sobran o que se incorporan de manera más elegante. Por Alá.

La crítica es, como el asesinato, el arte de la contención cosa que no tiene Neira al que le queda bastante por aprender sobre ironía, sarcasmo y un largo etcétera de cosas que tampoco sabe ni entender, ni valorar, en el discurso de Def Con Dos que, por cierto, es de los pocos grupos que habla actualmente en contra de la violencia de género (Aído, te echamos de menos), el precio de las hipotecas y otros temas de estos tan espinosos. Mi acompañante en el concierto me dijo: "cuando se te ocurre meter un poco de discurso en las canciones automáticamente te caen palos de todas partes, es inevitable". Lo esperaba de El Mundo, pero nunca de El País, la verdad. Nos queda mucho de aprender de los críticos ingleses, de esa clase alta de los destripadores elegantes. Será por eso que los asesinos británicos entierran a sus víctimas en el jardín y nosotros las dejamos con las tripas desparramadas en medio de la calle clamando mientras la policía se nos lleva contra la propia víctima y diciendo, al que nos quiere escuchar, que en realidad somos completamente inocentes.

martes, 20 de mayo de 2008

Estos tiempos que vivimos...(Retorno en vena)


A veces he tenido absurdos arrebatos de precocidad. De los primeros que se recuerdan y que le avanzaron a mis progenitores que, en realidad, habían parido una especie de monstruo fue señalar al pintor Miquel Barceló y decir: "¡Hola Miquel!". Tenía 2 años y pico. No era difícil porque vivíamos en Palafrugell (Girona) y el pintor tenía una exposición por allí. la ciudad estaba llena de carteles con su cara.
Barceló, si escuchas esto, regálame al menos una sonrisa, hombre. O una litografía o algo que pueda vender a un precio razonable.

Las siguientes fueron de ese pelo. Ya saben, nada de acercarme a un piano e interpretar a Mozart o, yo que sé, vaticinar el número del Gordo de Navidad. No, todas fueron cosas así, como aprender a leer y esas cosas.
Seguramente la precocidad que más alegrías me ha dado fuera la de descubrir a Glutamato Ye-Yé cuando no tenía más de 7 años y escuchaba un programa de radio del que no me acuerdo. Me acuerdo de la voz de Iñaki cantando chifladamente algo sobre los negritos del mundo y ya. Días después me senté frente al televisor a ver La Bola de Cristal y allí estaba ese tío lamentable con un bigote hitleriano, unas patas de pollo colgadas de la camisa negra y un corte de pelo hecho con una hoz...cantaron "Todos los negritos tienen hambre y frío" y "Canto a la luz del campo/Canto al viento/Canto al mar...".

Me parecieron divertidos y recuerdo que pensé que como una gente tan moderna (ya sabía decir movida madrileña) era capaz de cantar cosas tan antiguas y para niños...

Me compré mi primer vinilo de Glutamato, bueno, me la compró mi madre, en el Galerías Preciados de la Calle Preciados en 1984, con 10 añitos. Se llamaba "Todos los negritos...", claro. Al año siguiente me compré "Guapamente" y después "Vive Subida".


No he dejado de escucharlos desde entonces e, incluso, en 1988 y cuando más olvidado los tenía porque tenía dudas sobre si un incipiente rocker debía de escuchar algo como Glutamato mi primo Jose Luís me regaló un directo doble llamado "Esto fue todo".

Alicia, Narcosis, Hay un hombre en mi nevera, Todo va dabuten, La balada de Karen Quinlan, Nacidos en EE.UU., El Rey del aftersun, ¡Hey Tío!, comamos cereales me han acompañado desde entonces y siempre que me preguntan por una lista de mis canciones preferidas meto un tema de estos raritos profesionales. El que pregunta me mira y dice eso de:"Esos no tenían un cantante que...". Y yo contesto: "Sí, sí, el del bigotito de Hitler y las camisas con patas de pollo".
Detrás de Glutamato Ye-yé hay mucho más como, por ejemplo, la formación de las Hornadas irritantes (una especie de gente irritante, efectivamente, que luchaba contra las "bandas de babosos" musicales) y que, con el paso del tiempo fueron derrotados por todo aquello contra lo que lucharon.
El viernes 23 de mayo volverán a reunirse, lo han hecho desde entonces algunas veces, en la sala Joy Slava para tocar todos sus temas. Al parecer van a tocarlos tal cual, sin nuevos arreglos. O sea, sin arrepentimiento que es como hay que volver a escena. Por allí estaré si es que no se me vuelve a torcer el día.