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martes, 16 de julio de 2013

Teoría del Diógenes ideológico y el avance en curva: Todos los hombres de Pedro J.



Si tuviéramos que dibujar uno de esos gráficos cronológicos sobre la historia de España deberíamos de pensar en abandonar la línea recta para abrazar la línea curva. No sé, a veces da la sensación de que vivimos en un país que es una montaña rusa. Nuestro destino es avanzar no sobre la autopista de la historia si no, más bien, del mismo modo que lo hace una vagoneta de una de esas construcciones de feria. Vivimos periodos cortísimos de verdadero avance que parecen, simplemente, la excusa para coger fuerza y acometer sin caernos por la fuerza de la gravedad en la siguiente elipse que nos hace retroceder, coger de nuevo velocidad, conducirnos por una nueva recta y otra vez a otra nueva elipse.

Esta forma tan curiosa de tomarnos las cosas hacen que, de algún modo, este sea un país que se toma con total normalidad las bodas homosexuales y, sin embargo, sigue discutiendo sobre la necesidad o no de incluir la materia de “religión” (religión católica, no nos hagamos líos) en sus planes de estudio. Somos un país con un enorme “Síndrome de Diógenes” ideológico, en un país desordenado en ese aspecto en el que nadie está dispuesto a tirar a la basura ninguna idea por descabellada, estúpida, retrógrada o ridícula que esta sea. “Si alguna vez la pusimos en práctica es posible que nos vuelva a servir” pensamos y, por tanto, nos vemos obligados a escuchar a cualquiera o a votar a cualquiera que pretenda, de una patada, devolvernos a la monarquía de Alfonso XIII o a la autarquía económica.

Posiblemente lo único que hayamos desechado sea instaurar la República. Eso no. Pero no descarto que el próximo ministro de educación se desmarque hablándonos de las virtudes del “krausismo”.

Esta idea de la montaña rusa y del “Síndrome de Diógenes” me han quitado el sueño este fin de semana en el que el diario “El Mundo” ha decidido acabar por la vía rápida con el Gobierno de Mariano Rajoy. La decisión ha sido aplaudida a izquierdas y a derechas. En medio se han quedado los pocos que, a estas alturas, siguen pensando en que fue buena idea votar a Rajoy (los habrá) y los que, de algún modo u otro, se hayan visto beneficiados por las políticas reformistas de este ejecutivo (también los habrá).

Los comentarios, las formas del periódico “El Mundo” a la hora de repartir la información a su coleto, las reacciones del pueblo soberano, este ambientito tan bueno que vivimos en general me ha hecho incidir en lo de “El Diógenes” y en mi “Teoría del avance en curva” (le he puesto ese nombre un tanto molón) más que nada porque me suena todo ha visto, oído y sentido. Yo esta situación ya la he vivido antes y ustedes (al menos los más mayores) también.

Pedro J. Ramírez es un declarado fan de “Todos los hombres del presidente”. La película, que narra los avatares por los que tuvieron que pasar Bob Woodward y Carl Bernstein para destapar el “Watergate”, debió de impactar mucho al director del periódico madrileño en su momento (la peli se estrenó en plena Transición, el 21 de octubre de 1976, él tenía 24 años) porque desde entonces su carrera se ha centrado en tres puntos fundamentales: reverenciar y potenciar el “periodismo de investigación” (mala etiqueta porque no hay periodismo que no necesite de investigación, aunque sea de la más tonta), buscar un “Watergate” y buscar un “Nixon” al que hacer saltar por los aires.

Digamos, bueno digo yo, que creo que Pedro J. ha entendido mal “Todos los hombres del presidente”. Por lo menos ha preferido no darse por enterado de todo lo que es decente y digno de admiración en dicha película. Ya de por sí la comparación entre estos dos periodistas del Washington Post, dicho periódico y Pedro J. y cualquiera de las cabeceras que ha dirigido es bastante ridícula. Comparen, miren las hemerotecas.

Seguramente la mayoría de las cosas que Pedro J. ha publicado en su vida con la intención de encontrar su “Watergate” y su Nixon jamás podrían haberse publicado en el Washington Post o, de haberlo hecho, habrían sido publicadas sin contener ni una sola de esas largas lecciones sobre el Estado y su uso con las que nos suele regalar las orejas el conocido periodista-empresario de los medios riojano.

Lo interesante de “Todos los hombres del Presidente” y de lo que Pedro Jota parece no darse cuenta es de que, en el fondo, es una película sobre lo difícil que es publicar una verdad. Si no estuviera basada en un hecho real (y por tanto no supiéramos de su desenlace y de las consecuencias que tuvieron aquellos reportajes) seguramente disfrutaríamos mucho más de lo interesante que resulta el hecho de saber que Woodward y Bernstein son dos periodistas honrados y currantes que tienen una noticia verídica y terrible que sería capaz de acabar con la presidencia de un pájaro de mal plumaje cono Nixon pero que, para nuestra desesperación, se enfrentan a una maquinaria empresarial y profesional que, todo el rato, les pone todo tipo de trabas para no llevar esa noticia a portada.

¿Y cuáles son las razones? Pues no residen en que los propietarios del Post estén a partir un piñón con Nixon y que sean unos malvados conchabados con el poder (algo que desgraciadamente sí se ha convertido en el elemento principal de las películas sobre periodismo) si no que quieren, simplemente, ser fieles a la verdad. Necesitan que los hechos no vengan solamente de un solo testigo (en este caso uno llamado “Garganta profunda”, un nombre que nos retrotrae a la película porno más famosa de su época) si no que sean verificados hasta en los puntos más bobos.

¿Y por qué? la pelea del Washington Post (“los rojos de más allá del Potomac” los llamaba el primer vicepresidente de Nixon, Spiro Agnew, primera víctima del escándalo que fue sustituido luego por Gerald Ford) con la administración Nixon era ya lo suficientemente ruidosa como para jugarse su prestigio frente a aquel macarra publicando no ya una falsedad (eso nunca) si no cualquier cosa que no pudiera ser verificada, por lo menos, por dos fuentes diferentes y contrastadas independientemente. Ya ves, qué caprichosos. 
Todo esto lo borró Pedro J. de su mente y se centró en la parte más sorprendente para un periodista de 24 años, ciertamente ambiciosete, criado en una dictadura militar sanguinaria, de cierto pensamiento conservador: los periodistas, en una democracia, podían cargarse a todo un gobierno.

Eso ha sido lo que más ha unido a Pedro J. con “Todos los hombres del presidente” y, claramente, ha dirigido sus pasos profesionales convirtiendo sus periódicos no ya en medios de comunicación si no en maquinarias propagandísticas dirigidas a cubrir las necesidades de algunos interesados y sus intereses cuando no en satisfacer ciertas rencillas personales.

Pedro J. ha servido con alegría a muchos interesados de manera directa o indirecta: desde ex banqueros delincuentes a policías corruptos, desde aspirantes a presidente a jueces apartados de los juzgados por prevaricación. La lista no se resume solo ahí. Es corta pero exquisita.

Pedro J. nunca será Woodward y Bernstein porque se reúnen en su persona todas las figuras posibles que permiten la publicación de una noticia: dueño (casi) del medio, director del mismo y periodista. Incluso, si hacemos caso a su última visita a los juzgados, también fuente.

Sería por la primera entrega del “Caso GAL”, la que Pedro J. hizo todavía como director de Diario 16, cuando cayó en la cuenta de que la verdad, la publicación de la verdad no era suficiente para tumbar a un gobierno. En este caso el del Nixon preferido de Ramírez, Felipe González. Otro menos ambicioso se hubiera conformado con publicar lo que podía confirmar y tener paciencia. Me imagino que la pasividad de la sociedad española ante este caso (por diversas razones conocidas y algo largas de explicar) provocaron esa primera caída del guindo.

Desde entonces Pedro J. ha forzado muchas veces la máquina, lo había hecho con anterioridad, demostrando mala praxis profesional. Desgraciadamente está siempre abocado a mezclar lo que tiene con lo que quiere sugerir o ya piensa de antemano. De todos los casos “Watergate” de Pedro J. no hay ninguno que, en su narración, no venga a corroborar todas las teorías y/o suspicacias de Pedro J. con el tema en cuestión.

Valga como ejemplo el tratamiento informativo que “El Mundo” dio de los atentados de 11 de marzo de 2004 en Madrid. Si, en un principio, demostró ser un zorro de la información negándose a publicar la tésis gubernamental (“Ha sido ETA”, curiosamente “El País” picó) por no fiarse de la insistencia del ejecutivo en la autoría de la masacre (esto si le hacemos caso a su testimonio y desdeñamos el de otros observadores que dirían que no lo publicó porque pensó que eso perjudicaría a Mariano Rajoy de cara a las elecciones del 14-M en cuanto la gente se preguntara si era de recibo votar al representante de un partido que había provocado ese fallo de seguridad) el tratamiento posterior abrazó las peores tesis conspiranoicas. Ya saben: el golpe de estado provocado por la connivencia ETA-Policía-Guardia Civil-Zapatero-Rubalcaba para hacer pasar a Aznar por tonto y, de paso, ganar las elecciones.

¿Sintió en aquel momento Pedro que le había fallado a sus amigos? ¿Qué esos días había sido demasiado cauto? ¿Qué no había calculado bien sus acciones? Es posible. También es posible que cayera en la cuenta, informes de marketing y estudios de mercado mediante, que el 11-M era una historia jugosa, con muchísimas aristas, con muchísima carne pocha para vender en la portada y, de paso, hacerle un poco de agujero a ZP. Todo es posible.  En el fondo se trata de cumplir dos objetivos: a) el comercial b) El ideológico.

Desde que tenemos memoria hemos visto a Pedro J. estár en el ojo de todos los huracanes, ponerse al servicio de todos los ejércitos que iban al frente. Nunca ha salido indemne, siempre ha parecido dañado, siempre ha conseguido alguna victoria pírrica y, la mayoría de las veces, se ha estrellado estrepitosamente con todo el equipo. Una desgracia, tanto trabajo al servicio del bien nos hubiera hecho un gran servicio.

Es Pedro J. un hombre con una misión. Una misión metida en la cabeza: hacer presidentes. Esto es así. Sus teorías no son de muy hondo calado: difícilmente es posible sacarlo de la tesis de que lo que mejor le viene a España son los gobiernos de concentración. Un poco como aquel papelito que se sacó el General Armada del bolsillo en el 23F en el que proponía una especie de Estado presidido por él pero con un Consejo de Ministros que representara a todas las fuerzas y las sensibilidades de España. Recordemos que Pedro J. fue uno de los entusiastas impulsores de aquella Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI) que reunió bajo aquellas siglas a un variopinto club de gacetilleros, plumillas, columnistas e intelectuales de toda índole que, antes de que no se larvara en su seno aquello de la "Vía republicana" del abogado García-Trevijano (personaje sui géneris donde los haya), ofrecía como solución un pacto Nacionalistas Buenos-Anguita-Aznar.  

Eso, directamente, es la solución de fondo que venimos arrastrando desde la Transición y que nos hace avanzar en elipses y representa nuestro “Síndrome de Diógenes” ideológico y colectivo. Esa ilusión de que podemos caminar todos de la mano aunque sea hacia la destrucción. Hacia la debacle, sí, pero todos juntos. 

Tiene ahora Pedro J. un nuevo Watergate entre manos. Esta vez se lo ha entregado Luis Bárcenas. El tipo que negó por activa y por pasiva la existencia de la “Trama Gürtel” publica ahora la contabilidad B del Partido Popular que, en el fondo, es una certificación de la propia trama. Es un caso con tantas ramificaciones como Watergate, tiene muchos de sus componentes: tráfico de influencias, financiación ilegal…

Es una pena que sea Pedro J. la persona que tiene a Luis “El Cabrón” Bárcenas en su equipo trabajando como confidente estrella. “El Cabrón Garganta Profunda” podíamos llamarle. Es una pena porque “El Mundo” es un periódico dañado al que hemos visto muchas veces naufragar en su trabajo, es un diario que no tiene miedo a publicar sin mirar lo que publica, que no tiene ese deseo por informar si no que desea mucho más manejar los hilos.

Desgraciadamente la segunda tanda, tras los pantallazos, ya deja atisbar el interés de Pedro J. por servir a otros intereses publicando sin comillas algunas elucubraciones que podrían o no haber llegado a oídos de los periodistas encargados de la investigación. En realidad no es nada, es una ración de literatura a la espera de otro montón de revelaciones si es que las hay.

Más allá de eso Pedro J., de manera torpe, comienza a abogar por la presencia de Gallardón como hace unos días hizo con Esperanza Aguirre. No le cae bien Rajoy, no porque sea su Nixon, si no porque en algún momento Don Mariano comenzó a caerle mal, a lo mejor porque parece que Rajoy no escucha mucho a la gente que no pertenece a su círculo de confianza y porque su estilo de hacer las cosas no es el mismo que el de Aznar que siempre ha parecido más permeable.


A lo mejor Pedro J. sueña con la renuncia de Rajoy y la subida al poder (previo paso por el Congreso, apoyado por la mayoría absoluta parlamentaria del grupo Popular) de cualquiera de los dos políticos de derechas en activo que parece que está dejando fuera de la quema: un ministro de justicia que no se ha quemado mucho y que podría ser del gusto de Europa y de la derecha española. Espe tendría que esperar para postularse como Presidenta mientras tanto, volver oficialmente a la política nacional, dar el “sí quiero”. Por ahora no es parlamentaria.

Después la salida honrosa para Rajoy: un indulto al estilo Ford a Nixon. Un borrón y cuenta nueva. Después silencio informativo o una nota romántica de “El hombre que siempre fue honrado pero blando, que permitió que el partido se llenara de víboras y que se sacrificó por la causa”.

De lo que estoy seguro es de que Pedro J. ya lo tiene todo en la cabeza, es normal, avanza en curva y tiene Síndrome de Diógenes ideológico. No puede salir de ahí. Seguramente sueña con un gobierno de concentración nacional “a la derecha” donde estén representadas todas las sensibilidades peperas en un mismo ejecutivo. Nada de sectarismos tipo Rajoy de colocar solo a sus fieles colaboradores. No, algo más tipo “Aznar-primera legislatura” donde tuvo que cargar con los de Fraga, con los descontentos y con los suyos. Eso sí que le gustaría.

Yo me voy a permitir un atisbo de modernidad, me voy a quitar el traje de torero por un instante y voy a decir que lo mejor, de lo mejor, sería dejar todo esto en manos del juez, no tocarle mucho las narices, no incordiar, no andar manoseando las pruebas del caso, no andar por ahí mezclando intereses con información. Que parece claro que Bárcenas robó, que lo hizo en connivencia con los altos cargos del PP, que todo Cristo estaba enterado en Génova de todo el asunto, que tiene que haber dimisiones, que tienen que abrirse causas, que todos los implicados tienen que pagar pero que hay mejores maneras de demostrarlo y mejores objetivos que cumplir como, por ejemplo que este sea un país que reflexione sobre sus instituciones, sobre el papel que jugamos como ciudadanos de un estado de derecho, de una democracia, de nuestro grado de participación y de implicación.


No sé, es todo una locura pero a lo mejor funciona por esta vez y podemos encontrar la línea recta y quitarnos de encima algunas cosas que ya no necesitamos, que no funcionan. Sé que es simple, que la línea recta es un rollo, que no tiene mucha emoción pero creo que ya estoy un poco mareado de la atracción, que comienza a aburrirme este olor a viejo y conocido, que ya no tiene mucho interés, que me aburro mucho pero no porque no sea español es porque me estoy oliendo que no va a terminar bien, que veo muchos nombres unidos al fracaso, que no va a haber nada que celebrar al final del viaje. Echen cuentas, díganme cuantas penas de cárcel completas, cuantas cabezas de verdad importantes rodaron en todos esos Watergates tan apresuradamente montados. 

jueves, 23 de julio de 2009

La gran comedia involuntaria


Casi todos hemos recibido unas cuantas cucharadas de educación religiosa en la rama católica, ya sabes, portarse bien con el prójimo, darle cañas a los negritos de África en lugar de peces, respetar a tus papás, ser casto, no ponerse condón, quemar brujas, quemar clínicas abortistas... en fin, un despiporre que igual te recomendaba poner la otra mejilla que aplicar la ley del Talión.

Me acuerdo poco de aquello porque soy más bien de tener el alma sucia y de pecar bastante (pensamiento, palabra, obra u omisión) pero si me acuerdo mucho que me insistían en no reírme en los momentos solemnes o en los momentos en que no tocara. El que se reía en misa o al paso de una procesión, en presencia de un alcalde (de ahí para arriba) o en una comida familiar estaba poniendo la primera piedra de su adosado en el Infierno.

Es una pena que, a través de los años, haya podido comprobar que el personal nos lo pone difícil para no reírnos con sus gracias pese a que se declare uno de la escuela de los que prefieren comenzar el chiste por uno mismo que de la otra, la de contar chistes de cojos, tuertos, gangosos o de la otra que es peor que es la que promulga los valores de coger al más débil de la reunión y montar todo un espectáculo cómico taurino con su sola presencia.

En la mayoría de los casos el que hace reír es que quiere hacer reír, es decir, se ha aprendido un chiste, ha rebuscado un vídeo en internet para mostrarlo en la oficina y convertirse en un potencial objetivo de las Brigadas de Limpieza Recursos Humanos, se curra unos powerpoints con fotos de monitos vestidos de etiqueta que son para mearse, se pasa horas ensayando voces en su casa de personajes famosos para hacer morisquetas etc., etc. Hacer reír es fácil y tiene algún riesgo como el de convertirse en el "gracioso de la pandilla" ("Hostias, corramos ahí viene Pepe, seguro que quiere contarnos un chiste de leperos mientras hace equilibrios sobre un monociclo") pero tiene muchas ventajas. La más importante es que todo el mundo sabe que cuando a un macho o hembra Alfa de renombre le preguntan por cuál es su ideal de belleza del sexo opuesto hará un mohín, se dejará caer con garbo sobre una cheslón y poniendo boquita de piñón dirá: "Para mi lo importante no es el físico, busco alguien sincero, sencillo y que me haga reír". Pese a que no está demostrado ciéntífica o antropológicamente y al final resulta que modelos y actores se casan o se emparentan para su reproducción (o el simple refocile) con seres que uno diría son atractivos de por sí pero de los que no sabemos si, en la intimidad, son la guasa, la risa y/o la alegría de la huerta.

Pero, como tantas otras veces, me estoy escapando del tema principal. Disculpad la no elipsis.

Hacer reír es complicado, siempre lo he pensado así, y sin embargo hasta la comedia se llega por los caminos más extraños, de hecho hasta la comedia se puede llegar también involuntariamente. Me refiero a esa gente que, sin querer, nos provoca una carcajada y nos manda, según aquél cura del comienzo de la entrada, una risa burda y gratuíta de lo más pecadora y peligrosa.







Ahí está, Paloma San Basilio, cantando el hit "juntos". Cúantas horas de ensayos, cuanta coreografía, cuanta morisquetas, qué difícil casting para encontrar a dos bailarines que, sin rechistar, aceptaran participar en el número de playback...Ya ves, tu estás ahí, y dices este temazo necesita un número estupendo de baile que acompañe a la canción, compremos vestuario, sobornemos a personas honradas para arañar unos minutos en televisión. Joder, un esfuerzo grande. Pues nada, la gente se ríe y se queda en la risa tonta y no repara en la belleza de la canción, en su contenido, en su bonita historia.

Pero no es este el único ejemplo, veamos otro...extraído de Tuituza Chronicle.




Este programa se llamaba "El punto Gilton" y era uno de los programas de Mobuzz.tv, esa televisión que lanzó el entrepeneur Anill de Mello y que acabó naufragando después de desaparecer su jefe con 30.000 euritos de donaciones que, previamente, había pedido a espectadores y fans de su método de negocio. Una pena. No por el dinero porque cada uno le da su pasta a quien quiere si no porque una joya como esta desaparezca y no pueda volver a reproducirse. Lo tienes todo para hacer un programa decente, una cámara, una presentadora mona, un equipo recogido en un plató-chalet con piscina y no se te ocurre más que hacer un "Aquí hay tomate" con gente que tiene una cuenta en Twitter y que, pese a su innegable buen corazón, es posiblemente el grupo con menos telegenia del hemisferio occidental. Una buena idea (en realidad la vida de Belén Esteban no es mucho más emocionante que la de un anónimo usuario de twitter) y, sin embargo, nos provoca la risa...una risa floja y que da cosica pero una risa en fin y yo que se, reírse es bueno. Da igual que no te lo propongas, lo importante es hacerle a la gente la vida un poco más agradable y de pedirle luego unos euros a cambio. Si yo hubiera visto este vídeo de Mobuzz antes estoy seguro de que habría soltado dinero para que no se extinguiera semejante chorro de interesantes contenidos. ¿Alguien puede explicarme cómo es posible que un canal así desapareciera? Que pena. Pero hay muchos ejemplos más...


Es la portada del mundo del día 22 (miércoles). Qué cosa más cómica. Veamos, Pedro Jota se pone solemne, en plan "Generación del 98", como dejando caer que esa foto nos escupe desde, paradójicamente, la cubierta de su periódico. Ahí está la palabra vergüenza en grande y luego la construcción "firmeza anticolonianista" que todos sabemos que, en realidad, se traduce en esas pintadas de "Gibraltar Español" y la aportación de José Luis y su guitarra...





O, claro está, este sketch de cámara oculta de "To er mundo e güeno" (1982, Manuel Summers)...


Y hay todo un mundo ahí, muy cómico involuntariamente que tiene que ver con grupos de teatro amateurs, declamaciones de poesía, discursos en inauguraciones de centros comerciales, políticos que aceptan regalos y comparan anchoas con miles de millones de euros y un largo etcétera pero, cuidadito con reírse, que puede ser pecaminoso. O no.

lunes, 16 de marzo de 2009

Melchor Miralles hace historia (¡A qué precio!)


VEO7 es la cadena de televisión que EL MUNDO tiene en la TDT y que combate a brazo partido con Intereconomía y Libertad Digital TV para llevarse ese nicho de espectadores que es el público neoliberal de nuestro país. La cadena nació con ínfulas generalistas pero, la verdad, está teniendo unos resultados francamente pobres pese a escorarse cada vez más hacia lo que tiene que escorarse una cadena hecha por el simpático rotativo madrileño: leña al mono. Tanta leña quiere darle al mono que Jiménez Losantos, que es dueño de LD TV, también sale en la cadena de Pedro Jota. ¿Te imaginas que Sardá saliera a la misma hora en Telecinco y Antena 3? ¿En qué está pensando esta gente?

Sin visos de que una línea editorial ecuánime y alejada del sensacionalismo pueda dar frutos, siendo además la línea habitual mucho más barata y beneficiosa en objetivos, Melchor Miralles, responsable de la cadena, se está empleando a fondo para que su cadena llegue a unos mínimos y está dispuesto a cualquier cosa. Cuidado que "cualquier cosa" quiere decir "cualquier cosa", al loro:

-Melchor Miralles consiguió que un formato inofensivo, el de la cámara oculta, que todos recordábamos por "To er mundo e güeno" (1982) aquella obra maestra del humor cafre de Manuel Summers se convirtiera en la perfecta guinda de cualquier programa macarra y navajero. En realidad no eran cámaras para pillar a nadie importante (no fuera a ser que nos encontráramos de cara con algún amiguete) si no para "demostrar lo fácil que es comprar un gramo de coca en España", "demostrar lo fácil que es irse con una prostituta en España" o "demostrar lo fácil que es ser captado por una secta". Eran cosas ya sabidas pero, más de uno y más de dos, cada vez que anunciaban un programa de estos rezaba por no ser el pringado que se había estado metiendo unas lonchas, ido de putas y hecho un sacrificio a Satán aquella noche algo borrosa en la que fue en todo momento acompañado por dos tíos muy majos que llevaban consigo siempre una mochila con un ojo de pez incorporado y que aparecía en ese reportaje con el rostro pixelado pero con su voz intacta y reconocible.


-Miralles ha producido dos películas revisionistas de la historia de España: "El Lobo" (2004) y "GAL" (2006, ambas de Miguel Courtois). En ellas no se hace otra cosa que apoyar las teorías del propio periódico sobre la lucha contra ETA. Pese al éxito de la primera, un éxito que me dejó picueto, lo cierto es que entre ambas sólo reunen un hecho reseñable: conseguir que Eduardo Noriega fuera caracterizado como Paul Naschy en "El Jorobado de la morgue" (Javier Aguirre, 1973).

"Ábreme que vengo a hablarte de Dovstoievsky...que soy yo, el nuevo galán del cine español...""


-Miralles fue parte de la Junta Directiva del Real Madrid en la etapa del Triunvirato Calderón/Nanín y se encargó de la sección de Baloncesto para, en realidad, no hacer nada de nada por la misma. Luego, cuando unos días antes de que MARCA comenzara a publicar cosas feas, decidió largarse.



-Miralles es el autor de esta frase que dijo sin despeinarse en 59" (TVE 1): "La misión de los medios de comunicación es influir en la línea de la política de España". Todos pensábamos que era informar y que eso era cosa de otra gente...pero no.



Pues eso, que llevado por ese don para el servicio público y los intereses privados hoy, en su edición digital, El mundo nos informa de lo siguiente: el 25 de abril emitirá la entrevista más larga de la historia, 12 horas de televisión, donde un grupo de intelectuales, deportistas, toreros y otros plumíferos entrevistarán a Pedro Ruiz. Por el interés de la noticia vuelvo a repetirlo: PEDRO RUIZ. Efectivamente: Esto se va al carajo. El asunto va a ser mítico.



¿Por qué Pedro Ruiz? Pues muy sencillo: Todo el mundo menos él tiene claro que NO tiene doce horas de material interesante para rellenar una entrevista. ¿Los tiene Pedro Ruiz? Bien intentaré hacerles un resumen de lo que se va a escuchar en esas doce horas, atentos porque solo lo repetiré una vez: DEMAGOGIA. Demagogia sobre el poder, los poderosos, Hacienda, La Iglesia, el deporte profesional, España, los intelectuales, los escritores, vosotros...pero al final no nos explicará lo que realmente queremos saber: ¿Cómo es posible que Pedro Ruiz tenga entre sus amantes a Maria José Cantudo, Amparo Muñoz, Elsa Anka, Vaitiaré (arrebatada de las garras de Julio Iglesias) o Inma del Moral? Eso no lo contestará dejándonos en la duda de si lo suyo es una atracción métrica o contable.


Podemos hacer una porra pero creo que algunas de sus frases serán: "El poder corrompe", "los políticos están corruptos", "Creo en Dios pero no en la Iglesia", "los medios están podridos", "me siento libre porque la libertad está en la cabeza" etc. además de poder descargar sobre nuestras cabezas ignorantes el hecho de que pese a cantar, bailar, escribir, interpretar, presentar, dirigir, producir, contar chistes, inventar chascarrillos y formatos de TV en realidad, a Pedro nunca lo hemos valorado en su justa medida...quizás no le falte razón: nadie ha intentado jamás deportarle. Tampoco a Eduardo Noriega, por ejemplo.


Por si fuera poco se podrán remitir preguntas por e-mail para que sean contestadas por Pedro, yo tengo unas cuantas: "¿Puedes contarnos como te inspiraste para componer "Este país es un niño enfurruñado"?" "¿Qué querías decir cuando compusiste "Amame como un ángel que aterriza?" "¿Cómo se te ocurrió dirigir, producir e interpretar la película "el día del presidente"?" "¿Qué sentiste cuando no ganaste el Goya por "Moros y Cristianos?" "¿Qué has hecho con el dineral de la indemnización multimillonaria de Antena 3 (700 y pico millones de pesetas)?" "¿Tomas Viagra?" ¿Me llevas de marcha contigo?" "¿Qué te habías administrado cuando entrevistaste a Dios en tu programa o fue sólamente un episodio de enajenación mental transitoria sin más trascendencia?".

Al parecer, según uno de sus responsables cabrán 740 preguntas, divididas en bloques temáticos donde Pedro Ruiz podrá justificarse a gusto e, incluso,lo que es más inquietante "cantar o gesticular". ¿No es demasiada paliza ya ver a Pedro Ruiz durante doce horas contestando preguntas sobre todos los temas posibles? Parece que no. Que el asunto es que todo parezca una charla de amigos...no puedo ni imaginarme lo que puede ser quedarse encerrado en un ascensor con Pedro Ruiz y que se ponga en plan "amiguete". Sudo sangre de pensarlo.

Por si fuera poco todo se trata de batir el Record Guiness de la entrevista televisada más larga de la historia que pertenece, creo, a Fidel Castro. ¿No es paradójico que El Mundo intente arrebatarle un record al dictador Cubano? ¿No hubiera sido mejor ofrecérselo a José María Aznar y consumar así la venganza por completo que comenzó con aquel: "El Rey viajará cuando toque"?

Por cierto, Melchor Miralles dice que este es un formato novedoso. Nada de eso. En la Unión Soviética se emitía un programa llamado "100 preguntas para un sabio", posiblemente el programa más soporifero y chungo de la historia y que consistía en llevar al plató a un Físico Nuclear o un Técnico Aeroespacial y hacerle 100 preguntas tan bajoneras desde el punto televisivo como "¿Cree usted conveniente la aplicación del Cesio a la fórmula primigenia del nucleo de fisión de la Planta Nuclear de Smolensk?". Ni que decir tiene que el programa no tenía límite de tiempo y que en las contestaciones no se permitía el más mínimo chiste, claro...tampoco es que haya muchos chistes sobre Física cuántica pero, aquí me pregunto, si habrá los suficientes chistes como para que Pedro Ruiz rellene 12 horas de show y no lo decimos desde aquí que ya lo dijeron en el extinto "Sabías a lo que venías" de La Sexta. Lo mejor al final del vídeo.












Para finalizar proponemos un maratón de doce horas (invite a sus amigos y haga una barbacoa o similar) y algunos juegos para que las doce horas se hagan más llevaderas: cada vez que diga la frase "España de charanga y pandereta" hay que beber un chupito de tequila, si dice "corrupción" dos chupitos y si usa palabras como "Españolito", "español de la calle" o "gente sencilla" tres. La cosa puede terminar en intoxicación etílica grave.

Nota del Insustancial: Gracias a Tomas Verlaine por ponerme en la pista de semejante notición.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El extraño caso de K.N.T. y como perder el tiempo en hablar de gilipolleces


Pablo Herráiz firma en la edición digital de El Mundo la crónica más bizarra que he podido leer en lo que va de año. Cuenta lo de la desaparición del Goya de Albert Solé (director del documental "Bucarest. La memoria perdida") en la fiesta post Gala de los Goya ofrecida por los productores de “Los Crímenes de Oxford”. Echadle un vistazo a la historia de K.N.T. que es tan kafkiana como el seudónimo elegido. No tiene desperdicio.

Que un diario serio haya convertido el robo de un tipo que estaba pedo en un acto de reivindicación en contra del cine español (K.N.T. ha dicho en su defensa que se lo llevó porque "estaba harto de que los premios se los dieran a los mismos" pese a que, el pobre Solé, sólo ha mojado este año...me imagino que pensaría que era uno de los que le habían dado a "Los crímenes de Oxford...) me parece sorprendente. No sería de extrañar que todos los que se han destrozado las vacas de la "Cow Parade" o han sustraído partes de alguna comenzaran a aparecer por las redacciones de los periódicos revistiendo la estupidez como un "gesto en contra de la situación del ganado injustamente estabulado".


El otro día (siguiendo la regla "Miss Kiddo" sobre el uso de "el otro día" esta sólo puede ser utilizada cuando han pasado menos de cinco días desde el hecho) hablaba con Marcos Borregón (otro de los nominados) sobre las cosas estúpidas que uno se lleva a casa cuando está castaña: vasos de tubo, camisetas de promoción, flyers, un mueble viejo de un contenedor, pivotes de plástico...nunca un Goya. Bueno, comentamos que alguien se subió a su piso una vez una valla de obra, pero eso es otra historia.

Fuera de todo esto el asunto me ha hecho reflexionar sobre la capacidad de los medios para difundir y tragarse una patraña sin ningún medio de control (eso y lo de Wyoming, vale) : Ayer los medios aludían a que la profesión de K.N.T. es la de "crítico de cine" transitoriamente en paro y así lo reproducen en sus titulares cuando, dentro del texto, aseguran que el supuesto crítico no ha publicado nada en ningún periódico y ha tenido que dedicarse a otras cosas...Es como si yo dijera que soy "astronauta en paro" porque ninguna agencia espacial me ha permitido viajar al espacio ¿No?

Si la noticia, incluída la de El Mundo, reprodujera la verdadera profesión y aludiera a la cinefilia del Rififí me lo tragaría pero es que, en realidad, lo único que se difunde es que: "Un crítico de cine denuncia el nepotismo del cine español robando un Goya y luego devolviéndolo". Mentira interesada de un medio que parece estar más interesado en hablar mal de las pelis españolas que de dar una noticia veraz. Por otro lado, querido K.N.T., querer trabajar en el "mundo del cine" (que hay que ser hortera para usar semejante expresión) no es ser crítico que es una especialidad dentro del periodismo ¿O es que José Ramón de la Morena es deportista profesional porque habla de deportes?

El Mundo, sin embargo, se obceca en darle bola al simpático borrachín en un encuentro digital. Tampoco tiene desperdicio. Ya digo, al parecer el metabolismo de K.N.T. debe de ser de esos que llaman "lentos" y a día de ayer las copas todavía le estaban haciendo efecto. Aquí el director del periódico muy ufano comparando el cabezón desaparecido, con cierta justicia, con el Halcón Maltés aunque, la verdad, el asunto daba más para una película de Azcona (¡Lo que se hubiera reído el maestro!). ¿No recuerda un poco Pedro Jota a Sarkozy posando con las azafatas españolas aquellas que se trajo de África?

Como la Iglesia Católica los medios de información tratan por todos los medios de que la realidad se acomode a sus preceptos porque ya no se trata tanto de informar (un chuzo roba un Goya y lo devuelve/Nuestra religión mola porque Dios es uno y trino) como de adoctrinar (el cine español es malo/cree a ciegas en lo que te decimos). Así El Vaticano negó que la Tierra girara alrededor del Sol pese a ser evidente que Galileo estaba en lo cierto porque simplemente creían que Dios había creado al hombre a su imagen lo que haría que el Creador nos hubiera colocado en el centro de su creación y no en los suburbios de la misma. También se negaban a creer, por ejemplo, en que el sistema nervioso no saliera del corazón pese a que, cuando abrías un cuerpo, caías en la cuenta del hecho...ni que decir tiene que se prohibieron las autopsias.


El caso del K.N.T. y el Goya perdido viene muy bien cuando no se quiere hablar de cine y, también, cuando se quiere obviar que la película ganadora (bendito Fesser) es una película poco amable con el OPUS que es de lo que se tendría que estar hablando en este momento. La accidental, aunque no lo creo porque se expresa como la cursilería de los borrachines reincidentes y cursis, borrachera de un mamarracho es una perfecta excusa para no hablar de lo importante y centrarnos en lo definitivamente gilipollas que es lo que parece interesar. ¿He hilado muy fino?

En ningún caso diga que Rouco está detrás de todo esto, que K.N.T. (¿Kevin Costner de Jesús?) sea un agente de la Guardia Suiza o ninguna de esas chifladuras...en realidad pienso que si no fuera este imbécil el que hubiera chorado un Goya algún otro gilipollas hubiera servido de cabeza de turco ocasional para montar el revuelo. Sólo digo que los medios no parecen estar donde hay que estar...

Quizás hablar de "Camino" en este momento sería un acicate para que muchos pudieran prestar atención al caso de Eluana Englaro que me recuerda a "La balada de Karen Quinlan" de Glutamato Ye-yé, salvando las distancias. Una chica de 33 años que lleva algo así como 17 en coma irreversible. Su familia lleva guerreando con la Iglesia católica desde hace años para que su hija (suya, no de ningún señor cura) pueda descansar dignamente y ser desconectada de los aparatos que unen a su cuerpo (que no a lo que Eluana era, que eso ya no existe) con este planeta.


Se podría abrir un interesante debate no ya sobre la eutanasia si no sobre hasta donde un estado democrático europeo puede ser entorpecido por un estamento religioso y como puede convertir (con el apoyo de una buena máquina propagandística) al padre de una criatura inocente a ojos de sus conciudadanos en una especie de verdugo sanguinario que se niega a aceptar la presunta voluntad divina (digamos que si esto hubiera ocurrido en el siglo XIII, donde no había máquinas de respiración asistida la "voluntad divina" sería otra muy diferente) de mantener a un ser muerto en la cama de un hospital.
Podríamos hablar del espinoso camino legal de un hombre que tiene que luchar contra la estúpida voluntad de una cada vez más absurda institución empeñada en poner todos los medios para que se siga haciendo su voluntad ya sea en materia de educación o en material legal frente a lo que, simplemente, es a todas luces un absoluto disparate pero que habla de "frenar la mano asesina" que desconectara a esa chica de las máquinas. Qué huevos hay que tener para hablar de "manos asesinas" cuando uno ha sustentando golpes de estado, ha escondido nazis, ha callado sobre el genocidio africano, ha bendecido tanques, ha pagado Cruzadas, ha fundado La Santa Inquisición, ha apoyado dictadores etc. etc. etc. mientras que se pierde el tiempo en meterse en la vida privada de los demás...¿Con qué derecho?

Eso si que sería un debate y no lo de K.N.T. y el Goya desaparecido. Eso, entiendo yo, si que sería un debate interesante.

lunes, 19 de enero de 2009

El pie como objeto de deseo.


Nunca he entendido muy bien cual es la fascinación que muchas personas tienen por los pies. Tengo colegas (Dildo de Congost entre otros) que se pirran por esta parte de la anatomía femenina. ¿Molan los pies? Eso parece ¿Su exposición tiene algo de pecaminoso? Bueno, ciertamente, parece ser que sí. Los tobillos y los pies descalzos han sido tabú en el Siglo de Oro Español, durante gran parte del final y comienzos del XIX, fueron perseguidos en la época victoriana y han generado toda una subcultura sexual fetichista decididamente guarrona (la más guarrona la de las personas que se excitan oliendo los pies de sus amantes...mirad los comentarios de esta sencilla consulta recogida en 20 minutos, esta otra historia de este blog o esta instalación del artista David Farrán de Mora titulada sucintamente Culpable de fetichismo en primer grado) que daría para escribir uno o dos tomos a modo d pequeña introducción al tema.

No se me quita de la cabeza la horda de niños criados en los ochenta que nos metimos un frigo pie en la boca, de manera inocente que el calippo parecía que daba para más conversaciones y comentarios, de manera pública sin saber que quizás estábamos excitando el córtex cerebral de algún chiflado/a o, yendo más allá, me pregunto cuantos se compraron un frigo pie de color rosa y textura parecida al petit suisse con la sana intención de practicar para cuando fueran mayores...
Bueno, pues resulta que Soraya Saez de Santamaría se ha hecho esta foto...

Miremos un poco más allá del photoshop y tenemos a la portavoz del PP mostrando las piernas hasta la rodilla y un poco de escote. Foto yo diría que elegantona para lo que se estila y poco más. Desde el viernes que El Mundo adelantó la foto que saldría en su dominical pues la COPE, Intereconomía y, curiosamente El Mundo, se le han echado encima a Doña Soraya que, al cierre de esta edición, ya estaba siendo tachada de "haber posado como una mujer de la profesión más antigua del mundo", "haberse prestado a hacer una foto que parece una portada de Interviú" y de ahí para abajo. Lo mejor, por absurdo: Pedro Jota, en su blog, comentando que la pose "es de femme fatale". En el editorial del periódico, firmado por él mismo, dice "creer" justamente lo contrario.

Yo por más que miro no encuentro nada atractiva la foto de Soraya, me parece una foto normalucha de una profesional de la política que quiere enseñarnos que también puede estar mona y, la verdad, no hay nada de malo en que la portavoz del PP quiera estar guapa. Otra cosa es que sólo quiera estar guapa, que ya sería preocupante...pero, bueno, que es bastante obvio que lo único que se le ve a Saez de Santamaría son ¡Los pies!

Sí, insustanciales, son los pies (bueno, el pie, ahora que miro mejor) de Soraya así estiradicos para que se tense el gemelo y no de pábulo a las posibles flaccideces , su absoluta desnudez, su "blanca palidez" (traducido directamente de Procol Harum) lo que parece haber soliviantado al personal del bunker neoconservador que, como veis, no le hace falta lo del neo porque, en realidad, está igual de conservador que siempre. Y ahora sería momento para unos cuantos chistes fáciles sobre parafilias y periodistas pero, la verdad, no está el horno para bollos y no encontraréis aquí ni estocadas florentinas ni puñaladas traperas de esas con las que gustamos de manchar las portadas. Será que soy más de culo. Espero que la respuesta desde el PSOE no se haga esperar y alguien se decida a ponerse en plan "sepsi" en las próximas horas.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Penitentes


Antonio Gamero es uno de esos secundarios españoles de toda la vida. Según IMDB ha participado en 145 producciones hasta la fecha. Es el señor que sale en la foto de ahí arriba. Lo mejor de Gamero es que, además de ser un gran actor, se lleva bien con todo el mundo y todos los que han trabajado con él suelen deshacerse en elogios con el personaje. Yo tuve el placer de conocerlo en un corto, rodamos en una urbanización cercana a Navas del Rey (Ávila) en algo más de dos fines de semana. Gamero hacía un pequeño papel como administrador de la urbanización y, como no podía ser de otro clavó su papel en dos tomas cosa que era muy de agradecer porque, como siempre pasa en los cortos, íbamos mal de tiempo.





Tras rodar por la mañana nos dispusimos a comer todos juntos y me tocó al lado de Gamero que me preguntó cómo iba el rodaje. Es una pregunta peligrosa para hacerle a un ayudante de dirección que ha bregado durante cinco días con un equipo novel y un director primerizo. Comencé contándole que nos había llovido dos jornadas seguidas (lo que rompía el racord de la película) y que habíamos aprovechado para rodar unos títulos de crédito con dos todoterreno –una experiencia, nunca me he sentido más Kubrick-, que el equipo era jovencísimo y que tenía su propia idea de cómo hacer cine (cosa muy común en los cortos donde todo el mundo quiere dirigir y muy poca gente organizar el cátering) y que, en general, me dolía la garganta de pegar voces. Además me sentía mal porque había tenido discusiones con todo el mundo y me había comportado, cuanto menos, como un pequeño nazi.

Gamero, que me imagino esperaba por respuesta un “bueno, bien, tirando” y no un speech de 45 minutos digno de diván de psicoanalista, me miró con circunstancia, se trasegó lo que faltaba de su copa de tinto y me dijo: “Bah, no pasa nada…¿Quién no le ha hecho una paja a un amigo?”. Se sirvió otro copazo y siguió charlando con el resto de comensales.


El actor es bastante conocido por esas frases tremendas como la que incorporó Garci al guión de “El Crack” (José Luis Garci, 1979) en la que un locutor de radio (interpretado por Paco Vidal) dice: “No les cuentes las penas a tus amigos, que los divierta su puta madre”. O está otra: “Como fuera de casa, en ningún sitio”.

Siempre que alguien me cuenta sus penas y no encuentro forma de consolarlo le cuento esa anécdota. Que me dicen “tío es que me pillé un pedo, me enrollé con una tía mientras mi mujer estaba dando a luz” yo le suelto lo de la paja y el amigo y la culpa se diluye en gran medida.
Si yo me cruzara hoy con Rajoy o con Federico Jiménez Losantos les contaría la anécdota para descargarlos de la culpa que, evidentemente, llevan a las espaldas. Me explico.
Hoy Rajoy ha ido a la SER y ha hecho estas extrañas declaraciones: “Yo no soy de izquierdas, soy independiente”.
Al parecer hay una parte de los medios de la Zona Nacional que comienzan a ver en el Presidente del PP y jefe de la oposición (una acumulación de cargos sin mucho peso al que podría unir “Consul honorario de Chiquitistán” si es de su agrado) una cierta deriva marxista. En serio. Tampoco puede decir que es “liberal” o “neoliberal” (no está el Dow Jones para bollos), ni tampoco puede decir que es de derechas (perdería votos), ni tampoco de “centro” parece ser que es ahí donde reside el quid de la deriva izquierdista que los más de derechas ven en él. Mariano quiere ser Mariano pero, sobre todo, quiere ser visir (o Presidente) en lugar del visir (o de Zapatero) pero no puede quitarse la pena de haber militado en todas las familias posibles de la derecha sin haber encontrado acomodo. Por eso dice esas cosas tan innecesarias y/o sandeces.

A Fede le pasa igual pero digamos que desde el punto de vista del remordimiento, del campo de la espiritualidad. Echemos un vistazo a la extensa bibliografía del periodista maño y convendremos que sus últimas obras están dedicadas a la expiación de las culpas de haber sido un izquierdoso maricomplejines, un amigo de los nacionalistas, un pro catalanista, un maoísta…o sea, lo peor. Entonando eso tan cristiano del “mea culpa” Fede pide disculpas a la iglesia, se postra de hinojos frente a Chesterton y pide perdón a la señoras de Serrano que acuden a las presentaciones de sus libros, a los taxistas que extienden su palabra y nos catequizan con su programa. La verdad es que sacar un libro titulado “por qué dejé de ser de izquierdas” suena un poco a autoflagelación y sambenito. Innecesario, la verdad es que no me interesa tanto por qué Losantos dejó de ser de izquierdas como el hecho de que se haya convertido en lo que es actualmente: un maleducado y un sinvergonzón.

La pose, es la pose de Federico por lo que debería pedir perdón ese careto de aburrimiento continuo de creerse que está por encima del bien y del mal…pero como le funciona, pasa. Echemos un vistazo a los últimos editoriales de El Mundo o, como me ha pasado a mi esta mañana, escuchen aunque sea involuntariamente uno de los sermones del Inquisidor Menor y caeremos en la cuenta de que, en realidad, el PP no necesita a FAES porque ya tiene su propio Think Tank.
Por mi parte, si me los cruzara les contaría la anécdota de las pajillas, estoy seguro que después, se lo tomarían todo mucho mejor.