Reconozco, en mi humilde opinión, todas aquellas cosas que han hecho famoso a este programa concentradas en unos pocos minutos:
1. Gente ciega (pandilla protagonista).
2. Cosas conseguidas ilicitamente ("Han visto a mi colega con el Eclipse -el coche- vale que lo ha pasao con la coquita -la coca- los gramitos, tal, tal...".
3. Desafío a la autoridad ("Mi colega tiene amenazá a tó la Policía nacional de Alicante" o "Oyeme, que tengo dos puntos pero me la comen" /A un guardia: "Escúchame, tu que eres policía ¿A que este coche es "marronero"?).
4. Macarrismos ("Me bebío en mi casa sinco botellas de Guait labe").
5. Componente "Alegría que no falte" ("Pues pa quitarnos las penas ahora que vamos a hacer, dos pollitos de coca, los cuatro porros últimos..." "Unos litros, lo que sea").
6. Colegueo con los reporteros ("¿Quieres trankis? Esto es pá dormir hermano...trankimazines"/"Grábame, si a mi no me importa...¿Quereis un reportaje de puta madre? Pues apunta aquí, mira, esto es coqueta").
7. Gente drogándose públicamente (En este caso en el mismo control de alcoholemia).
8. Secundarios de lujo con discurso ("Esto es lo más bonito del mundo, ¡Polen!")
9. Secundarios freaks (tipo borracho y con un parche en el ojo tirando la multa al suelo).
10. Expresiones chanantes ("600 euros, que no pasa ná, que esto se paga como agua de churros"/"El que saca la pistola pá enseñarla es un canguela").
11. Macarrismos varios ("Escuchame, nos queda coca pá enterraros a los dos, a ti y a ti"/"El placer de meternos aquí cinco, diez pollos de buena mañana que es como entra la coca")
12. Discurso populista ("La poli se mete, el presidente del gobierno se mete").
13. Discurso localista ("¡La gente de Muchamiel es la mejor que hay en Alicante!").
14. Un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado flipando en colorines y utilizando la terminología típica ("Hemos pasado por ahí y nos ha dado un olor a porro (...) hemos encontrado semillas de marihuana y unos gramitos de cocaína).
15. Actos de violencia ("Si saco la pistola te juro por mi hija pequeña que te pego un tiro en tó la pierna").
Pese a todo falta un punto que es el siguiente: Alguien gritando "¡Arriba Callejeros!" que es un mantra de los barrios marginales (y no tanto).
¿Qué fin tiene "Callejeros"? Pues en realidad, que nos echemos unas risas a costa de gente que está pasando transitoriamente (o no) fatiguitas. Es lo que Tom Waits definía como "un semáforo moral" en el fantástico monólogo que interpretaba en "El Rey Pescador" (Terry Gilliam, 1987) y en el que decía que hacía un servicio social por estar en la calle pidiendo limosna en el centro de una estación ¿Cual? Muchos de los que se cruzaban con él volvían o iban al trabajo pensando en mandarlo todo a la mierda, en cagarse en su jefe pero al verlo allí, sin piernas, en una silla de ruedas, pobre y jodido optaban por callar y seguir con su vida dejándole unas monedas e intentando así no caer en la más asquerosa de las miserias. Es posible que "Callejeros" sea ahora eso, un aviso para navegantes o, lo que es lo mismo, gambiteros pero, también, ahora que arrecia el endeudamiento con los bancos a los sufridos capitalistas de medio pelo (todos nosotros) que navegamos en la duda de saber si acabaremos en el arroyo de la vivienda social y la bolsa de comida de la parroquia.
Por todo ello, y preferentemente por saber como se vive en otros mundos que están en este, vale la pena echarle un vistazo a "Callejeros" aunque, la verdad, su capacidad informativa se circunscriba a descubrir cuáles son los derechos fundamentales de las personas:
Y la sorprendente revelación de una estudiante de medicina que nos descubre el palpable machismo de las leyes de tráfico quedando irresuelto el misterio de lo que había hecho bajo los efectos del alcohol: