Mostrando entradas con la etiqueta Rouco Varela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rouco Varela. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de febrero de 2009

El extraño caso de K.N.T. y como perder el tiempo en hablar de gilipolleces


Pablo Herráiz firma en la edición digital de El Mundo la crónica más bizarra que he podido leer en lo que va de año. Cuenta lo de la desaparición del Goya de Albert Solé (director del documental "Bucarest. La memoria perdida") en la fiesta post Gala de los Goya ofrecida por los productores de “Los Crímenes de Oxford”. Echadle un vistazo a la historia de K.N.T. que es tan kafkiana como el seudónimo elegido. No tiene desperdicio.

Que un diario serio haya convertido el robo de un tipo que estaba pedo en un acto de reivindicación en contra del cine español (K.N.T. ha dicho en su defensa que se lo llevó porque "estaba harto de que los premios se los dieran a los mismos" pese a que, el pobre Solé, sólo ha mojado este año...me imagino que pensaría que era uno de los que le habían dado a "Los crímenes de Oxford...) me parece sorprendente. No sería de extrañar que todos los que se han destrozado las vacas de la "Cow Parade" o han sustraído partes de alguna comenzaran a aparecer por las redacciones de los periódicos revistiendo la estupidez como un "gesto en contra de la situación del ganado injustamente estabulado".


El otro día (siguiendo la regla "Miss Kiddo" sobre el uso de "el otro día" esta sólo puede ser utilizada cuando han pasado menos de cinco días desde el hecho) hablaba con Marcos Borregón (otro de los nominados) sobre las cosas estúpidas que uno se lleva a casa cuando está castaña: vasos de tubo, camisetas de promoción, flyers, un mueble viejo de un contenedor, pivotes de plástico...nunca un Goya. Bueno, comentamos que alguien se subió a su piso una vez una valla de obra, pero eso es otra historia.

Fuera de todo esto el asunto me ha hecho reflexionar sobre la capacidad de los medios para difundir y tragarse una patraña sin ningún medio de control (eso y lo de Wyoming, vale) : Ayer los medios aludían a que la profesión de K.N.T. es la de "crítico de cine" transitoriamente en paro y así lo reproducen en sus titulares cuando, dentro del texto, aseguran que el supuesto crítico no ha publicado nada en ningún periódico y ha tenido que dedicarse a otras cosas...Es como si yo dijera que soy "astronauta en paro" porque ninguna agencia espacial me ha permitido viajar al espacio ¿No?

Si la noticia, incluída la de El Mundo, reprodujera la verdadera profesión y aludiera a la cinefilia del Rififí me lo tragaría pero es que, en realidad, lo único que se difunde es que: "Un crítico de cine denuncia el nepotismo del cine español robando un Goya y luego devolviéndolo". Mentira interesada de un medio que parece estar más interesado en hablar mal de las pelis españolas que de dar una noticia veraz. Por otro lado, querido K.N.T., querer trabajar en el "mundo del cine" (que hay que ser hortera para usar semejante expresión) no es ser crítico que es una especialidad dentro del periodismo ¿O es que José Ramón de la Morena es deportista profesional porque habla de deportes?

El Mundo, sin embargo, se obceca en darle bola al simpático borrachín en un encuentro digital. Tampoco tiene desperdicio. Ya digo, al parecer el metabolismo de K.N.T. debe de ser de esos que llaman "lentos" y a día de ayer las copas todavía le estaban haciendo efecto. Aquí el director del periódico muy ufano comparando el cabezón desaparecido, con cierta justicia, con el Halcón Maltés aunque, la verdad, el asunto daba más para una película de Azcona (¡Lo que se hubiera reído el maestro!). ¿No recuerda un poco Pedro Jota a Sarkozy posando con las azafatas españolas aquellas que se trajo de África?

Como la Iglesia Católica los medios de información tratan por todos los medios de que la realidad se acomode a sus preceptos porque ya no se trata tanto de informar (un chuzo roba un Goya y lo devuelve/Nuestra religión mola porque Dios es uno y trino) como de adoctrinar (el cine español es malo/cree a ciegas en lo que te decimos). Así El Vaticano negó que la Tierra girara alrededor del Sol pese a ser evidente que Galileo estaba en lo cierto porque simplemente creían que Dios había creado al hombre a su imagen lo que haría que el Creador nos hubiera colocado en el centro de su creación y no en los suburbios de la misma. También se negaban a creer, por ejemplo, en que el sistema nervioso no saliera del corazón pese a que, cuando abrías un cuerpo, caías en la cuenta del hecho...ni que decir tiene que se prohibieron las autopsias.


El caso del K.N.T. y el Goya perdido viene muy bien cuando no se quiere hablar de cine y, también, cuando se quiere obviar que la película ganadora (bendito Fesser) es una película poco amable con el OPUS que es de lo que se tendría que estar hablando en este momento. La accidental, aunque no lo creo porque se expresa como la cursilería de los borrachines reincidentes y cursis, borrachera de un mamarracho es una perfecta excusa para no hablar de lo importante y centrarnos en lo definitivamente gilipollas que es lo que parece interesar. ¿He hilado muy fino?

En ningún caso diga que Rouco está detrás de todo esto, que K.N.T. (¿Kevin Costner de Jesús?) sea un agente de la Guardia Suiza o ninguna de esas chifladuras...en realidad pienso que si no fuera este imbécil el que hubiera chorado un Goya algún otro gilipollas hubiera servido de cabeza de turco ocasional para montar el revuelo. Sólo digo que los medios no parecen estar donde hay que estar...

Quizás hablar de "Camino" en este momento sería un acicate para que muchos pudieran prestar atención al caso de Eluana Englaro que me recuerda a "La balada de Karen Quinlan" de Glutamato Ye-yé, salvando las distancias. Una chica de 33 años que lleva algo así como 17 en coma irreversible. Su familia lleva guerreando con la Iglesia católica desde hace años para que su hija (suya, no de ningún señor cura) pueda descansar dignamente y ser desconectada de los aparatos que unen a su cuerpo (que no a lo que Eluana era, que eso ya no existe) con este planeta.


Se podría abrir un interesante debate no ya sobre la eutanasia si no sobre hasta donde un estado democrático europeo puede ser entorpecido por un estamento religioso y como puede convertir (con el apoyo de una buena máquina propagandística) al padre de una criatura inocente a ojos de sus conciudadanos en una especie de verdugo sanguinario que se niega a aceptar la presunta voluntad divina (digamos que si esto hubiera ocurrido en el siglo XIII, donde no había máquinas de respiración asistida la "voluntad divina" sería otra muy diferente) de mantener a un ser muerto en la cama de un hospital.
Podríamos hablar del espinoso camino legal de un hombre que tiene que luchar contra la estúpida voluntad de una cada vez más absurda institución empeñada en poner todos los medios para que se siga haciendo su voluntad ya sea en materia de educación o en material legal frente a lo que, simplemente, es a todas luces un absoluto disparate pero que habla de "frenar la mano asesina" que desconectara a esa chica de las máquinas. Qué huevos hay que tener para hablar de "manos asesinas" cuando uno ha sustentando golpes de estado, ha escondido nazis, ha callado sobre el genocidio africano, ha bendecido tanques, ha pagado Cruzadas, ha fundado La Santa Inquisición, ha apoyado dictadores etc. etc. etc. mientras que se pierde el tiempo en meterse en la vida privada de los demás...¿Con qué derecho?

Eso si que sería un debate y no lo de K.N.T. y el Goya desaparecido. Eso, entiendo yo, si que sería un debate interesante.

lunes, 26 de enero de 2009

Razones para sentir vergüenza ajena


Los psiquiatras y psicólogos sajones denominan a la "vergüenza ajena" como "spanish shame" o sea, "vergüenza española".

La vergüenza ajena es esa sensación viscosa que se apodera de uno cuando ve a alguien a hacer el ridículo, algo que, al buen entender de los hombres de los caramelos de habla inglesa, es algo que sólo puede sentir un pueblo compuesto por seres que no solo cargan con sus propios prejuicios y sentimientos de culpa si no que se ven proyectados en los demás cuando estos son pillados en una situación indecorosa, haciendo lo que no tienen que hacer, justificando lo injustificable o comportándose de una manera mezquina o estúpida. Yo reconozco que a veces me pongo colorado cuando escucho emitir ciertos juicios a gente de mi alrededor y que meto la cabeza entre los hombros o me tapo los ojos pese a que yo no sea dicho sujeto o no se me pasara por la cabeza, nunca, decir o hacer ciertas cosas.

Además de las opiniones de los demás mi ranking particular de sentir vergüenza ajena se complementa en sus primeros puestos con: los stripteases y las bandejas de canapés de fiestas, lunches y recepciones varias.

No quiero decir que me moleste que nadie se desnude es más, incluso creo que en algunos casos lo agradezco, es simplemente que no puedo dejar de pensar cosas como "verás, se va a dar un guarrazo", "seguro que se le ha olvidado depilarse" o "Oh Thor todopoderoso se va a dar cuenta de que la estoy mirando con cara de salido"...y es que lo "sepsi" (sobre todo las poses circenses) me atoran terriblemente.
La tía de un amigo mío era vedette a tiempo parcial, o sea, que entre las profesiones de su campo estaba trabajar en una especie de espectáculo de revista postmoderno de esos que se pusieron tan de moda en una especie de revival que hubo de ese género como en los años 80. La buena mujer estaba haciendo su número, algo relacionado con una canción picante titulada "La banana", cuando bajó del escenario a charlar y a decir procacidades al público (esa es otra cosa que me da vergüenza ajena, los espectáculos donde por narices el artista te obliga a participar en el happening porque siempre pienso "joder, he pagado una entrada para que me entretengan y no para entretener" y eso se extiende también a las cosas que hace La Fura). El caso es que se fijó en un señor, se sentó en sus rodillas (Tengo la teoría de que el pretendido humor feminista es una especie de negativo de la vieja revista donde se han sustituído los chistes sobre amas de casa torpes en el manejo del fogón por el arquetipo de hombre pichicorto que se tira pedos...aunque los dos hacen mucha gracia a nuestros ciudadanos más liberados) y le pidió que subiera al escenario, se produjo el típico forcejeo de "sube", "no subo"...sin darse cuenta de que el señor no es que fuera vergonzoso, es que estaba en silla de ruedas. Juro que la primera vez que me contó eso me puse de todos los colores. De hecho me estoy poniendo del color de tomate de Miajadas (Extremadura) de escribirlo.


Lo de las bandejas de canapés es igual, yo antes de ir a un sitio donde me van a dar canapés me como un bocata por ahí para no parecer demasiado hambriento porque, la verdad, la imagen de gente abalanzándose sobre un trozo de pan seco con mantequilla con una lonchita de salmón encima me pone francamente malo y siempre abogo por la rápida implantación de esos buffets libres de las fiestas de las pelis americanas que me parecen como más civilizados. ¿Hay necesidad de zarandear al camarero? ¿Ponerle el pie por delante para que no se escape con las croquetas? ¿colocarse estratégicamente en la salida de las bandejas para hincharse y dejar a las otras criaturitas sin una pequeña empanadilla congelada? Me niego. Me sonrojo.

Otro motivo para sentir vergüenza ajena son las peleas que se producen en las fiestas de disfraces: ver a Manolo disfrazado de mujer (en realidad va vestido de prostituta y se ha pasado toda la noche diciéndole a todo el mundo "tócame las tetas que me he comprado en el chino...¿A que parecen de verdad?") y a su amigo Fermín de pirata (con unos pantalones viejos hechos jirones por las perneras por donde asoman unos calcetines ejecutivos viejos) abroncándose es uno de esos momentos en los que uno querría simplemente diluirse.

Y, claro está, volviendo al principio (no temáis ya estoy viendo como cambiar el truco...) si hay algo que me sonroja es, sin duda, la capacidad innata con la que los representantes de la Iglesia Católica se hacen los locos con ciertos temas. Ayer mismo, Rouco Varela nos ilustraba sobre su visión de la libertad de expresión y decía que para que fuera de verdad buena esta debería de estar tutelada. No dice por quien pero asegura que una libertad de expresión tutelada sería la única forma de que los creyentes no se sintieran "heridos en sus convicciones". Se refiere como no a la publicidad "atea" de los autobuses de la que hablamos por aquí hace ya algún tiempo cuando se inauguró en Londres. No tengo duda en que si la libertad de expresión fuera tutelada jamás nos hubiéramos enterado de la enorme cantidad de casos de pederastia con los que, de cuando en cuando, algunos curas católicos nos hieren (ateos o no) en nuestra sensibilidad en nuestras convicciones porque tampoco me cabe duda en qué manos pondría Rouco la titularidad de ese posible tutelaje sobre la libertad de expresión. ¿Hay que poner límites? Claro, que se pongan, por supuesto, comencemos con no permitir a los medios de comunicación que mezclen información y opinión de tal modo que, digamos, un locutor de radio no pueda llamar a una ministra "la flamenquita" ni a una portavoz de un partido político "prostituta" por hacerse unas fotos para una revista...y más allá de eso propongo que se haga una ley que podíamos llamar "Ley de El Muro" (por lo de Leave the kids alone) para evitar que ciertos monstruos se acerquen a los chiquillos. Y escribo todo esto con la misma vergüenza ajena que debeis de sentir al leer esta entrada. Buenos días...otro día hablaremos de la vergüenza ajena que me procura el asunto de Gaza, por cierto.

martes, 25 de noviembre de 2008

¡Vade Retro, ateo!


Después de morirse caben dos hipótesis:

1. Desaparecer (que parece lo más comodo).

2. Transustanciarse (sólo pronunciarlo da pereza) en otra forma de vida espiritual o, como apuntan los budistas, ocupar otro cuerpo de superior, inferior o igual valor que el que ocupamos en la actualidad.

Aunque todo apunta que lo primero es lo más probable siempre es posible que, en un giro teológico inesperado, me encuentre frente a una deidad hacedora de todo el Universo conocido que me pida cuentas por haber sido tan idiota de que, habiendo recibido las señales necesarias en forma de zarzas ardientes, rayos, centellas, testimonios de pastorcitos, inexplicables entradas en trance, repentinas revelaciones en forma de charlas en arameo y/o estas extrañas subidas de temperatura que me dan de vez en cuando y me invitan a amar a mi prójimo (si es femenino, mucho más), no me haya coscado de que existía y que tendría que vivir con su código.






Si la deidad que me espera es Alá u Odín ya nos podemos dar por jodidos porque ni he hecho la Yihad, ni me he repasado dos o tres aldeas a sangre y fuego. La verdad es que no tengo ni idea de cuál es el castigo eterno de los pecadores en dichas religiones me imagino que, en el primero, estar atento a que los ríos de miel no se ensucien o currar de segurata en la puerta del haren de las vírgenes esas, como castratti, claro. En el caso de la religión vikinga supongo que me tocará vestirme de bávara y repartir cerveza soportando requiebros chuscos, pellizcos en la ingle y otras morisquetas de los señores con cuernos.


Si me tocara hablar con Dios, bueno, con el nuestro lo primero sería identificar si es el que preconizan los protestantes (y dentro de los mismos saber si es el de los adventistas, los testigos de jehová, los baptistas...), el que dicen los católicos o del que hablan los judíos lo tendría claro:

-"Lo siento, tío ¿Yo que sabía?".

Y a esperar a misericordia. Si no me va a tocar cocerme en la misma olla de Richard Dawkins y de Bill Maher (al menos espero vivir más que esos dos vejestorios) que, mira, si hay descanso pues siempre seráb buena compañía aunque les guardaré rencor por haberme llevado a una vida de completa y absoluta ignorancia. Por cierto. De todas maneras me temo que muchos de los próceres de las diferentes religiones (rabinos que llaman a la exterminación de los árabes, curas que abusan sexualmente de chiquillos, mulahs que llaman a la exterminación de todo Cristo) también van a tener que responder ante sus diferentes deidades y tendrán que justificar como mensajes a priori tan puros han sido interpretados tan mal.

Hay un chiste muy viejo que cuenta como un tipo llega al cielo y allí no hay ni pirri. Al preguntar por la falta de animación un San Pedro algo hastiado le dice: "Joder, para cuatro que vienen no vamos a comprar un radiocassette". Pues eso, que el infierno tiene que estar más petado que Marina D´Or en sus golden years y el cielo -por la absoluta imposibilidad de seguir coherentemente ninguno de los códigos éticos que se proponen en los libros sagrados que invitan igual a sacrificar cabras que a, un poco más tarde, aniquilar a los faraones o ser virgen- pues tiene que estar un poco vacío.

Anoche vi un interesante documental de la serie 30 días dirigida por Morgan Spurlock (el tío de "Super Size me" y "Where in the world is Osama Bin Laden?"). La serie de documentales, de menos de una hora, juega a introducir a una persona dentro de un terreno completamente hostil -granjero homófobo en un barrio gay, el propio Spurlock en una cárcel, un workholic en una familia new age- y que conozca de primera mano como es la vida de sus pretendidos personajes antagónicos. El asunto trataba de la convivencia de una atea dentro de una familia de creyentes, muy creyentes, adscritos a una de esas iglesias norteamericanas tan raras que se llaman " no confesionales" (New Church de Ted Haggard fue de las más famosas hasta que al bueno de Ted, conocido asesor espiritual de George Bush, se le descubrió el flagrante relación homosexual con un chapero que, en principio, se negó a tener relaciones sexuales con él -un asunto de precios- y luego sí a cambio de una jugosa cantidad de metanfetamina que el buen pastor le suministró) y que derivan entre el protestantismo puritano, la política neoconservadora y el creacionismo. Los sorprendentes resultados de la peli (aquí) destapa un dato interesante: el ateísmo provoca un extraño vacío existencial en los creyentes, una duda que va más allá de lo razonable. Curioso.

Saco el tema porque me ha sorprendido muchísimo la reacción de Rouco Varela (mi capacidad de sorpresa es siempre grande incluso para personajes como este) donde nos invita a vivir nuestro ateísmo de puertas para adentro y circunscribirlo al ámbito de lo privado. Curioso, curioso, curioso. En plan San Manuel Bueno Martir, el gran Rouco, nos ordena que no andemos por ahí tocándole las narices con nuestras miserias intelectuales y que, en caso de no creer, callemos. Es decir, no protestemos por los crucifijos en las escuelas, por el pertinaz e indisoluble compadreo entre Iglesia católica y Estado y hagamos como Bono, o sea, que llevemos en una mano el capital y en otra la Biblia a ser posible y que si no lo es simplemente callemos.


No diré que soy de los que se quejan de los crucifijos, es más, me dan bastante igual. No me agrede ver símbolos religiosos. Soy de esa generación de españoles que todavía tuvo que bregar con profesores que te hablaban muy bien de Franco y no pude elegir entre ética y religión hasta quinto de E.G.B. por lo que tengo los ojos más que acostumbrados a todas estas cosas.

Otra cosa es que me parezca que Rouco Varela, por representación, y la Iglesia Católica por extensión deberían de aplicarse el cuento -obrar según lo que predican- y llevar todo este asunto de la religión al ámbito de lo privado. Cuando digo esto no quiero, evidentemente, que los cristianos vuelvan a las catacumbas pero, en realidad, me gustaría que los símbolos externos de mi país fueran lo menos religiosos posibles. Y digo de todos los símbolos religiosos: ni cruces, ni medias lunas (medias noches sí, de esas con jamón serrano de los cócteles elegantes que te cuesta mucho alcanzar porque la gente es bastante puerca y gorrona y van a los sitios que paree que no han comido en la vida...pero eso es otra historia), ni estupas a Buda, ni estrellas de David. Cero, nada.



Cuando yo tenía como diez años todavía iba todos los domingos a misa e, incluso, me lo curraba como monaguillo de cuando en cuando. Un servicio por cierto sin el traje ese que me hacía bastante ilusión, o sea, que he sido monaguillo de paisano. De hecho es que ni siquiera era en una iglesia porque, en mi barrio, un lugar un poco raro no había templo con lo que el servicio religioso único (el de los domingos) se hacía en el ¡Bar! del barrio también único. Una cosa rara ya les contaré algún día. Pues un día se me ocurrió preguntarle al cura, juro que con toda inocencia, que cómo era posible que Dios y Jesucristo fueran la misma persona y que se hubiera mandado así mismo a la Tierra para ser despedazado por aquellos salvajes que ocupaban Judea que, por ende, eran criaturitas creadas por él.

Tras el collejón me dijo que todo era una cuestión de fe y que era mejor que no preguntara nada, que me concentrara en creer. Se lo comenté a mi padre que, al fin de semana siguiente, se acercó para decirle al buen señor que no se le ocurriera volver a darme una colleja en su puñetera vida (porque estaba estudiando y porque se reservaba el derecho presente, pasado y futuro de zurrarme cuanto quisiera...el hombre se lo ha reservado tanto que nunca me ha tocado un pelo...así he salido, claro) y al explicarle el hombre los hechos le dijo:



-"Mire, el chaval...es que el chaval... se lía con sus cosas y está todo el día a por uvas. A nosotros nos gustaría que fuera un delincuente juvenil o idiota. Lo primero nos permitiría quitárnoslo de encima de cuando en cuando y que durmiera en el reformatorio que, quiera o no, pues nos daría a mi señora y a mi un poco de libertad y lo segundo nos regalaría unas cuantas subvenciones ministeriales...pero, fíjese que le ha dado por pensar y decir idioteces. En la medida de lo posible, si tiene preguntas que hacerle se las hará porque está muy consentido por su madre y era cojito de pequeño y usted, en la medida de lo posible lo mejor que puede hacer es contestarlas porque se pone bastante intenso. A nosotros nos tiene la cabeza como un bombo y mire, aquí estamos".



-"Yo no tengo la culpa de que su hijo haga esas preguntas y no me voy a poner a explicarle cosas tan complicadas a un niño. Lo que tendría que hacer es no dejar que lea tanto que el niño es un repipi".



...Vale...mi padre no le dijo eso al cura (me apetecía guionizar un poco, que el tema es aridísimo), le dijo que no me zurrara y que en mi casa se contestaban todas las preguntas, que pese a que no le hacía gracia que fuera a misa pues que esperaba que al menos no volviera con la cabeza como un bote. Ni que decir tiene que la respuesta del cura si se acoge bastante a la realidad. Ni que decir tiene que mi padre me prohibió ir a misa con ese cura pero se ofreció para que fuera a la iglesia que quisiera. Eso hice, hasta que me di cuenta de que, en realidad, nunca iba a hallar ninguna respuesta y me desconecté por completo.

La Iglesia católica en España tendría que iniciar un proceso de reflexión bastante grande y replantearse por qué pierde fieles y no echarle la culpa al proselitismo ateo, a Zapatero, al relativismo filosófico o a que haya unos padres en Valladolid que quieren que sus hijos no reciban educación pública debajo de una cruz. Eso es un síntoma. En la inclasificlable Molocai (1959, Luis de Lucía) contiene una interesante escena: el protagonista, un padre misionero del Sagrado Corazón, reparte escopetas y escapularios a los autóctonos para defenderse del ataque japonés. ¿Es esa la imagen que quiere mantener la Iglesia de sí misma? Pues parece que sí, no me cuesta mucho imaginarme al Alto Mando Católico repartiendo pistolas para defender la parcelita de poder.


En definitiva yo no hago proselitismo porque no me apetece, no lo creo necesario, no explico por qué no creo porque entiendo que no hay motivos para subrayar lo evidente, porque entiendo que la razón (la científica, no el periódico) está conmigo pero no me callo si me preguntan del mismo modo que Rouco es muy señor (¡Oh, Señor!) de decir lo que le venga en gana. Si las religiones pierden clientes será porque su papel en la historia reciente española no ha sido el más honroso, porque han paseado a un dictador debajo de un palio, porque han participado en terribles atrocidades, porque divulgan un mensaje que necesita de un terreno poco abrupto para que llegue a todas partes y que ya, actualmente, no entra a golpe de colleja. Seguramente también porque mantienen un entramado informativo llamado COPE que no obra con la prédica central del cristianismo, quizás el problema sea que el mensaje que llega es de total intransigencia que muy poco tiene que ver con el amor fraterno. Que no me digan que yo empujo, acoso, derribo o pongo chinas en los zapatos de la gente que va a misa porque no lo hago. No agredo si no que, contínuamente, soy obligado a explicarme, a postrarme o a mantener un educado silencio ante las creencias de los demás. Esto último lo hago cada vez con menos gusto, pero lo hago aunque sólo sea por ahorrarme problemas, amargas discusiones o dañar a personas cercanas.


Si la Iglesia quiere que me calle ante las procesiones, que transija con los gastos que nos ocasiona un culto en particular al menos les pediría que tuvieran el mismo respeto o que, al menos, me concedan el beneficio de la duda. Yo ya tengo un plan si me encuentro con Dios:le voy a pedir perdón y luego explicaciones ¿Donde estabas tú cuando toda esta gente se estaba muriendo de hambre? ¿No pudiste fulminar al creador de OT? ¿No te parece que ya hemos sufrido un infierno en vida para ponernos ahora tiquismiquis?

sábado, 18 de octubre de 2008

Otros mundos diferentes

Siempre me sorprende cuando acudo a una suspensión temporal de la ley vigente: un partido de fútbol provoca que la ley antibotellón no se aplique, que mágicamente se amplien los horarios de los bares o que la policía haga la vista gorda en cuestiones como tirar basura a la vía pública o destrozar mobiliario urbano. Te haces hincha de fútbol y llevas una navaja a un estadio, das palizas, exhibes símbolos nazis, te permiten desfilar por el centro histórico de las ciudades que visitas y encuentras un colchón institucional de políticos, abogados, directivos de clubes, columnistas, comentaristas, periodistas y todo tipo de fuerzas vivas que, de algún modo u otro, justificarán que seas un absoluto cafre y hagas honor a tu nombre de ultra comportándote como tal. Cuando Guus Hidink entrenaba al Valencia retiró al equipo al vestuario hasta que los trabajadores del Luis Casanova (antiguo Nuevo Mestalla) no retirarán toda la simbología fascista del estadio lo que provocó un montón de quejas por una actitud tan tiquismiquis del holandés, casi tantas quejas como esa manía de Jorge Valdano a ponerle bonitas palabras y seso al fútbol con las que se ganó el insulto de "poeta" con el que lo despedían de todos los campos de España...




Será que soy un quejoso que cada vez es menos futbolero pero, por Thor, que me gustaría que de vez en cuando también se suspendiera la ley para los que nos gusta, por ejemplo, ir al cine. Hay veces que salgo de la sala invadido por una euforia tal que casi no puedo reprimirme y me dan ganas de quemar contenedores, emborracharme hasta morir y juntarme con otros gafapastas para ir al encuentro de esos que dicen que no les gustan las pelis de Woody Allen y hacerles entender a golpes que Vicky Cristina Barcelona es sólo una pequeña cagadita de mosca en un impoluto curriculum.

Hace ya unos meses Nacho Vigalondo escribía en su twitter que se había cruzado con unos fanáticos literarios que iban por la calle gritando "¡Kenzaburo Oé,Oé,Oé!". Grazie Máyico Vigalondo, que diría Briatore. Este sería un mundo diferente si las discusiones sobre Filosofía terminaran a puñetazos o los kantianos y los hegelianos quedaran para darse de lo lindo en cualquier descampado. No ocurrirá más que nada porque dichas discusiones se producen entre gente que no suele tener ni media hostia y ver a un montón de ratas de cafetería dejando un rastro de pañuelos palestinos, zurrones de pastor y librillos de papel de fumar mientras intentan rodar por el suelo evitando que se les caigan las gafas es un espectáculo bochornoso.



Si este mundo fuera así esta mañana mientras que los policías se manifestaban en Madrid los que normalmente se manifiestan (mineros, señores de los astilleros, estudiantes, obispos pro familia...) tendrían que haber sido los encargados de seguir estrictamente las órdenes del Delegado de Gobierno y haber cargado contra los manifestantes. Hubieran ganado los policías, la verdad, aunque pensándolo bien Rouco Varela está bastante acostumbrado a repartir hostias todos los días. Ostias también pero lo que mejor hace Rouco es repartir hostias...

Pese a que los Cuerpos de Seguridad del Estado no suelen despertar muchas simpatías en nuestro país tampoc están solos. El Mundo lo deja bien claro: Los "agentes desafían al Ejecutivo". Un Ejecutivo personalizado, one more time en Zapatero, y que "ha chantajeado" a los "agentes" para que no acudieran a la manifestación. Este sería un mundo diferente si los periodistas no se hicieran empresarios, por ejemplo, y no se vieran obligados a escribir de esa forma sobre ciertas noticias. Digamos que su actitud ante otros huelguistas y otras huelgas en otros momentos puntuales ha sido menos favorable y más viniendo de un periódico cuyo editorial firma el accionista de un grupo editorial llamado Unidad Editorial. Me refiero a Pedro J. Ramírez metido en estos días en una pelea por el convenio del diario Marca cuya negociación gestiona el amante del periodismo de investigación y la cámara oculta de una manera que, fuentes sindicales indican, tachan de chantajista y amenazador. Ya me gustaría a mi que los periodistas y los informadores o como se llamen ahora pudieran salir a la calle alegremente a decir lo que piensan sin tener en cuenta el pensamiento generalizado de sus empresas...estaríamos ante un mundo completamente diferente, claro está.

Una cosa no quita la otra evidentemente pero, la verdad, era la mejor manera de terminar este post: futbol al principio y (diario de) fútbol al final. Y yo digo, y los atléticos se preguntarán hoy, para qué sirve un juego en el que, al final, siempre acaba ganando el Real Madrid. Y es que yo también estoy en este mundo, no se crean.