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jueves, 24 de septiembre de 2009

Planeta Cosamala


Mi primo Manu ha abierto un blog que se llama Planeta Cosamala. Tiene sólo tres entradas de vida pero, bueno,ya promete.


Podría hacer una propaganda más descarada pero no quiero que nadie me tilde de cancamusero (¡Eso nunca!¡No en mi casa! ¡Antes yonki!) y por eso digo que Manu escribe muy bien (cosa que no puede decirse de Juan Manuel de Prada) y que su blog florecerá (cosa que no se puede decir de nuestra economía). Además es buen muchacho, muy "aseao" y que antes de dedicarse a lo que se dedica profesionalmente ha tenido uno de los recorridos laborales más descacharrantes de Eurasia, algo que espero que cuente en su blog algún día. Además es tanguero, noctívago, maño...vamos, un pieza.


Pues nada, que lo pueden ustedes seguir aquí. Suerte, maño. Les dejo con una bonita tonada para animarles a ustedes el día que el mío ha sido de colores fosforecentes...porque hay días en los que me gustaría echar a correr y no parar, se lo aseguro.

sábado, 3 de enero de 2009

Los superjuguetes duran todas las navidades


No soy de navidades, desde chiquillo. Ahora menos porque en el pueblo no tengo internet y me tengo que dar al entretenimiento analógico: leer "El Arco Iris de gravedad" de Thomas Pynchon (un Himalaya literario de 1200 páginas de lo más recomendable), ver pelis y "españolear" mucho.


Se que estamos en navidades porque en la tele ponen muchas pelis infantiles y puedo ver por enésima vez esa cosa loquísima llamada "Los fantasmas atacan al jefe". Una requeteversión del cuento de Navidad de Dickens dirigida por Richar Donner (me temo que puesto de muchos estupefacientes de alta calidad) y protagonizada por ese genio incomprendido llamado Bill Murray. Bill Murray es uno de esos actores que siempre quiso ser un tipo serio. Después de el éxito de los Cazafantasmas se negó a rodar una secuela y se largó a París para estudiar francés prometiendo que sólo comprometería su nombre en películas de alta calidad. Rodó una adaptación de "El filo de la navaja" de Somerset Maughan y se arruinó teniendo que volver a la comedia, cosa que, al parecer, le resulta harto dolorosa. Wes Anderson y Sofia Coppola lo recuperaron para una comedia más inteligente (más rarita, más moderna, más estilizada, más guay...) e, incluso, Tim Burton le dio en Ed Wood uno de esos papeles que vienen ni al pelo para un actor que quiere convertirse en el nuevo Buster Keaton a costa de poner cara seria en cada plano mientras que a su alrededor se desencadena la debacle.


Bill suele renunciar a hablar de sus películas comerciales y tampoco suele ser muy dado a comentar muchos aspectos de su paso por Saturday Night Live donde el elenco original (Chase, Aykroyd, Radner, Belushi, Martin, Kaufman...) le dio bastante mala vida. SNL es otro de esos programas que he podido disfrutar estas navidades encontrándome con la paradoja de pensar que, joder, esta nueva generación de cómicos americanos es bastante inferior a la de temporadas anteriores...una pena, pero es lo que ocurre cuando tienes algo idealizado.


En España tenemos un caso parecido con dos actores de comedia que también se aparecen por estas fechas: Josema Yuste y José Mota.


Ambos siempre se han querido reivindicar como actores serios echándole la culpa al vulgo de su permanencia en sus respectivos dúos cómicos (Martes y 13 & Cruz y Raya) que, en realidad, parecen haberles hecho disfrutar muy poco. Por desgracia, el camino hacia el drama -el que ha hecho Resines, por ejemplo- es difícil en un país donde tendemos a querer siempre mucho más de lo mismo lo que explicaría el por qué los buffets libres de nuestros hoteles presentan esas montañas de patatas fritas precongeladas que son la envidia del mundo civilizado y esclerotizado.


Josema se ha vuelto a la pareja cómica junto a Flo y Mota ha iniciado una carrera en solitario con un humor amable y conservador al que no le faltan los números musicales de musicales de Broadway del pelo de Hair, Cabaret etc. que me imagino que dejarán a nuestros abuelitos con el culo completamente torcido.


La pareja cómica es la gran incógnita de nuestro show bussiness: ¿Por qué cazan nuestros cómicos en pareja? ¿Por qué se rompen en la cima esparciendo un tufillo a mal rollo insoportable? ¿Será que soportamos mal el éxito propio pero mucho peor el éxito ajeno? Haced cuentas, insustanciales, y os daréis cuenta de que el mal rollismo más acojonante se encuentra en las historias de nuestros duets cómicos desde tiempos inmemoriales y que abarca a Lusson y Codeso; Santos y Zori, Juanito Navarro y Doña Cocreta; Esteso y Pajares, Manolo Cal y Eloy Arenas y un largo etcétera que te lleva hasta las puertas mismas del infierno.


Los superjuguetes cómicos son para las navidades, etapa donde los aullidos de alegría y las puñaladas se dan la mano amablemente y donde en cada casa se vive una especie de tragicomedia que va del 24 o el 25 (sea Castilla, sea Cataluña) y se repite en su segundo acto del día 31 donde como el cava y la sidra corren con más alegría pues se espera que llegue el perdón de todos los pecados del año.


No había más que ver el resumen que hizo Está pasando de sus momentos estelares (Paqui Peña destruyendo cosas adrede por toda España para mendigar un zapping, gente abofeteando reporteros, personitas humanas corriendo delante de una cámara de TV, gestos largos, malas caras) para saber que hay cosas que no cambian.


Sin duda, la alegría del año me la ha dado José María Carrascal con este artículo publicado el día 29 en el diario ABC donde confundía a Harry el Sucio con Larry el Sucio. En serio, no era una simpática inocentada del periodista español, no, es que simplemente le falta mazo el riego o algo. Ahí está José María sonriente escribiendo su columnita a una pastufla de vellón por palabra incurriendo en uno de esos errores que también te aseguran que las cosas no cambian. Enhorabuena a ABC (que es el periódico que compra uno de mis abuelos y que devoro en estas fechas) por mantener a semejante momia entre sus firmas.


Como nada podía ser malo del todo en medio de la vorágine del cotillón de Nochevieja (en que me vestí, como mandan los cánones, de comisario de la Brigada Social con una corbata estrecha estilo Kennedy del abuelo) acuñé un nuevo término al ir a saludar a una personita: "Gente patata frita". Así me asaltan a mi los grandes pensamientos filosóficos, en medio del bullicio...y con un Johnny Walker aguado en la mano, claro. Me explico:


Te compras una bolsa de patatas fritas de esas de churrería, que vienen en una bolsa de papel que se va haciendo transparente al ritmo que se pringa de aceite. Llegas a tu casa, te las pones en un bol, te pones a ver la tele tranquilamente, sacas una sin mirar te la metes en la boca y...¡Asco! has cogido la típica papa frita a la que se le ha hecho una especie de verruga rellena de aceitazo y, cuando la muerdes la boca se te llena de ese líquido viscosillo y a duras penas llegas al water para escupirla. Coges el bol de patatas fritas y lo tiras por miedo a que una de esas cabronas esté allí agazapada. Pues hay gente que es así. Parecen patatas fritas normales, agradables y, sin embargo, le crecen las verrugas repletas de aceite por dentro y te dan como cosica.


Quizás Carrascal y la "gente patata frita" hayan sido de las mayores revelaciones de todo este tiempo vacacional excesivamente largo donde, como no, también he visto a las viejas amistades que me han alegrado estas dichosas fechas.


Pronto vuelvo a Madrid, a mi conexión de internet 24 horas, a mis cosas, al día a día...menos mal, el exilio me sienta entre fatal y medio bien. ¡Que voy a contaros! ¡Feliz año nuevo, personas!


Nota del Insustancial: El título de la entrada está fusilado del muy recomendable "Los superjuguetes duran todo el verano", cuento de Brian Aldiss que inspiró a Spielberg y a Kubrick la película "Inteligencia artificial".

domingo, 16 de noviembre de 2008

Corre, idiota, corre





No hay nada mejor en este mundo que desayunar un par de botellas de Protos y una selección de bollería importada, en Barbate a las 11 de la mañana después de un extenuante viaje de más de 14 horas que te ha llevado de Madrid a Puerto Lápice, para tener que volver a Madrid a cenar y recoger a un rezagado y enfilar de camino a Barbate donde te espera tu casera provisional con un montón de preguntas y las llaves del apartamento.


En honor a aquella mujer bautizamos aquél lugar como Hotel Rosario. El año pasado fuimos un poco menos cariñosos y decidimos que el lugar donde nos había tocado dormir era Abu Graib. Las camas de Abu Ghraib estaban repletas de los peluches más siniestros que se pueden ver en cualquier feria. Destacaba sobre toda aquella fealdad la de un mono despelujado y bizco que fue retratado en todas las posturas obscenas posibles, incluso, con una bolsa en la cabeza. Con alguien teníamos que pagar que los vecinos de abajo frieran sardinas a todas horas y escucharan a Andy&Lucas a toda hostia.


El Hotel Rosario era, en comparación, un paraíso equipado con una azotea de 100 metros cuadrados que nos ofrecía una inmejorable vista del impresionante skyline barbateño (atardeceres en rojo cervecita en mano) y un chill-out mañanero donde comentar la jugada antes de ir a dormir. Fue el último verano que anduve zascandileando con los sospechosos habituales. Fue un verano de huídas: Brasil-Madrid-Coria-Madrid-Barbate-Zahara-Chiclana-Madrid-Barcelona-Castelldefells-Madrid-Coria-Rosalejo-Mérida-Valencia-Barcelona-Madrid-Londres…


Cuando uno sólo atiende al capricho de una brújula desnortada huye, no viaja. Cuando no encuentras acomodo en ningún sitio y dos segundos antes de entrar por la puerta de casa quieres salir corriendo otra vez es que te has convertido en un fugado y no en un turista. Me lo dijo Jordi en la etapa catalana de mi viaje: “Vas buscando algo pero ni tú lo sabes”.

En el hotel Rosario fui feliz. Ahora siento haberme dado cuenta de no haberme dado cuenta del hecho de que todo aquello estaba tocando a su fin, sin duda hubiera intentado ponerle a la cosa de la despedida un poco más de énfasis, las peores despedidas son las que no crees que lo vayan a ser que te quedan así, como despreocupadas. Yo estaba huyendo en dirección contraria al grueso de la tropa que, discretamente, estaba levantando campamento para combatir en otros frentes abiertos mucho más realistas. Es posible que yo sólo tuviera una brújula rota y con eso me bastara pero las mochilas de los demás estaban cargadas de responsabilidades. No me di cuenta de que aquella fue la última bolsa de ropa, la última caja de cedés, el ultimo viaje a la costa, los últimos mojitos de chiringuito,las últimas intentonas por hacernos pasar por perroflautas en El Aborigen, las últimas noches en La Gata y La Luna, los chistes sobre Guarromán, las tardes de paso por Sevilla, las últimas raciones de atún encebollado, las últimas conversaciones sobre fútbol argentino, sobre pelis, sobre libros, sobre ligues.


No me di cuenta de que desconectaba o me ausentaba de las conversaciones que tuvieran algo que ver con el futuro, que abría otra botella de Protos (una caja entera que cayó) o me presentaba voluntario para acercarme a la nevera a por cerveza en cuanto alguien sugería un tema que tuviera que solucionarse en septiembre.



Seguí viajando todo ese verano, sólo y sin itinerario fijo. Vaciando maletas y rellenando ausencias, dejando tras de mí la estela de polvo de un Correcaminos paranóico que cree estar siendo perseguido eternamente por el Coyote, seguramente inexistente. Llegaba a los sitios y me sentía como Barton Fink, arrastrando un raro equipaje que me negaba a abandonar o a abrir por miedo a que tuviera demasiadas respuestas o demasiadas preguntas o qur fuera algo que simplemente no iba a poder resistir. Viví más de un mes de paso, alojándome en casa de otros buenos amigos a los que abandonaba al poco para irme a cualquier hotel donde podía meterme en esas sábanas cómodas que no huelen a nada, que no tienen recuerdos, donde dejas la habitación por la mañana y a tu regreso todo está intacto, impoluto y la vida puede volver a comenzar sin acordarte de qué narices hiciste la noche anterior. Donde nadie se interesaba por lo que arrastraba conmigo.


Una noche me encontré con una absoluta desconocida que me dijo que también estaba huyendo. Nos intercambiamos las cámaras digitales para ver nuestros itinerarios y sentí la necesidad imperiosa de volver a casa. Hice la maleta de nuevo y regresé sin decir nada. Descubrí que las casas y las vidas de las que los ocupan no son como las de los hoteles y sus inquilinos, que todo estaba tan descuidado como cuando lo dejé. Simplemente me puse a limpiar y a deshacer, por fin, el equipaje.

El Hotel Rosario es el Hotel California por el que pulularán siempre los fantasmas de mi pandilla entonando a media voz la dichosa canción de Ruibal y los atunes, de aquellos con los que una vez compartí choza y lanza, de la tribu, de los hermanos, de la Secta, de la tripulación de la Cocreta, de los primeros en llegar y los últimos en irse, de los Marines del Bar, de la Cofradía de La Vaquilla, de los chorros y los tangueros, de la lírica que espanta a las mujeres, de las discusiones River-Boca y del eterno dilema de saber qué coño lleva la gente dentro de su maleta.

martes, 19 de agosto de 2008

Esto ya no es lo que era


Posiblemente sea la TV lo que nos salve de nuestro propio pasado. A costa de ponernos en evidencia todos los días cae un mito. Al parecer no somos ni el país del sol y la alegría, ni el del baile, el cante o el humor. Estamos bajo mínimos. ¿Qué pensará de todo esto Pérez Reverte?

Nuestros programas y series de humor son un ejemplo de que, en un mundo políticamente correcto, donde ya uno no se puede reir ni de los mariquitas, ni de los cojos, ni de los señores que viven en los pueblos, ni decir teta o culo, el humorista español de toda la vida, ese que como Chiquito dice "suda los chistes" (gran frase, por cierto) se ha quedao demodé...que hayan desaparecido las salas de fiestas, las boites, los especiales de Nochevieja y Noche de Fiesta ha sido para el humorista tradicional como para el lince ibérico la desintegración de algunos parajes naturales de Doñana.

El telediario hace el resto: no es bueno ir a la playa porque los niños se ahogan, los precios están por las nubes y las temperaturas no acompañan por el cambio climático, además es posible que el vecino de apartamento al lado sea De Juana Chaos o que, en su defecto, la pareja que lo ocupa se acabe matando y que salgáis todos en GENTE diciendo: "parecía una pareja normal, vamos, de buenos días, buenos días y eso...".


Y lo advierto: habéis tirado tanto de VISA, dice Antena 3, que no vais a poder vestir a los chiquillos para ir al colegio. No es por nada pero me ha parecido un poco pasado de rosca la lista que hacen con las cosas que necesita un niño actual que se asemeja más a los complementos del Geyperman que a los de mi época infantil del subdesarrollo. ¿Sabíais que para que vuestros hijos sean felices necesitan un equipo de ski, un ordenador completamente actualizado, uniforme (o sea colegio privado), una equipación deportiva completa de cada deporte olímpico, traje ingnífugo y mierdas asi? El gasto medio se va a poner en 3.000 euros...¿De verdad os gastáis tanto en esos cabezones cada septiembre?

Tampoco vais a poder pagarles los libros, según Telecinco, porque os habéis ido de vacaciones y, al parecer muchos de vosotros, gastais cantidad de dinero en drogas y francachela variada. Os vais a tener que hacer amigos de esos vecinos del bloque que son tantos de familia para que os presten los libros de texto de sus chiquillos mayores. Advertidos quedáis, hay cosas que no cambian, y estarán llenos de pollas y tetas dibujadas por el anterior pequeño bastardo que los utilizó...cuando llevéis a la prole a un museo se van a quedar delante de Las Meninas y os preguntarán: "¡Papa! ¿Quién le ha quitado los cuernos al enano vestido de travesti? ¿Porqué en El Guernika no pone Tami+Chuko?". Como ya saben los niños extremeños no sufrirán esta crisis gracias a la movilización de muchos catalanes que, tras la extensa campaña de concienciación llevada a cabo por el grupo Patriots de los Països Catalans, van a apadrinar a muchos de ellos.

Y después está lo de cantar y bailar: una tía con voz de gato entallao ha ganado OT, se llama Virginia y parece que necesita un exorcismo urgentemente porque es como la prima de Demian. Los otros no eran mucho mejores, la verdad, una especie de Manu Tenorio y un tío que se llama Chipper que se va a convertir en el nuevo Phil Tripp (el tipo que cantana Mammy Blue). Él no lo sabe pero el panorama español necesita de un solista negro que de exotismo (Machín, Eusebio...) y es que las discográficas no se han enterado de que hay muchos entre la muchachada del Hip-Hop de viejunas que están. Para terminar de clavar el ataud en "Canta Singstar" (TVE-1) sale también mucha gente que no sabe cantar y que necesita, con urgencia, de un buen baño de realidad, el singstar es gracioso cuando estás en una fiesta con dos porros en cada mano y media botella de escocés del DIA en el estómago pero, ni cociéndote para verlo, puedes evitar unos tremendo arrebatos de vergüenza ajena y gritas: "¡Señor, llévame contigo!".


En el tema de baile se ha estrenado "Díselo bailando" (TVE-1)...yo pensaba que la única gente que podía decir cosas bailando eran los de las señales de los aeropuertos que aparcan los aviones pero, al parecer, cualquiera puede. La gente baila tan mal que, seguramente, los receptores de semejante mensaje piensen que se les están transmitiendo cosas como "Tu familia te odia", "Estamos teniendo un ataque de epilepsia masiva" o "Esta era la única forma de decirte que lo único que te vamos a dejar como herencia es un gen recesivo y un horrible sentido del ritmo".


Pues eso, que si no sabemos ni contar chistes, ni cantar, ni bailar, ni tenemos motivos para la alegría es momento para comenzar a competir con los europeos en otras cosas más rentables...a nuestro país le debe de haber llegado el momento de albergar a una generación de pesimistas, de filósofos existencialistas, de amargos dramaturgos...olvídense de nuestro proverbial salero porque lo hemos derramado por el camino de El Rocío o nos lo hemos bebido en forma de rebujito.

Ah, y no me quería ir hoy sin darle la enhorabuena a la Duquesa de Alba que, según todos los cotillas patrios, se va a casar a sus 83 años. No sé porque se ha montado tanto escándalo. Echa cuentas y verás que, si comienzaa a ahorrar ahora, es posible que esa sea la edad en la que tengas algo de suelto para independizarte y es que la duquesa puede ser una noble pero, en realidad, tiene alma de mileurista.

viernes, 1 de agosto de 2008

La nausea y la galleta



Miss Kiddo habla bastante del bukkake y yo me sonrojo, lo sabe y lo hace porque sabe que soy propenso al sonrojo. Ayer una loquita me dijo "me iría con tus amigos y contigo a tomar algo pero luego no podría decidirme y me lo tendría que hacer con los tres y..."...a Ciclo Boy le dio una isquemia pasajera...y casi una hora después del encuentro dijo: "¿Pero tu amiga hablaba en serio o no?".
Uno de los anuncios que más nerviosos pone a la masculinidad en general es el del Jes Extender que es un aparato mágico que hace que tu pene se alargue dos o tres centímetros...¡GUAU! El ego masculino es tan denso que puede almacenarse en tamaños reducidísimos. Ya ven.








Creo que no te pone tan nervioso el tema del tamaño como el que salga una muchacha diciendo: "A mi me gustan grandes". Te entran sudores. ¿Cómo de grande? ¿En plan Nacho Vidal? ¿en plan John Holmes? ¿Cuálés tendrían que ser las medidas exactas de mi aparato para satisfacer a esa mujer? ¿Serán las otras igual? No se otros, pero yo cambio de canal completamente acojonado.


El eterno masculino es un concepto vulnerable, solo hay que sacar el metro y ya. Se derrumba.


Hace muchos años ya, creo que todavía estábamos celebrando los fastos por el descubrimiento del fuego, un tipo muy pesado estaba intentando, descaradamente, levantarse (más bien acostarse) a una ex novia en un bar de copas delante de mis narices. Cuando las cosas ya se estaban poniendo del color de la tragedia y ya me veía saliendo en GENTE, la muchacha cándidamente se le quedó mirando y le dijo: "¿Tu eres pollón? O sea, que si la tienes enorme...". El tipo, se miró a la entrepierna, miró a la muchacha y muy indignado dijo: "¿Y donde queda el romanticismo, eh?". Después se dio la vuelta y salió del local mascullando no se qué de que todas las mujeres eran nosecuanto.
Es decir, el tamaño del pene puede provocar en los hombres lo más cercano a un vacío existencial, una nausea vital te invade pensando en que se pongan de moda los aparatos enormes...sólo te queda comprarte un coche grande y un par de calcetines para marcar paquetón que son los wonderbra de los pichicortos, el prozac de las inseguridades.


En el mundo hetero masculino, cada vez más reducido según la COPE, existe la leyenda urbana de "LA GALLETA", algo que escuchas que otros han hecho sin creértelo demasiado pero que te produce también un mareo existencial. Un juego a medio camino entre el bukkake y la competición deportiva con un final infernal. Es esto:
1. Se coloca una galleta encima de una mesa.
2.Alrededor de la misma se colocan los jugadores.
3. El objetivo es masturbarse y conseguir eyacular encima de la galleta.
4. El que eyacula el último y el que no consigue hacerlo sobre la galleta, pierden y se comen la galleta.
¿Quién puede estar tan aburrido para inventar semejante espectáculo? ¿Quién querría jugar a algo cuyos riesgos son tan altos y la recompensa es tan poca?
Pues hasta ayer pensé que aquello era una leyenda urbana pero, ops, resulta que no. Cuando volvíamos a casa en manos del Garrafón (con mayúsculas, asesino y demoledor) El Marqués nos contó que fue obligado a jugar por sus compañeros de residencia en la etapa en la que ingresó en una especie de institución donde regía durante un mes las leyes de Saló y los 120 días de Sodoma. Novatadas lo llaman algunos, pero lo cierto es que les raparon el pelo al cero, les dieron un numero de identificación, les sustrajeron el dinero de sus cuentas de crédito (los veteranos compraban comida, drogas y putas, amen de consoladores y muñecas hinchables...) y los torturaron incesantemente privándolos del sueño, haciendo flexiones, fueron obligados a travestirse y otras lindezas como jugar a la galleta. Ya saben, para crear un buen ambiente universitario de camaradería. Que pena y qué asco.
-"¿Y quién perdió?"
-"Nadie macho, nadie fue capaz de concentrarse...¿Quién podría?".
No he escuchado nada semejante entre las féminas, aunque se podrían crear asociaciones de squirting-galleta. En todo caso no lo recomiendo...¿Quién querría asistir a semejante espectáculo? ....¡Pandilla de guarros!