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domingo, 9 de enero de 2011

El sector duro


Creo mucho en la capacidad de las generaciones. No se me quita de la cabeza que los escritores del 27, salvo honrosas excepciones, no fueron apenas nada tras la Guerra Civil y que todo su potencial creativo (o por lo menos el más reseñable) se produjo cuando se juntaban y cuando mantenían relaciones personales y se reunían alrededor de cosas tan peregrinas como el 200 aniversario del nacimiento de Góngora. 

Creo mucho en recibir influencias de los demás y en reconocerlas. De hecho la persistencia de la idea de que el creador de cualquier ámbito es como una especie de ser mítico cuyo arte nace de la nada o del milagro es algo sospechoso de estar contaminado por el interés que parece haber en no explicar las cosas estas de la cultura. Yo creo en compartir y en departir como la forma más amable de alimentarse de las cosas que valen la pena. Es por ello que, sin que medie más interés que el de verse un rato, esté muy bien sentarse con gente que a primera vista es completamente dispar y ver que sale. 

Es como abrir una tienda de cerámica donde venderás cosas de Talavera de la Reina y piezas de la Bauhaus...no parece algo rentable, ni siquiera parece algo sensato pero, al fin, desde cierto punto de vista adquiere un sentido concreto y rico. 

Dos músicos, un cineasta que ha elegido ser novelista, un enorme periodista y un, bueno, un yo ejerciendo de Pepín Bello  sentados alrededor de una mesa, trasegando cervezas y haciendo eso tan madrileño de lanzarse a la bohemia sin  más interrupciones que eso que tener que salir de cuando en cuando a la puerta del local para fumarse un pitillo y ejercer de europeo...es molesto pertenecer a un continente tan caótico en algunas cosas y tan tiquismiquis en otras. Pero eso es otro tema. 

Es un placer poder compartir unas pocas horas con gente tan humana y tan brillante. Es un placer tener la oportunidad de que los días pasen un poco mejor, de que el trago sea menos amargo, de que la distancia hacia la orilla parezca más corta...es un lujo. 

Compartir, departir, aprender, escuchar y, sobre todo, vivir sin la sensación de estar sobreviviendo. Sin la sensación de estar intentando cazar frijoles con una escopeta de dos cañones. 

Ya digo que creo mucho en las generaciones pero, sobre todo, creo mucho en todos ellos. Ya verán que año 2011 van a proporcionarnos todos ellos. Que se sepa: dos discos nuevos y dos novelas. Ya verán. 

lunes, 20 de abril de 2009

El día que conocí (mos) a Antonio Rico


Esta mañana he terminado de ver "Grizzly Man" (Werner Herzog, 2005). Es un documental que me ha recomendado Raquel y al que no le había prestado demasiada atención pese a que lo tenía en casa desde hace meses. La mezcla de Herzog, un director que se me suele hacer cuesta arriba, y una sinopsis que versa alrededor de un tipoque decide unirse a una comunidad de osos Grizzly de Alaska me parecía too much. Me esperaba la típica diatriba sobre el hombre bueno, el hombre sencillo que se une en comunión con la naturaleza y sus criaturas...no se, el típico rollo de director alemán molón. Nada de eso: "Grizzly man" es un documental estupendo sobre Timothy Treadwell un actor en paro que se hizo famoso por convivir junto a los osos del Parque Nacional de Katmai (Alaska) durante 13 veranos hasta que, en 2003, uno de sus presuntos amigos lo despedazó junto a su novia. Una historia de inadaptación (el bueno de Timothy había intentado encajar con todo el mundo sin conseguirlo por ser del fenotipo "demasiado ansioso", posiblemente), chifladura y estupidez no exenta del punto cómico que tiene cualquier tragedia. En realidad el documental puede dejarnos algo frío a los españoles que estamos muy acostumbrados a este tipo de locos, ya sabes: un borracho, en medio de unas fiestas de un pueblo, decide salir a la capea a torear a un morlaco de 400 kilos a pecho descubierto utilizando su camisilla de manga corta como capa. ¿Sabes esa sensación de "uyuyuyuyuyu...cuidao, cuidao"? Pues esa es la misma sensación que tienes cuando el protagonista se acerca demasiado a estos bichos comentando lo majetes que son, lo simpáticos que parecen, lo nobles de espíritu que parecen y la inmensa compasión que le despiertan. La voz de Herzog, que hace de descreído narrador, comenta en un momento en el que Tim está demasiado cerca de un Grizzly, seguramente su asesino, que lo mira: "Donde él ve la nobleza de la mirada del animal, yo solo soy capaz de atisbar la crudeza, la mirada fría de lo salvaje que nos observa como si fuéramos comida". Brillante. No solo por el retrato impresionante del protagonista si no por decir una verdad como un templo: conservemos la naturaleza pero, por favor, no perdamos los papeles.


La naturaleza es sabia pero también es brutal y hace mucho tiempo que abandonamos la cueva y perdimos la memoria de lo que significa vivir rodeado de depredadores. Muy pocos entendemos que, a campo abierto, ocupamos un puesto secundario en la cadena trófica y nos convertimos en unos mamiferos deliciosos y bien alimentados por los que suspiran todo tipo de bicharracos.


El final de "Grizzly Man" ha sido, creo, el final de un buen fin de semana. Ya he vuelto de viaje y me remuevo un poco incómodo, como si me hubieran cambiado el hábitat. Tengo el culo inquieto. El sábado, para quitarnos el mal sabor, unos cuantos visitadores oficiales de este blog se dieron un voltio por la noche madrileña. La excusa era la fugaz visita de Antonio Rico a la capital. Miss Kiddo, Carlos, Raquel, Edu Galán y este Insustancial (cada día menos Señor) bebieron cerveza y disfrutaron de un bar con grasa con precios para tiempos de crisis del que no revelaré nada más porque, la verdad, ya el sábado estaba petado. De ahí a la Calle Covarrubias, al Honky, a ver un concierto de Greenwich Village. Es una banda de versiones donde militan músicos de Los Elegantes, Paracelso y un largo etcétera. Gran concierto y copas hasta mucho antes del amanecer. Antonio Rico dijo la frase de la noche: "Dios odia a los tullidos". Y siguió: "Da vista a los ciegos, seso a los locos, cura a los enfermos de sida, fortalece piernas de los que están en silla de ruedas, quita muletas, vigoriza virtudes, revitaliza vientres yermos, levanta pichas flojas pero...¡jamás hace crecer un brazo a un manco o le repara la pierna a un cojo!". Es cierto. Dios se ha olvidado de los tullidos. Sin razón aparente.


Antonio Rico es sabio y rehuye la charla profesional para fijarse en el entorno. Mola. Es de esa gente que no quiere que sepas que sabe mucho, o algo, ni idea. Se está a gusto con él, es de esa gente que parece que ha estado contigo toda la vida y tiene flow...es decir, no se cae al segundo gin tonic, ni al tercero. Por un instante estuvimos tentados de marchar en procesión hasta un bar de enfrente que se llama "Bill Murray´s Bar". Fanatismo obliga, pero no, permanecimos toda la noche trasegando al lado de un grupo de personas que, venidas de una boda, e inadaptadas a la pista bailaban con los pasodobles metidos todavía en los oídos..."mira, uno de ellos se parece un montón a David Lynch" dijo Raquel. Y era verdad. Uno de aquellos tipos que bailaba con una rubia pasada de vueltas se parecía bastante al director americano y miraba a la juventud con melancolía, como si de un momento a otro se fuera a poner un respirador en la nariz y decir "Papaíto ya está en casa". Y es que hay gente que, sacada de su habitat, resulta de lo más intrigante.


No tuvimos tiempo de comentar la campaña del "Yes, We can" (Contra la entrevista de Julián Muñoz) más que nada porque yo ando todavía dándole vueltas a cómo comenzaron las cosas y cómo terminaron aunque, la verdad, es que habrá que diseñar algún chiflado "meme" (¡Por Alá, qué palabra más fatua!") para mantenernos un poco más vivos. Mientras tanto seguiremos intentando adaptarnos a esta selvita de asfalto que es Madrid y a sus propios depredadores...cosa que se me está haciendo un poco cuesta arriba aunque, la verdad, no tengo ningún interés en largarme a vivir con los osos.

jueves, 29 de enero de 2009

Bares qué lugares tan insustanciales para conversar


El lunes coincidimos en la misma mesa Miss Kiddo, Edu Galán y Grom el Único. Antonio Rico estuvo se presentó por videoconferencia pero no le pudimos ver la cara porque se la tapó con una simpática careta de Paolo Vasile. De hecho la cosa está tan mal en Telecinco que, el propio Paolo Vasile, se pone una careta de Antonio Rico para pasar desapercibido pero le delata el acento de Rafaella Carrá que se gasta.
Ríete tu del Foro de Davos, del Festival de la cerveza de Munich y del Contubernio de la ciudad homónima porque una cumbre cuatrilateral (El eje Planeta Dhwafarrrl-Asturias-Cáceres-Madrid es practicamente inexpugnable y, si no fuera porque tres de los cuatro presentes utilizan pseudónimo, seguramente podríamos sacar un escaño para las próximas europeas) como esta merece ser desmenuzada paso a paso para comprender que, en apenas tres horas, se pueden tratar con toda seriedad temas como la anécdota de José Luis Perales y un enano (¿leyenda urbana? ¿Despiste sideral? ¿Momento bajonero capaz de entrar en el Top 10 de las meteduras de pata de la música? ¿Maledicencia y nada más?) o la incapacidad de las chicas guapas para NO creer en la energía sideral. Desde ahí un totum revolutum que me certifica que una de las mejores cosas que he hecho en mi vida es abrir este blog e ir conociendo poco a poco a muchos de vosotros.
Como no dio tiempo a hacer un manifiesto, las servilletas de los bares no valen para escribir con staedlers de punta fina y las mujeres no hacían más que acosar a Edu Galán con procacidades que harían sonrojar a un regimiento de cosacos, estamos buscando emplazamiento para el siguiente encuentro al que están todos formalmente invitados. Eso sí, prometimos no cotorrear sobre los no presentes y no revelar nada de las conversaciones acaecidas en esta primera cumbre, tampoco hacer fotos porque, la verdad, se nos olvidó y nuestros perfiles de faitbul (o fazbuk) no están nada actualizados. Los que quieran enterarse habrán de acudir a la siguiente reunión o encontrarnos un patrocinador (como los que tiene el EBE) para que podamos rellenar la andorga a costa del pecunio privado.
Pero el mundo ha seguido girando más allá de la reunión en la Cumbre: Obama quiere estrechar lazos con el mundo árabe; estrechar los lazos no es lo mismo que apretalos que fue lo que hizo Bush; se ha muerto John Updike, los espías crecen en Madrid como si esto fuera el Berlín del Muro y el Real de basket le ha ganado por dos al todopoderoso Barça que es una noticia que sólo puede alegrarnos a Moonriver y a un servidor que somos aficionados a la canasta y merengones...algo que no parece que no prolifera por estos lares...el mundo sigue girando porque es lo que tiene que hacer aunque a ti te gustaria que se parara de vez en cuando para que tomar algo de resuello.
Tengo a veces la sensación de que, como ese asunto es imposible, nos buscamos lugares y personas y palabras y gestos de complicidad y chistes y cigarrillos y cervezas y mesas de bares donde, al menos, si el tiempo no se para al menos se estira lo suficiente para llegar a la siguiente ronda y al siguiente chiste y a la siguiente parada y al próximo post.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Memorias de Madrid


Alguien, muy desinformado, dijo que Stardust memories (1980) es una película menor. Una película menor de Woody Allen (añadió) que, sólo en los tres años anteriores, había rodado Annie Hall, Interiores y Manhattan de manera consecutiva. Stardust... habla de tres temas que me interesan sobremanera: angustia, relaciones y del oficio de hacer reír a los demás.

Hoy mismo, largaba en la radio sobre los chistes más antiguos del mundo repitiendo, un poco, lo que es mi filosofía cómica: el drama es universal, la comedia personal. Hambre, soledad, muerte...bien pueden ser entendidos por todos y cada uno de los seres humanos de este planeta, percibidos con la misma intensidad, incluso, más allá de eso, mitigados con las mismas armas (ansiolíticos, resignación, comunidades virtuales en la 2.0...) mientras que un chiste puede ser inentendible para dos personas que comparten el mismo techo.

El sábado me perdí con Edu Galán mientras buscábamos la Ciudad de la Imagen. SPECTRA (la malvada organización que va a rebautizar Madrid como Negociudad) tiene una red de trenes con diversos apeaderos que te dejan en medio de páramos desérticos donde sólo puedes enfrentarte con la charla de tu casual acompañante o quedarte embelesado delante de los carteles oxidados que anuncian que allí, de no ser por la crisis, habría un centro comercial, una cooperativa de viviendas o una piscina privada. Antes sólo había razones delictivas para perderte en un descampado de los alrededores de Madrid: quemar un coche robado, tener una sesión de sexo furtivo con la mujer del prójimo, esconder una pistola utilizada en un asesinato, apedrear bestias o transehuntes despistados, deshacerte de los escombros de una obra ilegal...

Los manguis de Madrid están de enhorabuena, en realidad, puedes pasear por un descampado buscando el lugar idoneo para borrar las pruebas de tus fechorías y la autoridad competente pensará que, en realidad, eres un ciudadano estafado por una inmobiliaria sin escrúpulos o alguien que se ha perdido buscando los Kinépolis. Sólo hay que rezar para que no se fijen que llevas la cabeza de alguien metida en la bolsa del Hipercor que cuelga descuidadamente de tu índice derecho.

Hablando sobre lo divino (cómicos americanos) y de lo humano (¿Por qué a las tías buenas les da por la espiritualidad oriental?) avanzábamos Edu Galán y yo por el páramo castellano -con menos gracia que El Cid que yo iba echando el bofe- en busca de nuestro destino cuando me acordé de la primera secuencia de Stardust memories que finaliza en un vertedero. No lo dije porque, como cuenta Millás, la gente no suele hablar de las cosas que imagina (¿Te conté que anoche llegué a mi casa y me imaginé que mi marido estaba muerto en el salón con una bolsa de plástico alrededor del cuello?) por ser estas de índole mucho más personal de lo que imaginamos y expresar, sin cortapisas, nuestros deseos más ocultos (¿Sabes que muchas veces te he imaginado vestida de colegiala?). Es fácil hacer humor sobre la situación de Madrid cuando uno está al lado de Edu Galán que cumple con eso de decir una cosa inteligente cada tres frases, más o menos.

La ciudad de la Imagen es otra de las muchas chifladuras que SPECTRA ha tenido a bien construir (bueno no construir) en Madrid. En teoría todas las empresas del medio audiovisual tendrían que haberse ido allí a construir sus nuevas sedes pero, en realidad, excepto Telemadrid y La Sexta ninguna otra ha osado largarse a ese lugar donde se encuentran unos estupendos (y enormes) cines Kinépolis donde, según a qué horas, se puede disfrutar de una película en una sala de 1.000 espectadores completamente a solas. Una sensación muy cercana a ser Charlton Heston en Omega Man. Por lo demás aquello es un páramo de oficinas medio vacías y poco más. Bueno, allí está la AECAM, que es la escuela de cine de la Comunidad, pero dicen que los que la habitan sólo tienen vida interior...

Ni Galán ni yo nos pusimos de acuerdo en saber qué es lo que le hace gracia a la gente de derechas. Es decir, sí, La Revista, el Grupo RISA, los chistes de legionarios de Jiménez Losantos, las salidas de cuadro de Aznar, construir cosas inservibles pero....¿Hay algo más elegante? Pues parece ser que sí. Gracias a Miss Kiddo me llega este pedazo de vídeo de algo que le hace mucha gracia a los de las derechas. Atentos...








¿Quién dijo que SPECTRA no tenía humor? Ahí está Lucía Figar, Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, dándose cuenta de que su jefa lleva...¡Calcetines! ¡Por encima de las medias! ¡Con zapatos de tacón! ¡De color carne!...venga, reírse, que no hay nada más gracioso que tu jefa se haya escapado por la puerta de atrás de un hotel donde se estaba produciendo un atentado sangriento donde la han diñado unos cuantos seres humanos para fijarte en la falta de etiqueta de la Master&Commander...¿Que no tiene gracia? Vale, mucho mejor fue lo que dijo Esperanza Aguirre cuando dijo: "A lo mejor se ponen de moda los calcetines sandalia". Que es un poco como si Ortega Lara, tras su liberación, hubiera declarado: "Ahora resulta que se va a poner de moda el chandal y la barba franciscana". Diferentes sufrimientos claro, donde va a parar...

Pasearse por Madrid es pasearse a veces por la angustia y la comicidad como Woody en Stardust memories, por una galería de personajes fantasmagóricos, de aduladores, de gente incapacitada para pillar un buen chiste. A la vista está. Será por eso que Woody Allen no quiso rodar en Madrid y prefirió Barcelona...

domingo, 17 de agosto de 2008

Modas estúpidas: La castidad (II)

(Este artículo linka con este).
Gracias a Edu Galán recogemos este pedazo de vídeo sobre la opinión que tiene Bill Maher sobre la moda de la castidad... lo he traducido medianamente abajo porque creo que Don Emilio Botín se pasa por aquí y no sabe mucho inglés...





Los conservadores están muy preocupados, muy preocupados por como se está educando a los niños. Pero sobre todo están muy preocupados porque los adolescentes no follen. Se dicen: "Es un hecho que los adolescentes están cachondos". (risas) Por eso gastan billones de los dólares de vuestros impuestos para fundar "clubes de abstinencia", en los High Schools para que los chicos hagan "la promesa de la abstinencia", la gran promesa... (risas) y lo hacen contándoles una gran mentira diciéndoles: "¿Sabeis qué? La única manera de estar seguros es no teniendo sexo porque los condones, uff, son muy poco seguros, los condones se rompen siempre"...OK, pues yo llevo usando esas cosas durante 35 años y nunca se me ha roto un condón y dirán que soy el hijo de puta con más suerte del mundo...¡Pues no! Ese es el producto más seguro desde la tostadora. Pero lo mejor es que el juramento no funciona de ningún modo. Se ha descubierto que las adolescentes del high School que hacen el juramento de abstinencia son seis veces más tendentes a practicar sexo oral y cuatro veces más sexo anal. ¡Me encanta! ¡Me encanta! los republicanos están creando toda una generación de apple chicks que le dirán a sus novios: "¡oh, no, quiero mantenerme segura así que dame por el culo!".



Sobre el asunto de las relaciones orales y anales...bueno, ya saben que aquí también tenemos la leyenda urbana de ciertas personitas, de cierta organización religiosa que aconseja a sus adictos y adictas practicar estas gozosas variantes sexuales para mantener intacto el himen. Vaya, eso nos llevaría a un extenso y jugoso debate sobre qué orificios de vuestros cuerpos sentís como más privados o más sacrificables llegado el caso...

Conocida, eso sí es real, es la carta de cierto pastor protestante que, al ser preguntado por los primeros peregrinos que ocuparon el norte de América (un puñado de puritanos tan chungos que fueron puestos en un barco y abandonados a su suerte con la esperanza de que el mar, los osos o los indios hicieran el trabajo sucio) sobre la conveniencia de mantener relaciones sexuales con las nativas americanas -que, al parecer, eran menos reacias a la coyunda que las muchachas europeas- les contestó que, al no estar comprobado que aquellas criaturas fueran hechas a semejanza de Dios nuestro Señor se lo montaran con los animales de la granja.
Como no hay blog que se resista al corta y pega por las mismas os recomendamos fervientemente la entrada del blog de Edu en la que recoge una versión subtitulada del primer capítulo del documental Richard Dawkins: Los enemigos de la razón. No se lo pierdan. Más información sobre el autor aquí.

Por cierto que, ahora mismo, estoy viendo el capítulo de South Park sobre La Pasión de Cristo...¿Dejarían que en nuestro país se produjera algo así?