Mostrando entradas con la etiqueta Telemadrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Telemadrid. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de diciembre de 2009

El rocambolesco viaje


Estos días me acuerdo mucho de Bartolomé Rubia. Bartolomé Rubia, conocido como Bartolín, es un ciudadano de La Carolina (Jaén) que en 1998 ostentaba el honorable cargo de Concejal de Juventud y Deportes de su localidad.

Bartolomé entró en política por una cuestión de convicciones, parece ser que es muy de derechas, pero también por cosas que tiene que ver con la lealtad: es ahijado del alcalde de la localidad llamado Ramón Palacios, un franquista de toda la vida renacido como demócrata tras el bautismo laico de la Transición, que lo ha protegido y tratado como a un hijo ya que su padre, el de Bartolín, es el chofer y hombre de confianza del alcalde.

El caso es que ese mismo año, justamente un 28 de mayo, Bartolomé sufrió una de esas experiencias por las que uno no querría pasar jamás: fue secuestrado por ETA.

En las primeras horas del cautiverio su partido inició una enorme campaña mediática para hacer saber a la población del hecho, que parecía calcado del que acabó en el asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 2007, y Javier Arenas primero y Carlos Iturgáiz después comparecieron ante los medios avisando de que era muy posible de que nuestra democracia tendría que enfrentarse a la muerte de un "nuevo Miguel Ángel Blanco andaluz" y a la aparición de una Ermua, esta vez, localizada en el sur de España.

El dispositivo de seguridad fue, claro está, enorme. pero, por suerte, no fue necesario. Bartolomé, aprovechando un despiste de sus captores, consiguió tirarse de la furgoneta en marcha que lo transportaba hasta el zulo más cercano y cayó por una cuesta para abajo. De allí, y abriéndose paso por el monte, consiguió llegar hasta Irún donde se personó en una comisaría de la Ertzaintza y contó la peripecia por la que había pasado. Era escalofriante: una pareja de etarras, hombre y mujer, lo habían apuntado con una pistola en Linares (Jaén) y metido a la fuerza en un coche en marcha. Sin paradas ni para mear había sido trasladado hasta Irún donde, podía dar fe, se había autoliberado.

Puesto ya a disposición judicial para que volviera a declarar Bartolomé contó el mismo asunto pero, vaya, al parecer, el asunto no parecía que fuera tan prístino y tenía algunas lagunas que el concejal debería de rellenar:

1. La misma mañana de ese día un taxista aseguraba haber recogido a Bartolomé Rubia y haberlo dejado en la puerta de la estación de Linares. Lo recordaba porque, al parecer, el muchacho le dejó a deber 700 pesetas de la época.

2. En el tren que cubre la línea Linares-Madrid algunos pasajeros recuerdan haber hablado con él por el camino y haberlo visto solo durante todo el viaje.

3. En la estación de Madrid una cajera recordaba haberle vendido un billete de tren en el Talgo Madrid-Irún.

4. Las cámaras de seguridad del lugar registraban imagenes de Bartolomé Rubia paseando durante cuatro horas despreocupadamente por el hall comiendo pipas.

5. La dependienta de la tienda de pipas recuerda haberlo visto comprando pipas.

6. Pasajeros del tren Madrid-Irún recuerdan haber visto solo a Bartolomé Rubia o charlando animadamente con gente del pasaje.

7. Durante su periplo Bartolomé Rubia intercambia algunas llamadas con gente de su entorno, su joven novia, que son registradas y que no parecen las de una persona secuestrada por la ETA. Es más, el juez parece dudar de que la organización terrorista permita que un secuestrado charle con su novia.

8. La persona que comunica el secuestro de Bartolomé Rubia lo hace desde su teléfono y con acento andaluz. La Guardia Civil se sorprende de que los etarras salgan por ahí a secuestrar con un teléfono sin saldo y que sean tan crueles de arrebatárselo a su víctima para hacer la llamada y, lo que es más sorprendente, es la primera vez que un etarra habla imitando a Paco Gandía.

Por suerte para nosotros Bartolomé Rubia tiene una explicación: lo ha hecho todo influído por una potente droga que los etarras le han colado en un zumo que se estaba tomando. La droga es tan acojonante que se ha convertido en una especie de zombie de película, en ese punto la Ertzaintza comienza a sorprenderse de que la ETA esté tan jodida de personal que haya tenido que contratar a magos del vudú, al que los etarras no tienen que amordazar ya que privado de la voluntad hace lo que ellos le dicen que no es otra cosa que autosecuestrarse y, lo que es peor, pagarse el traslado hasta Irún de su propio bolsillo. En ese momento la Guardia Civil se felicita de que la banda esté tan mal de efectivo que haga a sus secuestrados pagar el delito a escote sin mediación de carta de amenaza.

En un giro inesperado de los hechos Bartolomé Rubia se derrumba y tira por tierra todo su consistente testimonio que, pese a su aparente verosimilitud, dice que es todo una invención. De todas maneras deja claro que lo ha hecho "para llamar la atención sobre el problema del terrorismo en España".

Como siente que su misión está cumplida Bartolomé vuelve a su pueblo donde, como nadie es profeta en su Tierra, es tratado como un apestado, es expulsado del PP pero mantiene su puesto como concejal en régimen de "no adscrito". Después desaparece de la vida pública.

En todo esta historia hay algo terriblemente viscoso y extraño pero, también, algo muy humano: posiblemente Bartolín no se veía así mismo como un simple concejal de un pueblo de Jaén y pensó que había nacido para ser algo más, acaso un martir del terrorismo, una víctima de un terrible azote. A lo mejor, en el fondo de su alma, pensó que tenía cosas muy importantes que decir sobre este asunto y que era consciente de que esas mismas palabras no tendrían el mismo eco si las decía desde su puesto de político local que si lo hacía como víctima propiamente dicha.

En la estupenda película "Un héroe muy discreto" (Jacques Aurdiard, 1996) su protagonista, Albert Dehousse (interpretado por Matthieu Kassovitz), cuenta una historia poco conocida de la Resistencia. Francia, que fue un país aliado de los nazis, estaba después de la contienda repleto, claro está, de gente que, en mayor o menor medida, había colaborado con los nazis durante la ocupación. El delito por "colaboracionismo" se extendió con dureza no solo a los militares que habían permanecido en sus puestos si no también a mujeres que habían tenido como amante a un soldado alemán o, en algunos casos, a personas que habían arreglado un coche del ejército de ocupación. El miedo por caer en las garras de esos tribunales o de ser objeto de una purga (humillación pública traducida en rapada de pelo, ingestión de un purgante y otras lindezas) provocó que una nación entera olvidara los años en los que los nazis se habían paseado por Francia como sus dueños y señores. El pánico fue tal que muchas personas decidieron inventarse que habían estado en la Resistencia. Lo más chocante es que, para ser aceptado, no hacía falta acreditar nada, simplemente había que asistir a las reuniones, escuchar, inventarse algo aquí o allá y tener la suerte de que muchos de los asistentes TAMPOCO hubieran pertenecido jamás lo que era bastante común. Si esto no ocurría, los propios héroes de la Resistencia no solían decir "no le recuerdo" cuando alguien se acercaba a ellos por miedo, mucho miedo, de que su testimonio se pusiera en solfa y que alguien comenzara a sospechar de que, en realidad, estaba contando un cuento.

Es decir, siempre es mejor ser recordado como un esforzado soldado que como alguien que vio pasar a los nazis por debajo de la puerta de su casa y no hizo nada por evitarlo. A lo mejor Bartolín simplemente estaba dando el paso definitivo para tomar parte activa en esa lucha contra el terrorismo que, machaconamente, se nos recuerda es tarea de todos como la de que los bosques no se incendien en verano o que la gente no beba cuando conduce. Lo primero, la verdad, se me antoja mucho más complicado aunque sólo sea porque, como decía Allen, la mayoría de la población civil ha nacido para hacer un papel en la Guerra que no es otro que el de prisionero.

A lo mejor Bartolín se enteró de eso de que la grandeza de tu enemigo es la marca de tu propia grandeza y pensó que no había un enemigo mayor que ETA.

Por eso me río de la gente que se cree que Ramoncín le hace la puñeta y se dedica a putearlo porque, en realidad, sabe que Ramoncín jamás va a salir del restaurante donde esté a partirle la cara pero también me río de la gente que se cree que El Gran Wyoming es el dirigente de la Mano Negra, el tío que decide a quien le pegan a la puerta de un piano bar a las tantas de la mañana y quien puede irse a su casa tranquilamente.

Debe de ser bonito poder descargar toda la responsabilidad de tus actos (salir tarde de un bar canallista como el Tony 2 con dos copas sito en una calle donde cada dos por tres muchos honrados ciudadanos han sido atracados en la misma calle Almirante por avisados delincuentes que pescan en una zona cercana a Chueca donde muchas de sus víctimas no denuncian por miedo a tener que contar donde se encontraban) en una tercera persona. Pónganse en su lugar: a partir de ahora cuando les ocurra cualquier cosa eleven los brazos al cielo y digan que la culpa es de El Gran Wyoming o de la Ministra Sinde, de Ramoncín o de Victor Manuel y Ana Belén o de Evo Morales y Ahmamineyad. Mi excusa cada vez que llegue borracho a casa no va a ser "me lié" o "me tomé una caña y me sentó mal", mi justificación va a ser que El Gran Wyoming me echó droga en el cola-cao. Ni que decir tiene que diré que iba acompañado de dos "presciputas" que se dedicaban a la "prescipitación".

Por otro lado ojalá enganchen al imbecil que le dio la paliza al señor Tersch que me cae muy mal pero con el que simpatizo, sin duda, a la hora de elegir bares ya que el Tony 2 tiene el mejor Gin-Tonic y el ambiente más decadente de España y este que escribe prefiere el copazo al porrazo. Ya les contaré otro día.

Nota del Insustancial: El título del post fueron las palabras con las que José María Atutxa, consejero de interior de Euskadi en 1998, definió la historia de Bartolín y que vienen ni al pelo por su enorme carga semántica.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Telemadrid Mon amour









Creo que esta es la enésima entrada de este blog que comienza con esta frase: "Los que vivís fuera de Madrid no sabéis lo que os perdéis sin poder disfrutar de Telemadrid".



En Telemadrid está Ernesto Saez de Buruaga, Curry Valenzuela, Herman Terstch, Fernando Sánchez Dragó, José Luis Garci, Cristina Tárrega...y un largo etcétera de profesionales de primer orden. Sí, de primer orden.

De hecho los profesionales de Telemadrid son tan buenos que nos cuestan a cada madrileño unos 29 euros al año, un precio parecido al que pagan los valencianos por su entramado de televisiones públicas. Para que nos hagamos todos una idea de cuanto me cuesta Telemadrid sólo diré que cada español (o persona con pasaporte español) paga 8 euros por Televisión Española y Radio Nacional de España.



Decía Manuel Vázquez Montalbán en ese volumen de culto llamado "La Aznaridad" que las teorías de la comunicación actuales apuntaban a una interesante teoría llamada "Teoría de señales". Es decir, el mensaje es tan importante como la manera en la que se transmite, como se modula la voz del transmisor, como se viste, los gestos que hace. De hecho "lanzar señales" positivas hace que los mensajes más catastróficos puedan pasar por ser meras noticias de segunda o tercera fila.

Si repasamos todos juntos la lista de profesionales, de primer orden, que paga Telemadrid con el dinero de todos los madrileños (voten o no voten al proyecto de la malvada SPECTRA y OCTUPUS que gobierna la región) concluiremos que la señal que está mandando la cadena autonómica es clara y límpida. Llega sin interferencias y se resume en esta sencilla frase:
SIEMPRE HAY UN CAMINO A LA DERECHA

Y no lo digo porque los locutores carguen su paquetorro hacia esa zona de la pernera o porque se sospeche (no sin algo de fundamento y sí mucha malicia) que Telemadrid es una cadena fachorra. Lo digo por hacerle un homenaje a esa película de José Luis García Sánchez de 1997 (secuela de "Suspiros de España y Portugal") en la que dos pobres perdularios, interpretados por Juan Luis Galiardo y Juan Echanove, acuden a un programa de televisión para limpiar en los platós sus desgracias y ser por fin devorados por la caja tonta.


Efectivamente da igual que los personajes de primer orden que trabajan en Telemadrid hayan fracasado en casi todas las cosas que se han propuesto últimamente sea su negocio vender libros, dirigir películas o presentar telediarios sin atender a unos mínimos básicos de independencia. Da igual. Telemadrid no valora s sus profesionales por ser profesionales si no por algo mucho más importantes: ser fieles.

Y eso tiene un precio y una recompensa. A costa de recoger todo lo que los demás, tontos ellos, desechan (ya sea por el elevado precio de las costas morales y económicas de mantenerlos en plantilla, ya sea porque esta muchachada neoliberal no da una...que también) Telemadrid se ha convertido en un Montepío del infierno y/o cotolengo catódico. Mola.

Estética feísta, griterío incontenible y, supra tutto, una españolidad a prueba de bombas. Esa españolidad que algunos se empeñan en constatar como algo positivo (Todavía no me llega la camisa al cuello cada vez que un paisano sonríe cuando un guiri dice "este es un país de chorizos" y le reconforta diciendo "no, de chorizos no, de pícaros") pero que me temo que es, como diría mi cuñaíto, "lo puto peor". A mi todo esto lejos de enfadarme me reconforta, leo la señal (la que está ahí arriba escrita con mayúsculas) y pienso que a lo mejor tambén es aplicable para mi y que, por mucho que la cague, siempre tendré un Telemadrid dirigido por un amiguete.

Enfangados en este garbancismo de diseño (el mismo olor a col pocha subiendo por el hueco de la escalera, el mismo plato de pescadilla de ración con su puntito de botulismo que describía Martín Santos en "Tiempo de Silencio" pero servido sobre una estructura de Calatrava o de Foster) el telespectador de Telemadrid sabe que su dinero está estupendamente bien invertido en regalarle un retiro de campanillas a esta tropa que parecen no ya partidarios del PP o de Aznar si no de Miguel Primo de Rivera.

Si os queréis dar un baño de lo que significa el concepto "Telemadrid" sólo hay que asistir a una de las retransmisiones baloncestísticas que Josechu "white russian" Biriukov y Siro "minuto y resultado" López nos regalan cada vez que el Real Madrid tiene la mala suerte de jugar en Europa. Hoy, que hemos cascado contra el Barça y bien cascado, he asistido con gozos renovados a una cascada de mala información (es triste que un ex jugador no sepa decirle a los espectadores si el equipo está jugando en zona o en defensa al hombre...es muy malo que López, que es de la época de Butano en la SER, no sea capaz de seguir un tanteo como Dios manda o no se sepa las reglas de este santísimo deporte), información estúpida (Josechu y Siro nos cuentan en cada retransmisión que en Berlín no se puede cenar nada caliente a partir de las 12 de la noche mientras que en pantalla se están jugando los últimos 30 segundos de posesión del partido), partidismo feroz (los dos locutores son muy madridistas y dicen cosas como "¡Personal, Personal, este árbitro está ciego!" o "vamos dos canastas por abajo") y derrotismo asqueroso.

Sí, si el Madrid gana los jugadores son los "gladiadores" o "una panda de chavales fantásticos" y si pasa como hoy, por ejemplo, se están pidiendo cabezas a troche y moche, se hacen comentarios sangrantes hasta del utillero y se escuchan cosas como "estoy harto de venir a Barcelona para ver como nos mojan la oreja una y otra vez, una y otra vez". De todas maneras en el siguiente partido que el Madrid gane todo volverá a la normalidad y tendremos un equipo que "con entrega y tesón puede llegar a donde quiera". Mucho más asqueroso, algo que se comparte con La Sexta, es que nos empeñemos en ponerle motes bobos a los jugadores como, por ejemplo, Felipe "Gladiator" Reyes. Así somos y así es Telemadrid no creo que haya una televisión que represente lo peor de nosotros mismos y por eso, todos esos profesionales de primer orden, estan ahí para recordárnoslo y, además, llevándoselo muerto. Hace mucho tiempo que dejaron de informar pero es que su labor es otra, es recordarnos que da igual lo bajo que quieras llegar: Siempre hay una televisión a la derecha...como en la vida.

miércoles, 8 de octubre de 2008

¡Mañana sol! ¡Y buen tiempo!



Bob Dylan dice en uno de los versos de Subterranean homesick Blues: "No necesitas al hombre del tiempo para saber si sopla el viento". Dicho texto inspiró a un grupo escindido de la Students for a democratic Society (una activa asociación de lucha por los derechos civiles) para fundar Weatherman a finales de los años 60. El grupo, también conocido por su plural The Weathermen, de corte marxista e influído por los movimientos de resistencia ideológica que ya habían aparecido en Francia, Checoslovaquia, Hungría, Italia, Inglaterra, España o México tomó timidamente las calles y endureció su política a partir de 1970 (donde se vio envuelto en algún torpe atentado con ninguna víctima) y languideció hasta morir definitivamente en 1974.

Bill Ayers, estudiante por aquel entonces de la Universidad de Chicago donde se fundó el grupo, era uno de sus miembros. Ahora es profesor y contribuyente de varias causas humanitarias que luchan contra la pobreza en su propio país. En 2001 contribuyó con 200 dólares a la campaña del entonces desconocido senador Barack Obama. Craso error. El London Mail publicó por Febrero que Ayers era un conocido terrorista amigo de Obama; la Fox se lo guardó hasta hace unos días (recuerden que por febrero la política informativa de la cadena era darle palos a Hillary Clinton que parecía una candidata más peligrosa para los intereses de la campaña republicana) y Sarah Palin lo soltara en plan puñalada trapera en medio de un mitin (suma: madre de familia numerosa, una hija adolescente embarazada de un simpático porrero, estúpidamente religiosa, casi analfabeta, ex reina de la belleza, nacida en el Medio Oeste, trasplantada a Alaska...¡Por Dios es una redneck! ¡Sólo le falta una caravana y unas tetas de plástico para ser Anna Nicole Smith!).

Curiosamente mi friki-memoria me lleva indefectiblemente a recordar Revuelta en el frenopático de Kortatu que decía aquello de "el hombre del tiempo es un tanto cara/mañana hará el tiempo que a mi me de la gana/revuelta en el frenopático/el hombre del tiempo ahorcado/por haber informado/granizos/rayos/truenos/y viento huracanado...".

Siempre me he preguntado si los intelectuales Muguruza Bros. no habrían sacado dichos personajes de la canción de Dylan también. Con la salvedad de que aquí el Hombre del Tiempo era el bueno y la Asamblea de Majaras le llevaba la contraria declarando eso de "Mañana/¡Sol!/¡Y buen tiempo!".



Si en el siglo pasado (y anteriores) se llegó a las manos por todo tipo de luchas de clase, económicas, sociales, raciales o sexuales y, de cuando en cuando, se promulgaba ya fuera espontaneamente, ya fuera por decreto, la instauración de alguna revolución en marcha en este nuevo siglo asistimos sorprendidos a que lo que se estila ahora es una lucha por la realidad y por la interpretación de la misma.

Nuestros políticos, quiero decir a los políticos humanos, no tienen tanto interés en hacer las cosas bien como en que "parezca" que las han hecho correctamente.


Ya Stalin fue uno de los mayores impulsores de lo que se conoce como "verdad oficial" e invirtió mucho dinero en mejorar las técnicas de retocado de fotos (para eliminar a opositores de las mismas) o en eliminar libros de historia con pasajes poco piadosos que reaparecían reescritos para mayor gloria de su persona. Semejantes malas artes, apuntadas como no por George Orwell en Rebelión en la Granja o 1984, fueron la punta de lanza de las democracias occidentales en su lucha por ganar las mentes y las almas del bloque prosoviético. "En la URSS te engañan, es falso" era una de las máximas cuando el Sputnik I comenzó a dar vueltas alrededor de la Tierra dejando en bragas al programa espacial norteamericano. "Propaganda capitalista" decían en el otro lado cuando Marilyn se paseaba por las pantallas de medio mundo.

Pese a todo los métodos de Stalin han sido poco a poco abrazados por Occidente que ha pensado que, quizás, eran demasiado buenos como para dejarlos metidos en el cajón de la historia junto al virus de la viruela o la guillotina.

En Madrid, desde donde escribo, se mantiene ahora mismo un interesante debate por la realidad, por la situación real de nuestro sistema sanitario y educativo que está siendo concienzudamente desmontado. Gota a gota el Gobierno de la Comunidad de Madrid desangra todos los días un poco al sistema. Un desangrado evidente: construcción de hospitales de capital público que comparten gastos con empresas privadas que se los quedarán en un plazo de ocho años, instalaciones que no funcionan o funcionan a medias, médicos que son apartados de sus puestos, personal insuficiente, sorpresivas reducciones del presupuesto...


Sin embargo, y pese a que es evidente todo eso, la Comunidad se niega a reconocerlo, es más, mientras van privatizando se lanzan a campañas de descrédito o desinformación en la que gastan el presupuesto para vendas, bisturíes o celadores.

Ganan las elecciones por lo tanto entiendo que también ganan la realidad.

Las campañas lanzadas contra el Doctor Montes, un anestesista, al que se le acusó de matar a cientos de pacientes por el método de la sedación masiva fue el primer escándalo. Da igual que los Tribunales fallaran a favor del doctor porque el daño ya estaba hecho y su equipo se ha tenido que emplear en otros hospitales o está sin trabajo actualmente. La Comunidad hizo llegar el mensaje, bastante claro, de que en la Sanidad Pública (curiosamente la que ellos tienen que preservar) corrías el riesgo de ser asesinado por un malvado doctor que quería ponerle tus órganos a otra persona...o sea, que era mejor que te marcharas a un hospital privado donde sí se te garantizaba que nadie te iba a matar.


Estúpidas insinuaciones que hallaron eco en los medios de siempre (y no sólo en Telemadrid).

Actualmente nos encontramos en una lucha parecida: Esperanza Aguirre sale del Hospital de Puerta de Hierro con un recién nacido en los brazos y dice que es el primer niño nacido en la Maternidad del centro...difícilmente ya que dicho centro se ha abierto sin personal para atender la Maternidad cosa que han denunciado los sindicatos. ¿De donde salía ese niño? ¿Es la imagen real o Esperanza Aguirre sostenía un perrito al que alguien sustituyó en una mesa de montaje por un bebé como ocurría en Cortina de humo?


Más sangrante es el caso de Jesús Neira, pasó por tres hospitales públicos sin que nadie se dignara a hacerle un mísero TAC o una placa que, seguramente, le hubiera ahorrado todo este tiempo de conocido sufrimiento. Esperábamos que la Comunidad se embozara su error pero prefirieron llevar el asunto a los tribunales y presentarse como acusación particular para evitar ser demandados por la familia. Lo que no se gana a la realidad es posible ganarlo en los tribunales. Por cierto, se sigue un estricto protocolo para no llevar a cabo pruebas costosas en caso de duda. Se ahorra en dinero, no en vidas.


Ya os aviso, sobre todo a los gambiteros, en los servicios de urgencias pueden someterte a una prueba de alcohol o drogas sin tu consentimiento y así denegarte el tratamiento si es que no vienes muy malito. Da igual que aparezcas con un problema evidente de hernia, a las 12 de la mañana y evidentemente sereno. Te lo van a hacer y luego, aunque no tengan razón y des negativo, te van a contar que "alcohólicos, drogadictos y/o obesos le cuestan mucho dinero a la sanidad pública. Si les dices que, a lo mejor, deberían de ampliar el número de contribuyentes legalizando las drogas te llamarán "irresponsable".


Hospitales vacíos que no dan servicio, meros decorados a la espera de estar a pleno funcionamiento cuando sean ocupados por sus verdaderos dueños (empresas sanitarias privadas); mentiras mil veces repetidas como que no se necesita un laboratorio porque no se hacen tantos análisis que sirven para subcontratar el servicio a laboratorios privados aunque estos se encuentren a varios kilómetros del centro etc. son algunas de las decisiones que ha tomado la famosa Comunidad de Madrid (más conocida como Spectra) y su muy neoliberal presidenta que, después, no tiene empacho en gastarse 1.2 millones de euros en la inauguración de los Teatros del Canal programando, por un solo día, una performance del muy querido en esta "su" comunidad Nacho Cano titulada "A" y que nunca volverá a representarse. "Marvelous!" que diría Sarita Montiel.

Sin embargo, ya digo, ganan todos los días un trocito de realidad que moldean a su gusto. Ayer nuestro consejero de sanidad, un tipo llamado Güemes (conocido porque se presentó en Cuba para liarla parda y cantarle a Fidel las cuarenta de la democracia y montó el pollo por ser expulsado...bien se podía aplicar el cuento de los métodos democráticos que tanto gusta de rebozarle a los demás por la cara), dijo que "la única queja recibida del funcionamiento del nuevo hospital fue la de un paciente que no tenía bien sintonizada su pantalla de plasma". Preferiría, en realidad, que se invirtiera en plasma del sanguíneo pero, yo que sé, resulta que Telemadrid, la Cope, el Mundo, La Razón, Onda Cero, Onda 6 y no se cuantas otras cadenas más han preferido dar más pábulo a las afirmaciones de que "El PSOE paga a los piquetes" que al hecho de que en Madrid nos estamos quedando sin sanidad.

Por si fuera poco, al más puro estilo Rodríguez, hoy Prensa de la Comunidad ha difundido un vídeo donde identifica con nombres, apellidos y cargo a muchos sindicalistas que protestaban por el mal funcionamiento del hospital Puerta de Hierro olvidando que la protesta y el recurso al pataleo es lo único que nos queda.

Será que yo me confundo o que he perdido la noción de la realidad. Pues eso: "¡Mañana Sol! ¡Y buen tiempo!". Pero no dejo de pensar que llueve, joder.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Vidas y esfuerzos









Mientras que La 2 elegía un horario innoble para emitir el documental Pablo G. del Amo (Diego Galán, 2005) en Telemadrid emitían Territorio Comanche.



En el primero se podía ver el repaso a una carrera y a una vida completamente plena contada por su propio protagonista y algunos personajes de excepción como Manuel Vicent, Carlos Saura o Fernando Fernán Gómez o Pepe Salcedo. Del Amo era un currante del cine, de profesión montador, un sastre de imágenes que le arregló los primeros trajes a Saura (La caza, 1966) entre otras cosas. De caracter difícil a veces el documental rescata una abrupta e interesante charla sobre el oficio de hacer películas que el maestro sostuvo con algunos alumnos improvisados como Eloy de la Iglesia o Jaime Chávarri en el homenaje que la Mostra de Valencia le dedicó en 1987. Un documental divertido e interesante, un buen show que se podía disfrutar supieras o no de la existencia de su protagonista.



Si zapeabas caías en el abismo de Telemadrid y su late night (Territorio Comanche) presentado por Cristina Tárrega. Un compendio del horror que si es sustituído por un programa cuyo único objeto es ofrecer imágenes de encapuchados destripando cachorritos y ahogando mininos en calderos de agua hirviendo para luego comerse el resultado nadie echaría en falta a la Tárrega, bueno sí, porque Territorio Comanche seguiría siendo recordado como un horror peor.



En realidad es normal que existe un programa como ese: es muy barato y necesita de muy poco esfuerzo técnico y ético para levantarlo. Poco esfuerzo. Lo malo es tan abundante que, de hecho, crece dentro de nosotros. Sacarse de la manga un shows de freaks u otros espectáculos del mal rollo de toda índole dirigido por casposos que traen a otros casposos para hablar de cosas casposas es viejo como la mierda. El documental sobre un cineasta merece de mucha más enjundia, más trabajo, un poco más de dinero pero, sobre todo, una enorme dósis de buenos sentimientos que es algo que no crece en los árboles.


Ayer le tocaba largar a Jaime Peñafiel que se comportó como las hienas de El Rey León: se puso a echarle la peta a la Infanta Leonor. Se le caían las babas blancas por las comisuras de los labios y daba mucho asco y mucha pena que alguien pueda hablar de los mismos temas durante dos horas diarias en diferentes programas de una misma cadena sin que nadie desfallezca de puro empacho.



Pablo G. Del Amo decía que jamás había vendido su integridad profesional ni ideológica poniéndose al servicio de un trabajo que la comprometiera y por esas cosas fue encarcelado y depurado. El ex bufón de la Corte se ha vendido tantas veces que ya no hay manera de escribirle un precio legible en la etiqueta ni manera de escribir el nombre de otro dueño en la filiación canina.



Maneras de vivir, cuestión de esfuerzo...Por 72.000 euros puedes disfrutar de la presencia en plató de la novia del tipo que mandó a la UCI al profesor Jesús Neira para recriminarla, insultarla y decirle que es una mala persona. En el mismo precio va incluído que, al final de la charla, le recomiendes que si quiere tener limpia su conciencia lo done a una Asociación de mujeres maltratadas...sin decir claro está que Telecinco debería de haber hecho lo mismo con el dinero que esa noche recaudó en publicidad gracias a tan mediática presencia.

Eso es como si un señor contrata a una prostituta y, después del servicio, le entra la mala conciencia, cae en la cuenta de lo que ha hecho, y le dice a la profesional que done el dinero a la iglesia si es que no quiere ser toda la vida una pecadora y, al salir de allí, el chulo te da una propina.

Dice Pablo G. del Amo en su documental que su madre tenía una vieja máquina de coser Singer..."un día vino un señor de la marca y le cambió el pedal de la máquina por un motor para que no tuviera que hacer el esfuerzo. Estuvo, yo que sé, toda la mañana o toda la tarde enseñándole a manejar aquellos botoncillos...pero mi madre ya sabía coser, si mo madre no hubiera sabido coser ojales ¡Para qué le serviría tanta tecnología!"

Pues con la tele es igual. A veces da la sensación de que las que la manejas saben bien como se rompe un ojal pero no arreglarlo y mucho menos coser y mucho menos manejar todo el amasijo de cables y de cámaras y de conciencia y alguien tendría que enseñarlos. Quizás así no tendríamos miedo de hacer zapping.