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jueves, 28 de octubre de 2010

Tea Party: Rednecks, pistolas y crucifijos.


Casi me caigo de culo leyendo ese pedazo de titular de EL PAÍS en el que un miembro del famoso Tea Party americano dice que quiere que los extranjeros les devuelvan los Estados Unidos.

Un guasón el cateto.

Imaginemos que sí, que los extranjeros les hacen caso y, de pronto, la China Popular (Donde Josep Lluis Carod Rovira sigue llamándose Josep Lluis Carod Rovira y no José Luis como se empeñan en decir los del Tintorro Party) decide arrancar las vías del tren que los inmigrantes chinos -en régimen de esclavitud-  pusieron allí por el siglo XIX. Imaginen, yo que se, que diversos países africanos comienzan a destripar los campos de algodón y tabaco de Virginia o que, digo yo, los europeos que trabajaron en el Proyecto Manhattan deciden desmontar las bombas atómicas. Ni que decir tiene que los del Tea Party mismo no tendrían más remedio que devolvernos Luisiana y que tendrían que renunciar a parte de Texas y de California para que fuera devuelta a sus legítimos dueños (mexicanos y españoles...entrarían en la zaga los franceses) porque si la cosa es que se les devuelva Estados Unidos como era Estados Unidos allá por la Guerra de la Independencia lo normal es que la cosa se circunscriba a los 13 estados fundacionales y que, incluso, Arizona o Hawaii fueran devueltos a sus legítimos dueños.

Ya llevando la cosa hasta su normal extremo (ya que hablamos de extremistas estúpidos) concluiríamos que, a lo mejor, los del Tea Party deberían de pensar en devolver esos territorios históricos a sus legítimos dueños que no son otros que los indios americanos y volverse a Europa de donde salieron una vez.

Quizás estos gañanes que orgullosamente llevan camisetas donde ponen "Educated by FOX" ("Educados por la FOX"...que es lo más cercano a decir que todo tu corpus intelectual lo aprendiste en la "Universidad de la calle") hayan sido adiestrados ("By Fox", claro) en la idea de que son la monda lironda, la pera limonera y que, claro está, han estado ahí siempre.

Lo cierto es que el Tea Party da bastante miedito. Estados Unidos es un país joven y en recesión económica lo que, evidentemente, es caldito de cultivo para este tipo de exabruptos nacionalistas. La Administración Bush (esa reunión de sátrapas) ha manejado el país como si de una manada de búfalos asustados se tratase haciéndolo correr por la verde campiña a su antojo azuzando el miedo al mundo exterior. Es fácil decirle a la gente: "Mirad como estábamos en 1950 y mirad como estamos ahora". Y cuando quieren decir "mirad como estábamos en 1950" quieren decir que vivían en un país donde existía la segregación racial, donde las rigurosas leyes "anticomunistas" pusieron al país patas arriba y donde una pacatería que parecía a simple vista inocente salvaguardaba a la clase media de la injerencia ideológica externa. Es fácil pensar, claro está, en que la América de postguerra era una potencia económica y que la actual navega en unas aguas mucho más inciertas que aquellas más que nada porque se enfrentaba con una competencia inexistente y destruída por la II Guerra Mundial.

Ponte tu a explicarle a estos tipos armados hasta los dientes que el sistema de impuestos de aquella época preveía unas retenciones de hasta el 90% para las empresas más grandes (sí, del 90%) lo que permitió el desarrollo de las economías medias y que todo el trabajo en política social se ha ido recortando debido, sobre todo, al trabajo de macarras como Nixon primero, Reagan después y, finalmente, por Bush Jr.

Se les podría explicar a los del Tea Party que viven en un país que, lejos de ser una unidad de destino en lo racial, se ha alimentado del talento mundial siendo lo suficientemente listo como para convertirse en el refugio de la clase intelectual perseguida por el nazismo o el comunismo; que sus logros deportivos se deben a la herencia esclavista y que su famosa Guerra de Secesión fue algo más que una lucha por la liberación de esclavos. Más bien fue una guerra por la cohesión de la Industria del Norte y la materia prima del Sur y que, nada de esto hubiera sido posible, si no hubiera sido por la feroz aunschluss encubierta que supuso no solo el arrebatamiento de tierras a sus dueños (los nativos), sino también a una contínua y perseverante campaña por la ampliación de fronteras de norte a sur finalizando, como ustedes saben, en la toma de control sobre el Caribe. Por si esto fuera poco los patriotas del Tea Party no entenderán jamás que el café, el azucar, el plátano o la piña que consumen (o el petroleo) es más barato allí que en su país de origen por el saqueo que su país ha hecho de ese amplio patio trasero llamado Hispanoamérica.

Cuando puedes coger todas estas explicaciones y reducirlas a una simple frase ("America es nuestra y nos la tienen que devolver") te ahorras un montón de problemas. Claro.

Hace unos pocos años las noticias sobre esta extrema derecha norteamericana se circunscribían a las milicias Blancas, a esos grupos supremacistas sureños, a ese remedo de Klu-Klux-Klan que parecía cosa del pasado. Esos desdentados agarrados a sus pistolas, encabronados con la idea tramontana de que había una conspiración a nivel mundial que ligaba al FBI con la Casa Blanca y, por ende, con los comunistas y los judíos nos parecían una guasa. Un "como te pasas, chaval" que de cuando en cuando salía de los pantanos para volver reptando a ellos en unos pocos meses que se está haciendo cada vez más visible y cada vez más fuerte. Sin cabeza conocida, excepto Sarah Palin y alguno más, esta ola de rednecks empobrecidos y asustados ha dado la cara por fin y, cuidadito, porque esta vez sí tienen quien les preste el dinero. Al parecer Karl Rove, antiguo advisor de Bush, es uno de los promotores del asunto; cuentan con una estupenda base mediática (Fox, curiosamente presidida por un australiano llamado Rupert Murdoch) y están despertando todos los fantasmas de la cara más asquerosa de la Metrópoli.

Esta América que no ha oído hablar de la HBO, que no sabe quién es Twain o que no vería con malos ojos que se colgara a todos esos liberales neoyorquinos que tanto adoramos por estos lares parece estar dispuesta a llegar hasta sus últimas consecuencias siguiendo los que, hasta la fecha, eran los chiflados idearios del conocido como Partido Libertariano fundado por Ron Paul. 

¿Y qué quiere Ron Paul? Pues básicamente que se vuelva a lo básico: una organización territorial con menos fuerza federal, la reducción total de los impuestos (esto es obsesivo) y, claro está, la "total libertad" para que cada estado, pueblo o individuo decida en plan "Far West" cómo quiere aplicar las leyes en su propiedad. 

¿Se acuerdan ustedes de aquella patraña-documental llamada Zeitgeist? Pues estaba patrocinada por el ala espiritual de los Libertarianos ¿Leen ustedes todas esas absurdeces sobre que el dinero es deuda y cosas semejantes? Pues sepan ustedes que son insidias lanzadas por los mismos libertarianos ¿Quieren ustedes saber quién opina que Dinosaurios, seres humanos y entidades interplanetarias coexistieron en un feliz pasado del que no distamos más de 2000 años? Pues estos mismos chiflados. 

Descontrol armamentístico, fervor religioso al más puro estilo talib, paletismo, nacionalismo feroz...¿Qué? ¿Acojona, verdad? 

Pues pónganse ustedes a explicarles a los del Tea Party que los mismos que los patrocinan son los que han llevado a su país a la ruina y que, paradójicamente, son más ricos ahora que cuando comenzó la crisis...ya verán lo que les contestan: "Que la culpa es tuya, tuya y nada más que tuya, extranjero de mierda". 

La verdad es que lo mejor es darles la razón y devolverles esa América que tanto anhelan, es posible que el 99% de ellos sean devorados por los osos y, el resto, masacrados en plan Little Big Horn. America Über Alles!.
Aunque, esperen porque, a lo mejor todo esto también podríamos aplicárnoslo a nosotros mismos. Sumen.

Nota del Insustancial: Dead Kennedys es uno de los grupos punks más importantes de los Estados Unidos. Su "California Über Alles", tema incluído en el LP "Fresh fruit for rotten vegetables" (1980), era una crítica al entonces Gobernador de California Jerry Brown pero también  al "californian way of life" que promovía ya por entonces una especie de dictadura de la estética, el ejercicio físico y la sonrisa permanente. Jello Biaffra, cantante de la banda, es un activista que emplea la maquinaria del absurdo para continuar una batalla absurda contra los poderes fácticos de su país. Actualmente sigue tocando con los Guantanamo School of medicine...ya pueden ustedes hacerse una idea.

miércoles, 21 de enero de 2009

Fiestas de guardar


Si teneis pueblo, o acudís a uno, seguramente habréis caído en la cuenta de que todas las Fiestas Mayores siguen más o menos el mismo patrón:

1. Ofrenda floral al Patrón/Patrona (te lo pierdes porque es pronto y estás de pedo de la noche anterior cuando tú y los tuyos os decidísteis a adelantar un día las fiestas por vuestra cuenta...).

2.Chupinazo, Pregón o acto inaugural parecido (Vas con resaca para cascarte la primera cerveza del día, mancharte la camiseta de la peña y echar un vistazo a las posibles forasteras...).

3. Charanga. (Vas detrás de la Charanga para que todo el mundo pueda ver que sigues poniéndote en evidencia a la mínima de cambio, sudas, gritas, te agarras con todos los que tienes alrededor si acordarte de que has echado a perder tus dos últimas semanas de sobriedad y que tu novia, que por fin se ha dignado a ir contigo a tu pueblo, está cabreada como una mona...).

4. Verbena nocturna. (Más alcohol, más comida, más bailes y, seguramente, alguna pelea con los mozos autóctonos.)

Lo de Obama ha sido así:

1.Visita a una Iglesia (Ofrenda Floral).

2. Toma de posesión (chupinazo).

3. Charanga (Desfile por las calles de Washington).

4. Baile presidencial (Verbena)

Seguramente en nuestro país no seguimos el patrón de Fiesta de Guardar porque, de ser así, nos veríamos obligados a hacer que el Presidente entrante tendría que torear a una vaquilla -toreada en todo el Levante Español- y, después de la verbena, tirar al presidente saliente al pilón del pueblo que es una de las grandes tradiciones de nuestras fiestas patronales.

La verdad es que aquí somos como más aburridos (¡Con lo cachondos que somos por aquí!) y nos conformamos con que los Presidentes vayan a la Zarzuela a jurar delante de un crucifijo que haría huir a todo el elenco de Crepúsculo y una Costitución tamaño libro de atrezzo del plató del "1,2,3...responda otra vez". ¿No le podemos poner un poco más de cachondeo al asunto? ¿No sería posible un poco de color y un poco de alegría? ¿Tiene que parecer que lo hacen escondidos en un sitio para que nadie se entere?
Y me temo que no es tanto una cuestión de sentido del espectáculo como que los yanquis parece que tienen mejor perder o que, en realidad, la gente ha salido a la calle para certificar que, de verdad, alguien ha elegido a un presidente negro y digo lo de "alguien" porque las listas de votantes en USA son tan pequeñas que los presidentes son elegidos por un margen muy pequeño de la población debido a que el derecho a voto se pierde, incluso, por tener multas de tráfico impagadas y, en la mayoría de los casos, no se vuelve a recuperar jamás.

¿Alguien se imagina a ZP saliendo a saludar a un balcón sin que alguien decida tirarle un huevo o un sinfonier a la cabeza? ¿A Aznar al final de su mandato pasandole los trastos a su "némesis" con una sonrisita y diciendo eso de "ahí os quedáis"? Pues no parece imaginable a corto plazo. Ni eso ni lo de los presidentes iberoamericanos que se cambian una banda y un báculo como si estuvieran en un concurso de Miss Universo pero con menos lágrimas y sin tener que decir cosas como "sólo quiero la paz mundial y...", bueno, discursos vacíos hay muchos.

Yo me quedo, de todo lo de ayer, con la vuelta de Bush a Texas. Anoche la 2 emitió "W" (Oliver Stone, 2007) una película sobre la vida del ex emperador y, aunque era un retrato bastante amable para estar firmado por Stone, la verdad es que contaba algunos aspectos interesantes del personaje como que bebía Doctor Pepper (una especie de bebida parecida a la Casera Cola con doce cucharadas soperas de azucar) o que, en realidad, no era tan malo como el malvado de Dick Cheney al que le caen muchos más palos. Ya digo que me quedo con la vuelta de W a Texas donde fue recibido por sus amigos (no nos engañemos, tiene muchos) con una alegría que le hará olvidar la frialdad de la despedida en Washington donde, con una rapidez enorme, se convirtió en un personaje incómodo y ridículamente estático, incluso antes de subirse al helicóptero. En realidad Bush parecía tan fuera de onda como los farolillos apagados y abollados de las verbenas al día siguiente de que se terminen las fiestas de un pueblo cualquiera.

sábado, 13 de septiembre de 2008

El 11-S, chistes que caducan y una serie de catastróficas desdichas...



Decía Manuel Vicent en la contra de El País de hace dos semanas que los sistemas se hacían más vulnerables a medida que se hacían más complejos de tal modo que llegaría un día en que un chiflado sería capaz de desconectar todo el sistema capitalista con sus valores, sus teorías macroeconómicas, sus anuncios, sus campañas de promociones, sus carreras presidenciales con tan solo tirar de un fusible. Ese gesto, que un electricista de tercera sería capaz de hacer, nos devolvería indefectiblemente a las cavernas.


En 1996 John Carpenter utilizó esa misma idea, me imagino que ya enunciada por algún biólogo anteriorente, para rodar la segunda parte de 1997, Rescate en Nueva York (1981, Escape from New York) titulada 2013, Rescate en L.A. (Escape from L.A.) en la que el simpar antihéroe Serpiente Plissken -interpretado por Kurt Russell, prota de ambos filmes- es obligado a llevar a cabo una misión tan suicida y absurda como la de la primera parte y acabará por hacerse el dueño de un mando a distancia que al ser accionado (previa entrada de la clave "6-6-6") destruye todos los sistemas electrónicos conocidos.



Seguramente sin proponérselo Carpenter construyó uno de esos chistes que tienen fecha de caducidad. Les cuento: La peli propone que Estados Unidos está en manos de un Presidente (sólo se le llama así en la peli, no tiene nombre) de pocas luces que ha sido aupado al poder por las circunstancias (la predicción de la llegada del Terremoto Big One...completamente fortuita). Ferozmente militarista y fervorosamente religioso, el Presidente ha embarcado a su país en un número imposible de guerras con el exterior, ha recortado las libertades de sus ciudadanos y se ha puesto en manos de consejeros tan meapilas y sanguinarios como él mismo...


¿Quién se podría reir ahora de algo así? Pues eso es un chiste caducado, la realidad se ha cargado el chiste, ya no te puedes reir. Pongan a esta película con los otros chistes caducados como esos que contaban nuestros más queridos humoristas en sus cintas de cassette recopilatorias y que comenzaban por "van dos mariquitas que se quieren casar...". ¿Os acordais de que el abuelo, que escucho ese chiste mientras conducía con vosotros dentro, fue presa de un ataque de risa que momentaneamente le hizo perder el control del Seat 1430 y por poco os vais derechos a un barranco? Pues eso, otro chiste caducado como ese de La Vida de Brian (1979, Terry Jones) que decía aquello de "Secuestraremos a la mujer del Gobernador y la ejecutaremos si en el plazo de 24 horas no desmonta todo el sistema opresor e imperialista romano para luego dejarle claro que él y sólo él es el culpable de esta situación...". Pues ya ha habido grupos terroristas en el mundo que han ejecutado a gente en plazos irrisorios al no ver resueltas sus estúpidas e imposibles reivindicaciones ya fuera la suelta de otros criminales afines o, por ende, la desmovilización de todo un sistema.



No se quién fue el primer idiota que escribió o que dijo eso de que "ni el mejor guionista de hollywood se hubiera inventado algo así" para referirse al atentado del 11-S. Una absurda opinión proferida por cualquier indocumentado que, sin embargo, es repetida como una verdad absoluta. ¿A alguien le suena El club de la Lucha? Sí, una película de David Fincher estrenada en 1999 y que está basada en un libro de Chuck Palahniuk.


El primer atentado islamista contra el WTC no es, de hecho, el de 2001 si no el de 1993 perpetrado por Mohamed Amin Salameh y su célula terrorista que se llevó a cabo con una furgoneta bomba y que fue uno de los elementos manejados por Palahniuk para su novela...



Daba igual que nadie se diera por aludido en aquel entonces porque, en realidad, se había permitido que los Talibán se hicieran con el poder en Afganistán instaurando un régimen religioso tan sumamente brutal, tan sanguinario, tan ridículamente tiquismiquis en la observación de las normas del Corán (o más bien haciendo una interesada interpretación de las mismas) que en sí, parecía un chiste de la Monty Python.


Daba igual porque años antes Francia había acurrucado en su seno al Ayatoláh Jomeini, líder religioso iraní, y que fue considerado durante años un amigo de Occidente, el hombre que aseguraría el control del petroleo por parte de la Elf en la zona y, sobre todo, el dirigente duro que acabaría con la deriva democrática que estaba tomando Irán y que parecía escorarse sospechosamente a la izquierda tras la deposición del Shá. Poco importaba que esa izquierda democrática y europeísta hubiera permitido unas elecciones que acabó ganando el islamismo nacionalista y radical porque la suerte estaba echada y Persia se convirtió en un grano en el culo. El último gesto de amistad de Jomeini fue la nacionalización del petroleo y permitir que la turba invadiera la embajada norteamericana de Teherán y fueran tomados como rehenes varios de los miembros del cuerpo diplomático. La crisis se llevó por delante el gobierno de Jimmy Carter (uno de los mejores presidentes de la historia) que perdió las elecciones frente a Ronald Reagan. Después se ha sabido que Reagan, un tontaina muy bien asesorado, había negociado con Teherán que la entrega de rehenes se produciría justamente después de su toma de posesión lo que lo convirtió en una especie de héroe nacional a cambio de la necesaria ayuda militar en la Guerra contra Irak que acababa de empezar.



Daba igual porque años antes norteamericanos, soviéticos y europeos no hicieron nada por atajar las cuestiones políticas del conflicto palestino-israelí a comienzos de los años 70 y azuzaron la escalada de violencia que desembocó en los atentados de las Olimpiadas de Munich de 1972. desconfiados del papel que podría jugar Israel en Oriente Próximo a esas alturas, decidieron mirar para otro lado y permitir que se cazaran como conejos a través del mundo libre y menos libre permitiendo la proliferación de grupos terroristas de corte político como Septiembre negro y, después, la sorpresiva irrupción de grupos de corte religioso como Al-Fatah o Hamas que tomaron el relevo de Yaser Arafat cuando este se quedó sin valedores en Moscú para ponerse al abrigo de los petrodólares saudíes que esperaban, al menos, limpiar muchos de sus dispendios en vicios occidentales ante los ojos de Alá patrocinando unas cuantas guerras santas...

Y daba igual porque en realidad, meses antes de los atentados contra el WTC la administración de halcones que es el Gabinete del Presidente George W. Bush ya estaba buscándole las cosquillas al régimen de Bagdad y ya había decidido quién iba a ser su particular punching ball, su carrito de las hostias y por eso decidió relajarse y esperar a que alguien se decidiera a tirar la primera piedra contra una embajada americana en Suiza o en Madrid para echarle todas las culpas a Saddam Hussein. De hecho desde un año antes se había provocado a los iraquíes sin éxito tensando un poco más la cuerda, haciéndole carantoñas a los iraníes y a los afganos, azuzando el embargo de alimentos y medicamentos...ellos solitos cometerían errores, harían una demostración de fuerza absurda intentando un atentado encubierto torpe como los perpetrados por Gadaffi en los años 80 y 90 y entonces se caerían con todo el equipo, Hussein estaba lo suficientemente loco todavía como para intentar una nueva escalada de violencia con Kuwait o algo parecido...pero no...el asunto no llegaba y hubo que tensar aún más la cuerda de la provocación. Ris, ras...exigir medidas de democratización en tiempos irrisoriamente cortos que nadie iba a cuestionar, cercarlos en las Naciones Unidas...y de pronto...


Alguien, Bin Laden, Al Qaeda o como se llamen actualmente, vio en todas aquellas catastróficas desdichas la perfecta excusa para iniciar el conflicto real y la llegada de una yihad en condiciones estampando dos aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York, en riguroso directo pensando que aquellos eran los dos fusibles que había que desconectar para cargarse a un complejo sistema de valores como el occidental.




Quizás el mejor guionista de Hollywood no podría haber inventado semejante tragedia pero, a lo mejor, uno bien informado no tendría problemas en haberse imaginado que algo así ocurriría y que varios conflictos políticos han desembocado en un conflicto religioso tan inestable y espinoso que va a ser difícil de desenmarañar. De hecho Al-Qaeda comienza a imponer sus formas incluso en Occidente donde Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia y que podría haber sido en su juventud una de las pin-ups con las que los aviadores americanos decoraban los B-52, declaró en una entrevista televisada sin que le temblara la naricilla de Miss Alaska que era posible que se "entrara en guerra con Rusia" por el conflicto de Georgia lo que supondría la aniquilación mutua de las dos grandes potencias nucleares, antiguamente llamada III Guerra Mundial o, dicho en términos más vulgares: el definitivo nos vamos todos a tomar por el culo. No me digan que no es esa una forma de decir que hay más de un loco (o loca, en estos tiempos de igualdad bien podría ser una mujer la que nos llevara al agujero) dispuesto a tirar definitivamente del fusible.



Para no dejaros con ese amargor en la boca os dejo con una frase pronunciada por Jeff Bridges en Starman (1984, John Carpenter) donde interpretaba a un extraterrestre bonachón recién llegado del espacio exterior y que, ojalá, sea tan premonitoria como el planteamiento de 2013, Rescate en L.A.: "Lo que más me sorprende de los humanos es que sacáis lo mejor de vosotros mismos cuando peor están las cosas". Y es que, en realidad, no ha habido ningún profeta que haya pasado a la historia por decir cosas buenas del futuro y ya es hora de que uno lo haga...

lunes, 1 de septiembre de 2008

El tigre de Putin y otros cuentos de la edad madura



Al parecer, y según este vídeo de aquí, Vladimir Putin ha salvado la vida a un grupo de periodistas disparándole un dardo tranquilizante a un tigre. Vale. No voy a ser yo el que dude de Rossiya, la cadena que ha dado la noticia…eh…Putin, periodistas, un tigre, un dardo con dormidina…lo malo es que no aguanta la prueba de la confrontación con otra noticia falsa. Tu escribes mañana “Se confirma que Teresa de Calcuta salvó la vida de unos periodistas de las fauces de un tigre lanzándoles higos blandos y por ello será ascendida a santa” y la segunda trola es más creíble.


¿Y por qué parece falsa? Pues lo primero porque Putin tiene más fama de matar periodistas que de salvarlos, básicamente, y después porque no se entiende muy bien que favor nos ha hecho Putin poniendo a buen refugio la vida de unos cuantos gacetilleros: ¿Salvaríamos de las garras de una fiera corrupia a un contigente de personitas formado por eso que ahora se llama periodista?


Pongamos por caso que tu tienes un rifle cargado con un dardo paralizante y ves, en el horizonte, como van por el campo todos estos personajes (Jaime Peñafiel y Jorge Javier Vázquez charlando de sus cosas, por ejemplo) y como, nítidamente, un pedazo de tigre se acerca hacia ellos…¿No te encontrarías en un dilema moral? ¿Duermo al bicho o salvo a la audiencia? Yo lo tengo claro, dispararía al animal para que no se envenenara o quizás no y esperaría a que lo hiciera porque siempre he querido hacerme un disfraz de tigre como el de El Sentido de la vida.
Al parecer Putin es un hombre inseguro que necesita demostrarnos que está en plena forma, que ha dejado la presidencia pero que sigue en forma.



Cumple 55 años en octubre y es posible que esto sólo sea un arranque de pitopaúsico, Vladimir está en ese momento de su vida en que puede elegir entre ponerse con viagra o conseguir el efecto parecido con unos cuantos titulares.


Cada uno, según sus posibilidades lucha contra la inseguridad propia de la edad madura: Sarkozy cazó a Carla Bruni (no se sabe si usando la misma técnica), Silvio Berlusconi sacará un disco de canciones románticas en navidades que, a poco que se empeñe, llegará al número 1 de las listas de éxitos y se ha operado la cara hasta darle ese aspecto inconfundible de latex para condones que luce, su majestad le disparó al osito Mitrofán y Aznar, eh, bueno, Aznar se conforma con que El Mundo le regale una doble página en interior donde despacharse a gusto y contarnos lo bien que lo hizo, lo nada que se equivocó, lo sana que estaba la economía y que lo de la reunión de las Azores fue el momento más trascendente de la historia de España en los últimos 200 años.


¿Por qué 200 años? ¿Cuál fue la otra cosa trascendente que pasó 200 años antes de la cumbre de las Azores, en 1703, que fue tan importante? ¿La designación del Archiduque Carlos de Austria como Rey de España? ¿La firma del Tratado de Lisboa? ¿La fundación por parte de Fray Isidoro de Sevilla de la orden de la Divina Pastora de las ánimas? ¿O es que es una cifra así, dicha sin reflexionar mucho? No se, no se…


De todas maneras lo que más palote pone a un cincuentón con mando es una buena demostración de fuerza: Putin la lía en Georgia (dicen que han cambiado de presidente pero jajá-jijí) y Bush en Iraq. Aznar también, que tomó el Islote Perejil “Al alba, y con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos...” según palabras de ese mitad poeta-mitad guerrero (todo caradura) que era Federico Trillo. En la estupenda entrevista que la revista GQ en su edición americana le hizo a Colin Powell, recién depuesto, no dudó en afirmar que “aquél conflicto era el más embarazoso y estúpido conflicto en el que había tenido que mediar” quitándole toda la épica al asunto.

Powell recordaba con amargura y fastidio como había sido despertado en mitad de la noche por la administración española para informarle del asunto y que, aunque quiso quitarle hierro al asunto, no pudo evitar que ambos países no se pusieran de acuerdo ni siquiera en la forma de nombrar al islote de la crisis en la declaración oficial americana (“laila” para los marroquíes, “perejil” para los españoles…”laila” significa "perejil" en árabe) y tuvo que hacerlo por sus coordenadas.


En descargo de las diplomacias de ambos países nosotros diríamos que el momento más embarazoso y estúpido del ex secretario de seguridad fue el momento en el que se presentó a la ONU con unas cuantas láminas A3, una presentación en Power point con ilustraciones en corel draw y un tubito lleno de un líquido blanco que decía que era anthrax líquido (que digo yo como nadie puede ir tranquilamente con un veneno semejante en el bolsillo sin ninguna medida de seguridad...) para hacernos tragar el sapo calentico de que Iraq era una diabólica potencia nuclear y química. Algo, que por cierto, también protagonizó como un acto absurdo de vanidad que pensó lo catapultaría hasta la Casa Blanca...

Y es que se hacen muchas estupideces bien sea por poder, por inseguridad o por salir en los papeles...

lunes, 12 de mayo de 2008

De las Barras y las estrellas (mismamente)

La hijita de Bush, Jenna Bush, se nos ha casado este finde. Qué cosas y eso que tiene nombre de actriz porno (Jenna por Jenna Jameson y Bush, bueno, una cosa muy cochina...).

Fíjate, hace dos o tres años que estaba junto a su hermana bebiéndose el Golfo de México y, hoy, su padre la acompaña al altar para casarse con un tal Henry Hager, hijo del Partido Republicano de Virginia, estado conocido por su producción tabaquera, ya saben "The old and good South" el del julepe de menta, las señoritas escarlatas, los Red Butler de trapillo de los que habla siempre Cesar Vidal obviando, quién sabe por qué, los simpáticos linchamientos y el KKK.

Pues ya se han casao lo que me trae a la memoria no se, quizás, que a los líderes neoliberales les mola eso de casar a sus chiquillas antes de abandonar la poltrona. Bush imita a Aznar y casa a una de sus vástagas (que parecían carne de barra de tanto beber y enseñar el pecho) y es que, todo el mundo sabe, que la lista de bodas es mucho más jugosa si uno manda que si ex manda. ¿No?
Además, y que se sepa, que se sabe, la nena de los Aznar Botella no fue nunca piedra de escándalo. En eso también ganamos. A Ana Aznar no se le hubiera ocurrido descocarse y ponerse piripi en una disco porque, al parecer, Alejandro Agag ha sido su único amor verdadero. Con todo lo que eso conlleva en una muy católica familia española. Que bonito. Estaban hechos el uno para el otro, quién podría imaginar que Ana encontraría el amor tan cerca, justo en la puerta del despacho de su padre, detrás de la mesa.




No nos debería de extrañar la actitud de las hijas cuando su padre ya era un simpático chuzo y un consumidor medio habitual de farlopilla. Sin embargo Aznar, pues no, él es de su Ana, de sus oposiciones. Lo reveló en una entrevista que concedió a Gomaespuma (cuando aún se rebajaba a esas cosas de reírse de sí mismo) y fue preguntado por si alguna vez se había emborrachado. Dijo que una vez, en su pueblo. "Algún calimocho se habrá tomao" le dijeron los Gomaespuma y él, tan cándido, contestó: "Yo de drogas nada de nada". Tan pancho.


Como a George II le gusta mucho el rollo de pasar por un paleto tejano, pese a haber nacido en la muy norteña Boston y provenir de una familia adinerada del mismo norte, le dejó clarito al personal que nada de chaqués ni esmoquins. Que trajes normales y sencillez. En eso también gana Aznar que quiso que asistiera el Rey, La Reina y, a ser posible, La Sota y el Caballo. Luego se conformaron con los dos primeros y Berlusconi que, imaginamos, les hizo algún bonito regalo como, por ejemplo la explotación eléctrica de la ciudad de Módena (Italia es suya y hace con ella lo que quiere...esto último no es verdad, por cierto, lo de Módena, lo otro sí, ya saben).




A Aznar, aquella jugada de hombre de campo le llegó a echar unas partidas de dominó en Quintanilla de Onésimo (Valladolid) que eran un primor de sencillez y de naturalidad: dos paletos, el Presidente del gobierno en mangas de camisa y alrededor de los mismos cuatrocientos asesores poniendo caras sonrientes, una panda de periodistas que se acababan de bajar del autobús para cubrir el evento y todos haciendo bromas picantonas sobre el "pito doble", "cubrir fichas" bajo el sol de la estepa castellana por do cabalgara el cid y un vinate más bien malo.

A mi me enternece que la gente sea poderosa y, a la vez tan sencilla, es decir, es posible que seas el amo del mundo pero eso no es óbice para que tus miras del mundo sean las de un zangolotino amamantado por una cosechadora. Es posible que partas las pana pero eso no evita que creas, de verdad, que Dios habla contigo todas las mañanas, quizás en un idioma que ni siquiera entiendes pero del que deduces algunas palabras sueltas como: "Irak, malos, guerra, Buena, invasión, pena de muerte, papá, dinero...".

Es bonito que Bush sea tan sencillo y que haya llegado tan lejos y que Aznar sea tan alambicado en sus pensamientos y que su potente plan de dominación imperial no fuera capaz ni de poner en orden a los nacionalismos interiores y se haya quedado en la vuelta de la esquina, mismamente, en una en la que predica eso de "No soy dirigente político, pero si lo fuera, quizás, me gustaría que mi mujer escribiera la ponencia política del PP...".





A Aznar le traiciona más la pesadumbre de no haber alcanzado el sueño del PP del millón de años y por eso se enfurruña con la gente sencilla ahora pese a haber alcanzado algunos e interesantes objetivos (Militares) como asegurarte un buen futuro personal. De lo otro, del bien de España, no pudo ocuparse porque no le dio tiempo y es que, como dijo aquél humorista llamado Roldán, "El estado de bienestar comienza por uno mismo". ¿O no?

Como ya ven todo es una cuestión de barras (y de dejarlas atrás) y de las estrellas (que no quieren apagarse)...