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jueves, 22 de enero de 2009

Cuando Madrid es un plató


Spy vs. Spy lleva publicándose en MAD desde 1961. Es una tira cómica en la que dos espías completamente idénticos (uno viste de negro y otro de blanco) básicamente se putean con todo tipo de trampas mortales.

Como en la Comunidad de Madrid, vamos, donde dos o tres facciones del Gobierno de la Comunidad y el Ayuntamiento están enfrentadas entre sí no de una manera tensa y desagradable públicamente si no tirando de cosas tan feas como perseguirse para irse sacando los trapos sucios y después ir filtrando la información en los periódicos o, mucho peor, utilizando el material de las pesquisas para utilizarlo como chantaje. Cuando uno se entera de que, previsiblemente, su dinero es utilizado en este tipo de cosas, se siente como dentro de una novela de Dashiell Hammet o en medio del barullo de "Muerte entre las flores" (1990, Coen Brothers). De hecho esta mañana me he despertado y he descubierto que llevaba puesto unos pantalones de pinzas, unos zapatos bicolores, unos tirantes y un sombrero de ala corta como el que se gasta Gabriel Byrne en dicha película y eso que creo que anoche no fui a ninguna fiesta de disfraces.


Podemos decir, desde los madriles, que es posible que nuestra sanidad sea de coña, nuestra educación (y sus ridículos planes de bilingüismo) una porquería, que sea la Comunidad autónoma que más veces se declara inoperante para afrontar cualquier problema -curiosamente los que revierten en el bien público en materia de inmigración, lucha contra la pobreza...-, la que más dinero ha recortado en ayudas sociales y, finalmente, la que más sufre la delincuencia derivada del descontrol del ladrillo (comisiones, operaciones guateques, compra de diputados regionales, transfuguismo etc.) pero, la verdad, es que como escenario para futuras novelas o películas no tenemos ningún parangón y nos podemos convertir, de un momento a otro, en toda una potencia a la hora de generar empleo en las áreas de periodismo de investigación, el derecho penal y/o la caza del maloso.

Evidentemente, y hasta ahora, gracias a Telemadrid se nos ha vendido la interesada idea de que esta provincia era un remedo castizo de "Manhattan Sur" ( 1985, Michael Cimino) y "El precio del poder" (1983, Brian de Palma) con algunas gotas de "Miedo a salir de noche" (1980, Eloy de la Iglesia". Nuestras noches eran inseguras, era necesario recortar los horarios de los bares, las bandas organizadas internacionales campaban a sus anchas y, oh,ah, eh, nuestros hijos estaban en manos de todo tipo de traficantes, malas personas de toda índole etc.

Pues no, ya digo, siguiendo la tradición impuesta por esta clase política nuestra de confundir lo público y lo privado en realidad vivimos en una especie de sistema de seguridad que se parece peligrosamente al que se desplegaba en la RDA y que puede verse en "La vida de los otros" (2006,Florian Henckel-Donnersmarck). Paradójicamente, esta, nuestra Comunidad, es la que más critica este tipo de sistemas y a la que se le llena la boca hablando de libertades individuales y cargando contra el régimen de Castro y se les vacía el bolsillo pagando manifestaciones a favor de los derechos humanos de los disidentes de todos los regímenes del Eje del Mal y, sin embargo, parece discretamente enamorada de los sistemas de control de los regímenes totalitarios que no tiene ningún tipo de sonrojo en llevar a cabo como si esto fueran los Estados Unidos de Nixon o la Rumania de Ceaucescu.

Direis que esto es malo pero aquí opinamos que no, que mola, mola mucho porque te da ese puntito de paranoia, esa sensación de estar rodeado de señores malvados, es como vivir en Gotham pero con olor a cocido.