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miércoles, 23 de marzo de 2011

Lago, Wallace...la supervivencia del escritor.


Conocí a Eduardo Lago en 2006 cuando vino a España a recoger el Premio Nadal que ganó con su primera novela "Llámame Brooklyn". Por aquel entonces el interés que despertaba su obra era mínimo por una sencilla razón: Lago residía en NY desde finales de los 80 que se había dedicado al ensayo y daba clases en la Sarah Lawrence School y era completamente ajeno al mundillo literario español. Como era un currante de la letra, cosa que es complicado que se aprecie, lo cierto es que el departamento de prensa de su editorial lo tenía complicado para conseguirle entrevistas y darle un poco de publicidad por lo que, si no recuerdo mal, en la nota de prensa que te enviaban se comentaba que era "amigo de Paul Auster y profesor de su hija Sophie". 

El reclamo, pese a lo burdo, no dejó de causar su efecto porque cuando me senté delante de él a entrevistarlo me comentó que todo el mundo le había comentado lo de su relación con los Auster con el desasosiego del que sabe que, el que le está lanzando preguntas, no ha tenido tiempo de leerse más que la contraportada de la novela y la dichosa nota de prensa. 

Si con bastante frecuencia nos reímos de la mecánica y las coletillas utilizadas por los periodistas deportivos que, más o menos, hacen todos los días las mismas preguntas y se revuelcan un tanto en la obviedad lo cierto es que el periodismo cultural tampoco está tan alejado de las mismas preguntas tipo como "¿En qué te has inspirado?" ¿Cuánto tiempo le has dedicado?" "¿Qué hay de real y de ficticio?" y, también, de un supremo interés por conocer la opinión del escritor, cineasta, pintor o acuarelista o lo que sea sobre cualquiera de los temas que a uno le apetezcan. A mi, todo eso, me parece un síntoma de que uno va a la entrevista sin haberse documentado demasiado o, peor, que no sabe hacer demasiado bien su trabajo. 

Cuando me senté con Lago no tenía ni idea de quien era pero me había leído "Llámame Brooklyn" en tres días. El hecho de no saber qué tipo de persona tienes enfrente merece pues que centres todas tus preguntas en su trabajo y que, a partir de ahí, vayas viendo como surge la cosa. Estuvimos sentados en el despacho de aquel enorme palacete de La Castellana como dos horas donde hablamos sobre todo de literatura y, más que de eso, del oficio de escribir. A mi me resultó apasionante escuchar a un escritor hablar de estructura y del aparato técnico que sostiene una narración para, poco a poco, hablar de influencias y, finalmente, de como había llegado a la conclusión de que, lo mejor, era contar la historia que se le había ocurrido contar. Es una pena que, por aquel entonces, no me permitieran publicar la entrevista porque resultaba un tanto "árida". Es posible que así fuera y que una entrevista donde se habla de Joyce, O´Henry, Cervantes, la pintura del XVI y XVII y cosas así interese menos que si Auster tomar cerveza o si su hija es buena estudiante pero me parecía que era la entrevista que un escritor debería siempre de conceder por encima de su interés, un interés muy acentuado en los escritores españoles, de hacernos saber lo que opinan sobre el ruido que hacen los bares, la fiesta de los toros o la ordenación urbanística. 

En la actualidad Lago es director del Instituto Cervantes en NY y ya tiene una segunda novela en el mercado, la poco apreciada "el ladrón de mapas", y suele colaborar con El País con lo que, me imagino, que si me tuviera que sentar a charlar con él me sería mucho más fácil hacerle una entrevista de esas menos áridas y más fértiles. 

El caso es que Eduardo Lago publicó el domingo un interesante artículo en El País sobre la publicación de "The Pale King" la novela inacabada del escritor David Foster Wallace. El norteamericano se suicidó en 2008  sumido en una depresión crónica. 

Wallace fue un escritor que consumió sus tiempos de la misma forma desaforada con la que transcurren sus novelas y ensayos. En 1987 publicó "The broom of the system" -con  solo 25 años- convirtiéndose en el segundo niño prodigio de la llamada "Generación X" tras Breat Easton Ellis. Ellis se convirtió en un escritor de masas que alimentó su imagen de estrella intelectual y en una especie de colaborador necesario para darle rollo cultureta a MTV y a algunas publicaciones muy modernas mientras que Foster Wallace se esmeró en labrarse una carrera mucho menos vendedora y discreta que no lo llevó a las grandes cadenas pero que le hizo labrarse una reputación literaria junto a Michael Chabon (que también con 25 publicaría en el 87 la fantástica "Los misterios de Pittsburgh"). 

En el artículo de Lago  resalta el escritor español que, quizás, no hay nada peor para un escritor que publicar una obra maestra demasiado pronto: en 1996 Wallace publicó "La broma infinita". A partir de ahí la obsesión del escritor por alcanzar un nuevo estado de perfección se convirtió en un lastre que lo mantuvo postrado durante varios años pese a que siguió publicando azarosamente y haciéndose hueco en todo tipo de experimentos (desde sus ensayos, sus cuentos, la revista McSweeney´s, artículos...). Foster Wallace, cuenta Lago, parecía inconsolable a la hora de encontrar esa perfección. 

El oficio de escritor, el oficio de escribir, de pronto, se convierte más que en una bendición en un lastre que le incapacitó para la felicidad. "Escribo a regañadientes, sumido en sentimientos ambivalentes sobre lo que hago, hundido en el dolor. Estoy cansado de mí mismo, de mis pensamientos y asociaciones mentales, de la sintaxis, de mis hábitos verbales" le escribiría a Jonathan Franzen poco antes de quitarse de en medio. 

Ya ven, un genio de la literatura sumido en el aburrimiento y en hastío de sí mismo, con la sensación de estar repitiéndose, de no estar haciendo nada bueno...qué curioso que no haya ningún papanatas que no se aburra también de sí mismo. 

"The Pale King" se publicará el mes que viene en Estados Unidos y Reino Unido. Es una novela difícil sobre un tema algo chocante: la vida de un inspector de hacienda que trabaja en una oficina de la ciudad de Peoria. Un trabajo inacabado que le llevó 10 años de su vida y que, al final, verá la luz por pura demanda del mercado. No me cabe duda de que, como dice, Lago la literatura de Wallace se sustenta sobre la doble combinación del trabajo muy bien hecho y de una experiencia basada en la pasión. Una pasión arrasadora que te deja, la mayoría de las veces, vacío. Un trabajo ímprobo de ordenación de empujones emocionales, de recolocación interior y de mucha observación. Una labor ingrata en la que el autor se enfrenta a la exposición de su obra (como parte inevitable del proceso de la misma) pero también a la lucha consigo mismo. Wallace, Lago y otros tantos -estoy pensando en los amigos que de verdad escriben- deben de tener esa sensación rara de que, en realidad, no se merecen estar ahí y que, de entre la multitud, saldrá un dedo acusador que les pondrá en el paredón resaltando todas sus vergüenzas y sus debilidades como escritores...muchas veces, como en el caso de Wallace o en el de Sánchez Ferlosio (en su faceta de novelista), ese dedo acusador es el de ellos mismos. 

Es muy común que se escuche, y más en estos días, que los que se dedican al asunto artístico son unos privilegiados. Es un comentario común que se dibuje así, un poco a la ligera, a los escritores, cineastas, pintores o bailarines de claqué como miembros de una élite que hace lo que quiere porque quiere. No llego a entender cuál es el privilegio en vivir una vida que se basa, únicamente, en estar en paz con uno mismo.






Nota del Insustancial: "Rust never sleeps" es el disco que Neil Young & Crazy Horse publicó en 1979. Se abre y se cierra con las canciones "My My, Hey Hey" y "Hey Hey, My My" o quizás una sola canción interpretada en acústico y en eléctrico y con pequeñas variaciones sobre la letra. El verso "It´s better to burn than fade away" (es mejor arder que apagarse lentamente) formó parte de la nota de suicidio de Kurt Cobain lo que impactó a Neil Young que lo homenajeó en el disco "Sleeps with angels" (1994). En las postreras interpretaciones de la canción Young ha cambiado ese verso por "once you´re gone you can´t come back" (una vez que te has marchado no puedes regresar). El verso "Out of the blue into the dark" tiene varias interpretaciones desde una bélica -acuñada durante la guerra de Vietnam- pero luego juega con el significado doble de la palabra "blue" y se utiliza para hablar de una caída en la depresión, una bajona producida por las drogas o el alcohol o como metáfora poética de la muerte. 

viernes, 26 de septiembre de 2008

Metapost


Llevo más de ocho días completamente bloqueado...joder, que horror, las musas me han abandonado definitivamente y es que las muy guarras se escapan por la ventana en cuanto el fantasma de la precariedad laboral y económica entra por la puerta. De hecho quería hablar de algunas cosas pero no consigo desarrollar coherentemente ningún tema...






1.) El finlandés asesino de la pistola y el vídeo de youtube. Es un temazo, vale. Pues no me ha salido nada coherente...quería hablar sobre lo mucho que me recuerda la actitud de los presentadores de los telediarios al pánico que recorre la convivencia del protagonista de Lunar Park (Breat Easton Ellis, Mondadori) y la de su hijo adolescente, también hilarla de algún modo con el primer "mass killer" de la historial, Charlie Whitman, pero no me ha salido. Quería ir más allá diciendo que todo el mundo se había horrorizado con eso de que el muchacho decía de sí mismo que le gustaban "los ordenadores, las cervezas, las armas y el sexo"...como si, en realidad, a los adolescentes de todo el mundo les interesara "la aritmética, la filosofía existencialista, el criquet y la abstinencia sexual". Quería decir también que, en realidad, la solución sería construir más ferias como las de los pueblos españoles donde se puede disparar en los puestos, se puede beber cerveza en los chiringuitos e hincharte a pinchos morunos y quién sabe si ligarte a la chica de tu pandilla mientra te montas en el tren de la bruja.



2.) Quería hablar del asunto de Guti, el futbolista del Real Madrid "acosado" por un boxeador sin licencia bastante colgado y de cómo se ha utilizado el término "acoso" con una doble intencionalidad que indefectiblemente nos retrotrae a todos esos rumores sobre la sexualidad del madridista. ¿Es una contaminación anglosajona del término "Stalker"? ¿Llegan los periodistas tan lejos o sólamente se trataba de una maledicencia? También quería decir que si Eloy de la Iglesia estuviera vivo hubiera podido utilizar la historia, con toda su carga gayer, para contarnos la historia de un deportista en la cima y otro en la alcantarilla que viven una historia de amor. Quería aderezarlo todo con las anécdotas sobre otros acechadores sexuales impertinentes como el que quería rebozar sus partes pudendas con la barba de Spielberg o el que fue detenido cuando intentaba secuestrar a Mel Gibson para rezar con él y lo otro...todo sórdido, como a mi me gusta. Así, como fino y jovial.


3.) Quería ponerme en plan sesudo y hablar de lo mal que me ha parecido que Turquía haya prohibido la emisión de los documentales y la edición de los libros del sabio Richard Dawkins que no me canso de recomendar. Hablar un poco sobre lo acertado de un mundo sin Dios, de la potra de la existencia...




4.) Quería hablar de McCain, de su retirada de la campaña y de lo peligrosamente fascista que me resulta que alguien pida "gobiernos de salvación nacional"...¿Un gobierno de demócratas y republicanos en un país bipartidista? Quería hablar de que sin confrontación no hay libertad de expresión y que las mejores intenciones políticas acaban normalmente en dolorosos procesos dictatoriales o de recorte de las libertades.


5.) Quería hablar de lo bien que me parece que los economistas liberales y las empresas que son el bastión de este capitalismo feroz se cague en todas sus convicciones políticas y morales y se dedique a pedir dinero al estado...¿Comor? ¿Pero estos no son los que dicen que los mercados se regulan indefectiblemente, pase lo que pase? Quería hablar de que una economía sin leyes nos dibuja un panorama en plan Mad Max. Pero no me pareció acertado ponerme tan pesimista...


6.) Finalmente esta mañana he intentado escribir un post sobre el interesante asunto de que Bono, el cantante de U2, expresó en la ONU a Zapatero su deseo de ser español y así tener un presidente preocupado por la pobreza y la desigualdad en el mundo. Quería haber dicho que para ser español lo primero es saber que no se dice "uno, dos tres...¡Catorce!" si no "Un, dos, tres...¡Responda otra vez!". También que Bono me cae bien y que Pepe Bono mal y que el mundo del rock está lleno de ingenuidades como Sting paseándose con un falso jefe amazónico llamado Raoni por medio mundo, las demostraciones públicas de karate de Elvis o el hecho de que Andy&Lucas le llevaran a ZP el curriculum de unos cuantos colegas en paro para ver si podía hacer algo.

Pero al final he escrito este post un tanto raro que se parece un poco a Magnolia (1999, Paul Thomas Anderson) porque empieza muchas cosas y no las acaba de contar del todo, porque es una declaración de intenciones como el primer capítulo de Plutón BRB Nero (¡Semper Fi, Alex!) y que me imagino que podría ser mejor pero que es lo que es y ya...cosas del bloqueo. Para despistar os dejo con el temazo musical de la misma película, wise up de Aimee Mann.