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jueves, 9 de septiembre de 2010

Un tío con gomina mató a la estrella del BA-LON-CES-TO



"Nuestro seleccionador mostrando un telesketch ganado en una rifa...y único premio que se ha llevado de este Mundial."

La historia dirá que Teodosic lanzó un triple imposible desde más de nueve metros y que la clavó pese a tener a Garbajosa, un tío más alto, defendiéndolo. Esa, dirán, fue la jugada que nos echó de la lucha por el Mundial de Baloncesto de 2010...una anécdota reduccionista incapaz de contener lo que ha tenido este campeonato de escabechina, masacre y debacle baloncestística en lo que se refiere a nuestra selección.

Para el callejón de la historia, para su parte trasera, quedará el hecho innegable de que en el fondo la canasta estratosférica de Teodosic ha sido, en realidad, un acto de justicia poética. Sí. Una de esas dolorosas lecciones que hay que aprender si uno no quiere cometer una y otra vez los mismos errores. Ese triple ha entrado porque España necesitaba un castigo de esa magnitud, de un palo de esas características para devolvernos a la realidad y ponernos en el lugar que nos hemos ganado a pulso: la lucha por el quinto al octavo puesto o, lo que es lo mismo, a la cola de la élite mundial.

El triple del jugador serbio (un triple que me ha hecho recordar a la mortífera Yugoslavia de antaño) ha dejado en bragas que nuestro seleccionador está incapacitado y que no tiene recursos, ni imaginación, ni los más mínimos fundamentos de este deporte. La razón por las cuales Scariolo llegó al banquillo y por qué, a estas horas permanece en él, se me escapan por completo del mismo modo que se me escapa el hecho de como es posible que alguien tan poco dotado para advertir la belleza del baloncesto haya acabado dedicándose a esto y mantenga la etiqueta de "gran entrenador".  No se puede esperar nada de un tío que cree que la defensa es el mejor ataque y que la presunta superioridad individual de los jugadores de tu plantilla es suficiente para ganar. Nonay. Miren lo que escribía Loquillo en su artículo de ayer: "Jugar al baloncesto es como tocar en una banda de rock". Joder, si hasta José María Sanz "Loquillo", que dejó la práctica activa del basket hace más de tres décadas, sabe que esto es un juego en el que se puede y se debe ganar como equipo...¿Por qué se empeña este señor tan italiano en lo contrario? No es una pregunta retórica: simplemente no tiene la suficiente capacidad para hacer jugar bien a un equipo.

Es más: un día de estos nos enteraremos de que su carnet de entrenador lo encontró dentro de un Pannetone... 

Pero no sigamos haciendo sangre...¡Sí! ¡Sigamos! 

Una de las coletillas que más he odiado en este Mundial es escuchar que había en el equipo una "primera unidad" y una "segunda unidad". Que me perdonen pero...¿Esto no era un equipo? Ese tipo de divisiones son las que hacen imposible que nadie juegue a gusto. Es decir, tu puedes ser el tío más manta de un equipo de barrio, el más mierdoso, puedes incluso jugar con una pata de madera y un ojo de cristal, incluso tener a un hermano siamés unido a ti por medio del cráneo y compartir ambos el mismo cerebro y no te gustará que todo el mundo sepa que perteneces a la "segunda unidad". ¿Qué carajo es eso? Tu querrás creer y hacer creer a los demás que si estás en el equipo es porque vales tanto o más que el resto de los jugadores y, mira, si esas cosas te joden siendo un puto freak al que le cuelga un hermano siamés de la puta cabeza no digamos si eres Sergio Llul, Victor Claver o San Emeterio...

Alguien debería de recordarle a Scariolo que, entre los cometidos de su cargo, está el hacer jugar al equipo como un equipo. Como una sola unidad (no de "destino universal" sino de las buenas) para que todo el mundo se sienta importante y todo el mundo pueda anotar o tirar del equipo cuando se le necesita. El caso es que Scariolo, que une a su incapacidad táctica un muy sorprendente sentido de quien vale y quien no vale prefiere dejarse de chorradas y elegir que jueguen los que él tiene pensado que jueguen y el que él (y el resto de las personas que están a su alrededor) creen que son los mejores. Sólo así se ha mantenido a Marc Gasol en cancha pese a que no ha hecho un buen partido completo haciendo pareja con Garbajosa en detrimento de la pareja de pivots Reyes-Vázquez que sí ha funcionado...pero como Scariolo es un experto en lo obtuso prefiere pensar que el milagro aparecerá tarde o temprano y que los que tienen que jugar tienen que jugar aunque lo hagan mal. Las razones para arrastrar a Marc a esta dura posición no son otras que su buena temporada en Grizzlies pero, las que tiene para mantener en el cinco inicial a Garbajosa, no son más que puramente románticas: Scariolo fichó a Garbajosa para jugar en el Khimki y ahora entrena al Khimki todavía. Si no lo pusiera en el cinco inicial es posible que alguien pensara que, a lo mejor, ni siquiera él estaba convencido de las posibilidades del jugador cuando lo fichó. 

Algo le ha pasado con la elección de Raúl López que, curiosamente, milita en el Khimki que Scariolo entrena. ¿Cuando lo llamó estaba seguro de que López era la mejor opción o, por un momento, temió que si no entraba en el equipo alguien se removería incómodo en el equipo ruso y le pediría responsabilidades por tener a un tío en la plantilla del club y no llamarlo para la selección de su país? 

Esta es una de las muchas razones que hay para no tener un seleccionador nacional que se pluriemplea. 

Pero, sin duda, el mejor momento de Scariolo ha sido el de mantener a Ricky Rubio en cancha aunque, por ejemplo, al jugador del Barça se le hubiera desprendido accidentalmente una pierna. Ha dado la sensación de que el base tenía que estar imperiosamente en la cancha pese a que ha demostrado que estaba acelerado y fuera de sitio, que actuaba por convicciones internas que le empujaban a marchar sobre la defensa del otro equipo en todo momento para intentar la bandeja. Una y otra vez. Inasequible. Acumulando un fallo tras otro...¿Cómo es posible que Scariolo tuviera jugadas de pizarra en las que Rubio, que no es muy buen tirador por ser un base nato, se la jugaba de tres? ¿Quería un tío que pudiera dirigir y tirar? ¿Por qué no ha tirado de Llul o de San Emeterio? 

Scariolo se ha encerrado en un mantra siniestro que La Sexta ha recogido con intensidad y que era este: "Ricky-Navarro-Ricky-Navarro-Ricky-Navarro". Hasta la nausea. Regalando protagonismo a una pareja que no ha funcionado bien. Nunca. Por si no se han dado cuenta Victor Claver también ha ido a este Mundial pese a que casi no le hemos visto. Las razones por las cuales Scariolo ha llevado a Claver al Europeo y al Mundial para que no sume ni treinta minutos entre las dos competiciones es algo que queda para la extraña noción que Scariolo tiene de lo que vale y no vale...podía haber llevado a Suarez o haber confiado en cualquier jugador. Da la sensación de que prefiere amargarlo.

Como amargo ha sido ver que este equipo carece de dirección desde el banquillo o, lo que es peor, el plantel de jugadores parece pasarse por el forro al propio entrenador (ya ocurrió en el anterior Europeo) y hacer las cosas como sabe hacerlas. No es de extrañar que los únicos chispazos de talento sean jugadas sencillas de esas que aprendes nada más comenzar a jugar a esto y que se haya visto un absoluto descontrol en cancha y cierta lentitud a la hora de leer la defensa y el ataque de los contrarios. Sin nadie a los mandos se ha notado que Navarro se ha puesto de cuando en cuando los galones de entrenador y ha tenido que organizar el caos e informar a los compañeros por donde iban los tiros. Un asco.

Si en el anterior mundial fuimos famosos por nuestro BA-LON-CES-TO (aquella coletilla casi de colegio con la que Pepu Hernández nos ilustró sobre el verdadero caracter de este deporte de E-QUI-PO) hoy un tío con gomina lo ha asesinado a la vista de un porrón de espectadores sumiéndonos en la debacle más absurda, arrastrando a todo un colectivo hacia su propia ignorancia.

No está mal perder si aprendemos la lección de que es mentira que la derrota se decida en el último segundo porque, en realidad, nos lo estábamos ganando a pulso. Volvamos a lo básico, entonemos una oración a los altares de la canasta y roguemos por una vuelta al basket de siempre....como se suele decir en estos casos: ¡Al Contraataqueeeeeeeeeeeee!

PD: Por cierto, no me quiero olvidar de ese personaje llamado José Luis Sáez, Presidente de la Federación Española de Baloncesto, que es el culpable de el nombramiento de Scariolo, del despido de Pepu Hernández lamentables actos que lo hicieron conocido. A este dirigente tan español (mandón, autoritario y caprichoso) le debemos gran parte de esta catástrofe. Desde el fondo de mi hoy negro corazón gracias por haberme quedado sin entretenimiento.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Depresión y Basket




Scariolo me deprime muchísimo. Sólamente un poco menos que el hambre en África. Escucho hablar del seleccionador español y me dan unas ganas gigantes de montar un concierto en plan Live Aid para recoger dinero y comprarle una isla donde pueda perderse para siempre. No tengo duda que, en cuanto aterrizara por allí, una tribu de caníbales se lo comería.

Detroit Pistons ganó dos títulos consecutivos de la NBA en la década de los 80 (88-89, 89-90). Lo hizo comandado por un entrenador rocoso de la vieja escuela llamado Chuck Daly que creó un equipo de temerosos matones (Mahorn,Rodman,Laimbeer, Salley...) que bautizaron al equipo como "The Bad Boys" dirigidos por una pareja de base y escolta (Thomas y Dumars) que daban calidad y pases. "Duros y fríos como el jodido acero" -ese peliculerismo se atribuye a Rodman- fueron la contestación al baloncesto clasicón y crepuscular de los Celtics y al "Showtime" de los Lakers.

Desde entonces nada sería lo mismo y ningún equipo ha osado intentar un asalto a los play-offs descuidando la defensa. Phil Jackson mejoró la fórmula de Daly olvidándose de los pivots natos...intenten recordar un buen pivot que haya militado en Chicago Bulls (Rodman no vale que es un "4") y ya verán que la lista es como para echarse a temblar pero claro, teniendo a una pareja como Jordan y Pippen puedes permitirte el lujo de ocupar los otros tres puestos con los miembros más bajitos de la troupé del Bombero Torero.
Si el baloncesto "ashende los mares" cambió para siempre en Europa pronto tomamos nota y adoptamos la fórmula a toda leche y de forma mayestática: lo llamamos "Basket pressing" que se resume en una sencilla filosofía "contra el talento muchos palos y a rezar". Las defensas en zona (no permitidas en la NBA) permitieron que el baloncesto se convirtiera en un aburrimiento y Aíto o Maljkovic se hicieron famosos por patrocinar ese tipo de juego de bajo tanteo y muchos, muchos, muchísimos parones par agotar la paciencia del equipo contrario y del respetable público. Se recuerda con escalofrío, por ejemplo, al Limoges que en 1993 (y dirigido por Maljkovic) se alzó con todas las competiciones en las que participó: Liga y copa francesa y Euroliga. Tenían a un base llamado Richard Dacoury que botaba, botaba, botaba, botaba...

Sergio Scariolo es de esa escuela. Una escuela miedosa que antepone los resultados al juego, una forma lamentable de ver el juego y que ha caído como una losa en nuestra selección que, más bien, se ha hecho famosa por lo contrario, es decir, jugar muy bien y sin miedo a que el tanteo se dispare hasta los 90 puntos. O los 100. Porque se trata siempre de meter más puntos que el contrario y no de intentar que no meta más canastas. Es insufrible ver como un equipo prefiere jugar a pinchar entre 56 y 64 puntos procurando que el contrario no le rebase.

De todas maneras idiotas hay en todas partes: el seleccionador francés se ha venido a este Eurobasket sin Mickael Gelabale pero con un bluff llamado Mahinmi que ayer no jugó ni un minuto y que se ha estancado jugando en la segunda división de la NBA (NBA development) con los Austin Toros...sí, se que Mahinmi es un pivot y que Gelabale es un alero alto pero...no se, creo que Gelabale es un jugador desaprovechado.

El caso es que Scariolo ha querido inculcar esa filosofía de juego a los nuestros que es como si la casa Ferrari ajustara los motores de sus coches para que corrieran a la velocidad de un smart con la excusa de que tiene miedo de que alguno de sus clientes sobrepase el límite de velocidad establecido.

Un dato a tener en cuenta: Aíto, que es bastante listo, fue capaz de olvidarse de la pizarra y de la estrategia para entrenar a este equipo y, por primera vez en años, vimos a un equipo entrenado por Aíto que corría por toda la cancha e, incluso, ¡Se olvidaba de defender transitoriamente!

Scariolo ha estado dándonos excusas durante todo el tortuoso Eurobasket, aduciendo cansancio, microlesiones, falta de jugadores, problemas de calendario...no se crean que es algo nuevo. Desde que aterrizó en España siempre se le ha escuchado el mismo discurso que usan todos los entrenadores italiano: Nunca gana el equipo, gana el técnico que ha dirigido al equipo. Pero si el equipo pierde la responsabilidad siempre es de los jugadores.

Que nadie se olvide tampoco de lo siguiente: es absurdo que un equipo formado por jugadores que tienen una agenda de partidos apretada juegue una pretemporada tan larga y extenuante y que los jugadores son los que ha elegido Scariolo. Nada más. Si están cansados o lesionados es culpa de él (y de Pepelu Sáez, el Presi, que usa este equipo como si fuera su club privado) porque podía haber elegido otros jugadores para suplir a los más agotados que es lo que ha hecho Serbia (nuestro verdugo en la primera fase y sorprendente semifinalista) llevando a Polonia a jugadores jóvenes que por su estilo recuerdan bastante a la selección española que alineó Pepu para ganar el Mundial de Japón.

Despropósito, tras despropósito España ha llegado a esta semifinal gracias a la sobrada calidad que nos ha dado una ventaja estratosférica y que a punto ha estado de cargarse un entrenador tan obtuso que no es capaz de leer ni una sola jugada del contrario, que decide que Pau Gasol juegue de pivot nato en detrimento de Felipe Reyes (poco glamuroso, excesivamente callado, excesivamente tímido...demasiado poco estrella para Scariolo) pero que luego se da cuenta de que está metiendo la pata pero, sobre todo, Scariolo es culpable de haber ahondado las diferencias entre los jugadores, de crear grupitos (lo hace allá adonde va) demostrando preferencias por este y por los otros y, claro está, pasando todo su pánico a perder, todas sus responsabilidades a los jugadores que, por otro lado, se han olvidado de algo mucho más sagrado:
España nunca jamás puede ir con la etiqueta de favorita por el mundo porque siempre nos darán por el pelo.

Mientras tanto no dejo de pensar en que, al final y como pasa siempre, Sergio Scariolo se colgará uno de los metales (Alá dirá si oro, plata o bronce...) de este Europeo (si es que nos lo permite Grecia) creando el caos, demostrando no ser un tío flexible, no saber trabajar presionado por las circunstancias pero, sobre todo, careciendo de las narices suficientes para no dejarse deslumbrar por las estrellas e incapaz de poner a cada jugador en su sitio y darle la responsabilidad ajustada a su curriculum.

Pero que no se haga el listo poniéndose sólamente la medalla y que se acuerde de compartirla con su amigo y valedor José Luis Sáez, Presidente de la Federación Española de Baloncesto, con el que no sólo comparte su gusto por el pelo engominado, los mocasines sin calcetines (sonrojante que asistiera a los primeros partidos vestido de veraneante) y ese rollo de playboys truhanescos recién bajados de un yate donde se celebraba una contínua fiesta en su honor. No. José Luis Sáez también es un maestro en atribuírse todo el mérito que hay a su alrededor con una desvergüenza rayana en el delito y ya se ha vendimiado a varios entrenadores por un quítame allá ese titular y esa mesa en los Premios Marca. Seguro que al Presi, entre cuyas virtudes no están ni la de la mesura ni la de la paciencia, le cuesta muy poco poner a su delfín de patitas en la calle (no mucho porque Scariolo es entrenador además del Khimki de Moscú) si este osa en ponerse un poco chulo.


Y estas son las cosas por las cuales Scariolo me deprime muchísimo...y esta foto mucho más...