Mostrando entradas con la etiqueta FHM. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FHM. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de octubre de 2008

Guerra a los Guardianes de la fe










La Asociación humanista de Londres (nada que ver con el Partido Humanista de aquí) ha estado recogiendo fondos para una campaña publicitaria que será visible en 30 autobuses de Londres y que tendrá este lema: "Probablemente no hay Dios. Así que dejad de preocuparos y disfrutad de la vida". Entre los implicados, como no, Richard Dawkins que había garantizado que, de no alcanzarse los 7.000 euros necesarios, él mismo los pondría de su bolsillo. No va a hacer falta porque ya se han recaudado 35.000 leros para el asunto.



Ni que decir tiene que ya ha habido asociaciones religiosas que han denunciado la inconveniencia de esta campaña y que el asunto ya está creando la controversia deseada antes, incluso, de que se se haya puesto un cartel en circulación.


Cuando curraba en FHM (no he encontrado el cartel real pero era igualico que esta edición USA) recibimos la llamada de un señor de Bilbao que nos exigió reiteradamente la retirada de una publicidad de la revista que estaba enfrente de su casa. Decía que muchos niños pasaban por esa calle de camino al colegio y que no era decoroso que tuvieran que "soportar" la imagen de una señora desnuda, decía que se sentía personalmente turbado porque cuando abría la ventana se daba de bruces con aquella hembra arrodillada en posición lúbrica con sus partes pudendas escondidas apenas por un bikini que no dejaba nada a la imaginación...si lo escuchabas un rato te dabas cuenta de tres cosas:



1. Estaba más preocupado, en realidad, por él que por los presuntos niños inocentes.




2. No tenía una vida sexual declarada muy activa.




3. Se podía haber ganado perfectamente la vida escribiendo guiones para empresas de teléfonos 803 por lo bien que se le daba la descripción de los cuerpos de otros.



El señor en cuestión hizo también un torticero uso de la Constitución Española diciendo que nuestra campaña violaba el artículo 18 en su apartado 1: "Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen". Una interpretación torticera claro que, sorprendentemente, leímos y escuchamos de otros cinco o seis preocupados y consternados ciudadanos que, más o menos, venían pedirnos la retirada de nuestra publicidad a nivel nacional porque en su calle había una iglesia, un convento, un colegio o una institución pública que, sabían de buena tinta, estaba siendo soliviantada en sus derechos constitucionales.


Al poco tiempo de destapó el pastel y alguien de la página web hazteoir.org nos hizo llegar el típico e-mail amenazante donde se nos informaba que representaban a más de no se cuantos miles y miles de familias en todo el territorio nacional y que si seguíamos mostrando muchachas ligeras de ropa nos iban a empurar. O sea, que todo formaba parte de una especie de campaña de adhesión. Cuando ocurre eso, ya trabajé en una cadena de televisión que recibía llamadas para quejarse por contenidos inexistentes:


Damnificado: "Oiga, que llamo desde la Asociación de Padres de no se donde que resulta que una de sus presentadoras dijo ayer que el sexo oral era muy sano y queremos protestar y pedir la retirada del programa".


Insustancial: "¿Pero eso lo ha visto usted?".


Damnificado: "No, me lo contó una vecina, que lo había visto su hijo y llamo para protestar porque es indignante que...".


Insustancial: "Le aseguro que eso no se ha dicho pero, si quiere, puedo mandarle la cinta del programa de ayer en VHS para que lo compruebe...".


Damnificado: "¿Me está usted diciendo que mi vecina miente?".


Insustancial: "Sí, o eso, o que su hijo estaba viendo otra cadena".


Damnificado: "Pues que sepa que la Asociación de Padres de Nosedonde asocia a cientos de familias de la Cuenca del Río nosequé que se van a borrar de su cadena por esto...".


"Insustancial:"¿Exactamente, para hacer el informe digo, cuántas familias dice que están asociadas?".


Damnificado: "Le diría que cerca de 1000 familias...".


Insustancial: "Muy bien, si es así, mandaremos inmediatamente un burofax a nuestros abogados para que comprueben el el Registro de Asociaciones de Padres el número exacto de socios y le hagan llegar la cinta por los cauces habituales".

Damnificado: "¿Abogados dice? No hace falta...lo que queremos es que ustedes se retracten"


Insustancial: "Y lo haremos en caso de que su historia sea verdadera. Mire esta cadena pertenece a una importante multinacional que no puede permitirse una campaña de descrédito público y, por lo tanto, en caso de que lo que diga sea falso lo normal es que los demanden económicamente por daños y perjuicios.

Damnificado: ¡Clink! Tú-tú-tú. Tú-tú-tú.

Los Guardianes de la Fe solían salir corriendo a la primera trola ("vamos a comprobar el registro de asociaciones...") pero, la verdad, eran bastante existentes y demostraban una imaginación calenturienta (presentadores desnudos, chorras al aire, pezones visibles, llamadas al sexo libre y gratuíto...) o una escrupulosa observación de las unidades de medida (ropita demasiado corta).



Cuando curraba en un videoclub me encontré también con algunas personas de ferrea moralidad. Gracias a ellas el establecimiento ganó una barbaridad de dinero alquilando "la última tentación de Cristo" (1988, Martin Scorsese). El cura de la urbanización lanzó el bulo de que la cinta reproducía imágenes de Jesucristo jugando con los apóstoles a cosas feas, escenas porno protagonizadas por María Magdalena y otras lindezas por lo que, en cuanto se puso la cinta en los estantes, el buen señor, acompañado de otras dos señoras se presentó en el local para comprar todas las copias y que así no dañara la imagen de la Iglesia Católica. Tras la negativa las alquilaron montando mucho pollo y advirtiendo que no las devolverían. Al día siguiente los jefes compraron siete copias que salían todos los días escondidas entre los clásicos Disney o las pelis de Chuck Norris para ser devueltas con un "oye, que no sale nada de lo que decían por ahí, vaya timo". Pues no. Como dice la Biblia: "Si no te gusta lo que ven tus ojos, arráncatelos". Eso es siempre mejor que andar tocándole las narices al prójimo. En realidad no es extraño que uno de estas personas crean que han visto algo que, en realidad, no existe y de ahí lo de la mermelada (o era foie-gras) de Ricky Martin, las noticias sobre la defunción de Steve Urkel o la de aquello de cierto famoso cantante que ha entrado esta misma noche en las urgencias de un conocido hospital con un objeto extraño metido en su ano...ver a Dios es mucho más fácil que ver en la programación de Disney un pezón suelto. Lo aseguro.

martes, 19 de agosto de 2008

¿Me habrán copiado?


En noviembre de 2004 publiqué en FHM un artículo sobre la historia de Hell´s Angels en España que tenía como protagonistas a algunos miembros del capítulo de dicho club en Barcelona. El texto se puede leer aquí (titulado "Diario de ruta").

Casi cuatro años después, el dominical de El País recogía el domingo pasado un artículo firmado por Quino Petit que es, en esencia, clavadito al mío. Se puede leer aquí (titulado "La ley de la calle").


Hay que bucear muy poquito en la red para descubrir mi trabajo previo y, la verdad, FHM no es una revista minoritaria para no enterarse de que un artículo parecido estaba ya escrito de antemano. Ojo, que no hablo de plagio que eso ya hubiera sido la repera pero, no sé, me hace gracia (o me come las tripas según me suba y me baje el prozac) que los artículo se parezcan tanto y que Quino haya elegido, incluso, declaraciones de Alex -El Presidente del capítulo-iguales a las recogidas por mi.

Es posible que ambos sólo seamos dos mantas y que hayamos tirado de las mismas fuentes literarias y periodísticas previas y que, desconocedor del artículo previo, Petit le quisiera dar el mismo aire hunteresethompsoniano que yo le quise dar al mío.


La verdad es que todo el asunto me ha tocado las narices bastante o me halaga bastante o me dice que a lo mejor alguien de El País se ha quedado sin ideas o que todo es una enorme exageración por mi parte.
Oriol, compañero, si me lees dime algo que estoy atribulado o dame un puesto en tu redacción o tírame un trozo de pan o invítame a unas cañas que menos da una piedra y así charlamos de Ana Rosa Quintana y otras intertextualidades varias.