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miércoles, 8 de diciembre de 2010

José Antonio Fortea: I walk with the devil...


El fotógrafo conducía alegremente por aquella urbanización del este de Madrid (un poco más lejos de Alcalá de Henares) mientras charlábamos de esto y de lo otro. La urba, tan cuca, aparecía casi deshabitada y débilmente iluminada a esas horas y solo nos cruzamos con un grupo de chavales en bicicleta. El lugar parecía de lo más cinematográfico, no en un sentido estricto, pero tenía todo ese rollo de "copiar el way of life americano" que se había hecho un hueco en la imaginería de esa zona de Madrid gracias a la presencia de norteamericanos de la Base de Torrejón. Es decir, era una de esas urbanizaciones españolas con ínfulas peliculeras construídas dirante los sesenta y los setenta.

Paramos al lado de la iglesia. A Pepe le disgustó que no fuera una iglesia vieja y con rollo y que no hubiera la suficiente luz para hacer una foto de esas con exterior, de toma pan y moja, de esas que te rellenan una doble página. A mi, sin embargo, que el templo católico fuera una de esos setenteros tan locos hechos con ladrillo y que tenían ese rollo Brasilia me emocionaba en gran manera y discutimos un poco sobre la posibilidad de hacer una foto aprovechando el asunto arquitectónico Niemeyer venido a menos pero, no hubo manera. Con los fotógrafos es así, la vida se reduce a encontrar una idea que está en su cabeza y, si no está, pues se disgustan un poco con la realidad. Pese a que era la primera vez que trabajaba con Pepe sabía de su profesionalidad aunque, mi falta de experiencia, me decía que mi trato con los foteros iba a ser difícil. Por suerte, nunca lo ha sido.

-"Es que tu estás en modo medieval y yo le veo más un rollo El Exorcista...". 


-"A lo mejor, a lo mejor...pero es que no hay luz". Me dijo un poco desabrido. 


Era verdad. Tendríamos que hacer una foto de interior. El entrevistado se había hecho de rogar un poco y me había sido difícil dar con él. Había aceptado a duras penas y poniendo algunas condiciones como que teníamos que ir a esa iglesia en especial, que sólo podía atendernos un viernes por la tarde y que no podíamos hacerle algunas preguntas que no iba a contestar de ningún modo. Dar con él había resultado un poco difícil también. En la Conferencia Episcopal se llamaron, directamente, a andana cuando solicité saber el lugar exacto donde trabajaba esa persona y me estuvieron dando largas hasta que, una buena mañana y con un tono amable pero bastante seco me dijeron que no podían darme esa información porque no entendían para qué quería una entrevista con dicho personaje temiendo que, a lo mejor, mis intenciones fueran peores de lo que en realidad eran.

El señor en cuestión era el Padre José Antonio Fortea. Lo había visto por primera vez en una entrevista de El País donde contaba que era un teólogo metido en el estudio de El Maligno. Además, por si fuera poco, Fortea contaba tranquilamente que había participado en varios exorcismos con éxito. En la revista buscábamos entrevistas de gente curiosa y, claro, cuando dije que quería entrevistar a un cura pues se quedaron un poco mirándome con cara rara. Cuando le dije de qué iba el asunto me dieron luz verde.

El tío era, además, impresionante. Se me daba un aire a Mauro Entrialgo (por alguna extraña razón) y a la barba de amish que se gastaba Alex de la Iglesia en sus comienzos, una de esas barbas sin bigote tan intrigantes. Algo me decía que si conseguía dar con su teléfono no le importaría concederme la entrevista porque, el tipo, posaba como una estrella de Hollywood. Era verdad. Se le notaba encantado con su estupendo clerygman y su aspecto inquietante pero francamente aseado. De esos aseos profundos que suelen ser acojonantes.

Tras cuatro o cinco llamadas por fin pude dar con alguien de la editorial que publicaba su Summa Daemoniaca (un libro muy interesante, por cierto, que deberían de leer todos los pardillos que se las dan de experimentados ocultistas y que desgraciadamente no tienen estudios primarios). Me avisaron de que era cercano y algo especial. "bueno" pensé "es un cura que persigue al Demonio...¿Cómo coño va a ser normal?".

Tras varios intentos fallidos por fin di con él. Me puso las condiciones que he comentado y me preguntó que qué había estudiado. Le dije que Hispánicas y me dijo que si tenía nociones de filosofía. Le dije que sí, que un poco pero que, desgraciadamente, pese a haber estudiado algo de latín, griego y árabe tenía bastante olvidadas tanto esas lenguas como la Biblia y que su libro me había resultado un tanto difícil de leer. Pese a todo me agradeció que hubiera hecho el esfuerzo y, con esas, nos despedimos hasta el día de la cita.

Aunque habíamos llegado a la hora acordada el lugar parecía completamente vacío. Estuve llamando desde la puerta con el móvil pero no parecía haber nadie en el interior. Ya, un tanto desesperado, comencé a dar la vuelta por todo el lugar y encontré una pequeña puerta, la de la sacristía, y algo de luz. Abrí y me encontré una especie de cañón desangelado y frío y una luz al fondo. Fortea estaba allí dando misa para un pequeñísimo grupo de fieles. La imagen era impactante y, absurdamente giré sobre mis pasos y me santigüé como el que acaba de cruzarse con la Santa Compaña.

Pepe estaba afuera, apoyado en el coche.

-"Está ahí, dando misa". Dije. "Pero hay poca entrada". Rematé.

Me volví a colar en el sótano aquel y me apoyé sobre una de las paredes esperando que terminara el oficio.Pepe se me unió al poco rato llevando consigo todos los aparatos para la fotografía. A los cinco minutos terminó el asunto y pude ver como desfilaban las fieles hacia la calle mirándome con cara de pocos amigos...el Padre Fortea había tenido algún encontronazo con la prensa (creo que con Antena 3) por el asunto de los exorcismos y había acudido a un plató de televisión, dijo, engañado porque pensó que se iba a hablar de su trabajo pero se encontró con algo diferente que no le gustó nada. Ya saben: un circo.

Al momento apareció Fortea y nos estrechó la mano. He de decir que era una mano fría de dedos largos. Creo que notó mi cara de "¡Ostras!" porque, al momento, dijo:

-"Disculpad si hace frío, pero es que sólo doy misa aquí los viernes porque viene poca gente y prefiero el recogimiento de esta capilla tan pequeña".

Como el tiempo mandaba, aunque el hombre parecía tener una infinita paciencia, Pepe comenzó a desplegar los bártulos para la foto empeñándose en hacerla en la iglesia.

-"Es una iglesia que no tiene nada de especial...pero si usted se empeña...". 
-"Sí, sí". 

El cura nos hizo subir por unas escaleras y nos encendió el mismo toda la iluminación. Era verdad, era una iglesia sin mucha historia. Al pasar por el altar veo que el hombre se persigna y, por no ser menos, me persigno como Robert de Niro en "Nunca fuimos ángeles". Me pilla.

-"¿Falta de práctica?".
-"Algo así".

Después de 45 minutos tenemos la foto. Una foto que no soy capaz de ver porque Pepe la ha tirado con una Hasselblad que no es digital (año 2004...me parece mentira que en solo seis años una cámara tan cojonuda se haya quedado completamente obsoleta cuando ha estado dando servicio durante 3 décadas) aunque el contraste de los focos azul y rojo y que Fortea sostiene un estupendo crucifijo de bronce entre sus manos muy pegado a la cara dicen que será una gran foto. Días después compruebo que así es.

-"No se por qué os empeñáis en utilizar un crucifijo...¿Sabéis que no utilizo un crucifijo así para un exorcismo, verdad?". 
-"Da igual, padre. Si lo hacemos por la foto". 
-"Ya, ya me imagino...pero es que luego la gente se hace ideas raras". 


Hace mucho frío en la iglesia, la verdad. El sacerdote, que es de Barbastro (Huesca), quizás no lo note pero un servidor se muere del frío. Bajamos de nuevo al sótano (creo recordar que era una especie de sacristía, aunque no veo el lugar) y me fijo en las formas de andar del buen hombre, esa especie de lentitud medida de algunos curas, los gestos medidos y, en general, que parece un tío francamente despistado que me mira con una curiosidad enorme desde detrás de unas gafas muy gordas. No tengo dudas de que si le quitamos la ropa de cura y me ponemos otra montura de gafas el tipo resultaría un moderno de tomo y lomo. En cierto modo, no puedo evitar que me caiga bien y más cuando me dice que tiene dos aficiones concretas: escribir novelas y la caligrafía artística. "Hostia, qué señor" pienso para mí. Después añade que el cine le encanta también y dice que le chifla Kubrick.

En ese mismo momento, todas las piezas encajan un poco mejor, Jose Antonio Fortea es una suerte de increíble nerd con alzacuellos. Mola.

Decide, de pronto, dar una entrevista un tanto rara. De un modo raro. Me dice que prefiere caminar a estar sentado, que eso le permite pensar mejor. Después, cuando voy en el coche, le comento a Pepe que creo que ha dado la entrevista de ese modo por 1) el frío 2) probar mi resistencia y ver si me aburría de deambular por ese sótano como si fuéramos dos presos, o peor, como un tipo que está a punto de entrar en el corredor de la Muerte y que está confesándose con el cura.

El caso es que, al poco rato, la mezcla de paseo carcelario me gusta y la entrevista va saliendo poco a poco. Fortea habla de la naturaleza misma de Satanás y me revela (cosa que no sabía) que no puede estar en todas partes a la vez porque su rollo no es divino. Es decir, que si está entretenido haciendo el mal en un sitio, tiene que desatender sus quehaceres malignos en otro...es por ello que, mediante el exorcismo, se le puede ahuyentar. Como me ve un poco escéptico, me cuenta una experiencia de un exorcismo narrado de una forma líneal y francamente interesante, apenas da pequeños detalles sobre esto y sobre aquello pero noto, que se le encoge un poco el discurso cuando habla de una mujer a la que le ha quitado al demonio de dentro:

-"Llegó en unas condiciones horrorosas, terribles. Y verla florecer y quedarse tranquila fue para mi una cosa maravillosa".

También me cuenta que esa pequeña fama que le han dado los medios le ha venido mal y que es huidizo ante ciertas personas porque, de pronto, su correspondencia y su teléfono se han llenado de personas que están mal de la cabeza. Gente que tiene problemas mentales, paranóicos, esquizofrénicos, gente con problemas graves de verdad...le pregunto como puede diferenciar a los loquitos de los presuntos endemoniados y noto que lo de "presunto" no le hace mucha gracia.

-"¿Eres ateo?". Me pregunta.
-"Sí".
-"Bueno, da igual que seas ateo o no porque Dios existe igual que existe el Diablo y algún día te darás cuenta de tu error y caerás en la cuenta".
-"Estábamos hablando de..."

Y me cuenta que hay cosas que un endemoniado es capaz de hacer que no es capaz de hacer un loco. "Algunas salen en las películas, pero otras no...hay una especie de código, palabras, gestos...que solo puede conocer el diablo. Es ahí cuando se puede intervenir, sino hay que ponerse en manos de un profesional de la medicina". Me suelta.

Luego hablamos de tentaciones. De tentaciones carnales. Dice que tiene pocas y que de esas ninguna, que las suyas no son de pecado mortal. Lo dice con cierta chusma aragonesa y soltando cierto acento que me hace reir a gusto. No es que el Padre Fortea sea el Rey de la Comedia pero tiene cierta guasa, la verdad.


Tras la entrevista en sí, cuando el micrófono está cerrado Fortea me cuenta que está algo disgustado con los medios que lo han tratado como una especie de pim-pam-pum. Noto, por cierto, que se siente incómodo tanto por él, sino porque su trabajo (apenas reconocido por la Iglesia) lo pone en una situación difícil frente a la Conferencia Episcopal...cosa que me parece, por otro lado absurda, porque me imagino que una de las cosas que la Iglesia Católica no niega es que está establecida, entre otras muchas cosas, para hacer frente al Diablo aunque, esto último, sea una de esas misiones en desuso que, por ser arduas, se dejan siempre al final de las tareas del día. Tampoco, por el estilo que se gasta el hombre, me imagino que le hace gracia que lo toreen miserablemente o que lo hagan participar como monstruo de feria. De hecho insiste mucho en que su trabajo de investigación es arduo, que es una rama de la teología muy interesante y que es algo definitivamente serio. Aunque me la juego, y por miedo a darle otro disgusto al hombre le suelto:

-"Mire, pues llegados a este punto...le tengo que comentar...en nuestra portada salen chicas en bikini...". 
-"Ah, bueno, ya me imaginaba algo así. No pasa nada. Lo importante es que la gente aprenda un poco, da igual donde...¿Y de verdad os interesa un cura como yo?". 

Aunque, a día de hoy, dude mucho de la necesidad de tener exorcistas entre nosotros lo cierto es que no me imaginaba a Fortea presentando uno de esos espacios sobre "lo oculto" en plan Profesor Cavan pese a que porte no le faltaba al buen hombre. Me despido con un apretón de manos y, cuando me giro, veo su figura recortada sobre el contraluz de la sacristía. Levanta la mano y dice:

-"Tened cuidado a la vuelta, que las carreteras están fatal". 

Después se mete para adentro y yo vuelvo al coche donde está sentado Pepe. Arrancamos y salimos de allí.

-"¿Te dejo en Madrid?" me dice de coña. 
-"Tu por si acaso mira bien la carretera que me ha dicho que tengamos cuidado que está fatal...si ves una cabra la atropellas...y si ves un heavy con una recortada lo mismo". 

Pepe se ríe de mi gracia. Pienso si esa última advertencia la habrá hecho por caridad cristiana, por ver las noticias o por mantener un poco su propio personaje. Me parece que por todo a la vez. En mi cabeza, como no, resuena una mezcla de Tubullar Bells y DCD.

Nota del Insustancial: Si quieren ustedes saber más sobre las andanzas del Padre Fortea pueden pasarse por su blog  o por su página personal. Que el Maligno no les ciegue. 


Nota del Insustancial 2: El tema elegido es "Me and the devil blues" de Robert Johnson, histórico bluesman del que dice la leyenda que hizo un pacto con el demonio en un cruce de caminos de Clarksdale (Mississippi) para salir de la mediocridad y firmar una carrera tan corta como brillante: 29 canciones, como Crossroads o Sweet Home Chicago, en solo dos grabaciones registradas entre 1936 y 1937. Aunque posiblemente murió de sífilis o neumonía (mala vida la de aquellos bluesman que tocaban en todas partes por cuatro perras) muchos alimentan la estúpida teoría de que el Diablo, cumplido el plazo, se lo llevó con él. Es muy posible que esta tema fuera grabado por el propio Johnson para alimentar la leyenda sobre él mismo. El comienzo de la letra dice algo así: "Temprano por la mañana/cuando llamaste a mi puerta/yo dije "Hola Satán"/y creí que era el momento de marchar". Resultó pues, así de premonitorio. 

miércoles, 21 de octubre de 2009

La historia de Stephen Glass.


"Antes llegaba del cole, me tumbaba en la cama, me hundía en la autocompasión y lo flipaba".
(Francisco Nixon...entrevista completa aquí).

The New Republic es la revista política de más prestigio de los Estados Unidos. Se dice que es la única de su estilo que puede encontrarse en los revisteros del Air Force One -da igual que su presidente sea demócrata o republicano-  pese a que sus ventas no exceden nunca de los 90.000 ejemplares.

La redacción de TNR esta formada por un nucleo duro de profesionales mayores alrededor de su fundador, Martin Peretz, y un grupo de periodistas muy jóvenes (y normalmente muy brillantes) que se fogean en dicha publicación antes de dar el salto a periódicos como El New York Times o el Washington Post. La razón de ello es que TNR tiene una tirada muy pequeña, apenas vende publicidad y, por lo tanto, paga unos sueldos muy bajos pero mantiene un alto nivel de exigencia.

Allá por 1998 trabajaba en dicha redacción una emergente estrella del periodismo llamado Stephen Glass. Glass era un muchacho de Chicago con una fantástica carrera como editor universitario que además de trabajar para TNR colaboraba con la desaparecida George (propiedad de John John Kennedy), Harper´s o Rolling Stone. Su estilo incisivo, cinematográfico y lleno de color y humor (es decir, escrito en primera persona y desde esa perspectiva que permite mezclar la noticia con las opiniones personales) formaba parte de esa nueva forma de hacer las cosas y, por aquellos tiempos,comenzaba a despuntar como uno de las grandes promesas de futuro.

En mayo de ese mismo año publicó un artículo titulado "Hack Heaven" en la que, con todo lujo de detalles, contaba la historia de un hacker de tan solo 15 años que había sido contratado por una potente empresa de software como supervisor de sus sistemas de seguridad. Glass aseguraba haber estado presente durante la entrevista y haber conocido personalmente a todos los implicados.

Al otro lado de la calle un periodista de Forbes.com, Adam Pennemberg, leía sorprendido el artículo de Glass. Pennemberg, especializado en noticias sobre los negocios informáticos, jamás había oído hablar de ese hacker y, mucho menos, de la empresa que lo había contratado llamada Jukt Micronics. Pennemberg comenzó a rascar y se dio cuenta de que todo formaba parte de un gran engaño. En un primer momento pensó que su colega Glass había sido engañado por una fuente (un grupo de hackers con ganas de reírse de alguien) pero luego destapó que era el propio Glass el que había inventado toda la historia para hacerse un hueco. (Aquí la noticia original publicada por Pennemberg en Forbes.com).

Días más tarde el director de The New Republic, Charles Lane, se vio en la obligación de despedir a Stephen Glass por haber escrito un artículo falso. Lo que no sabía es que al tirar del hilo de aquella historia descubriría que 27 de los 41 artículos escritos por su redactor eran pura patraña o estaban construídos con una delirante mezcla de mentira y realidad. Otras publicaciones para las que había colaborado Glass se vieron en la misma tesitura que TNR: publicaron cartas de disculpa reconociendo haber publicado falsedades y tragándose el sapo de haber sido engañados descaradamente, o de haber permitido la publicación de mentiras porque las ideas "eran demasiado interesantes para dejarlas escapar".

Tienen que pasar muchos años para que en nuestro país, y sin mandato judicial por medio, veamos como un periódico, publicación o programa de televisión hacen semejante ejercicio de honradez con respecto a sus lectores, oyentes o televidentes. Es más, en nuestro país, parece que son los propios programas de más audiencia los que con cierto descaro tiran de esas malas artes para enganchar a su audiencia tejiendo unas noticias fantásticas de fotos borrosas, vídeos donde no se ve nada o fuentes que acuden a los platós o a las redacciones a refutar sus falsedades de la mano de periodistas que viven de las mismas. Diría más: muchos periodistas trincados en cosas incluso más importantes que Glass siguen impartiendo clases de periodismo y de ética o jugando a informar recibiendo un sueldo, muchas veces astronómico, por seguirnos engañando.

El mismo Arturo Pérez Reverte decía en el último XL Semanal disfrutar como nadie del salto que sus personajes habían dado a la realidad (aquí) desentendiéndose de que esas cosas fueran cosas suya pese a que conté una historia sobre Don Arturo y las llaves de la ciudad de Breda por aquí . Concedámosle al académico (¡Académico de la lengua!) el hecho de que ya no se dedica al periodismo por las patrióticas y crematísticas razones que todos sabemos.

Pero la figura de Glass me ha recordado también a un personaje actual que nada tiene que ver con el periodismo. Dicen los compañeros de Glass de aquella época que, en realidad, era un encantador de serpientes, un tipo majo, encantador, atento, simpático, amigo de sus amigos, fino observador de los detalles y, sobre todo, un cursi empedernido que, para intentar no caer del todo cuando se estaba fabricando su despido y su deshonra profesional, no tuvo empacho en comentar a sus allegados que todo era parte de una conspiración que tenía como objetivo derrotarlo porque era un buen tipo y una persona agradable. Glass se convirtió en un manipulador que organizó una pequeña rebelión en la redacción, que lloriqueó y que se travistió en un chaval muy joven que había cometido un error de principiante para despertar la compasión ajena...y que lo consiguió. Sus lágrimas de cocodrilo, su capacidad para atraerse lealtades y su aspecto de "no he roto un plato en mi puta vida, señor" mezclado con una miradita de "¿Puede este huerfanito tomar un plato más de gachas?" a punto estuvieron de salvarle de la quema pese a que su conducta profesional era, simplemente inexcusable. Sus buenas formas fueron en aquellos días un disfraz de honradez y de inocencia perfectamente vestido por un caradura que quería evitar, a toda costa, ser quitado de en medio y enfrentarse a un proceso público.

Miro a Stephen Glass y me acuerdo de las últimas estampas de Ricardo Costa, lloroso y tristón, clamando contra la injusticia de un mundo que no lo entiendo...hombretones hechos y derechos que, como los adolescentes, se encierran en sus habitaciones y se hunden en la autocompasión para darnos pena y que nos apiademos de ellos. Pobrecitos. Me imagino que ninguno de los dos fue capaz de redirigir todos esos sentimientos de culpa, todo ese victimismo, todo ese llanto hacia algo mucho más constructivo.

Nota del Insustancial: Pueden ustedes ver la película de los hechos aquí. O leer el libro "El fabulador" (Ed. Planeta, 2003) donde Glass da las razones de su conducta. Dentro de unos años veremos que nos cuenta el propio Costa.

jueves, 30 de julio de 2009

El legado de P.T. Barnum


Hace muchos eones, pasando por Ceuta, convencí a mi padre de que me pagara una entrada a una barraca de la feria. La publicidad decía que dentro me encontraría con la mujera barbuda, con el hombre más pequeño del mundo pero, sobre todo, con un fiero "Canibal del Congo" que había sido recientemente capturado durante un safari. A cambio de la entrada vi a una mujer con una barba postiza, a un enano sentado en un decorado agrandado leyendo un libro y fumando una pipa y...a un señor negro de aspecto aburrido vestido con un taparrabos y atado por el cuello con una cadena sentado dentro de una jaula que a nuestro paso levantó sus manos en forma de garras y nos lanzó una dentellada igualmente desabrida que me dejó con la sensación de que me habían estafado por primera vez en mi vida. Al final de ese verano dicho espectáculo vino al lugar donde vivo y un vecino aseguró haber visto al Canibal del Congo sentado fuera de la barraca comiéndose un bocata y leyendo tranquilamente el Marca sentado en un taburete. Me lo creo.

Dichos espectáculos se los debemos al empresario americano P.T. Barnum que fue el primero en especializarse en mostrar seres humanos con minusvalías físicas y mentales a los que se conocía genéricamente como "freaks". Con la excusa de hacer un show científico Barnum expuso a enanos, hombres elefantes, mujeres barbudas, siameses y un largo etcétera de seres humanos que eran presentados como fenómenos extraordinarios capturados en expediciones cientíticas o simplemente de gira artística por Estados Unidos, la mayoría eran en realidad contratados por una despiadada red de "ojeadores" a sueldo del magnate por todo el país, y que contaban imposibles historias sobre la naturaleza de sus pecualiaridades físicas frente a una asombrada y morbosa audiencia.
Con una genuína mezcla de horror, falsedades, miserias y patriotismo desmesurado (que ya Barnum explotó en su primer negocio, un periódico sensacionalista llamado "The Herald of Freedom"), el empresario americano asombró al mundo y reunió un espectáculo ambulante que se complementaba con el Museo ambulante Barnum donde se exponían 500 piezas tan dispares como la calavera de John Wilkes Booth, asesino de Lincoln, el esqueleto de una sirena, una máquina comprada a Nikola Tesla que lanzaba rayos pero que se aseguraba que era capaz de teletransportar a la gente y un largo etcétera de absurdos que el respetable tragaba sin rechistar.
Esta última semana viendo la programación de Telecinco me he dado cuenta de que Vasile debería de homenajear a P.T. Barnum poniéndole una placa en la puerta de uno de los estudios de la cadena para dejar constancia de que es el alumno más aventajado del empresario norteamericano. Sin duda el bochornoso espectáculo que se ofrece en los programas de la cadena no dista mucho de los que tienen como objeto mostrar las minusvalías de un grupo de personas...en este caso la coartada no es la ciencia si no el entretenimiento y, claro está, las taras físicas (tan feas) han sido sustituídas por las taras afectivas o mentales de sus colaboradores estrellas.
Si los ingenuos espectadores del siglo XIX eran incapaces de no sucumbir ante la publicidad engañosa de Barnum y acudían en masa a sus shows a sabiendas de que sentirían rechazo, miedo o repugnancia ante lo que iban a ver pero superados por las ansias de colmar su morbo (un sentimiento mucho más fuerte) la cadena de Fuencarral ha conseguido, sin duda, el mismo efecto en sus espectadores ofreciendo dósis tremendas de ruido, violencia y enfrentamiento que deja un sabor malo en la boca y legañas en los ojos.

Si el Hombre Elefante fue retratado por Lynch como un espíritu humano sensible encerrado en un cuerpo monstruoso y Todd Browning retrató de forma entrañable a los "freaks" de su "Parada de los monstruos" (nada dífícil teniendo en cuenta que Johnny Eck, Medio hombre, era artista profesional, ilusionista, ilustrador y un gran fotógrafo y Angelo Rossitto, Angeleno, era matemático, jugador de ajedrez y tuvo una enorme carrera en Hollywood como actor donde se hizo más famoso interpretando al Maestro que iba en los hombros del gigante Golpeador...) Telecinco no cuenta ni de lejos con ese material humano y prefiere, será porque sabe que no podemos dejar de mirar hacia aquello que nos repugna, mantener a malos bichos en antena, dándole voz a chulos de discoteca, bullys mediáticos,maltratadores en potencia, acusicas, analfabetos crónicos, profesionales del amarillismo demandados, condenados o en proceso de ambas cosas y un largo etcétera de monstruos reales que viven entre nosotros y que, tras su aspecto de horteras lamentables, guardan a un monstruíto de la peor ralea dispuesto a apuñalar a su madre a cambio de unos cuantos pavos.

Nada más añadir que Barnum es el dueño de la frase: "Cada segundo nace un nuevo idiota". No me cabe duda que en estos tiempos hubiera aparcado la idea del circo y se hubiera comprado una cadena de televisión.

Nota del Insustancial: Por cierto, si quieren ustedes ver un Museo de rarezas similar al que mostraba Barnum en sus espectáculos no dejen de visitar el "Museo de Brujería" de Segovia. Canelita fina, lo aseguro. El original, el de Barnum, se encuentra en Newport (Connecticutt).

jueves, 23 de julio de 2009

La gran comedia involuntaria


Casi todos hemos recibido unas cuantas cucharadas de educación religiosa en la rama católica, ya sabes, portarse bien con el prójimo, darle cañas a los negritos de África en lugar de peces, respetar a tus papás, ser casto, no ponerse condón, quemar brujas, quemar clínicas abortistas... en fin, un despiporre que igual te recomendaba poner la otra mejilla que aplicar la ley del Talión.

Me acuerdo poco de aquello porque soy más bien de tener el alma sucia y de pecar bastante (pensamiento, palabra, obra u omisión) pero si me acuerdo mucho que me insistían en no reírme en los momentos solemnes o en los momentos en que no tocara. El que se reía en misa o al paso de una procesión, en presencia de un alcalde (de ahí para arriba) o en una comida familiar estaba poniendo la primera piedra de su adosado en el Infierno.

Es una pena que, a través de los años, haya podido comprobar que el personal nos lo pone difícil para no reírnos con sus gracias pese a que se declare uno de la escuela de los que prefieren comenzar el chiste por uno mismo que de la otra, la de contar chistes de cojos, tuertos, gangosos o de la otra que es peor que es la que promulga los valores de coger al más débil de la reunión y montar todo un espectáculo cómico taurino con su sola presencia.

En la mayoría de los casos el que hace reír es que quiere hacer reír, es decir, se ha aprendido un chiste, ha rebuscado un vídeo en internet para mostrarlo en la oficina y convertirse en un potencial objetivo de las Brigadas de Limpieza Recursos Humanos, se curra unos powerpoints con fotos de monitos vestidos de etiqueta que son para mearse, se pasa horas ensayando voces en su casa de personajes famosos para hacer morisquetas etc., etc. Hacer reír es fácil y tiene algún riesgo como el de convertirse en el "gracioso de la pandilla" ("Hostias, corramos ahí viene Pepe, seguro que quiere contarnos un chiste de leperos mientras hace equilibrios sobre un monociclo") pero tiene muchas ventajas. La más importante es que todo el mundo sabe que cuando a un macho o hembra Alfa de renombre le preguntan por cuál es su ideal de belleza del sexo opuesto hará un mohín, se dejará caer con garbo sobre una cheslón y poniendo boquita de piñón dirá: "Para mi lo importante no es el físico, busco alguien sincero, sencillo y que me haga reír". Pese a que no está demostrado ciéntífica o antropológicamente y al final resulta que modelos y actores se casan o se emparentan para su reproducción (o el simple refocile) con seres que uno diría son atractivos de por sí pero de los que no sabemos si, en la intimidad, son la guasa, la risa y/o la alegría de la huerta.

Pero, como tantas otras veces, me estoy escapando del tema principal. Disculpad la no elipsis.

Hacer reír es complicado, siempre lo he pensado así, y sin embargo hasta la comedia se llega por los caminos más extraños, de hecho hasta la comedia se puede llegar también involuntariamente. Me refiero a esa gente que, sin querer, nos provoca una carcajada y nos manda, según aquél cura del comienzo de la entrada, una risa burda y gratuíta de lo más pecadora y peligrosa.







Ahí está, Paloma San Basilio, cantando el hit "juntos". Cúantas horas de ensayos, cuanta coreografía, cuanta morisquetas, qué difícil casting para encontrar a dos bailarines que, sin rechistar, aceptaran participar en el número de playback...Ya ves, tu estás ahí, y dices este temazo necesita un número estupendo de baile que acompañe a la canción, compremos vestuario, sobornemos a personas honradas para arañar unos minutos en televisión. Joder, un esfuerzo grande. Pues nada, la gente se ríe y se queda en la risa tonta y no repara en la belleza de la canción, en su contenido, en su bonita historia.

Pero no es este el único ejemplo, veamos otro...extraído de Tuituza Chronicle.




Este programa se llamaba "El punto Gilton" y era uno de los programas de Mobuzz.tv, esa televisión que lanzó el entrepeneur Anill de Mello y que acabó naufragando después de desaparecer su jefe con 30.000 euritos de donaciones que, previamente, había pedido a espectadores y fans de su método de negocio. Una pena. No por el dinero porque cada uno le da su pasta a quien quiere si no porque una joya como esta desaparezca y no pueda volver a reproducirse. Lo tienes todo para hacer un programa decente, una cámara, una presentadora mona, un equipo recogido en un plató-chalet con piscina y no se te ocurre más que hacer un "Aquí hay tomate" con gente que tiene una cuenta en Twitter y que, pese a su innegable buen corazón, es posiblemente el grupo con menos telegenia del hemisferio occidental. Una buena idea (en realidad la vida de Belén Esteban no es mucho más emocionante que la de un anónimo usuario de twitter) y, sin embargo, nos provoca la risa...una risa floja y que da cosica pero una risa en fin y yo que se, reírse es bueno. Da igual que no te lo propongas, lo importante es hacerle a la gente la vida un poco más agradable y de pedirle luego unos euros a cambio. Si yo hubiera visto este vídeo de Mobuzz antes estoy seguro de que habría soltado dinero para que no se extinguiera semejante chorro de interesantes contenidos. ¿Alguien puede explicarme cómo es posible que un canal así desapareciera? Que pena. Pero hay muchos ejemplos más...


Es la portada del mundo del día 22 (miércoles). Qué cosa más cómica. Veamos, Pedro Jota se pone solemne, en plan "Generación del 98", como dejando caer que esa foto nos escupe desde, paradójicamente, la cubierta de su periódico. Ahí está la palabra vergüenza en grande y luego la construcción "firmeza anticolonianista" que todos sabemos que, en realidad, se traduce en esas pintadas de "Gibraltar Español" y la aportación de José Luis y su guitarra...





O, claro está, este sketch de cámara oculta de "To er mundo e güeno" (1982, Manuel Summers)...


Y hay todo un mundo ahí, muy cómico involuntariamente que tiene que ver con grupos de teatro amateurs, declamaciones de poesía, discursos en inauguraciones de centros comerciales, políticos que aceptan regalos y comparan anchoas con miles de millones de euros y un largo etcétera pero, cuidadito con reírse, que puede ser pecaminoso. O no.

domingo, 15 de febrero de 2009

Reducir


Mi padre me preguntaba ayer que cuántos pintores, escritores o cantantes salían últimamente en los programas de televisión. Caí en la cuenta de que cada vez son menos. De hecho en los programas que se dedican a hablar de actualidad el porcentaje usado para hablar de cosas que pasan en otras cadenas es enorme. Me sorprendí al ver a Buenafuente haciéndole una entrevista a Pepe Colubi ("Pechos Fuera", nuevo libro que deberías comprar) y que todo el asunto terminará con una parodia del estilo de "El Hormiguero". la tele es muy mala pero, si ocurren cosas de esas, es que se ha convertido desde hace tiempo en el referente de la cultura popular y no en un emisor de la misma. Me explico: La televisión es la que genera noticias y no la que informa de las mismas. Es raro que en un país donde toda la pensa escrita parece sumida en una crisis enorme un ciudadano medio sea capaz de decir más nombres de periodistas que de escritores vivos y que se refiera a ellos dentro de la categoría de "personajes populares" o "famosos".
Es un efecto bola preocupante porque con estas cosas me da la sensación de que España se hace más estrecha. En los tiempos anteriores de la crisis muchos decidieron gastarse un dinerito en viajar. El destino preferente parecía ser Nueva York porque el dólar estaba por los suelos...de esa diáspora de españoles a la Gran Manzana nos traímos un simpático apelativo: a los turistas de aquí se les daba el apelativo de "Two´fo´ones" ("tufouoans", "dosporunos") por la querencia de comprar cosas e insistir en conseguir que nos dieran dos piezas por el precio de una. Españoles regateando en el corazón del mundo. Que penica, la verdad. Muchas tiendas de lujo restringieron las compras de nuestros compatriotas porque se encontraron con que muchos de sus productos acababan en tiendas de Madrid a un precio muy superior y la Cámara de Comercio de la ciudad multa a aquellos que siendo minoristas ejercen de mayoristas.
De los viajeros a NY muy pocos venían comentando las grandezas del MOMA o los paseos por Central Park pero sí nos informaban de que se podían encontrar zapatillas Nike o bolsos de Vuitton a precios muy competitivos.
O sea, que pese a coger un vuelo de seis horas, los españoles en Estados Unidos nos hemos comportado como si estuviéramos en el vecino Portugal que, todavía para muchos, no es el país donde perderse por Lisboa o visitar el Monasterio de Batalha, de mada les sonará Sintra, Portugal hoy y siempre es visto como un enorme mercadillo donde comprar toallas de rizo americano o polos de Lacoste falsos como la madre que los parió.



Andorra también estaría en esa lista de destinos turísticos reconvertidos en centros comerciales como antes lo fueron los radiocassettes de Ceuta y Melilla (allí compró mi padre nuestro flamante tomavistas de Super-8) o las cámaras fotográficas y los pijamas de Canarias. ¿Tiene interés visitar un país extranjero única y exclusivamente para equilibrar su balanza de precios? ¿No es mejor ahorrarse el dinero del viaje y darse un paseo por cualquier zona comercial especializada en gangas como un outlet del extrarradio?
Mi padre tiene una frase estupenda: "Los checos descubrieron el sentido de la palabra "kafkiano" cuando vieron a los españoles paseándose por Praga y quejándose de que no podían encontrar un restaurante donde comerse una paella decente". Lo que me preocupa es que cada vez parecemos más panolis y más paletos, una masa que es fácil de engañar con cualquier cuento. Sólo hay que ver las hipotecas que el personal ha firmado sin enterarse de lo que significaba eso del "interés variable" para darse cuenta. De hecho somos tan panolis que hemos aceptado durante mucho tiempo que éramos el país de la "picaresca" con el mismo orgullo que los alemanes reciben el título de ser "los mejores constructores de coches del mundo". No podemos ser más gañanes, francamente.


Ahora el grito de guerra nacional es "¡Podemos!" que es el antiguo "¡Santiago y cierra España!" renovado para la gañanería reinante porque es más fácil de pronunciar ya que carece de erres. La gente se emociona con las frases hechas, con los eslóganes más facilones y se identifica a una velocidad de vértigo. Nada demasiado complicado.


Nos hemos convertido en un país con una capacidad de síntesis brutal. Los diarios reducen el espacio de la palabra escrita al nivel que se reduce el número de letras en los mensajes de texto y "te comes mucho la olla" debería de ser lo que sustituya al "Plus ultra" del escudo si es que,al final, no se cambia por "podemos" que es más corto. La síntesis reduce nuestra visión del mundo, nos hace más pequeños, más maleables, más tontos, más ciegos, podemos describir ciudades de 17 millones de habitantes, naciones enteras a establecimientos comerciales. No damos para más.


Si no lees, no ves películas, no te interesa ninguna canción que no puedas meter en tu móvil es mucho mejor que nos invada Francia o Portugal. Mucho mejor, porque se organizan mejor.


La síntesis, esta estrechez asfixiante, nos hace también más brutales. "Yo como pero a ti no te dejo comer" dicen que le decía, normalmente, un chico de Sevilla a su ex a la que ha acabó por asesinar y tirar al Guadalquivir. Él tenía 20 años y ella 17. Con tan solo 20 años ya era un ser humano en vías de fracaso. Su cómplice y él tienen pinta de "canis", cara de contrato temporal, de esclavitud laboral, de mínima preparación. Ahora vivía en una localidad cercana a Sevilla en casa de los padres de su novia de quince años a la que había dejado embarazada. Un fracaso difícilmente mitigable, aceptado, lamentable en una sociedad que se cree moderna, molona, viajada y, hasta hace muy poco tiempo, en primera línea, en la "champion´s league de la economía". ¿Cómo puede un chaval de sólo 20 años expresarse como si fuera un viejo retrógrado? ¿Como puede alguien expresarse como el personaje malvado de un culebrón rosa? ¿Cómo alguien puede permitirse repetir un rol asquerosamente caduco sin que la educación moderna parezca haberle hecho mella?


Reducir nuestro universo quiere decir también reducir a los que nos rodean por miedo a que se escapen. Reducir significa también someter, domar, dominar, vencer, domeñar o sujetar...está claro, me como mucho la olla.

jueves, 8 de enero de 2009

Aznar, el exótico


La RAE define el término “exótico” del siguiente modo:

1. adj. Extranjero, peregrino, especialmente si procede de país lejano.
2. adj. Extraño, chocante, extravagante.
3. f. Méx. Bailarina de cabaré.

Teniendo en cuenta que Obama no es ni una bailarina de striptease, ni un extranjero que ha alcanzado la presidencia norteamericana (cosa que hubiera ocurrido de presentarse Schwarzenneger) ya sabemos por qué Aznar ha tachado dicho hecho histórico como "exótico". El ex presidente confiere a la Historia la capacidad de dar giros extraños, chocantes, extravagantes, qué se yo, chiflados, a los acontecimientos. Como si la historia fuera una alegre tom, tom tombola de luz y de color y que como en el tango el mundo yira, yira, yira sin ton, ni son. Me da cosa quitarle la razón a tan alto estadista y tan buen empresario -babeo ante la posibilidad de que Famaztella S.L. salga a bolsa para hacerme con un jugoso paquete de acciones- pero la verdad es que, desde los tiempos de Boecio, en los que se pensaba que la historia estaba formada por un grupo de ruedas movidas aleatoriamente por la mano caprichosa de la fuerza de la fortuna nadie se había atrevido a calificar ningún acontecimiento histórico como "exótico". Un adjetivo más propio de las agencias de viajes de todo a 100 ("visite el exótico Cozumel") que del discurso de un hombre que aspiraba a pasar por la puerta grande de la historia.

No me quiero ni imaginar lo que pensó Aznar cuando eligieron a Nelson Mandela Presidente de Sudáfrica...

Me gustaría saber también cuáles fueron las primeras impresiones de George W. Bush ante José María Aznar ¿Pensaría que era un español "exótico"? ¿Que los presidentes en Estados Unidos no gastan bigotes desde el primer Roosevelt? ¿Que sus piernas eran demasiado delgadas para correr los 10.000 metros lisos con un tiempo que mejoraba el record mundial en 20 minutos? Que sea el propio José María Aznar el que explique la proeza:

"El otro día, en Canadá [durante la cumbre del G-8], estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó: '¿Sigues haciendo deporte?'. Yo le dije que sí y él comentó: 'Hago cuatro kilómetros en 6m. 24s.'. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí: Yo hago los 10 kilómetros en 5 minutos y 20 segundos. Es la primera vez que superamos a EE UU en algo". ( 5.07.02 , extraído de la desafecta losgenoveses.net).

¿Por qué Jose María Aznar no dijo que el hecho de que lo mezclaran sentimentalmente con la Ministra de justicia francesa, de ascendencia árabe, Rachida Dati era algo demasiado "exótico" para ser tenido en cuenta?

¿Qué tiene en realidad de "exótico", de extravagante, de chocante, que los norteamericanos tengan un presidente de color negro? ¿Eso es más o menos chocante que dejarse fotografiar en la cubierta de un barco vistiendo un "exótico" pareo fumando un puro al lado de un vejestorio playboy llamado Flavio Briatore que gasta tangas de pedrería negros?

¿Es más extravagante elegir a Barack Obama o seguir enrocado en posturas políticas del pasado efímero que la crisis económica se ha encargado de barrer para siempre del mapa? ¿No resultará el propio Aznar un poco "exótico" dando esas conferencias en Georgetown con acento de Speedy Gonzalez? ¿Cuando vas a pedirle una revisión de nota dice eso de "estamous trabajandou en ellou"?


Muchas preguntas con una sola respuesta, me temo, que no es otra que decir cosas chocantes para llamar la atención del personal porque, la verdad, es que si de algo puede vanagloriarse el personaje es de abrir la boca y que suba extraordinariamente la venta de periódicos al día siguiente y los humoristas gráficos no tengan que comerse el tarro para entregar el dibujito de mañana. Aznar, siempre tan atento con nosotros los rojillos y los desafectos, nos regala unas cuantas perlazas de su boca (blancas, blanquísimas, no te creas) para que nos olvidemos de los sinsabores que nos regalan últimamente los periódicos y, de paso, le permite a Rajoy darse un respirito y decir "no comment" que es una cosa que Mariano sólo está autorizado a decir cuando se trata de Aznar.

Los presidentes que salen por la puerta trasera deberían de recibir el trato que el periodista David Frost le regaló a Richard Nixon durante la entrevista pactada por ambos y que ha pasado a la historia del periodismo político. Traigo a colación semejante dato porque ya he visto Frost/Nixon (2008, Ron Howard) que es una de esas películas que te hacen reconciliarte con el cine histórico y que puede verse aquí. Una lección sobre el mundo de la TV y su mala relación con la justicia que me ha traído a la memoria la postura ética de nuestras televisiones durante los tiempos de la entrevista de Cachuli y el "Yes, we can". Siendo Nixon quien era, Cachuli quien es y Jordi González pues eso, Jordi González.

Más que una entrevista entregada como la que se le hace en Vanity Fair (y donde ha dicho semejante exabrupto) Aznar merecería de una de esas entrevistas que hacen que, hasta el más pintado, se retrate ante la historia que una vez quiso escribir y que hoy le resulta al ex premiere tan esquiva, tan exótica, tan absurda. Como proclamar que uno puede correr los 10.000 metros lisos en menos de seis minutos.

miércoles, 7 de enero de 2009

El arte de retorcernos el brazo


-"¿Acaso estás diciendo que el 11-S no lo cambió todo, eh? ¿Eso es lo que estás afirmando Brian, que no lo cambió todo?".
-"Pero por Dios Peter, si tu no te enteraste de nada hasta cuatro semanas después...".

Peter Griffin y Brian en Padre de Familia.

Cuando veo las imágenes que ofrecen los medios internacionales sobre el asunto de Gaza, un descampado a tres o cuatro kilómetros de donde estallan las bombas, me doy cuenta de lo importante que es tener unos medios de comunicación libres. ¿No? En realidad no hay forma de enterarse de mucho de lo que está ocurriendo allí dentro porque nadie va a decir nada excepto lo que tétricamente ya venimos sospechando. Me he acordado de Felix Grande y su "Nanas de la metralla": "Camino y fumo/Por mi largo pasillo camino y fumo/¿Voy a llenar la casa de miedo y humo?". Sólo nos queda esperar. ¿No es curioso que ZP se haya inclinado por condenar el ataque a Palestina y todo el mundo haya callado? Joder, para una vez que este tipo demuestra el esperado "talante"...por lo demás todo sigue igual, nada, sólo este vacío, este silencio complice. Como si esos niños no fueran nuestros, como si no sintiéramos este dolor como nuestro...¿No os invade esa asquerosa sensación?



No hay forma de saber que opina Obama sobre el asuntillo de la franja de Gaza. El huevo no se abrirá hasta el día 22 o el 23 cuando el presidente electo esté asentado convenientemente en la Casa Blanca. Mientras tanto nos va a tocar esperar. A todos. De hecho Bush ni siquiera ha permitido a los Obama establecerse en la casa de invitados de la propia residencia, una norma de cortesía rota por los actuales inquilinos que, nos imaginamos, no quieren compartir jardín trasero con una familia de negrospero, claro está, también una forma como otra cualquiera de retrasar lo más posible la respuesta diplomática del único país que, a estas alturas, puede hacer algo por detener la masacre, que a esas alturas del mes habrá alcanzado la cifra de los 1000 civiles muertos si es que antes a nadie se le ocurre mediar convenientemente en este asunto.




Cuando quiero leer algo coherente sobre el conflicto y el sentir de los palestinos me leo unas cuantas historietas del comic "Memorias de un derrotista" (Joe Sacco, Planeta DeAgostini) donde un palestino reconoce no sentirse ni árabe ni occidental si no más bien una pieza de un ajedrez siniestro.




No hay que olvidar el absoluto silencio de los países árabes sobre este asunto (un silencio vergonzoso) que dice mucho más que la connivencia de la administración Bush -empeñada en seguir utilizando la dialéctica que utilizaría un alcalde de Gotham City- o las barbaridades del actual presidente de la UE, Vaclav Klaus, reconocido por tener las típicas miras estrechas de los políticos neoliberales en materia de política internacional.




Los dirigentes palestinos e israelíes han sido unos maestros en eso de retorcernos el brazo, un arte peculiar que se basa, sobre todo, en haber aprovechado inconscientemente diferentes momentos de la historia para machacar al contrario y colocarlo en la posición más incómoda posible de tal modo que fuera imposible la negociación. Palestina, mal asesorada por el mundo árabe (que se ha deshecho de ella por la sencilla razón de que en el fondo no la reconoce entre sus iguales...es largo de explicar pero es así) decidió retorcerle el brazo a Israel cuando se sintió fuerte y ahora son sus contrarios donde, de forma completamente ciega, han decidido establecer el peor de los escenarios posibles.


¿Conflicto religioso? Pues no, en realidad. Más bien un conflicto trabado e irresuelto durante el siglo XX que no va a solucionarse de manera militar. Quien a estas alturas piense que todo este se debe a mantener el poder sobre la ciudad de Jerusalen, en realidad, está más que equivocado. Palestina, o más bien la política mantenida por Arafat durante los años en los que estuvo en el poder, se basaban en mantener lo más alejados posibles a los guerrilleros y dirigentes musulmanes y en dotar al futuro estado palestino de las garantías de un país occidental. Sólo la caída de la URSS, garante del mercado de armas en la zona, permitió la llegada del petrodolar saudí y el establecimiento de los fanáticos religiosos que sustituyeron a la cúpula de viejos dirigentes. En el otro lado el tiempo y el alejamiento del sionismo primigenio, de los dirigentes que sufrieron directamente el Holocausto nazi -que nombrado por personajes como Sharon u Olmert resulta poco apropiado como excusa- ha provocado la llegada de esta panda de halcones militarizados cuyo único interés parece ser el mantenimiento de los asentamientos y el de una vaguísima ideología nacionalista impropia de un estado que se concibió para darle al mundo la oportunidad de confiar en que la legalidad internacional sería el arma ideal para mediar en cualquier conflicto.

Mientras tanto seguimos todos con el brazo retorcido, en silencio, esperando la llegada del nuevo Rey Obama que, como Salomón en el templo, tendrá que coger al chiquillo por el pie y ofrecerle a las dos mamás si dividirlo de un espadazo. Como está la cosa no dudo en que las dos dirán desgañitándose: "¡Corta, corta!". Mientras tanto sólo puedo pensar en los inocentes, en los peones de este sádico ajedrez, emparedados entre dos visiones del mundo en el que no hay espacio para el vecino.

viernes, 22 de agosto de 2008

La torna, el muro, la sangre fría y el periodismo


Dicen que los supervivientes de grandes catástrofes suelen arrastrar toda su vida unos enormes remordimientos, que algunos ponen intencionadamente su vida en riesgo y que otros muchos acaban suicidándose incapaces de afrontar una sencilla pregunta: “¿Por qué yo?”.
Al parecer ese terrible sentimiento de culpa que atenaza a los prisioneros de los campos de concentración, a los heridos de un incendio, de una guerra o de un accidente de avión no parece afectar a los directivos y directores de informativos de las cadenas de televisión de nuestro país que nos están ofreciendo otro lamentable espectáculo a costa del accidente del avión de Barajas ocurrido ayer.

En lugar de interrumpir toda la programación las cadenas decidieron que fueran sus programas de la tarde los que sirvieran de hilo conductor para la cobertura. Así hemos podido ver a una ex abogada de Ana Obregón comentar la noticia en profundidad o a un tipo decir continuamente “fusilaje” en lugar de “fuselaje” (El Método Gonzo, Antena 3). Efectivamente ves estas cosas y piensas en ejecuciones al amanecer. Ni este programa, ni Visto y oído, ni Está pasando parecen los mejores programas para hablar de un asunto tan grave. ¿Se imaginan que esta tragedia hubiera ocurrido cuando esa franja estaba ocupada por programación infantil? ¿A alguien le hubiera parecido bien que hubieran sido Los Payasos de la tele los que hubieran dado la noticia?



Acostumbrados como están este tipo de espacios a tratar noticias blandas como mierdas de pavo con desmesurada intensidad (¡A continuación…Fran Rivera, tocándose el bolo!”) no es de extrañar que se hayan empleado con el mismo estilo navajero con el que se emplean con un Pocholo o una Belén Esteban. Acoso y derribo de alcachofa en pleno aeropuerto pero, esta vez, con los familiares de las víctimas como protagonistas. Un desfase.
A eso los catalanes lo llaman la torna. La torna es aquello que se añade a la mercancía cuando esta no llega a su peso, es decir, si tu ibas a comprar un kilo de garbanzos pero el señor sólo tenía 900 gramos te añadía 100 de lentejas y te ibas a casa tan contento.


Digamos que la noticia de un accidente de un avión se reduce a una imagen de un campo quemado sobre el que descansan unos restos del fuselaje, una escena de un herido en camilla entrando en un hospital y algunos camiones de bomberos. Dicho peso pírrico no da para el kilo de noticia que uno necesita para rellenar digamos 12 horas y entonces añadimos guirigay, lágrimas y víctimas. Como el asunto no rellena dos días seguidos le añadimos algunas pretendidas sesudas comparaciones con el 11-M y, claro está, paralelismos absurdos con los accidentes de Barajas de hace 25 años y los de Los Rodeos que, como el Triángulo de las Bermudas, aparece de cuando en cuando porque, en realidad, la tragedia es de color negro que combina con todo. Una siniestra torna, ya ves.


Muchos dirán que todos los errores cometidos en estos días se deben a la “inmediatez” de la noticia. Claro, la culpa es de la noticia, que nos ataca así, sin que estemos preparados para la misma. Qué cabrona la noticia, pensarás que la noticia es como uno de esos gorrones que se nos presentan cuando tenemos la casa manga por hombro y la nevera vacía…es mentira. Normalmente existen protocolos y libros de estilo para estos casos porque la noticia nunca avisa y nunca te debe coger con el bolo colgando.


Otros se escudarán diciendo que tomaron estas decisiones con el corazón en la mano, arrasados por el dolor, que reaccionaron instintivamente…es mentira. Siempre hay que tomar distancia con la noticia y no hay que dejarse superar. Si así fuera los reporteros de guerra o los que cubren un desastre natural saldrían corriendo a auxiliar a las víctimas inocentes. El trabajo es informar y no implicarte que es una máxima cabrona pero es esencial. No hay peor crónica que aquella que se escribe con la sangre caliente. A eso se le llama literatura, que es otra cosa, otro ejercicio. La noticia necesita de mucho más hielo y de distancia. De perspectiva, pónganse en la puerta el Empire State Building y luego prueben a verlo desde la esquina de enfrente. Sabrán lo que digo.





He escuchado también que la culpa de ese acoso la tiene la seguridad del aeropuerto que no ha puesto vallas entre los informadores y los familiares. La valla debería de haber sido moral y no física y de existir seguramente nadie pensaría que hay que tratar a un tío que lleva una cámara como si fuera un Ultra Sur. Quizás al que habría que mandar detrás de una valla es al tipo que manda a la moza de la alcachofa y al cámara a un aeropuerto con órdenes precisas de traer, bajo cualquier circunstancia, algunas declaraciones.


¿Sabes que la mayoría de esos currelas son autónomos que están pagando su cámara a plazos y no pueden quedarse sin trabajo? ¿Qué la reportera es una personita con un contrato suspendido en un legalismo llamado “en prácticas” y que recibe el sueldo mínimo a cambio de trabajar doce horas?
Antes todos trabajaban con contrato pero a alguien le pareció mejor despedirlos y recontratarlos como autónomos para ahorrarse un dinerito...José Couso trabajaba bajo esas circunstancias, por poner un ejemplo conocido pero hay muchos otros. Las personas que toman esas decisiones suelen ser las que dicen que a la noticia hay que darle “rostro” y “humanidad” porque les da vergüenza hablar de “amarillismo”. ¿Qué lección de humanidad puede darnos un tipo que ha tomado decisiones como estas? Y es que si reclamamos la separación de poderes para el sano funcionamiento de las cosas lo normal es que alguien obligara a las cadenas a alejar lo más posible los departamentos financieros de los servicios de informativos o, al menos, poner una valla entre ellos. Quizás así todo funcione un poco mejor y nos podamos ahorrar la torna.

Y ya que he utilizado imagenes de El Muro (Alan Parker, 1982) les dejo con este tristón hit titulado "Mother" porque el día merece de una canción triste y de que nos acordemos de la madre de más de uno para que los llame y les diga: "¿No te da vergüenza?".

martes, 19 de agosto de 2008

¿Me habrán copiado?


En noviembre de 2004 publiqué en FHM un artículo sobre la historia de Hell´s Angels en España que tenía como protagonistas a algunos miembros del capítulo de dicho club en Barcelona. El texto se puede leer aquí (titulado "Diario de ruta").

Casi cuatro años después, el dominical de El País recogía el domingo pasado un artículo firmado por Quino Petit que es, en esencia, clavadito al mío. Se puede leer aquí (titulado "La ley de la calle").


Hay que bucear muy poquito en la red para descubrir mi trabajo previo y, la verdad, FHM no es una revista minoritaria para no enterarse de que un artículo parecido estaba ya escrito de antemano. Ojo, que no hablo de plagio que eso ya hubiera sido la repera pero, no sé, me hace gracia (o me come las tripas según me suba y me baje el prozac) que los artículo se parezcan tanto y que Quino haya elegido, incluso, declaraciones de Alex -El Presidente del capítulo-iguales a las recogidas por mi.

Es posible que ambos sólo seamos dos mantas y que hayamos tirado de las mismas fuentes literarias y periodísticas previas y que, desconocedor del artículo previo, Petit le quisiera dar el mismo aire hunteresethompsoniano que yo le quise dar al mío.


La verdad es que todo el asunto me ha tocado las narices bastante o me halaga bastante o me dice que a lo mejor alguien de El País se ha quedado sin ideas o que todo es una enorme exageración por mi parte.
Oriol, compañero, si me lees dime algo que estoy atribulado o dame un puesto en tu redacción o tírame un trozo de pan o invítame a unas cañas que menos da una piedra y así charlamos de Ana Rosa Quintana y otras intertextualidades varias.