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jueves, 19 de enero de 2023

Usted morirá en su nave espacial


 

Vaya por delante que hace apenas una semana conocíamos la muerte de Lisa Marie Presley, única hija de Elvis, aunque no haya sido éste el motivo por el que me he "aventurado" a ver ELVIS, penúltimo juguetito visual de Baz Luhrmann. No me gusta el cine de este señor, nunca me ha gustado y no va a gustarme ahora. Sólo añadiré que al menos, ELVIS tiene una cosa bien hecha, y una cosa bien hecha en un film de Baz Luhrmann es mucho más de lo que podría haber esperado decir antes de ver este anfetamínico y sobredimensionado film, analogía quele viene como anillo al dedo, por otra parte. Luhrmann, por una vez, respeta el original sin prostituirlo gratuitamente; su Elvis Presley es como podríamos imaginarlo, sin cambiar una coma, y en este caso el oropel está justificado. Hasta ahí, porque no entiendo la elección de Tom Hanks con prótesis ¿No había un actor orondo para el papel del Coronel Parker? No entiendo la falta de perspectiva, colocando a cada secundario en una especie de observatorio menor, sin peso, sin álgebra, destinados todos a no deslucir el trabajo de Hanks y de un esforzado Austin Butler, que cumple con las ordenanzas de la mímesis. Actuar es otra cosa, pero dirigir también. Baz Luhrmann no sabe salirse de la planicie de un show de los teleñecos, objetivando nuestra mirada no por ofrecer un hallazgo, sino una golosina empapada en colores brillantes, que se disuelve al poco de ser consumida. Me importa muy poco si éste era el biopic que merecía el Rey del Rock, eso se lo dejo a los mitómanos. Lo único que sé es que se podía haber hecho mejor, pero no pidamos al señor juguetero que aparque la nave y se dirija a la tripulación. Aludiendo al epílogo de este interminable mamotreto: hay aves sin patas...
Saludos.

domingo, 6 de abril de 2014

Rincón del freak #149: Viejos deportes bajo la luz verde



Manda cojones que una cosa tan poca cosa como THE GREAT GATSBY se terminara llevando los dos únicos oscars a los que optaba; tan secundarios como el de mejor vestuario y mejor dirección artística... pero vaya, a cualquiera que se lo cuentes es posible que ni se lo crea. El caso es que ésta es ya la tercera adaptación de la inmortal novela de Francis Scott Fitzgerald... y con mucho, la peor (casi estoy tentado de decir que el telefilm del año 2000 era mejor). Todo es muy bonito (como en las películas de Baz Luhrmann); los actores pasan de estar ahí sin decir nada a soltar el discurso del siglo (como en las películas de Baz Luhrmann); cuando el director de fotografía dice "señor Luhrmann, está demasiado saturado", Baz Luhrmann deja escapar un mohín entre descarado y desdeñoso (como en las películas de Baz Luhrmann); además, hay negros tocando la trompeta sin tocarla, gente bailando canciones modernas y una vaga sensación a chantaje emocional flotando por encima de los cuadriculados y las purpurinas (efectivamente, como en las películas de Baz Luhrmann)... Por cierto ¿he dicho ya que el director de este desastre es Baz Luhrmann?... Pues manda cojones también...
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!