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jueves, 22 de junio de 2017
Jarabuchina mental
No tengo ni la más mínima idea de qué tenían en mente Ben Affleck y Leonardo DiCaprio cuando decidieron adaptar la novela de Dennis Lehane, pero sí sé que se trata de una de esas temibles películas "Frankenstein", compuesta de otros tantos trozos de otras tantas películas, sean conocidas, legendarias o ignotas. E incluso podríamos afirmar que podría ser un lujoso piloto para "Boardwallk Empire", pero no es tan lujosa ni tan ingeniosa; en realidad, LIVE BY NIGHT parece un compuesto artificial, artificioso, que, quizá víctimas de una droga potente, nos daría para decir que es una genialidad, una película de gangsters hecha de la misma manera que la habrían hecho Wellman o Curtiz, con toda esa chulería barroca y fantasmal de quienes miran al revólver de frente y con media sonrisa. Pero no, no puede ser, no puede armarse su discurso, no se sabe si nos están contando CASINO, o CASABLANCA, o de repente ha llegado la trascendencia expresionista de Thomas Anderson para desembocar en unos diálogos sonrojantes, sin ritmo, presentando a los personajes como si fueran invitados de piedra. No sé, lo desconozco, pero para estas cosas tan raras yo tenía un profesor en EGB que nos miraba como Fumanchú y nos decía que nos peináramos, que con esos flequillos todo en la cabeza era una empanada, una jarabuchina mental. Y olía a Álvarez Gómez bajo su chaqueta gris cemento...
Saludos.
viernes, 15 de marzo de 2013
The american way of trade
Lo digo ya para que no se me olvide luego y me aticen. ARGO no es, ni muchísimo menos, la mejor película de todas las que se presentaban a los oscars; tiene tres, y si me apuran cuatro, claramente por delante. Luego, respeto mucho a Ben Affleck, que sin dárselas de nada ya ha cimentado una reputación de director sólido y, sobre todo, con las ideas bien claritas; pero aclaro: ARGO es bastante inferior a THE TOWN y aquella maravillosa película que fue GONE BABY GONE. Dicho esto, ARGO es lo mismo que ZERO DARK THIRTY pero al revés, contado de otra forma, con menos cháchara y más ideas... Y las dos están basadas en hechos reales, así que no veo inconveniente en compararlas. Ésta es la historia de un rescate descabellado, el que un agente de la CIA ideó para sacar de Irán a seis diplomáticos que se hallaban escondidos en la embajada de Canadá tras el asalto a la ídem norteamericana por los fanáticos de Jomeini, que pedían la extradición del Sha de Persia para ajusticiarlo. Hay varios niveles en el complejo guion construido por Chris Terrio, y lo que en manos más expertas supone un valor añadido, finalmente deja un relato eminentemente basado en el suspense que sea capaz de generar, en una anécdota conscientemente artificiosa; muy bien resuelta en cuanto a ritmo y diálogos, el problema proviene de conciliar el espasmo político, el tufillo aventurero (con Affleck en plan Indiana Jones cerebral... yo hubiese usado a otro actor, pero bueno...), el retrato que apenas se atisba de un país en uno de sus momentos más convulsos y, cómo no, la puesta en imágenes del plan en sí, que uno hubiese esperado más elaborado y termina dejando un sabor agridulce. Es como si el exceso de pudor le pudiera a Affleck, o como si hubiese sido incapaz de decidirse por un solo tono. El caso es que ARGO es una película endiabladamente entretenida, pero que de ninguna manera trascenderá con el tiempo; y aun así, es un paso más, y muy necesario, en una trayectoria que, supongo que por cabezonería, aún tiene que escribir sus mejores páginas.
Saludos cautivos.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Freno o acelerador (la ambición bien entendida)
Empecemos por decir que THE TOWN es una buena película, pero también (y no sé si esto es necesariamente bueno o contraproducente) una película de muchos apellidos; adjetivos, añadidos o etiquetas. Puede ser frenética, pero en un momento dado se vuelve calmosa y reflexiva; la vemos exultantemente coral, pero molesta un poco que Ben Affleck le robe tiempo en pantalla al resto de actores (especialmente a Jeremy Renner... lo suyo es de ¡wow!); su catarsis perfectamente escenificada hace que no nos preocupemos demasiado de si lo que se nos está contando es la madre del pollo o una chorrez más, pero no es menos cierto que Affleck mima hasta el último detalle de la novela original y no desecha su intrincado mercado de valores dramáticos. Y así podríamos seguir hablando acerca de esta estupenda revisión de "el buen ladrón" que no se contenta con quedar sólidamente fijada en la retina, sino que intenta desesperadamente no hacer sentir demasiado estúpidos a sus espectadores potenciales, que puede que no tengan mucho que ver con los espectadores que salieron aturdidos de ver THE GODFATHER o, un poco más tarde, GOODFELLAS; ni siquiera la post-estilización del género según Tarantino. Si tenemos un poco de fe, podemos llegar a pensar que THE TOWN se atribuye la responsabilidad de "aleccionar" a una nueva generación acerca de lo que significa el juego moral (en mayúsculas), las cicatrices y golpes de la vida en esos antihéroes desolados y un poco ojerosos; ahí es donde Affleck puntúa alto y entrega una película mucho más oscura que su propia vocación trágica, y es en el contrapunto de Renner (escaso, ya digo) donde las licencias vuelven a estar a ras de suelo y, por tanto, emocionar. No es el estrafalario e impensable romance, ni la complicada idoneidad de cada golpe, sino la asunción de cada personaje de su propia naturaleza; nada más trágico que la imposibilidad de escapar al destino, ni siquiera cuando se ha lanzado todo el botín por la borda para ralentizar lo más posible el hundimiento. Muy buena película en todo caso; ni demasiado intelectualizada ni demasiado garrula, sólo una película "de hombres" al viejo estilo, es decir: camaradería y traición por doquier. Si no pudieron verla, ahora es buen momento.
Saludos ciudadanos.
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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!