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martes, 30 de enero de 2024

Cotizar lo garantizado


 

Es Noah Baumbach filmando como si Spielberg se obsesionara con Cassavetes. Después implica a Woody Allen con Kevin Smith (como lo oyen). Remata, pero eso es menos insólito, con un bimbazo entre Lars von Trier y Lynch. Todo eso cabe, a veces con más sentido, otras con sesos de mosquito fusilable, en WHITE NOISE, o la insensatez de filmar leyendo una novela, por otra parte, imposible de adaptar en su literalidad, pero con una riqueza tal de matices que, a poco que se le rice la onda, se infiltra como el juguete caro que es ¿Han leído la sinopsis? No lean la sinopsis. Quédense con la ensalada de nombres que he traído anteriormente, e intenten captar sensaciones sueltas, ideas flotantes, encontrar una voz propia a partir de un reconocimiento inteligente de las referencias. En otras manos, esto habría sido un desastre; Baumbach logra el milagro de exponer el armazón de la novela, e incluso dar algo de ritmo e intriga a su desbandada de "palabras pensadas". El resultado es un film no tan difícil como aparenta, pero que necesita mucha colaboración por parte del espectador. El reparto bien elegido, pero se hace muy extraño escuchar la partitura de Danny Elfman, que parece arrancada directamente de un film de Zemeckis...
Se deja ver.
Saludos.

sábado, 6 de febrero de 2021

Los nombres extraños


 

26 años tenía Noah Baumbach cuando dirigió su ópera prima, KICKING AND SCREAMING, un collage sorprendentemente maduro sobre una generación (o al menos una parte de ella) con la que algunos nos sentimos especialmente identificados. Bajo la excusa del año de graduación universitario, el director neoyorquino indaga en las personalidades de un grupo de amigos, justo antes de decidir qué diablos van a hacer con sus vidas. Recordemos que estamos en 1995, y aquí no hay móviles, y de hecho la tecnología ni siquiera tiene un papel relevante, y sí las continuas conversaciones en bares, humo y alcohol (porque aún se fumaba en los bares), dudas existenciales, rupturas de parejas, rupturas de amistad, y una inacabable colección de sentencias más o menos pretenciosas, pero que no dejan de tener su gracia. Se trata de una película hecha a trompicones, con multitud de defectos y un evidente ansia por meter cada referencia, cada golpe de inspiración. Por allí nadaban Rohmer y Allen, y uno cree estar viendo una especie de refrito cultureta de "Friends", por poner un ejemplo; pero Baumbach es un tipo con talento, siempre lo ha sido, y, incluso en una obra tan temprana, ya surgían esos golpes de genio tan característicos de su cine. Tras los diálogos absurdos, pisados, pedantes como un niño con bigote, hay tiempo para bajarla al suelo y soltar un par de bombas emocionales, no tan intensas como en obras posteriores, pero con el mismo poder evocador de ese tiempo que, cuando queremos darnos cuenta, se ha escapado para siempre.
Muy disfrutable si uno fue joven en los noventa, si no no se entiende nada.
Saludos.

sábado, 4 de abril de 2020

Un solo paso



En la era del cine de la prisa, del trazo rápido, de las opiniones instantáneas en todas partes, hacen falta visiones como la de Noah Baumbach, que en MARRIAGE STORY pondera, examina, disecciona, no se toma las cosas a la ligera. No es para hacerlo, porque lo que se pone sobre la mesa es la salvaje destrucción de un matrimonio desde una disección en canal de todas sus circunstancias y prioridades. Baumbach no hace prisioneros, y advierte que, efectivamente, es él quien está ahí, desnudo y golpeado, dolido y arrepentido, furioso y tierno. El trabajo de Adam Driver, como el de Scarlett Johansson, es de una matización absoluta, preponderantes y casi ubicuos, pero sin buscar protagonismos innecesarios, es demasiado doloroso lo que se está poniendo en imágenes. Hay momentos insólitos, de una composición formal majestuosa y que rebusca en el mejor teatro reciente, pero que además subrayan el enrarecimiento progresivo de una pareja que casi ni sabe por qué se está separando, pero que está a punto de descubrir que ambos pueden acabar destruidos en el trayecto. En este sentido, y junto a multitud de hallazgos, es brutal la escena en la que Laura Dern y Ray Liotta ejercen casi de alter egos de Johansson y Driver, que se limitan a callar y mirar furtivamente, mientras sus abogados se (los) destrozan despiadadamente. Sí, por su puesto que hay que mirar a Bergman, sería la opción más obvia, pero hay un cineasta genuino en Baumbach, uno que lleva unas dos décadas construyendo su propia voz, y que se revela firme y necesario, incluso en un relato tambaleante y lleno de dudas como éste.
No es una obra maestra porque uno ha visto cosas similares muchas veces, pero casi...
Saludos.

miércoles, 29 de mayo de 2019

El gran formalista



DE PALMA surge a partir de las conversaciones que los cineastas Noah Baumbach y Jake Paltrow mantuvieron durante varias sesiones con el afamado director Brian De Palma. Ni más ni menos que un exhaustivo, descarnado y nada autocomplaciente repaso a una filmografía que se inició a principios de los sesenta con una serie de trabajos caseros que alejaron a De Palma definitivamente de sus estudios de ciencia, infectado por el virus de tomar una cámara y rodar compulsivamente. En estas mismas páginas he declarado a menudo lo chirriante de mi relación con el realizador de obras como CARRIE, VESTIDA PARA MATAR o LOS INTOCABLES, en parte redimida por sus excelentes últimos trabajos, puede que tardíamente despojado del yugo de los grandes estudios, a los que él mismo se refiere constantemente, aunque sin ocultar su gran obsesión (aparte de reencarnarse en Hitchcock, claro): tener un súper éxito de taquilla. Sin embargo, De Palma se revela como un locuaz, agudo y afable conversador sobre sí mismo, una especie de viejo acólito que ha visto de todo y todo lo ha probado, al menos como para no cortarse un pelo sobre las incongruencias, desfachateces y fangales de la Industria, a la que parece mirar siempre de reojo y con una sonrisilla que lo dice todo. El documento es estupendo para introducirse por primera vez en la filmografía de este irregular, controvertido y excesivo director, pero también es cierto que aporta muy poco a quienes ya conozcan el grueso de su obra, excepto por algunos secretillos de rodaje que parece incapaz de guardarse a estas alturas. Ahora bien, sin molestarme por quién ha sido el montador del documental, debo rematar señalando un montaje desastroso, como si las conversaciones hubiesen dado para el doble de material y, justo al llegar a sus dos últimos y magistrales trabajos, pasa por ellos de puntillas, lo que me produjo un inexplicable sentimiento de estupefacción. De todas formas, es un buen documental mientras le queda tiempo...
Saludos.

viernes, 10 de abril de 2015

Teoría del movimiento



En detrimento de FRANCES HA, diremos que ya lo habíamos visto, que la forma supera con mucho al fondo, o que el mensaje último deja un regusto incompleto a desambiguación ortopédica, que ayuda a caminar a su hiposo guion pero le corta el camino justo en un desenlace que se antoja, cuanto menos, previsible. FRANCES HA parece tener mucho más de Greta Gerwig que de Noah Baumbach, un director que se sigue buscando a sí mismo, desgraciadamente no en sí mismo, sino en otros. Por aquí deambulan Woody Allen (pero por supuestísimo), Truffaut, el primer Schlesinger y, casi omnipresente, Hong Sang-soo, que ya empieza a hacer notar su amplia influencia en el panorama internacional. Todo ello es un film mil veces ensayado, corregido, aumentado, encogido, concebido como una oda a la amistad y al amor más allá de correspondencias inútiles; corvamente, mira a su alrededor sin rencor ni descaro, solamente con una pizca de heart attack, más diáfano y descreído, y con mucha menos melancolía de la que cabría presuponerle. Lo mejor de FRANCES HA es, simplemente, que se ha hecho, que da buena cuenta de la ecuación infalible según la cual un actor deja de aparecer como tal y consigue el milagro de corporeizarse ante nuestros ojos como una persona. Resumiendo: lo bueno es su cine, desparramado a cada minuto; lo malo, la insistencia con la que nos tocan el hombro.
Cada uno que saque sus conclusiones. A mí me parece una buena película.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!